Crónica de cómo invitamos a un “barman” y a un traductor a comentar un Escocia-Italia

Vídeo-clip del grupo filipino "Join the Club"

Un fin de semana sin la disputa de partidos de las grandes Ligas es menos fin de semana. En este sentido, hay una percepción equivocada de las cosas. Y en “Marcador Internacional” lo sabemos. Nos encantan (o nos encantaban porque ahora se juegan en viernes) los sábados de selecciones.

Siempre que se acercaban esos programas donde los clubes de Premier y Bundesliga dejaban su sitio a los combinados nacionales, el “consejo de redacción de MI” se reunía para decidir qué partidos podíamos hacer en nuestro horario. Y ese sábado fue mágico. Escocia – Italia a las cuatro de la tarde en Glasgow, Hampden Park. Penúltima jornada del grupo B de la Fase de Clasificación para la Eurocopa 2008. Una victoria de la ‘azzurra’ le daba el billete para la cita de Austria-Suiza, pero una derrota podría significar el adiós (o casi) del que, por aquel entonces, era el vigente campeón del mundo.

La idea era narrar el partido completo pero añadiendo una novedad: queríamos a un escocés y a un italiano para comentar “la finalísima”. Además, claro, de los comentarios ya habituales de Toni Padilla.

Durante esa semana me encargué de encontrar al italiano: era una persona que a menudo acudía a tertulias en la programación local de Radio Marca Barcelona. Ejercía de traductor y era muy de la Juventus. A mí me caía bastante bien. Siempre de buen humor, siempre alegre y siempre con ganas de hablar de fútbol. De fútbol italiano, su pasión. Pensé: “es el comentarista ideal para el partido”. Aceptó sin problema venir a los estudios.

Con el escocés estaba más complicado el tema: no conocíamos a nadie y, además, tenía que saber hablar castellano para ejercer su función de comentarista. Cuatro-cinco días para intentar encontrar a alguien hasta que Axel, el día antes del encuentro, dio con uno.

–      “Tenemos al escocés. Quizá te parezca muuuy ‘freak’, pero estamos a viernes y esto es lo que hay”, dijo.

–      “¿Quién es?”, le pregunté…

–      “ A ver…, es una persona que conozco de Sabadell. Trabaja o trabajaba, porque ya no está, en un pub escocés. Le gusta el fútbol y ama a su selección”.

No salía de mi asombro. Increíble.

–      “Es decir: el Escocia – Italia lo va a comentar… un “bar-man”, dije bastante perplejo.

–      “Así es. Puede ser divertido”, respondió Axel.

Quizá el programa no fue el mejor de la historia de MI…, pero lo que nos reímos Axel, Toni y yo esa tarde de sábado ya no nos lo quita nadie. Ganó Italia (1-2) con un gol en el descuento y de cabeza de Christian Panucci. Con ese tanto, los italianos lograban su clasificación para la Euro 2008 aunque Escocia (que también se jugaba el pase), llegó a tener un par de ocasiones muy claras para sumar la victoria.

Nosotros vivimos dos partidos a la vez. El de Hampden Park y el de los estudios de Radio Marca Barcelona.

Un traductor y un bar-man frente a frente. Yo, que empecé mirando a la televisión, acabé teniendo un solo objetivo: observar con detenimiento los “aullidos” (porque era esa mi sensación) que hacían nuestros invitados de lujo.

Era como una disputa de dos niños en el patio de la escuela. Escocia tenía una ocasión clara de gol, y el bar-man: “ Let’s go, let’s go…, uh… uh… uuyyyy” – levantándose de la silla -.  Que respondía Italia al contraataque… pues el traductor: “ Ma cosa fai Luca Toni!!, ma cosa fai!!!”. Llegó a tal punto la cosa que parecía aquello un auténtico zoológico en estado puro.

Absolutamente tremendo. De verdad. Ni que decir tiene, claro está, que cuando Panucci marcó el 1-2, nuestro traductor de cabecera un poco más y se “mete dentro de la pantalla de la tele”, para abrazar a su compatriota. Así finalizó una de las tardes más surrealistas (a día de hoy) de “Marcador Internacional”.

Meses más tarde y cuando el episodio de ese sábado de otoño quedaba en el recuerdo, un hecho puntual con uno de los comentaristas volvía a cruzarse en nuestras vidas. Nos situamos:

Rueda de prensa previa del Barcelona – Manchester United, ida de las semifinales de la Champions League. Hotel Hesperia Tower en L’Hospitalet de Llobregat. Comparece en uno de los majestuosos salones del Hotel Sir Alex Ferguson ante unos 200 periodistas. Yo, que fui a cubrir ese evento para Radio Marca, comprobé de primera mano la importancia de esa conferencia de prensa. Pero al poco de empezar a hablar Sir Alex algo me sobresaltó. Una voz. Esa voz. Me sonaba y no sé de qué. Yo, que estaba al fondo del salón, me acerqué a la mesa donde el entrenador del ManUtd iba respondiendo a las preguntas de los compañeros de los diferentes medios.

-“¡¡¡Aivaaaa!!!. ¡¡Es él!!, ¡¡Es él!!, me dije a mí mismo. “¿Qué hace aquí?. ¿Qué hace en la rueda de prensa del Manchester United al lado de Sir Alex Ferguson?”

Preguntas sin respuesta que me impidieron atender con atención a la rueda de prensa del veterano técnico. Reconozco que me puse algo nervioso. No esperé a que terminara aquello. Llamé de inmediato a Axel.

–      “¡Axel!, qué tal? Oye, no te lo vas a creer. Increíble. ¡Vaya aparición!, jajaja”

–      “¿Quéee?, ¿Qué pasaaa?, dijo Axel algo desesperado.

–      “Estoy en la rueda de prensa del Manchester United y a que no sabes quién le hace de traductor a Sir Alex?. ¡¡Nuestro comentarista escocés!!”

–      “¿¿Cómo?? ¿Cómooo?” -Axel ni se lo creía-.

–      “Y yo qué sé. Está aquí el tipo, traduciendo a Sir Alex”.

Fue una rueda de prensa algo caótica por alguna que otra pregunta “rara” de un periodista inglés… y por alguna que otra traducción “algo confusa” (lo dejaremos así) de nuestro amigo.

No podíamos entender cómo un “ex bar-man” de un pub escocés de Sabadell llegó a ser el traductor oficial de Sir Alex en una previa de las semifinales de la Liga de Campeones.

Resulta que era muy amigo de Martin Ferguson (hermano de Sir Alex), y ahí entendimos el por qué de tan estrecha colaboración. Eso sí, al día siguiente en la conferencia post partido y ya en el Camp Nou, ni rastro de él. Sus traducciones “algo confusas” del día anterior le pasaron factura. O al menos, eso creímos.

Han pasado más de seis años y a día de hoy no hemos vuelto a saber nada de él. Tampoco de nuestro traductor italiano, aunque al cabo de poco tiempo hizo algún que otro “pinito” en televisión. Pero eso, creedme, es ya otra historia.

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