Partido ‘Polish boyfriend’: La pequeña revolución del fútbol croata

(Foto: Groundhopping Merseburg)

Como siempre, encontramos el mapa europeo salpicado de partidos llenos de historias, rivalidades o luchas por títulos. No fue fácil apostar por un partido, pero nos quedamos con el Dinamo de Zagreb-Rijeka para dar una pincelada sobre la actualidad del fútbol croata, que se lo merece. Las alternativas eran un BATE-Dinamo de Minsk, duelo que enfrenta al presente y el pasado del fútbol bielorruso o el gran clásico polaco, Legia-Wisla. Un día hablaremos de ellos, palabra de honor.

En su momento ya hablamos del gran clásico croata, el Hajduk Split-Dinamo de Zagreb. Que ganó el Hajduk, por cierto. Y eso fue una primera señal de que, quizás, este año las cosas cambian en Croacia. Los últimos 8 años, la liga siempre la ha ganado el Dinamo, añadiendo a este palmarés 5 de las últimas 8 copas y algunas participaciones en la fase de grupos de la Champions. El dominio era total. Pero este año la liga está emocionante, preciosa. Y, cosa nunca vista antes, de momento no es cuestión de dos equipos. Nos explicamos. No sólo el Hajduk le busca las cosquillas al Dinamo de Zagreb.

Sin título-1

El Dinamo ha derrotado al Rijeka esta semana por 1-0 con este gol en el minuto 92. Ahora mismo, el Dinamo lidera la tabla con 27 puntos y pone tierra de por medio sobre tres equipos: Hajduk, Rijeka y Lokomotiva. El duelo, pues, decidia quién lideraria la tabla. El Rijeka no es un equipo pequeño. No es un club modesto crecido gracias al dinero de un magnate. Es un club histórico, orgulloso, que puede presumir de ser la tercera fuerza histórica del fútbol croata, con sus dos copas yugoslavas y sus dos copas croatas. En 1984 eliminó al Valladolid en la UEFA y le dio un buen susto al Madrid. Orgullo de la posiblemente única ciudad de la costa donde el club con más hinchas no es el Hajduk, el Rijeka mantiene una eterna rivalidad con el equipo de Split, pues representan los dos grandes puertos de la costa dalmática. Con el Dinamo la rivalidad también es fuerte.

El Rijeka, pues, no es producto del dinero de un empresario. Es un equipo grande renacido… con el dinero de un empresario. Estas últimas temporadas el club sueña gracias al dinero del italiano Gabriele Volpi. Volpi lidera la reconstrucción del club, planifica un precioso nuevo estadio tocando al mar y ha permitido crear un equipo competitivo liderado por el hombre que llevó Eslovenia al Mundial del 2010, Matjaz Kek. De momento, el Rijeka sorprendió eliminado al Stuttgart en la previa de la Europa League. Ahora juega la fase de grupos y le sacó un empate al Betis. En la liga, los chicos del esloveno Matjaz Kek aún no han perdido ni un partido. En la última jornada, empataron con el Hajduk el derbi dálmata (1-1). Ahora casi sacan un punt del campo del líder.

Rijeka y Hadjuk Split empataron a uno la semana pasada (Foto: bio810)
Rijeka y Hadjuk Split empataron a uno la semana pasada (Foto: bio810)

Volpi es un tipo polémico. Empresario de éxito, invierte en infraestructuras marítimas, especialmente en África, aunque algunos afirman que también se lucra del negocio armamentístico, siempre dentro de la legalidad. Es propietario de un club italiano, el Spezia, y sueña con llevar a este club de la Liguria a la Serie A. De momento lo subió a la Serie B y el equipo ocupa zona de play-off a Primera, después de eliminar al Genoa de la copa. Además, su grupo empresarial trabaja con el presidente del Verona, Maurizio Setti. Hasta el 2012 también fue el propietario de la Pro Recco, el mejor equipo del waterpolo italiano de la historia. En 7 años con Volpi de presidente, ganó 7 ligas y 4 Champions. Abandonó el cargo frustrado por la falta de modernidad del waterpolo internacional y lo apostó todo en el Rijeka. Cuentan que también negoció con equipos de la liga española de Segunda, pues su intención era apostar fuerte en el fútbol. De momento, la apuesta en el Rijeka no le va mal: el equipo planta cara a los grandes.

Curiosamente, el Rijeka sueña gracias a un italiano. La historia es caprichosa. En italiano, la ciudad de Rijeka se conoce como “Fiume”. Históricamente, esta ciudad fue poblada tanto por italianos como eslavos, así que después de la Primera Guerra Mundial los estados italiano y yugoslavo lucharon por controlar esa zona. Fiume se convirtió en un problema internacional, pues fue ocupada en 1919 por un grupo de patriotas italianos liderados por el poeta Gabrielle D’Anunnzio. D’Anunnzio proclamó que Fiume era italiana, aunque el estado italiano no podía aceptar esto pues el futuro de la ciudad lo debatían todos los estados ganadores de la guerra. Al final se optó por una decisión curiosa: la ciudad de Fiume fue proclamada estado independiente. Después de tres años del estado independiente, en 1924, la Italia de Mussolini anexionó finalmente a Fiume, iniciando una época de ‘italianización’ de la ciudad muy dura para los eslavos locales. En 1945, la Yugoslavia de Tito ocupó la ciudad y casi todos los italianos, entonces mayoría en la ciudad, escaparon. Ahora solo el 2% de la ciudad se considera italiana. Durante muchos años el gobierno yugoslavo intentó borrar los restos de la cultura italiana en la ciudad. Y ahora, un italiano ha comprado el 70% del club. Cosas del destino.

Llenaríamos libros con la historia del fútbol en Rijeka, recordando a los equipos italianos locales que jugaron en la Serie A, como la Unione Sportiva Fiumana, o el grupo de locos románticos que hoy en día han creado una Federación de fútbol del Estado libre de Rijeka. Y sueñan con una selección propia independiente. Pero nos quedamos con el Rijeka soñando con ganar la liga.

Los Bad Blue Boys (Foto: Raissermesser Kaller)
Los Bad Blue Boys, ultras del Dinamo de Zagreb, durante un partido (Foto: Raissermesser Kaller)

Un Dinamo en crisis. Después de ser eliminado en la previa de la Champions, en la Europa League se hunde después de perder los dos primeros  partidos de la fase de grupos, 1-2 con el Chornomorets y 3-0 con el Ludogorets. Zdravko Mamic, el polémico propietario que insulta periodistas, rivales y miembros de la Federación, sigue en guerra contra los ultras del club, los “Bad Blue Boys”. El estadio no se llena, el ambiente es tenso y los entrenadores pierden la cabeza con facilidad. En los últimos cinco años, se ha depuesto al técnico en 11 ocasiones. Branko Ivanovic, ahora en el cargo, vive su tercer mandato en este corto periodo de tiempo y afirman que puede ser destituido en breve. Pese a todo, el club ha ganado las ligas para gozar de más dinero y mejores jugadores. Pero este año el Rijeka y el Hajduk quieren luchar por el título. El Hajduk, por cierto, jugó el derbi de Split contra el RNK Split (0-0). Aunque esta es otra historia. Como lo es la del Lokomotiva de Zagreb, que perdió este viernes y de momento se mantiene a cuatro punto del Dinamo, aunque en verdad…sea como el filial de este. ¿Complicado? Bienvenidos al maravilloso mundo del fútbol croata, lleno de historias.

(Foto de portada: Groundhopping Merseburg)

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2 comments

El artículo genial, como siempre. Un apunte sobre el nombre de la ciudad: Fiume y Rijeka en realidad significan exactamente lo mismo, río (reka en serbio, aunque se pronuncia prácticamente igual que en croata).
De todas formas también hubiera estado bien un artículo sobre el derby de Split. Del Hajduk ya dijiste muchas cosas, pero la historia del RNK es realmente increíble: un club centenario fundado por trabajadores anarquistas que incluso llegó a organizar una brigada antifascista durante la Guerra Civil española!

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