El dinosaurio corre peligro

Imtech Arena-Hamburgo-Gerhard Kemme

El Hamburgo encadena tres temporadas sufriendo para mantener la categoría en Alemania. En dos ocasiones salvó el pellejo en la relegation frente al tercer clasificado de la 2.Bundesliga, mientras el curso pasado evitó la eliminatoria a vida o muerte al acabar décimo, cinco unidades por encima del descenso. Sin embargo, esta temporada el panorama del club norteño es desolador: el Hamburgo todavía no ha ganado ningún partido de Bundesliga después de ocho jornadas y solo ha sumado dos míseros empates.

El club hanseático arrastra una serie de problemas crónicos que no logra sacarse de encima. Una constante cada temporada es su pésimo nivel defensivo, que se mantiene este curso, pues ya llevan 15 goles encajados. En el último encuentro contra el Eintracht de Frankfurt, el centrocampista sueco Albin Ekdal jugó de inicio en el eje de la zaga y el Hamburgo acabó recibiendo tres dianas. La primera nació en una pérdida gravísima de Lewis Holtby, que no solo regaló el esférico en su campo sino que lo terminó introduciendo en su propia portería intentando enmendar su error. Una acción que refleja todas las desgracias que últimamente marcan la actualidad del Hamburgo.

A los problemas defensivos hay que unir la sempiterna inestabilidad que rodea al club, pues desde que Bruno Labaddia abandonara la entidad en 2010 han pasado hasta 13 entrenadores por el banquillo del Hamburgo. Algunos, interinos. Pero ninguno ha durado más de 24 meses. El técnico más longevo fue el Thorsten Fink, que casi completó dos años en la institución, seguido del propio Labaddia, que se volvió a hacer cargo del club en abril de 2015, salvó la categoría y permaneció ligado al HSV hasta el pasado mes de septiembre. Salvo con Fink, nadie ha podido desarrollar un proyecto en la segunda ciudad más poblada de Alemania.

Bruno Labbadia dirigió al Hamburgo hasta finales de septiembre. Foto: Landeshauptstadt Stuttgart.
Bruno Labbadia dirigió al Hamburgo hasta finales de septiembre. Foto: Landeshauptstadt Stuttgart.

Markus Gisdol ha asumido la responsabilidad en las últimas semanas, pero el Hamburgo apenas ha mostrado indicios de mejoría. Además, los fichajes de momento no carburan. Cuando parece que el equipo se mueve bien en mercado, no logra encajar las piezas en el engranaje. Por ejemplo, hasta ahora el rendimiento de Filip Kostic es más que decepcionante, pues en Hamburgo todavía no han disfrutado siquiera de un atisbo de las prestaciones exhibidas por el serbio en el Stuttgart, club que descendió la temporada pasada. Alen Halilovic, con pocos minutos, y el campeón olímpico brasileño Douglas Santos tampoco han empezado con buen pie.

Si la defensa es un desastre y la mayoría de fichajes no carburan, aún más alarmante es la falta de pegada del equipo. El Hamburgo solo ha marcado dos goles, y ambos llegaron en las dos primeras jornadas del campeonato. Los dos tantos los firmó Bobby Wood, el único fichaje que ha dado alguna alegría a su nueva parroquia. Pero esto significa que el Hamburgo encadena seis partidos sin anotar. Así le será muy complicado mantener la categoría al único club que presume de haber jugado siempre en la Bundesliga, desde su fundación en 1963.

Foto de portada: Gerhard Kemme.

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