Tablas entre restadores

El BayArena será la nueva casa de Ryu Seung-Woo Foto: Funky1opti

“Sabemos qué esperar del Bayer Leverkusen. Su fútbol es como los tenistas que juegan a sacar y volear.” declaraba Jürgen Klopp en la previa del partido. Y a fe que la metáfora tiene su contenido: el juego de los de Roger Schmidt se puede sintetizar de forma simple y vaga en una salida de balón en forma de pase vertical aéreo hacia Kiessling (lo que sería el saque en el juego de Kloppo), que siempre está rodeado de casi todos sus atacantes orientados al balón para o bien ganar la disputa aérea/segunda jugada y empezar a construir desde ahí (con muchos compañeros cerca para asociarse y muy cerca del área rival) o, la mayoría de las veces, que el rival la gane (resto) y entonces presionarlo muy arriba con todos esos hombres de forma intensa para forzar su error y atacar desde ahí su desorganización (volear). Consciente de la tendencia casi kamikaze a los errores defensivos flagrantes que hemos visto en el cuadro amarillo esta temporada y priorizando la importancia de no perder en la vuelta a los terrenos de juego para alcanzar una dinámica positiva, Kloppo abandonó cualquier intento de superar al Leverkusen mediante una salida de balón raseada que se salte las trampas de los locales y decidió competir a partir de bajar al barro y evitar que sus jugadores puedan coquetear con el error. ¿Que me vas a bombardear con balones aéreos a tu delantero constantemente? Pues pongo a mi mediocentro más robusto (Ginter) para ayudar en los duelos a  la pareja Hummels – Subotic/Sokratis. ¿Que me vas a presionar la salida con muchos hombres buscando pérdidas comprometedoras? Pues me dejo de líos y cada vez que el balón circula entre mis defensas, la forma de llevarlo arriba es mediante un pelotazo que no dé al error posibilidades de que ocurra. La forma de jugar del Bayer Leverkusen tiene sus riesgos y el principal es que, superada la primera línea de presión, vas a tener superioridad numérica casi siempre y con 50 metros por delante para correr hacia Leno, así que Immobile se prepararía para tirar desmarques largos en cuanto su equipo recuperara el balón. El plan era coherente. Y, pese a que fuera a costa de la diversión del espectador, se puede decir que les salió, o al menos la felicidad con la que celebraba el empate el banquillo amarillo indicaba que sus anhelos se habían cumplido. El BVB hizo un partido serio.

Klopp - Dortmund - Focus

A Klopp le salió su plan. Foto: Focus Images Ltd

El resultado de la puesta en escena de ambas ideas (tan parecidas como radicales) fue un encuentro en el que el 60% del tiempo el balón estaba en el aire o dividido, así que la calidad de los buenos con los pies apenas pudo ponerse de manifiesto. Reus, Çalhanoglu, Kampl o Drmic pasaron francamente desapercibidos por el partido y sólo un Bellarabi que cada vez que le llegaba el balón lo bajaba y trataba de hacer su reconocible regate hacia fuera tuvo algo de brillo entre esa ensalada de saltos, tacklings y disputas. Las (pocas) ocasiones que se vieron (casi siempre más resultado de errores individuales que de grandes combinaciones) estuvieron bastante repartidas, así que no se puede decir que el empate sea injusto. Un empate que deja al BVB colista, pero que le sirve para empezar a reconstruir su identidad y para recuperar su confianza, pisoteada tras la terrible primera vuelta. Que no es poco.

Foto de portada:Foto: Funky1opti

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