Ensanchar el campo

Coman ha sido titular en unas semifinales de Champions. Foto: Focus Images Ltd.

Uno de los principales problemas del Bayern el curso pasado fueron las lesiones de Ribéry y Robben, que mermaron enormemente el potencial del conjunto bávaro. No solo eran dos de los mejores futbolistas del equipo, en especial en el caso del neerlandés, sino que se trataba de dos piezas de un valor incalculable a nivel estratégico, de planificación de plantilla. Con ellos, Guardiola contaba con dos armas poderosísimas a nivel de desequilibrio individual, de desborde para eliminar rivales cuando el juego no fluye. Eso, en un equipo como el de Pep, al que le encanta ensanchar el campo pegando a dos futbolistas a las líneas de banda para obligar al rival a estirarse y abrir huecos en el carril central, era oro. Sin embargo, las lesiones lastraron a estas dos piezas en el tramo decisivo de la temporada, en lo que terminó siendo una de las historias de las rondas finales de Champions. El Bayern jugó varios partidos importantes sin nadie que pudiera regatear.

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La baja de Robben fue durísima para el Bayern la temporada pasada. Foto: Focus Images Ltd.
La baja de Robben fue durísima para el Bayern la temporada pasada. Foto: Focus Images Ltd.

La tónica cambió en verano. Detectado el problema y el bajón de Ribéry, cuyo estado físico ya no garantizaba afrontar una temporada entera con garantías, el campeón alemán acudió al mercado para fichar a dos extremos. Apostó por Douglas Costa, al que ha exprimido por encima de las expectativas, y contra pronóstico obtuvo la cesión de Kinglsey Coman, un atacante francés de 19 años que en la Juventus dejó una buena impresión pero que se topó con un gran obstáculo para exhibir su mejor fútbol: era un extremo nato en un equipo que juega sin extremos. Con una Juventus que sobre todo fluctuaba entre el 4-3-1-2 y el 3-5-2, Coman era un revulsivo para las segundas partes cuya función se reducía a acompañar al punta y atacar los espacios. Estructuralmente, no tenía un encaje evidente y menos todavía con la feroz competencia de especialistas para actuar en punta (Morata, Dybala, Mandzukic y Zaza), mientras el Bayern le ofrecía un contexto en el que la exigencia sería similar pero donde al menos podría actuar en su posición favorita y tener un rol más destacado en la rotación. Era un movimiento poco sorprendente, pero tenía sentido tanto para el jugador como el club.

En la Juventus, Coman no podía jugar como extremo.
En la Juventus, Coman no podía jugar como extremo. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

En muy poco tiempo el fichaje de Douglas Costa se convirtió en un acierto descomunal, pues ni siquiera necesitó tiempo para adaptarse y empezar a marcar diferencias. El brasileño desequilibró desde la primera jornada hasta la última y ya asumió un protagonismo destacado en los partidos más importantes de Champions League. En Costa no hay solo un gran regateador, sino también un futbolista que centra de maravilla. Pocos jugadores son capaces de poner balones al área con esa mezcla de tensión y precisión que garantiza el internacional brasileño. Por eso se ha hinchado a repartir asistencias, con Lewandowski y Müller rematando todo tipo de balones en el área. En cierta medida, gozar de un mayor número de extremos de nivel ha reforzado la relevancia de los dos delanteros del conjunto bávaro en este tipo de acciones.

Douglas ha actuado tanto en la izquierda como en la derecha, mientras Coman ha tenido mayor peso en el flanco derecho. El joven futbolista francés ha ejercido un rol más de revulsivo, de agitador de encuentros, pero ha respondido bastante bien ante las oportunidades que le ha brindado Pep. Ya demostró su calidad en la Juventus y pocos jugadores pueden presumir de haber jugado en tres gigantes como PSG, Juve y Bayern antes de cumplir los 20 años. Poco a poco ha ganado peso en la plantilla, hasta el punto de ser de la partida en 19 encuentros de la Bundesliga y en la ida de las semifinales de Champions. También participó con un gol en la vuelta de los octavos de la máxima competición continental precisamente frente al equipo que lo cedió al Bayern. Rápido en el cambio de ritmo, eléctrico en el regate, ha sumado unas cifras interesantes, con 6 dianas, ya ha cumplido con lo que pedía Pep. Coman no tiene la misma necesidad que Robben o Douglas Costa de participar por dentro en un momento determinado de las jugadas y ha mezclado bien en el juego asociativo del Bayern, que requiere de precisión para combinar con acierto en campo rival, donde los adversarios apenas conceden espacios.

Douglas Costa seguramente ha sido el mejor jugador del Bayern esta temporada. Foto: Focus Images Ltd.
Douglas Costa seguramente ha sido el mejor jugador del Bayern esta temporada. Foto: Focus Images Ltd.

Le faltan muchísimos aspectos por mejorar y pulir, pues al fin y al cabo su toma de decisiones no siempre es la correcta y recordará durante meses los distintos balones que le cayeron en el área en la vuelta frente al Atlético que no resolvió correctamente. Pero tiene un punto de atrevimiento, personalidad y calidad que lo convierten en una opción no solo de futuro, sino de presente. Falta ver si el Bayern ejerce la cláusula de compra (21 millones si la ejecuta antes del 30 de abril de 2017) por el galo, pero con Costa y el extremo galo poco a poco ha empezado a trabajar en el relevo de la sociedad Robben-Ribéry.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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