La noche más amarga de Willi Orban

El RB Leipzig es uno de los equipos más odiados del país.

Todas las aficiones del país han protestado en los últimos tiempos de forma enérgica contra el hecho de que se pongan partidos de 2.Bundesliga los lunes por la noche. Aquello se considera un golpe a la clase obrera, que entre semana no se puede permitir hacer algo tan tradicional en la cultura futbolística del país como es viajar para acompañar a su equipo, pero los máximos dirigentes no parece que estén dispuestos a cambiar de parecer. Rummenigge, en unas declaraciones que le costaron pancartas en su contra de su propia hinchada, defendió los polémicos Montagsspiele argumentando que hay que facilitarle las cosas a las televisiones para así poder recibir todos más dinero. Mas si hay un equipo que está acostumbrado a que le coloquen partidos ese día de la semana, ese es el RB Leipzig, un auténtico chollo para el canal que tiene los derechos pues rompe los audiómetros. El mayor dato de audiencia de un partido de 2.Bundesliga en los últimos ocho años se dio en el encuentro que enfrentó hace un par de semanas al conjunto sajón contra el Fortuna Düsseldorf y se calcula que sus partidos tienen un cuarto de millón más de espectadores que la media de los que retransmite Sport1.

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A la escuadra de Ralf Rangnick le tocaba viajar este lunes a Kaiserslautern. A falta de cuatro partidos para el final, el RB Leipzig tiene el ascenso directo en la palma de su mano (aventaja en cuatro puntos al tercero y tiene la promoción asegurada matemáticamente), pero le queda un último esfuerzo para quitarse definitivamente el aliento del Nürnberg de encima. Su espectacular racha de 13 victorias en 15 partidos que le hizo encarrilar el ascenso se ha visto matizada con un pequeño bajón en el tramo final que le ha hecho perder el liderato ante el intratable Freiburg, pero la irregularidad del resto de contendientes ha provocado que sus opciones de subir no se hayan complicado demasiado. El club de la marca austriaca de bebidas energéticas se enfrentaba a un Kaiserslautern que en el día de ayer no se jugaba prácticamente nada, pero, como de costumbre, se iba a encontrar preparado un desagradable recibimiento que iba a provocar que sus rivales salieran ultramotivados para derrotar al club más odiado del país. Sin embargo, esta vez el grueso de los insultos, pancartas y pitos no se los llevaría el RB Leipzig como institución, sino que irían enfocados hacia una figura muy concreta… Hacia Willi Orban.

 

Willi Orban nació en Kaiserslautern. Con 5 añitos entró en la academia del club de su ciudad y con 20 ya era el capitán del infierno rojo. De padre húngaro y madre polaca, el alemán llevaba tiempo siendo considerado una de las mayores promesas del país en su posición. Central rapidísimo, corpulento, ágil y con buena salida de balón, sus actuaciones le habían llevado a ser nominado por la selección sub21 y a ser elegido por sus propios hinchas como el mejor jugador del club en la 2014/2015. Después de rumorearse su traspaso a varios equipos de Bundesliga y Premier League, al finalizar esa misma temporada se anunció que no dejaría el Kaiserslautern por un irrechazable destino de la superélite, sino que abandonaría la institución en la que había estado la friolera de 18 años por un club con el que comparte división. Tras largas conversaciones con Rangnick en las que le convenció de que el RB Leipzig era la mejor elección para seguir con su evolución, el conjunto sajón le consiguió convencer y pagó su cláusula para incorporarle. Willi dejaba el club de su vida para recalar en el villano nacional. Aquello sus hinchas no lo perdonarían jamás.

Stefan Kuntz, presidente del Kaiserslautern, tras la marcha de Orban: “Su fichaje ha sido una cuchillada en el orgullo de los hinchas del Kaiserslautern. ¿Qué se le puede decir como equipo a un jugador que en el otro destino va a ganar cuatro veces lo que gana aquí?

Orban se perdió el partido de ida ante su exequipo por sanción, pero su vuelta al Fritz – Walter Stadion tardará en olvidarla. Los ultras del Kaiserslautern, durante la víspera del encuentro, hicieron un llamamiento a toda su afición a través de las redes sociales que se denominó “40.000 hinchas contra Willi”. Aquello consistía básicamente en llenar el estadio para convertir su estancia en el lugar que le vio nacer en un auténtico infierno. Carteles por la ciudad de “se busca vivo o muerto”, pancartas con su cara y una diana, insultos personales muy crueles… y pitos, muchos pitos. Cuando empezó el encuentro, pronto se vio que el RB Leipzig llevaría de forma notable la iniciativa del juego. El conjunto de Rangnick amasaba el balón durante periodos largos y para desplegarse se organizaba en una salida de 3 en la que su vértice derecho era el propio Willi. En otras palabras: Orban estaba obligado a intervenir muchísimo. Y cada vez que tocaba el balón, en cada contacto, el público le dispensaba una atronadora pitada que hasta impedía que se oyera a los comentaristas de la TV. Del minuto 1 al 90, dársela al 4 era provocar un auténtico espectáculo auditivo.

El central del RB Leipzig pudo comenzar el encuentro multiplicando el morbo, pero su remate a la salida de uno de esos trabajadísimos córners de Ralf Rangnick se encontró con las manos de Müller, el meta del Rote Teufel. El partido transcurrió de forma competida, con el conjunto sajón buscando el gol incesantemente y el club local defendiéndose con carácter, hasta que, a falta de media hora para el final, Forsberg aprovechó una de las contadas ocasiones de las que dispuso el combinado de Rangnick para hacer el 0-1. Aquello parecía poner cuesta abajo el encuentro para la institución de Red Bull, que ya había hecho lo más difícil para ganar y colocarse en una situación en la que su ascenso estaba prácticamente sellado. Sin embargo, en poco más de 10 minutos, se le complicaría la cosa. Gaus, el lateral zurdo del Kaiserslautern, desbordó a su par y se encontró terreno por delante para transitar, de forma que el central diestro del RB Leipzig tuvo que abandonar su zona y salir a su paso. Se lanzó en un agresivo tackling, llegó tarde e impactó con su pierna. Aquello era amarilla clara. El estadio empezó a bramar… ¿Ese no era Willi Orban? ¿Y no tenía ya una amarilla? En efecto. Una vez se confirmó visualmente que había ocurrido lo que todos deseaban que hubiera ocurrido, que aquello no era un delirio colectivo producto del wishful thinking, la hinchada se encendió como la gasolina. El colegiado, después de resolver la tangana que se inició fruto de la cólera ambiental, expulsó a Orban. El Fritz – Walter Stadion se puso en pie para acompañar esos eternos segundos de paseo a los vestuarios con un estruendo infernal, con una despedida retumbante, con un terremoto auditivo. Lo habían conseguido. Le habían sacado del partido, le habían derrotado y habían tenido 10 segundos a solas con él, ante los ojos de toda Alemania, para gritarle sin rubor todo lo que pensaban. Sin duda, había captado el mensaje.

Y a falta de 7 segundos para el final, la machada se completó. Tras minutos de acoso local contra 10, Przybylko marcó el empate definitivo, frustrando el ascenso virtual del RB Leipzig y dándole trascendencia el error de Orban. El Kaiserslautern no se jugaba nada y ni siquiera ganó, pero sus hinchas se fueron a casa con la sensación de que aquella era la victoria más importante de la temporada. Pues la habían logrado ellos.

Foto de portada: Facebook de 40.000 gegen Willi.

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3 comments

He mirado la clasificación y resulta llamativa que el Paderborn sea penúltimo. ¿Qué ha pasado? ¿Se desmontó el equipo tras descender de primera? (por cierto, mis dos equipos de la categoría, St. Pauli y Union Berlin, entre los 6 primeros… a ver si el año que viene pelean el ascenso)

Me parece injustisimo lo que le pasa al RB Leipzig,porque si…es un equipo con dinero,pero en comparacion a otros equipos,han llegado a la Bundesliga2 (y casi a la Bundesliga) con todo el merecimiento del mundo y llegando desde abajo ascenso en ascenso (incluso quedandose un año sin ascender).Lo de las demas aficiones?ENVIDIA…porque de no existir el RB Leipzig,recibirian con los brazos abiertos el patrocinio de Red Bull para sus equipos…pero por lo que veo,la envidia no solo existe en España.Es curioso como a este equipo se le esta crucificanfo por no se que…y al Bayern,que año tras año esquilma a sus rivales de la Bundesliga para hacerse mas fuerte y debilitar a sus rivales,casi se le hace la reverencia siempre que juega a domicilio.La verdad es que no era de ningun equipo en Alemania,pero desde que supe de este odio al RB Leipzig,siento una gran simpatia por este club y sigo cada semana sus resultados y la mayoria de sus partidos (tengo el canal gratis de Sport1).No tengo dudas que el proximo año lo veremos en la Bundesliga…CON TODO MERECIMIENTO.Saludos

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