El nuevo Schalke 04: el que se quiere parecer a su máximo rival

Veltins. Foto: tgsaw

No tienen pinta de haber sido los últimos años una etapa especialmente estimulante para la apasionada hinchada del Schalke 04. Desde aquel equipo de Raúl y Neuer que ganó la DFB Pokal y llegó a semifinales de Champions, la gente de Gelsenkirchen ha visto como su Schalke  cumplía y punto, aprobaba, llegaba a los objetivos pero sin un juego con el que se identifiquen especialmente, ni partidos memorables que permanezcan en sus retinas, quitando quizá alguna victoria contra el Borussia de Dortmund. Han seguido clasificando a Champions, donde deben estar por masa social e historia, pero no han conseguido la identificación total con el proyecto, que sus hinchas se convenzan y se entreguen plenamente, pese a que no han dejado de llenar el Veltins Arena. Los continuos cambios institucionales,  ver cómo van desfilando entrenadores y cómo van viniendo jugadores random, tampoco ayuda. Por si esto fuera poco,  han observado desde primera fila cómo su máximo enemigo, el rival al que todo hincha del Schalke 04 odia ferozmente, vive los mejores años de su historia. El Dortmund ha ganado dos ligas,  una Copa y ha llegado a la final de la Champions mientras su vecino vivía un periodo mucho más discreto. En la etapa en la que el fútbol alemán celebraba con entusiasmo sus éxitos, se sentía observado y admirado por toda Europa, los hinchas del equipo minero han sentido que no estaban invitados a esa fiesta. Horst Heldt, el director deportivo del Schalke 04, parece haberse dado cuenta de ello y ha dado una serie de pasos para que la historia cambie.

 

El Veltins Arena. Foto: tgsaw

 

Probablemente no haya una mejor forma de identificar a su equipo con la hinchada que a través de la cantera, de jugadores jóvenes que sientan como suyos. Este ha sido uno de los éxitos más reconocidos del fútbol alemán en los últimos años: la cantidad de jugadores talentosos que han salido de sus trabajadas canteras. Así lo debió ver Horst Heldt que, tras una malísima racha de resultados el año pasado, decidió darle las riendas del equipo a Jens Keller, el por aquel entonces encargado del equipo U17, que llevaba una racha de 14 partidos seguidos ganando. Los resultados con Keller tampoco es que fueran una maravilla: eliminados en octavos tanto en Copa como en Champions y cuartos en Bundesliga por los pelos, pero decidió seguir dándole confianza en lo que parece la primera decisión encaminada hacia este nuevo Schalke 04. Se hablaba de Di Matteo o de Effenberg, pero se decidió confiar en el proyecto a largo plazo, en el entrenador de la casa que conocía al club desde dentro y que había hecho debutar ya a algunos chicos. Max Meyer fue uno de ellos:  la estaba rompiendo en el U17 de Keller y, con 17 años, Jens le hace debutar y le da cierta continuidad. Hoy es uno de los talentos que más ilusiona a los aficionados mineros. Kolasinac, un talentoso lateral izquierdo de Karlsruhe de 19 años que también ha hecho carrera en las categorías inferiores, lo juega prácticamente todo con él.

Poco después, y pese a que tenía jugosas ofertas de grandes equipos de Europa, el club hizo pública la renovación de  Julian Draxler hasta 2017, mandando un mensaje claro: va a ser el líder del nuevo proyecto, la cabeza visible de la nueva generación de jóvenes del Schalke 04. La política de fichajes sigue los mismos derroteros: salen jugadores como Jurado, Marica o Bastos y, en vez de buscar perfiles similares, se apuesta por chicos alemanes que la estaban rompiendo en equipos de menor categoría. Christian Clemens, un rápido e incisivo extremo diestro, internacional desde U16 a U21,  llevaba algunos años destacando en el Colonia esperando dar el paso. Leon Goretzka era una de los nombres de los que casi todo alemán aficionado al fútbol había oído hablar: uno de los jóvenes más talentosos del país, al que se decía que le querían el Madrid y el Manchester United, con varios premios a sus espaldas y que el año pasado había disputado 32 partidos con el Bochum, con solo 18 años, y había marcado 5 goles. Se dice de él que es una mezcla de Toni Kroos y Michael Ballack: un mediocentro con la calidad de las nuevas generaciones alemanas, pero con el poderío de la Alemania clásica. El Schalke 04 no espera a que la rompan y se los lleve otro equipo y les da la oportunidad en el primer nivel: paga casi 10 millones por ellos. Además, firma a dos hombres con contrastada experiencia en Bundesliga: Adam Szalai y Felipe Santana. Una política de fichajes muy similar a la de su vecinos borusser: jóvenes de la casa y jugadores que han destacado en equipos de menor categoría en Alemania.

 

Posible 11 del Schalke

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3 comments

Aun les falta la capacidad del BvB de descubrir a las gangas de mercados extranjeros como lo son el mercado japones y polaco.

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