Un ‘5’ para revitalizar al Hamburgo

Markus Gisdol, head coach of Hamburger SV during the Bundesliga match at Audi Sportpark, Ingolstadt
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
28/01/2017
*** UK & IRELAND ONLY ***

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No es la primera vez en la historia del fútbol moderno que un equipo en problemas acude a la contratación de un centrocampista de corte defensivo en el mercado de invierno para que ayude a reconducir la situación. Encontramos el ejemplo de Edgar Davids en el Barcelona de Frank Rijkaard. Normalmente un jugador de esas características, con su energía y su aporte defensivo, ayuda a revitalizar un conjunto que hasta ese momento está respondiendo claramente por debajo de las expectativas, su presencia no pasa inadvertida y suele corregir algún defecto estructural de ese engranaje colectivo. En Hamburgo confían en que la llegada de Walace tenga ese tipo de efecto. De momento, su primera semana en el terreno de juego ha sido inmejorable: dos victorias y dos actuaciones individuales notables. El Hamburgo eliminó al Colonia en los octavos de final de la copa alemana y derrotó en el campeonato de la regularidad al RB Leipzig (en su campo por 0-3).

El Hamburgo pagó 9 millones de euros al Gremio por Walace (1995) en este mercado de enero.

Walace da así sus primeros pasos en el fútbol europeo, aunque tiene poco de novel en esto del fútbol: tres temporadas como titular en Gremio de Porto Alegre, convocado por Dunga para la última Copa América y titular en los Juegos Olímpicos. De hecho, consiguieron la medalla de oro en la final precisamente ante Alemania en un combinado en el compartía equipo con Neymar, Gabriel Jesus o Marquinhos, entre otros.

Especialista defensivo

Markus Gisdol, técnico del Hamburgo, ha formado un doble pivote con una importante presencia física: Walace se encarga del perfil derecho y el alemán Gideon Jung ocupa la zona izquierda. Entre los dos cubren las espaldas a Lewis Holtby en el 4-2-3-1.

El pivote brasileño aporta energía y vitalidad, algo de lo que no ha ido sobrado el Hamburgo en los últimos años. Alto (1,88 m), con una zancada portentosa y facilidad para desplazarse a pesar de esa corpulencia. Su sola presencia condiciona totalmente las acciones que puede hacer el rival en esa zona del terreno de juego, en ese carril central. Por ejemplo, fue decisivo el pasado fin de semana a la hora de frenar en el campo del RB Leipzig la influencia que suelen tener por dentro Naby Keita o Emil Forsberg cuando intervienen. Cierra bien los espacios controlando la zona entre centrales y mediocentro. Evitó así que el sueco Forsberg recibiese cómodamente cuando se iba hacia dentro o que el guineano Keita crease peligro con sus habituales carreras hacia el área. Por su zancada y por su constitución física, Walace suele llegar una décima de segundo antes que los rivales al balón por el que ambos luchan. Sus grandes virtudes están relacionadas con la recuperación, la presión al contrario o el marcaje al mediapunta del equipo rival. Un ‘pulpo’ en las zonas por las que pasa.

Para ser un pivote de características eminentemente defensivas, en el Hamburgo ya le han podido ver dando bastantes pases verticales (no necesariamente brillantes o prodigiosos, pero hacia delante); no se limita al pase horizontal o de vuelta hacia sus centrales. Tiene cosas de N’Zonzi (física, defensiva y, en menor medida, ofensivamente). La tendencia actual es que mediocampistas con el físico de Walace tengan recorrido y llegada al área rival, no que guarden tanto la posición como hace el brasileño.

Walace, con el '12' de Brasil, en los últimos Juegos Olímpicos / Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil bajo licencia Creative Commons 3.0
Walace, con el ’12’ de Brasil, en los últimos Juegos Olímpicos / Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil bajo licencia Creative Commons 3.0

Se defiende con la pelota

Al no tener un organizador a su lado (Jung no lo es), también tiene cierta responsabilidad en la circulación de balón y en la misión de hacer llegar la pelota al mediapunta (Holtby) o a los extremos del Hamburgo. Ha dado buena salida al esférico en estos dos primeros encuentros con la camiseta del club germano. No se complica, hace pases generalmente cortos y efectivos, toma buenas decisiones, elude razonablemente bien la presión del rival aprovechándose también de sus condiciones físicas. Las utiliza, por ejemplo, para proteger muy bien el balón. Pese a su altura, Walace mueve sus 188 centímetros con cierta soltura y agilidad. No es en absoluto rígido en sus movimientos, ya sean más cortos o largos.

De momento, no se separa de sus dos guantes. Aterrizó en el frío invierno alemán procedente del verano que estaba viviendo en el otro hemisferio. Y en esa adaptación puede estar la clave de su éxito en Europa. Nivel tiene para seguir destacando en un Hamburgo con el que firmó en el mes de enero cuando habitaba en la zona de descenso -ya la ha abandonado- y que sirva como trampolín en su trayectoria europea. Tendrá que adaptarse al nuevo idioma, al país y a la liga. Lo necesitará para cumplir su objetivo de jugar con asiduidad en la selección brasileña, donde compite principalmente con Casemiro, Fernandinho o Luiz Gustavo por ocupar en el puesto de mediocentro.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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