Un guerrero omnipresente

Wolfsburgo De Bruyne Focus

La decisión era arriesgada. Económicamente desde luego que no, pocos clubs en el viejo continente pueden igualar las remuneraciones de la entidad de la Volkswagen, pero en términos de trascendencia, de relevancia internacional, de reconocimiento mediático a fe que lo era. Al cambiar el Chelsea, uno de los principales focos del panorama futbolístico europeo en el siglo XXI por Wolfsburgo, un club ambicioso y poderoso financieramente, pero algo artificial, de una ciudad de 120.000 habitantes, sin identidad, historia, ni masa social que lo amparen, irregular en sus rendimientos, que no juega Champions League ni atrae semanalmente el interés del aficionado neutro, el riesgo de desaparecer del mapa estaba ahí para un jugador de su talento. Conformarse con ser cabeza de ratón, perder la motivación por la gloria y narcotizar su hambre de éxito con billetes era una tentación que proporcionaba su nuevo destino a uno de los mediapuntas más prometedores de Europa. Gracias a Dios, su neurótico carácter ganador no se lo ha permitido. A día de hoy, no se puede hacer una perspectiva completa del curso europeo ignorando al Wolfsburgo de Kevin de Bruyne. Ha obligado al consumidor de fútbol, en medio de sus habituales viajes a las principales capitales mediáticas del viejo continente, a detenerse en la pequeña ciudad de la Baja Sajonia. Allí está pasando algo gordo. Su impacto ha sido así de fuerte.

Conformarse con ser cabeza de ratón, perder la motivación por la gloria y narcotizar su hambre de éxito con billetes era una tentación que proporcionaba su nuevo destino a uno de los mediapuntas más prometedores de Europa. La operación era arriesgada.

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Con la contribución de De Bruyne, el Wolfsburgo ha sacado la cabeza en el panorama europeo. Foto: Focus Images Ltd

Al contrario que la gran mayoría de mediapuntas con los que comparte olimpo en la élite europea, Kevin no fue dotado con el disfraz de genio. La plasticidad de sus gestos no le diferencia. Si basta con ver un control de Silva, Turan, Götze, Özil, Hazard, Neymar o Isco para apreciar que allí se encuentra una sensibilidad diferente, al mediapunta belga hay que verle jugar durante un tramo prolongado de partido para entender poco a poco por qué es capaz de mirar a los ojos a la mayoría de ellos. Pese a que es un regateador efectivo (no es su mejor cualidad), ni tiene la agilidad para hacer giros y desbordar de los dribladores explosivos, ni la dulzura y técnica en una baldosa de los magos culones. Sus vídeos de skills son poco espectaculares. Pese a que su diestra es casi tan precisa y selecta como pueda serlo, sus pases no tienen la finura de los zurdos con el 10′ en la espalda. Kevin no es un artista. Es un guerrero. Para que luzca, tiene que sudar. Para desatarse, necesita movimiento. Lo suyo es competir.

Wolfsburgo - Focus

De la mano del belga, el Wolfsburgo está firmando una extraordinaria temporada en todas las competiciones. Foto: Focus Images Ltd

De hecho, quizá el primer rasgo que define el fútbol del 14 es su sobrenatural actividad. Jamás desconecta del juego. Está constantemente tomando decisiones, interviniendo, buscando productividad en sus acciones. Si se siente inútil, se mueve. Segundos después de hacer una descarga al lado derecho, está tirando un desmarque de ruptura para dar una opción de pase. Si pasa un tiempo y nadie le ha encontrado, baja a apoyar y a desbloquear el juego. Como el amigo talentoso y ultracompetitivo que todos teníamos en el colegio, no puede soportar permanecer ajeno a lo que pasa. Por eso, y aunque parta desde el centro, su fútbol se desborda por los tres carriles. Pedirle que permanezca pegado a una banda es atar a la bestia y Dietr Hecking así lo comprende. Su rol en el Wolfsburgo es el de absoluto foco de juego. El equipo orbita a su alrededor. Y, en buena medida, por eso gana tanto.

El fútbol de De Bruyne se desborda por los tres carriles.

Su físico sí es el de un auténtico elegido. Para moverse tanto y con tanta constancia, necesita una capacidad pulmonar privilegiada. Es capaz de hacer movimientos muy explosivos de forma sostenida durante todo el partido. Conducción larga, pared y sprint en profundidad de 30 metros hacia al otro lado. Presión, recuperación, caída a banda y centro. Así los 90 minutos. Es explosivo, potente y muy veloz. No se detiene a coger aire, sino a pensar en la siguiente carrera. De hecho, rara vez es sustituido. Acaba casi siempre los partidos. Aguanta como un animal.

De Bruyne Wolfsburgo - Focus

Kevin tiene un físico superdotado. Foto: Focus Images Ltd

Decíamos que se pasa el partido tomando decisiones y casi todas son buenas. Su compresión del juego le permite interpretar qué esta pasando, compensar lo que necesita su equipo y ejercer ese rol: ofensivamente es casi un sistema en sí mismo. Si siente que el ataque de su equipo es poco profundo, corre al espacio como un nueve punzante. Si ve movimiento por delante pero nadie de enlace, se va a pedirla y a dirigir la transición. Si en ataque posicional cree que el equipo está enjaulado en un sector, se va a llevarla al otro lado. Es un auténtico caudal andante de juego. Su fútbol ve su zenit en un contexto de transiciones: es excelso orientándose para recibir, conduciendo explosivamente y filtrando pases o finalizando con su sumisa pierna diestra. Pero es muchísimo más que eso. Pese a que en parado no tiene el comentado dribling de especialista capaz de perforar defensas organizadas, su torrente de fútbol es tal que se acaba desbordando en cualquier situación.

Ofensivamente, Kevin es casi un sistema en sí mismo.

Wolfsburgo - Focus
El Wolfsburgo sigue vivo en las tres competiciones. Foto: Focus Images Ltd

En ataque posicional es una pesadilla para centrales y mediocentros. En primer lugar por su comentada hiperactividad: se mueve tanto que obliga a sus rivales a tomar decisiones y que genera espacios y desequilibrios por todos lados. Paredes, desmarques, caídas a banda… Es un diablo. En segundo lugar, por la constante amenaza que supone su impresionante pierna diestra, en la que merece la pena detenerse. Además de ser un definidor sublime y un buen golpeador desde larga distancia, para asistir tiene un arsenal de verdadero talento. Con casi cualquier superficie de su pie es capaz de darle al balón la tensión, altura y dirección adecuada para surtir a sus compañeros de goles. Su sensibilidad para que la asistencia llegue al rematador en las condiciones más favorables posibles es brutal. Pero ojo, que su pierna zurda no la tiene para no caerse ni muchísimo menos: con ella también pone variadas pelotas de muchísimo peligro. Por eso, su fútbol es sinónimo de determinación: sus caídas a cualquiera de las dos bandas pueden acabar en platanito o en disparo con veneno por los dos perfiles. No lo puedes atar. Siempre hay opción de peligro.

VfL Wolfsburg v Sporting Clube de PortugalUEFA Europa League

No se sabe cuánto tiempo podrá retener el Wolfsburgo a un jugador de la categoría de Kevin De Bruyne. Foto: Focus Images Ltd

Sus cifras hablan por sí solas: 14 goles y 26 asistencias en una temporada a la que todavía le quedan un par de meses. Números que le colocan entre un selecto número de atacantes en Europa y dicen la verdad. El Wolfsburgo le ofrece Champions League, un proyecto ambicioso, un sueldo a su altura y un protagonismo absoluto, pero Kevin está para ser cabeza de león. Su aterrizaje en casi cualquier gigante le convertiría en una de sus principales amenazas ofensivas desde el primer día. Él decide. Ahora mismo, no se le vislumbran límites.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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8 comments

Son cosas que pueden y suelen pasar, pero me imagino a los aficionados del Chelsea viendo a Oscar o incluso a William jugar cada semana y al llegar a su casa después de pensar el poco ritmo y lo que ha fallado el primero en especial, ver cualquier resumen de partido del Wolfsburgo y tirarse de los pelos.

Respeto muchísimo a Mourinho y evidentemente él sabe 100000 veces más que yo de fútbol, pero para mí es un absoluto expediente X, la verdad.

Yo creo que el cambio le ha venido muy bien y que en el Chelsea jamás tendría la continuidad ni el foco absoluto del juego teniendo a otro genio de la lámpara al lado como Hazard.

Creo que debería quedarse otra temporadita más en WLF y ojalá (dependiendo quién lleve al equipo y qué quiera hacer con él) para un Barcelona de interior/mediapunta en un 4-3-3 en el que tuviera libertad atacante, unido a su capacidad para ser constante en la presión y el esfuerzo, con una banda derecha con Messi, podría ser un escándalo mayúsculo.

Yo no creo que el WLF se vaya a deshacer de el tan fácilmente. Creo que es un equipo que va a ir a mas y no a menos, a diferencia del Dortmund, porque tiene un músculo económico detrás muy importante y un equipo que está en Champions y además tiene pasta a mansalva es muy atractivo para cualquier jugador. Este verano darán de que hablar.

En Alemania se comenta que al firmar el Wolfsburgo le habría prometido dejarle salir con relativa facilidad si venía un equipo grande a por él. Previos 50-60 millones, claro.

A ver si es verdad y le podemos ver con este equipo.
Una cosa, hablando de equipos artificiales, el Chelsea acaso no lo es? el City tampoco? lo digo porque no es la primera vez que leo algo así del Wolfsburgo y poner a estos dos equipos ingleses la etiqueta de “equipos grandes” sin tapujos…

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