Dos hombres y veinte niños

Reus Lewandowski Dortmund - Focus

El campeonato doméstico está tan lejos como el puesto de promoción a 2.Bundesliga y los aficionados del BVB, acostumbrados a tres temporadas absolutamente mágicas, depositan su ilusión de la 13/14 en lo que pueda pasar tanto en la Champions League, donde tienen un cruce relativamente cómodo ante un reforzado Zenit de San Petersburgo, como en la DFB Pokal, donde el Eintracht de Frankfurt parece un rival asequible para seguir avanzando. Sus sueños pasan por los torneos del K.O. Lo sabe Klopp y confía en ello (“estoy seguro de que al final de temporada mis aficionados podrán decir que han vivido otro año inolvidable”, ha llegado a decir) como también sabe que si quieren progresar en las eliminatorias deben empezar a rendir en Bundesliga, donde llevaban sin ganar desde finales de Noviembre. No porque a día de hoy peligre hasta la plaza de Champions, que también, sino porque es en el día a día de la competición estatal desde donde el Dortmund puede crecer, evolucionar y rencontrarse con su fútbol. De momento, queda mucho trabajo por hacer.

 

Robert Lewandowski se exhibió en la victoria del Dortmund en el campo del Braunschweig (foto: Focus Images Ltd)
Robert Lewandowski se exhibió en la victoria del Dortmund en el campo del Braunschweig (foto: Focus Images Ltd)

 

Es justo decir que la temporada del subcampeón de Europa es de las más desafortunadas que se recuerdan últimamente en el fútbol moderno. Como no se cansa de repetir Klopp, el BVB ha perdido 7 titulares de la base del equipo que llegó a la final de la Champions hace un año: además de la marcha de Götze, Piszczek (cadera, 6 meses)  Hummels (rodilla, 2 meses), Subotic (rodilla, 6 meses) Schmelzer (lesión múscular, dos tramos de mes y medio),  Gündogan (espalda, 4 meses), Kehl (tobillo, mes y medio), Mkhitaryan (tobillo, mes y medio) y Kuba (rodilla, 6 meses) han pasado por enfermería. ¿Qué equipo en el mundo se puede sobreponer a eso? Klopp sigue empeñado en poder hacerlo y en ello trabajó intensamente durante su stage en la Manga: “Quiero que mi equipo no parezca frágil, porque nosotros no somos como el Bayern: si somos frágiles nos puede ganar cualquiera”. En el campo del Braunschweig (1-2), en la noche de hoy, lo pareció y de qué manera.

Donde el BVB ha demostrado las mayores carencias este año ha sido ante los rivales de menor entidad. Ante los que se encierran atrás, los que aceptan la superioridad de los amarillos, les conceden el balón y les obligan a sacar su lado más creativo en ataque estático. Sin Gündogan, ahí el Dortmund sufre y, esta temporada, ha naufragado casi siempre ante ese reto. Por la técnica individual de algunos de sus jugadores ha acabado sumando puntos que su discurso de juego no reclamaba para ellos. Cuando puede correr, ahí es letal, infalible y genial: Klopp lo ha inyectado en su ADN. Pero el Braunschweig les volvió a gritar a la cara que si quieren ser un equipo versátil, aún les queda mucho trabajo.

Volvía Hummels, un recurso absolutamente clave en la salida de balón, en filtrar pases, en conducir, en crear ventajas desde atrás, pero aún está sin ritmo y concedió más de lo que aportó. A Sahin, un día más, le superó el asunto y sólo su zurda en el balón parado justificaba su titularidad. Mkhitaryan tampoco es Mata, no es un hombre que vaya a bajar a recoger el balón de los centrales. La buena presión del Eintracht (¡qué equipo tan bien trabajado!) dejaba desnudos en la salida a los de Klopp y, liderados por un mágico Hochscheidt (qué pinta de genial centrocampista, ahora se entiende lo que se pagó por él) y el recién traído del Salzburg Nielsen (otro nombre apuntar, sin ninguna duda), dejaban ver que podía ser otro día en el que el BVB se dejara puntos. Hasta que aparecieron los dos hombres que por calidad están varios escalones por encima del resto. Ellos marcaron la diferencia.

Hay quien puede pensar que Lewandowski tiene la mente puesta en el Bayern, en la genial conjunción de estrellas con las que va a jugar el año que viene, en los centrocampistas que va a tener detrás de él abasteciéndole de balones, en vez de pelearse por ser segundo en campos de equipos recién ascendidos. Nada más lejos de la realidad: el polaco demostró estar con una concentración de matemático, obsesionado con sumar en cada acción y no sólo eso, además estaba inspirado como en los mejores días. ¿El resultado? Un absoluto repertorio de crear ventajas para su equipo, que estaba, me atrevo a decir, hasta en inferioridad táctica: controles con el pecho, orientados, paredes, disparos, regates… Cada vez que intervenía, el BVB respiraba y los locales temblaban. Durante la primera parte se puso la capa de héroe y rescató al Dortmund, prácticamente solo, de una situación que pintaba fatal. Aunque fue en un fallo en la salida del Braunschweig, en una de esas situaciones donde el Dortmund se relame y puede hacer lo que más le gusta: atacar espacios, donde entre él y Reus firmaron una deliciosa combinación que Aubameyang se encargaría de convertir. 1-0.

Sin Götze y ante la comentada plaga de lesiones, se esperaba que fuera Marco Reus el que cogiera el toro por los cuernos  esta temporada y liderara al equipo amarillo. Sin embargo, hasta el día de hoy habíamos visto la versión más floja del internacional alemán desde que está en el BVB, una temporada absolutamente discreta si la comparamos con el espectacular año que se marcó en la 12/13. Hoy volvió el gran Reus. Partiendo desde la izquierda, aunque yéndose para el centro constantemente, juntó a sus atacantes, dirigió los contraataques y destrozó a los mediocentros rivales. En una conducción dañina, asistió al gabonés para que marcara su segundo gol (undécimo de la temporada), que si bien en términos de juego no acaba de aportar demasiado, en determinación justifica con creces los 13 millones que se pagaron al Saint Etienne por él.

Por dos veces se adelantó el BVB, pero en ningún momento dio la sensación de tener controlado el partido, de tener un funcionamiento colectivo que les haga sólidos, de aprovecharse de que su rival tenía que exponerse y ellos no. El Braunschweig estuvo en todo momento cerca del gol y la sensación de fragilidad se agrava tras este partido. Klopp tardó 80 minutos en hacer un cambio… y lo único que pudo hacer fue meter a Piszczek y a un adolescente como Marvin Ducksch. Es inevitable tener la sensación de que, ahora que llega lo gordo, la plantilla se les va a quedar muy corta. Para intentar evitarlo ha llegado el mediapunta serbio Jojic.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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9 comments

Hoy pude ver el partido. Mas alla de lo desconocido que me resultó el BVB, por las innumerables bajas y por rendimiento, confirmo lo grandisimo centrodelantero que es Lewandowski… un manual, para los chicos de inferiores, pasarle videos de este señor…

Klopp es un tremendo DT, pero subestimó demasiado el nivel de elite. Su planificación de la temporada fue nefasta, y no aprovechó el receso para enmendarlo.

Soy del Bayern pero me cea bien el BVB, pero creo que se quedan fuera de Champions. Es que NO HAY RECAMBIO, NO HAY, y Lewa no puede hacerlo todo sólo, lo único que hacen con eso es fundirlo.

Es cierto que la plantilla del BVB es tirando a corta (como es comprensible por otro lado, teniendo en cuenta que es un club de cantera y que no tiene presupuesto para tener internacionales en el banquillo), pero… ¿qué club en el mundo puede planificar que se te lesionen 7 titulares? ¿Es posible no resentirse de ello?

Da más o menos lo mismo a quién elijan para reforzarse en tres cuartos, y los chavales que ponga Klopp. El problema está en que su defensa titular está KO, y tienen renqueante a su playmaker. El problema es aún más serio cuando hasta los suplentes se lesionan.

Vi el mismo partido que vos Guillermo. Me sorprendió Eintracht Braunschweig. Tiene muy pocos puntos para lo que demostró hoy. Si no me equivoco, le ganó el clásico a Wolfsburgo y también a Hoffenheim y Bayer Leverkusen. Es el primer partido que veo de ellos.

Por otra parte, qué tal juega y qué le puede aportar el serbio Jojic al BVB?.

Es que los dos jugadores que mejor estuvieron ayer en el Braunschweig, Hochscheidt (brutal su partido) y Nielsen, apenas han podido jugar durante el resto del año. El primero por distintas lesiones, pese a que el club pagó bastante por él este verano y el segundo porque es un refuerzo de este mismo mercado de invierno. Yo no sé si descenderán o no, pero tengo claro que van a sumar bastantes puntos en esta segunda vuelta.

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