Partido ‘Polish Boyfriend’: Una historia croata de amor y odio

(Foto: Groundhopping Merseburg)

Esta es una historia de amor y odio. El amor de los croatas por el deporte contrasta con el odio que sienten muchas veces por su liga. Solía ser una de esas ligas con solo dos protagonistas, Dinamo de Zagreb y Hajduk Split, pero se convirtió en un monólogo del Dinamo.

El amor de la gente de Zagreb por el Dinamo. El Lokomotiva no deja de ser un satélite del Dinamo, jugando en Primera con un acuerdo con el Dinamo, y el NK Zagreb mueve poca gente. Zagreb es del Dinamo, pero el estadio no se llena y la gente que ama al club odia a su polémico presidente, el tipo acusado de corrupción, de controlar a la Federación, que expulsa a empujones a periodistas de la sala de prensa y vive una guerra contra los ultras del club, los Bad Blue Boys. Zdravko Mamic ha convertido al Dinamo en la única potencia del fútbol croata, pero es acusado de ganar dinero con el club, de comprar partidos y de sacar tajada con las ventas de jugadores. El Dinamo muere de éxito en su liga y también por su incapacidad de dar guerra en Europa. Y por sus guerras internas. Lo de Mamic y los Bad Blue Boys llenaría libros enteros.

Luego tenemos el amor de toda la costa dálmata por el Hajduk Split. Rijeka es una de las pocas ciudades de la costa donde el club más amado no es el Hajduk. El equipo de Split es amadísimo y los murales con los colores del club llenan todas las carreteras de la preciosa costa croata. Único club de la antigua Yugoslavia que pudo continuar existiendo antes y después de la guerra, el Hajduk representa el orgullo dálmata, donde la gente es más cálida y abierta que en la fría Zagreb, donde miran más hacia Viena. El Hajduk, fundado por estudiantes croatas en Praga, fue uno de los pocos equipos croatas que se opuso al nazismo en los años 40, en parte porque los nazis entregaron Split a los italianos y la separaron del estado croata que se creó por esas fechas. Por eso el ascenso al poder del comunismo no significó el fin de esta institución, amadísima desde entonces. Pero el Hajduk no gana casi nada. No tiene potencial para luchar la liga frente al Dinamo y ya no es ese club grande. El año pasado ganó la copa sufriendo contra el pseudofilial del Dinamo, el Lokomotiva. Una derrota hubiera sido la humillación máxima para la fiel hinchada del Hajduk, club amado en una liga odiada. En los últimos 8 años, el Hajduk solo ha ganado dos copas. Todas las ligas las ganó el Dinamo. Con el Hajduk, su hinchada y su papel en los años 40 o 90, llenaríamos otro libro.

El primer ‘derbi eterno’ en liga de la temporada llegó con el Hajduk cuatro puntos por detrás del Dinamo, y con el recuerdo de la Supercopa del verano, donde el Dinamo solo pudo ganar en los penaltis. Aunque la lógica dice que el Dinamo, con más dinero y mejores jugadores, ganará la liga, en Split sueñan gracias a la victoria de hoy por 2-0. Ahora en la tabla un punto separa a los dos equipos. Igor Tudor, el técnico de los dálmatas, mantiene viva la esperanza con una plantilla muy joven, con solo tres jugadores de 25 o más años. Y Maglica y Andrijasevic marcan goles en espera de que los fiche un club de otra liga. Aunque en este derbi los goles los puso un chaval de 18 años, Mario Pasalic. Un chico nacido en tierras alemanes en una familia croata.

Es una historia croata de amor y odio. Los dos equipos se odian. El fútbol es amado. Pero el equipo que gana vive una fractura social y la hinchada del Hajduk, que no gana ligas, se ha unido para no dejar solos a los suyos. Podemos llenar toda una enciclopedia, con esta rivalidad, con estos equipos.

Foto de portada: Groundhopping Merseburg

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2 comments

muy buen artículo. es bueno conocer de otras ligas que no son habituales incluso para los que decimos seguir el futbol internacional. gracias y saludos

Magnífico, como de costumbre.

La liga croata vive momentos muy muy difíciles, la dictadura del Dinamo no es saludable y ojalá el Hadjuk pueda recortar esa distancia, pero el problema estriba en que no sólo tiene que recortar distancia deportiva, son muchas otras las “distancias” a recortar y me temo que es imposible.

Yo, por otra parte, soy seguidor de un club bastante más pequeño, el Osijek, de la ciudad que tiene el mismo nombre y que se encuentra al este de Croacia y que también tiene una historia interesantísima al pertenecer a la región de Eslavonia, limítrofe con Eslovenia y Hungría, más centroeuropea que balcánica.

En lo deportivo, el Osijek ha sido cuna de futbolistas excelentes, Davor Suker, Robert Spehar, Goran Vlaovic, Nenad Bjelica, Marko Babic, Jurica Vranjes, Pranjic y, en los últimos tiempos, Domadoj Vida. (Aunque a mí me gustaron mucho otros futbolistas menos conocidos como Josip Barisic -que continúa en la plantilla actual me parece-, Milan Pavlovic o Karlo Primorac).

Actualmente hay que seguir a Antonio Perosevic, internacional con las selecciones inferiores croatas y un jugador de muy buen nivel, y, esto es debilidad personal y no soy demasiado objetivo, Tomislav Sorsa, también internacional con todas las selecciones inferiores croatas.

Disculpad el tochazo, pero tenía que desahogarme.. jejejeje

Saludos!

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