Quizá sólo había que buscar bien

Douglas Costa seguramente ha sido el mejor jugador del Bayern esta temporada. Foto: Focus Images Ltd.

Era una lluviosa tarde del invierno de 2013 y Guardiola y Rummenigge tomaban café en el reservado de algún céntrico hotel de Zurich. El catalán iba a ser el inquilino del banquillo del FC Bayern a partir de julio y se reunían para ir definiendo aspectos clave de la temporada. Entre ellos, por ejemplo, había que planificar con tiempo los movimientos que se pretendían hacer en el mercado para tener margen de maniobra a la hora de dar cada uno de los pasos necesarios. Cuando Kalle preguntó al de Santpedor por sus deseos, Pep respondió con dos sílabas: “Neymar.”

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“Mira por la ventana”, le contestó rápidamente el director general del Bayern. “¿Por qué?”, se sorprendió Pep. Afuera diluviaba, hacía un tiempo catastrófico. “Imagina que un brasileño aterriza procedente de los 30 grados de su hogar y se encuentra esto, un clima de -6 grados. Encima, no habla el idioma. Su cultura no tiene nada que ver con la nuestra”, explicó Rummenigge. Guardiola captó el mensaje y respetó la advertencia. Acabaría llegando Mario Götze en su lugar.

Pep entendió en ese momento que formaba parte de la cultura del FC Bayern no fichar jugadores procedentes de Sudamérica que no estuvieran antes plenamente asentados en Alemania. Las malas experiencias con Breno, futbolista que llegó por casi 15 millones de euros (desencadenando la salida de Hummels) y acabó en la cárcel tras quemar su casa, José Sosa o Julio Dos Santos provocaron cambios drásticos en la política de fichajes de la institución. En 2011, el club bávaro despidió a Giovane Elber de sus funciones como ojeador en Brasil, argumentando que ya no iba a ser necesario su rol pues no se moverían más por ahí. El campeón alemán era rígido en su planteamiento: Rafinha, Pizarro o Luiz Gustavo tuvieron que demostrar estar adaptados a la compleja realidad germana antes de poder aterrizar en la Säbenerstrasse. Con Douglas Costa, sin embargo, el Bayern rompería la regla.

El brasileño fue uno de los pocos futbolistas que llegó al Bayern bajo la expresa petición de Pep Guardiola. En la mayoría de traspasos se negociaban perfiles, eran producto de la discusión, la propuesta y el debate conjunto entre varias partes, pero el ex del Shakhtar fue uno de esos contados movimientos que llevaron el sello exclusivo del catalán. Robben y Ribéry habían demostrado en la 2014/2015 que no estaban para disputar 50 partidos a lo largo de una temporada y el hecho de no tener sustitutos para ellos penalizó amargamente al conjunto muniqués en la sonrojante eliminatoria ante el FC Barcelona. Pep lo tuvo claro: necesitaban figuras capaces de relevarles y el ex de Gremio era lo más parecido a ello que había en el mercado. Reschke, el director deportivo del Bayern, viajó a Chile para conocerle e iniciar los contactos y Douglas se acabaría convirtiendo en el tercer fichaje más caro de la historia de la Bundesliga. Le esperaba la ardua tarea de ser el encargado de cubrir el hueco que poco a poco iba dejando Franck Ribéry, uno de los pilares de la exitosa última década en el Allianz.

Douglas Costa tenía un carácter especial. Al fin y al cabo, abandonar Gremio para recalar en Donetsk y que tu juego no se vea afectado por el cambio habla de un tipo de mentalmente muy fuerte. Una fortaleza que expondría meridianamente desde que aterrizó en Frottmäning. Desde su debut en la Supercopa alemana ante el Wolfsburgo mostró unas condiciones salvajes: explosividad, desborde, potencia y una zurda desde la que salían platanitos tensos que Müller y Lewandowski degustaban con sumo gusto. No sólo presentó su potencial desde el primer día, es que mostró una personalidad y una insistencia de martillo pilón que recordaban en cierta medida a la que había convertido en un ídolo atemporal del Allianz a Franck Ribéry. Ni tiempo de adaptación, ni gaitas: Douglas no dejó lugar a que un sólo aficionado del Bayern pudiera a llegar a dudar de la capacidad del nuevo inquilino de su banda izquierda. Jugando a pie natural, atraería el juego de su equipo como un imán y se convertiría en uno de los futbolistas más trascendentales del conjunto muniqués durante toda la temporada. A medida que iba captando la esencia asociativa de su entrenador, fue evolucionando: visitó zonas interiores e incluso llegó a jugar de mediapunta. Cuando le tocó conocer por primera vez la fase final de la Champions League, esa que diferencia a los buenos futbolistas de los elegidos, Douglas no sólo respondió sino que demostró haber nacido para ella. Ante Juventus y Atlético de Madrid, en los periodos más calientes de las eliminatorias, cuando la trascendencia se posa sobre tu espalda y el impacto emocional te deja titubeando, el brasileño tiró de su escuadra con la grandeza del que siente que su destino es visitar el olimpo. Douglas Costa ha sido uno de los futbolistas del año en Europa y no sólo gracias a su indiscutible talento, sino en buena medida gracias también a un coco privilegiado y a una ardiente necesidad de triunfar. Quizá Rummenigge esté equivocado: quizá sólo había que buscar bien.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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5 comments

Buen artículo Guillermo

Pero Douglas en el partido contra el Atlético en el Arianz fue cambiado en el min. 65 y su actuación fue discreta

Bueno, una de las cosas que me había extrañado era que Elber fue un gran jugador, aunque revisando estuvo antes en el Stuttgart.

Pero Rummenige, que tiene pinta de Cabezón se equivoca, no hay que olvidar que dos superclases como Ronaldo y Romario iniciaron su carrera Europea en Eindhoven. Y el propio Douglas en Donetsk. Quizás, el problema es no tener buen ojo a la hora de fichar.

Totalmente desmesuradas las alabanzas a Guardiola.. El Bayern es un club tan grande que es muy dificil que las cosas salgan mal. Especialmente viniendo de donde venian ?Heynckes)

Desconozco, para ser honesto, quien trajo a Douglas. Y me parece bueno. Muy bueno. Pero no me parece tan bueno como Ribery o Robben. Dominadores.

De todas formas como dicen por ahi.. Del clima y fisico ucraniano al aleman no hay tanta diferencia.

Sobrd lo de Neymar es facil decirlo a toro pasado, pero habiendo visto tantas experiencias con jugarores brasileños que no se adaptan o que “se pierden” como Robinho, no me parece nada irresponsable que el Bayern en su momento dijera no a Neymar.

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