El Bayern del siguiente partido

Bayern Munich v ArsenalUEFA Champions League

Le preguntaron esta semana en rueda de prensa a Pep Guardiola si consideraba que era el mejor entrenador del mundo. El catalán, más confuso que ruborizado, reaccionó como si aquella cuestión colisionara frontalmente con su realidad. “No, no. Olvídalo. No estoy aquí para ser el mejor entrenador del mundo. Ni de coña. Estoy aquí para ayudar a mis jugadores a ganar partidos. Para intentar entender por qué no ganamos cuando no ganamos y por qué ganamos cuando ganamos. Ese es mi único objetivo“, contestó con intensidad en su gesticulación. Aquella respuesta escondía quizá la naturaleza de lo que está siendo su segundo año de trabajo en la capital de Baviera, si uno trata de analizarlo desde una perspectiva alejada del significado obvio. Pep, consciente de que maneja la que es quizá la plantilla más completa del fútbol europeo, se dedica básicamente a organizar sus recursos con elocuencia con la prioridad absoluta de vencer en la siguiente cita. Esto, que puede parecer una perogrullada innecesaria, contiene una interpretación que le diferencia de la mayoría de entrenadores de élite: lejos de construir un sistema universal al que vaya enfrentando a los diferentes rivales que se encuentra, la impresión es que trata de localizar los argumentos que le van a hacer ganar partidos y a partir de ahí erige ad-hoc la estructura adecuada para ese fin. Desde los cinco delanteros de la vuelta de octavos de final ante el Shakhtar con Robben y Ribéry ocupando las posiciones de interiores hasta los cinco defensas de hoy buscando una posesión horizontal, conservadora y segura, pasando por el famoso 1-7 de Roma edificado desde una intensísima presión en la salida y unas transiciones letales. Evidentemente el alma del equipo siempre será guardiolista: el orden, el juego de posición y la pasión por la iniciativa estarán implícitos en cualquiera que sea el discurso, pero digamos que aquello forma parte del espíritu de un cuerpo que cada día parece alguien distinto. Este Bayern es líquido. De esta forma, las dramáticas lesiones que está sufriendo son algo menos duras, porque significan menos piezas a la hora de articular su plan y no tanto fracturas que descompongan los cimientos de su sistema. El sábado, en base a ello, pudo ganar el clásico alemán con relativa comodidad sin algunos de los hombres que habían dado sentido a su fútbol durante todo el año. “Nos hemos quedado sin uno contra uno”, había confesado Guardiola en la previa ante las bajas de dos hombres troncales como Robben y Ribery. No lo necesitó para vencer.

Bayern Munich v Manchester CityUEFA Champions League

Boateng es capital en la salida de balón bávara. Foto: Focus Images Ltd

Si el año pasado el reto más conflictivo del Bayern fue afrontar rivales que le encimaban en la presión (hasta equipos de zona baja conseguían incomodarle con ese recurso), parece que esta temporada Guardiola ya ha encontrado antídoto para ello: la famosa Dreierkette o línea de tres centrales que ha utilizado en sus últimos cuatro partidos ante el Dortmund. A partir de la certeza de que en la salida de balón va a tener siempre superioridad y a poco que circule va a encontrar un central libre de cara al que darle el balón sin riesgo de pérdida, el equipo gana aplomo y seguridad, y puede madurar la posesión hasta encontrar el modo de sacar partido a los riesgos que corre su rival. Como el Bayern no la pierde, aquello es un recurso defensivo notable y encuentra más desde esa sensación de invulnerabilidad que desde la sensación de peligro un elemento con el que gana confianza competitiva y va entrando en el partido. El BVB, con una línea de tres formada por Aubameyang, Reus y Kampl encimando agresivamente la salida bávara, trataba de evitar que el Bayern pudiera desplegarse, pero entre Neuer, Benatia, Boateng, Dante (todos siempre de cara, sin necesidad de darse la vuelta para recibir) y la colaboración de Xabi Alonso siempre encontraban a alguien libre gracias a la soltura en la asociación que les ha inyectado su entrenador y podían mover el balón con paciencia y sin riesgo de pérdida. Con la situación bajo control, el plan era que Boateng filtrara un pase vertical que superara varias líneas, que Müller y Lewa se giraran y pudieran atacar los espacios que el Dortmund provocaba con su impetuosa presión en tres cuartos. Nótese que este discurso explota las virtudes del delantero polaco: si bien atacando defensas posicionales incrustado en el área puede pasar a veces desapercibido, de pivote de juego dirigiendo transiciones es un auténtico torrente de fútbol y alzado por ese plan firmó uno de sus mejores partidos con la camiseta del Bayern. En una transición protagonizada por los dos únicos atacantes que alinéo Pep en el día de hoy, el Bayern encontró su premio y pudo dedicarse en lo que restó de encuentro a pasársela pasivamente mientras los minutos corrían y a defender en posicional con el equipo organizado de forma compacta. Pese a que lo intentó con insistencia, no consiguió el BVB encontrar grietas en el plan de Guardiola (es justo reconocer que tuvo algunas ocasiones claras) y, cuando lo hizo, se encontró a un Neuer que hizo una parada salvaje de esas que valen dos puntos. Además, volvió Thiago a pisar un campo de fútbol un año después y lo hizo con la soltura del que no parece tener un sólo síntoma del oscuro estado mental que seguro ha debido recorrer durante este tiempo, por lo que fue una tarde de buenas noticias en general para la entidad muniquesa. Así fue el Bayern hoy. Sus partidos son episodios independientes con argumentos únicos, como capítulos de Black Mirror. Mañana veremos otro distinto.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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9 comments

Mucho se critica a Rafinha, y por lo que a mí respecta, ayer hizo un partido tremendo en muchas ocasiones, especialmente en ataque. Mucho se le critica por ser el menos “top” del equipo bávaro, pero sea cual sea el sistema o las variantes que implante Pep para cada partido, Rafinha es quizá el que más rápido se adapte a ello.

Absolutamente de acuerdo. Parece que a Rafinha se le critica porque no tiene aura de crack y da igual lo que haga en sus partidos. Sin ser Cafú, lleva dos años rindiendo notablemente y compitiendo muy bien. Asociativamente es muy bueno, es incisivo, es correcto defendiendo… Estoy seguro de que Pep está muy contento con su rendimiento.

Coincido plenamente, Rafinha es un muy buen jugador y claro es el que tiene menos “nombre” en este equipo repleto de gigantes. Y me parece que su rendimiento va aún más allá, desde que jugaba en Schalke que viene con una regularidad que ya se quisieran muchísimos jugadores de primer nivel.

en pocas palabras diría q pep aprendio de las palizas q le propinaron el dortmund y el real, el dortmund por mas mal q llegase siempre se veía potenciado al jugar contra el Bayern muy aparte de la motivación q pudiesen tener, de tanto caer en el mismo error ayer hizo un planteamiento q seguro no le agradase mucho pero q era necesario para competir y por mas q hubiesen perdido odria concluir q Guardiola va anteponer el competir a toda costa aunque eso conlleve a modificar cosas sagradas para el como la posesión.

“Sus partidos son episodios independientes con argumentos únicos, como capítulos de Black Mirror” Muy TOP.

No se, a mi Rafinha no me convence. Para partidos TOP es un coladero, por eso me sorprendio su buena actuacion el sabado.

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