Versatilidad táctica

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Afrontaba el Bayern Múnich su partido de este fin de semana buscando afianzar el liderato de la Bundesliga frente al Hannover. Un choque en el que el conjunto de Pep Guardiola era más que favorito. El encuentro transcurrió según lo previsto y el Bayern pudo iniciar el parón por las selecciones y acudir en familia a la Octoberfest con los deberes hechos firmando una goleada por 4-0. La realidad es que el partido fue cómodo para el equipo bávaro desde el principio. El Hannover no tuvo la capacidad ni la convicción necesarias para poner en aprietos al campeón alemán y durante todo el encuentro bailó al ritmo que el Bayern quiso interponer.

El factor Alaba

Sin embargo, mucha culpa de ese paseo militar al que se asemejó el partido la tuvo el equipo local. Guardiola salió con Neuer bajo palos; Rafinha y Bernat en los laterales; Benatia y Dante como centrales; Xabi Alonso, Lahm y Alaba como teóricos centrocampistas; Robben y Shaqiri como extremos, y Lewandowski como punta.

No obstante, la ocupación del espacio de los jugadores del Bayern no respondió a un 4-3-3 ni mucho menos. El equipo volvió a recurrir a Alaba como principal foco de desequilibrio táctico, situándolo prácticamente como tercer central en el sector izquierdo. En su fase de inicio el equipo tuvo una disposición similar a la del siguiente gráfico:

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Con ello el Bayern consiguió varias cosas que a continuación tratamos de analizar:

1. Generar superioridad en la salida de balón

Alaba permitió con su posicionamiento que el Bayern generara superioridad numérica desde la línea de centrales. Con ello Xabi Alonso -del que analizamos que se había encontrado muy solo y poco ayudado en tareas de inicio de ataque en el segundo tiempo ante el Hamburgo y con Alaba como segundo mediocentro- pudo recibir en mayor número de ocasiones detrás de la primera línea de presión del Hannover cuando el equipo visitante trataba de adelantar esa primera línea con el objetivo de dificultar la salida del Bayern. Este matiz táctico planteado por Guardiola hizo que el mediocentro tolosarra pudiera jugar más cómodo y unos metros más adelantado consiguiendo así generar desequilibrio en la segunda línea de presión de su rival a través de pases a la espalda de esta línea, o bien permitiendo recibir con ventaja a los compañeros situados por fuera -Robben y Bernat- mediante cambios de orientación. Lahm fue el siguiente escalón en profundidad interior ocupando con inteligencia el carril interior derecho, ofreciendo línea de pase segura tanto a Xabi Alonso como a Benatia o Dante, y eligiendo bien las opciones de pase cuando tenía el esférico en su posesión.

Shaqiri fue el siguiente escalón en profundidad por dentro. Iniciando como falso extremo izquierdo -posición en la que Guardiola quiere explotar las virtudes de Götze-, ocupó la zona de interior izquierdo que vaciaba Alaba (al aproximarse como tercer central) para recibir detrás de esa segunda línea de presión que superaban tanto Alaba -cuando optaba por conducir para atraer rivales y superarlos con un pase- como Alonso tras recibir de los centrales. De este modo la mayoría de los ataque del Bayern se desarrollaron con el siguiente patrón: salida con los centrales generando superioridad con Alaba en el sector izquierdo; desde ese sector izquierdo buscar por dentro casi siempre con Xabi Alonso; y desde el mediocentro acabar con cambio de orientación sobre el sector derecho para que Robben recibiera abierto y ayudado por Rafinha y Lahm, o profundizando hacia el sector izquierdo con Shaqiri y Bernat. Algo así como una secuencia: dentro -portero o centrales-, fuera -Alaba-, dentro -Xabi Alonso- y fuera -Robben o Bernat/Shaqiri-.

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2. Tener al equipo junto en el inicio del ataque

El Bayern tuvo paciencia y dominó los ritmos. Juntó a Alaba hacia atrás, mantuvo a Alonso unos pocos metros por delante, escalonó a Lahm como interior derecho, acercó a Shaqiri como interior izquierdo y consiguió que Rafinha y Bernat siempre estuvieran a la altura en profundidad en la que el equipo los necesitaba. Así el equipo garantizó tener ayudas ofensivas situadas a diferentes alturas que facilitaron una gran fluidez y un aún mayor control del juego con una premisa clara: paciencia en el inicio y poca distancia entre jugadores, y cambio de ritmo tras superar la segunda línea de presión rival.

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3. Garantizar una rápida y eficaz transición defensiva

Si hay algún aspecto del juego que el Bayern parece haber asimilado desde el inicio de la temporada y que debía mejorar con respecto a la anterior es la transición defensiva. Ya apuntamos tras el partido ante el Hamburgo que había sido uno de los aspectos más destacados del conjunto de Guardiola. Esa asimétrica disposición espacial sobre el terreno de juego -con la que el equipo afrontó el partido de este pasado sábado frente al Hannover- sumada al ritmo elegido en esa primera fase ofensiva para asegurar el orden a través del pase y a ese trabajo realizado por el técnico de Santpedor volvieron a mostrar a un Bayern brillante en la transición defensiva: presión inmediata sobre balón y principales y más inmediatas opciones de pase del rival poseedor del esférico y reducción de espacios entre líneas y jugadores hacia adelante. Este trabajo le permitió al equipo recuperar el cuero muy pronto tras perderlo, con lo que el Hannover seguía acumulando minutos sin balón que le mermaban tanto física como emocionalmente.

4. Liberar a Bernat

El posicionamiento de Alaba permitió también que Bernat pudiera tener una mayor libertad ofensiva. Alaba no sólo ofrecía salida limpia por el sector izquierdo, si no que cuando Bernat recibía abierto se convertía en el vértice menos profundo de un triángulo que cerraba Shaqiri, que al actuar en esa posición de falso extremo también contribuía a explotar la profundidad y el desborde del lateral español. Además la ayuda del internacional austríaco a Bernat se completaba durante la defensa organizada del equipo, situándose entre Dante y el ex-valencianista, sobre todo para protegerlo del juego directo y por arriba que el Hannover pudiera tratar de perpetrar por ese flanco de su ataque.

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5. Explotar el triángulo Rafinha – Lahm – Robben

Otro aspecto más que permitió la ocupación espacial del Bayern fue la libertad que pudo tener Lahm para potenciar el juego de su equipo en el sector derecho de su ataque. El triángulo formado por Rafinha, Lahm y Robben dio la sensación de poder convertirse en uno de los pilares ofensivos del equipo durante esta temporada. Con Robben abierto sobre la línea, la idea es que uno de los otros dos se sitúe por detrás del balón como alternativa si no hay posibilidad de desborde, mientras que el otro rompa en profundidad por el pasillo interior para recibir al espacio o para arrastrar con él la posible ayuda de un mediocentro rival a la tarea de frenar el 1×1 ofensivo de Robben. Así, con el extremo izquierdo rival pendiente del compañero situado como apoyo por detrás del balón y con el otro compañero rompiendo en profundidad y arrastrando la marca del mediocentro rival, se trata de facilitar el desborde individual de Robben en su clásica diagonal hacia dentro eliminándole obstáculos. Y si la cobertura del central izquierdo rival es muy cercana, las opciones de recepción del punta -en este caso Lewandowski- se multiplican, dejándolo prácticamente en un 1×1 contra el central más alejado.

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Presión adelantada

Otro aspecto importante del juego del Bayern y muy característico de la fase defensiva propuesta por Pep Guardiola es el posicionamiento defensivo del equipo en campo rival acompañado de una presión alta para asfixiar al conjunto rival. Este trabajo requiere de la implicación de los jugadores más adelantados y el pasado sábado Robben, Lewandowski y Shaqiri estuvieron más enchufados que nunca para permitir que la labor defensiva del equipo se llevara a cabo con éxito. Fruto de esa presión ordenada y adelantada nació el segundo gol del equipo, que si bien se produce gracias a un error en el pase de un rival, la ordenada ocupación de los espacios en esa presión -poca distancia entre líneas y jugadores- permitió que una interceptación se convirtiera en un pase con ventaja para que Robben iniciara la conducción que estableció el 2-0 en el electrónico.

Nueva disposición en el segundo tiempo

En el minuto 59 Pizarro sustituyó a Shaqiri y el Bayern modificó su disposición espacial sobre el terreno de juego. Alaba pasó a ocupar el lateral izquierdo, Bernat se situó como extremo por ese sector y Pizarro fue el punta encargado de venir a buscar por detrás de la segunda línea de presión rival.

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Posteriormente Rode entró por Lahm en el minuto 74 y Gaudino por Alonso en el 81, sin cambiar la ocupación espacial del equipo. Sin embargo, el matiz táctico más relevante de este segundo tiempo se observó en los laterales. El conjunto de Guardiola, durante su fase ofensiva, ocupó el terreno de juego de una forma similar a lo que se puede observar en el siguiente gráfico:

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Los laterales ocuparon un espacio distinto dentro del terreno de juego en función de la posición del balón. Cuando el balón estaba por fuera el lateral de ese sector se hacía ancho, mientras que el otro permanecía cerrado a la altura del mediocentro. Cuando el balón estaba por dentro ambos laterales se cerraban. Este matiz táctico -ya utilizado por Guardiola durante la temporada pasada- facilitó dos aspectos del juego del campeón alemán. Por una parte, la zona interior estaba más ocupada al perder el balón y facilitaba la transición defensiva del equipo -aspecto que cobraba mayor relevancia al haber introducido a Pizarro y haber pasado a jugar claramente con solo dos centrocampistas por dentro-. Por otra parte, permitía atraer la atención del extremo rival hacia dentro y lo alejaba de la zona de influencia del lateral rival, con lo que facilitaba la posibilidad de desborde del extremo -Robben y Bernat en este caso- al recibir el balón.

Versatilidad táctica

De nuevo pudimos presenciar el pasado sábado la variedad de registros, la riqueza táctica y la capacidad de adaptación a diferentes contextos que ha dotado Guardiola a su Bayern. Seguiremos de cerca sus evoluciones para seguir disfrutando y aprendiendo.

Carlos Vicens es entrenador nacional y actualmente dirige al CE Santanyí.

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