Kalaallit Nunaat

Christine Zenino:Tasiilaq

“Es magnífica, es deprimente, es horrible y también creo que es el lugar más hermoso que he visto”. Así definía Groenlandia Birgitte Nyborg, la primera ministra danesa en la ficción de la serie Borgen, después de una visita de estado en el capítulo 1×04. No sabemos si debió de pensar lo mismo el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en su gira por las principales poblaciones groenlandesas en Septiembre de 2010. La llegada del todopoderoso mandatario del fútbol mundial fue un acontecimiento extraordinario que cambió por unos días la vida recogida de las 60.000 personas que habitan la isla más grande, y también la más desierta, del hemisferio norte.

El pretexto que condujo a Sepp Blatter hacia latitudes árticas fue la inauguración en Qaqortoq del primer terreno de juego de césped artificial en la historia de esta región autónoma, perteneciente al reino de Dinamarca. El gesto del mandamás suizo fue interpretado por la población y las administraciones locales con enorme esperanza; Groenlandia entendió la visita de Blatter como un signo de favor, la antesala de ser aceptados como miembro de pleno derecho de la FIFA. Sin embargo, un lustro después las puertas del cortijo siguen cerradas para el fútbol groenlandés y existen dudas razonables de que eso vaya a cambiar. Hubo una tímida esperanza en 2013, cuando la antaño aliada Gibraltar consiguió colarse dentro del club de los mayores en medio de una sonora polémica. Groenlandia no es Gibraltar y, salvo un giro impensado en los siempre impredecibles y algo opacos intereses de la FIFA, los groenlandeses seguirán ignorados a ojos del fútbol internacional. ¿Los motivos?

greenland-459793_1920

En Groenlandia no existe el derecho de propiedad privada sobre la tierra, es comunal (Foto: Licencia Creative Commons).

Entre osos polares y camarones

Groenlandia es un terreno árido, cubierto en su 80% por densas capas de hielo que hacen imposible la vida más allá de algunos asentamientos a la orilla de la costa sur-oeste, en que la corriente del Labrador atempera un poco la crueldad del clima polar. No hay pues lugar para el pasto, los partidos se organizan sobre una mezcla de grava, barro, hierbajos y algún que otro charco; eso cuando el ambiente aterido se muestra menos áspero con las actividades humanas al aire libre. Además está lejos de todas partes, es un lugar remoto incluso para los países con influencia histórica en la zona (su metrópoli, Copenhague, el centro donde aun hoy se deciden algunas de las cuestiones que afectan a sus habitantes, está a unos 3.500 kilómetros de Nuuk). Es difícil y tremendamente costoso llegar a Groenlandia, pero lo es más desplazarse dentro de ella. Ir de una población a otra por vía terrestre es en muchos casos una tarea titánica, cuando no imposible.

No obstante, todas estas circunstancias son simples anécdotas ante lo que realmente importa: Groenlandia no es un país rico; algunas plantas de extracción de petróleo que solo podrán ser exploradas en caso de que se confirme el deshielo producido por el cambio climático, la explotación de yacimientos minerales y una potente industria de exportación del camarón groenlandés son las pocas bazas que puede ofrecer la región. Además, su localización apartada no despierta un gran interés geoestratégico–más allá de algunas bases militares norteamericanas– por el que pueda contar con apoyos de aliados poderosos en cualquier contienda internacional. Por todo ello, parece que la FIFA está dispuesta a darle la espalda durante largo tiempo a este misterioso, solitario y majestuoso enclave norteño. ¿Y qué? ¿Significa eso que no puede haber fútbol entre los paralelos 59º N 84ºN y las longitudes 11ºW 74ºW? No, simplemente que éste es más puro.

groenlandia_03_smt

La inmensa mayoría de la población groenlandesa es de origen inuit, un pueblo esquimal que tiene su origen en Siberia. El reasentamiento forzoso por parte del gobierno danés, en los 50, trae aún hoy consecuencias: el paso de una vida nómada al sedentarismo ha comportado la mayor tasa de suicidos del mundo por número de habitantes (Foto: Partido correspondiente a la fase regional de la Coca Cola GM. Leiff Josefsen).

En busca del fútbol puro

Existe fútbol en el ártico, y no sólo el fútbol indoor en que hay varios equipos de gran calidad. Durante los meses más cálidos, en que la temperatura alcanza por fin grados positivos, la GBU (Grønlands boldspil Union) organiza una competición de fútbol 11 patrocinada por una empresa multinacional de refrescos que le da nombre a la liga. La Coca Cola GM no tiene unas fechas fijas hasta bien entrado el mes de mayo; de hecho a día en el que un servidor escribe estas líneas aún no hay un calendario para que empiece a rodar el balón. Al parecer, según nos cuenta la representante de la Unión de Fútbol de Groenlandia, el invierno este año ha sido especialmente engorroso y los campos aún no están listos. Sin embargo, las previsiones que tienen en la GBU es que la competición en categoría femenina empiece a mediados de junio, mientras que la masculina lo hará–insistimos, si nada se tuerce y las condiciones lo permiten– a finales del mismo mes, principios de julio. Como hemos comentado, uno de los mayores hándicaps que presenta la consecución de cualquier evento deportivo en la isla es la distancia y la dificultad para conectar unos pueblos con otros. Para lidiar con este problema, el torneo se define en tres partes: la primera, una fase local; la fase regional y por último la fase final en la que equipos como el B-67 o el Nadlunguaq-48 suelen ser los grandes dominadores.

Groenlandia B-67 2

( Foto: Los jugadores del B-67 hacen los primeros entrenamientos de la temporada aun con el campo helado. Imagen cedida por el club).

Por lo que respecta a la selección de fútbol, el veto momentáneo de la FIFA no implica que su combinado nacional haya adoptado una posición tremendamente activa en la disputa de diversos amistosos y competiciones alternativas por todo el mundo. De entre todos ellos destaca, sin duda, el histórico choque ante una reconstruida selección del Tibet, en verano de 2001, que produjo un conflicto diplomático tremendamente peliagudo con la República Popular China. Un hito retransmitido por todo el mundo que tuvo una brutal repercusión y sobre el que debemos a los lectores de MI un artículo de conmemoración más pronto que tarde. También Groenlandia participó en la mítica FIFI Wild Cup organizada por el Sankt Pauli en 2006 o en la Copa EFL (Egalité, Liberté, Fraternité) del mismo año en la República Turca del Norte de Chipre. En 2015, la gran cita de la selección groenlandesa se dará en los Island Games que se disputan cada dos años, esta vez en la isla de Jersey. Los de Teckler Ghebrelui inaugurarán la edición de este año con su partido ante la selección de Menorca, con la intención de llevarse este trofeo que cada edición que pasa va contando con más y más prestigio.

dribler

 Groenlandia se llevó el subcampeonato en los campeonatos de las Islas en la edición pasada de las Bermudas y ya tiene convocatoria oficial para Jersey 2015. (Foto: Partido de la edición de la Coca Cola GM de 2014, Autor: Leiff Josefsen)

Quién sabe si la consecución de este título internacional podría ayudar a las aspiraciones groenlandesas por entrar en la FIFA. El gobierno groenlandés está empeñado en tener visibilidad a ojos del mundo y sabe que el deporte suele ser una buena manera de conseguirlo. Por el momento, ya se han creado grupos de trabajo para estudiar la viabilidad de dos ambiciosos proyectos: la construcción de un campo de césped artificial cubierto que dé cobijo a toda la zona norte del país (Ilulissat) y el levantamiento de un gran estadio nacional en Nuuk que sea el símbolo del deporte nacional, de cara a 2017. Ojalá los “osos polares” consigan finalmente ser aceptados como miembros de pleno derecho en el fútbol internacional. Ojalá se desarrolle cada vez más el fútbol en una zona tan profundamente deprimida como fascinante. Seguro que para cualquier niño no hay mayor ilusión que competir en una previa de Eurocopa contra las estrellas del continente: imaginarse al ‘star system’ mundial disputar un partido en una pequeña cancha oficial en Nuuk, en Sisimiut o en Ilulissat. Ojalá alguien en la FIFA decida que estos simpáticos inuit se merecen que el circo llegue también a sus casas, por muy remotas que sean. Ojalá la tarea de despachos, los negocios y los intereses confluyan en este punto. Ojalá todo esto se cumpla y lo podemos ver. Mientras tanto, seguiremos admirando a aquellos y aquellas valientes que, abrigados hasta las cejas, aprovechan el primer deshielo para calzarse las botas y embarrarse hasta las rodillas en su ‘Nunarput utoqqarsuanngoravit’, su vieja tierra, a la que canta su himno. Eso es amor por el fútbol. El fútbol puro.

Foto de portada: Vistas del pueblo de Tasiilaq (Autor: Christine Zenino bajo licencia Creative Commons)

Related posts

11 comments

Genial. Simplemente genial. Porque si ya cuesta encontrar cosas de…no sé…Islas Feroe, esto ha debido ser tarea de chinos. Enhorabuena 😉

Enorme, Víctor Cervantes, enormísimo. Gracias. Realmente DISFRUTO leyéndoos cada día. Un grandísimo reportaje. Enhorabuena 😉

Gran artículo, cuanto más se aleja del amauterismo un deporte, más pierde su esencia. Aman el fútbol en estas tierras septentrionales e inhóspitas, y la FIFA, en lugar de dar su beneplácito, se preocupa de llenarse los bolsillos. ¿Alguna vez ha salido un futbolista profesional de la isla? Gracias de antemano.

Gracias por los comentarios. Sí, que yo sepa hay el central Niklas Kreutzmann que juega en la primera división danesa. No se si hay alguno más.

Jesper Gronkjaer nació en Nuuk… me ha desconcertado un poco que el que fuera buque insignia de la selección danesa de hace una década naciera en Groenlandia. Como le dirían a Joseba Larrañaga, Enhorabuena por el Programa Jajajajaj

Gran artículo. Por un lado también merecen jugar partidos internacionales, pero por otro lado, creo que puede haber más problemas que beneficios si eso pasara.

Deja un comentario

*