Ilkay está volviendo

Ilkay Gundogan Alemania - Michael Kranewitter, Wikimedia Commons, CC-by-sa 4.0

Desde el 14 de agosto de 2013 hasta el 18 de octubre de 2014, Ilkay Gündogan no conoció la sensación de pisar un terreno de juego para disputar un partido de su profesión. Una lesión en la espalda, la culpable de que el centrocampista alemán de origen turco se perdiese el Mundial de Brasil y estuviese catorce meses sin jugar.

Desde su reaparición, los dolores han remitido hasta el punto de que Ilkay ha podido jugar ya 70 partidos en los últimos quince meses: 33 la temporada pasada con su club, 8 con la selección germana y 29 este curso con el BVB.

El último fue hace unos días en el Borussia Park, donde el conjunto que dirige Thomas Tuchel venció con Gündogan como máxima figura del choque. Asistió a Marco Reus en el 0-1, anotó el definitivo 1-3 y dominó el partido con maestría en el centro del campo, imponiéndose a un futbolista que juega en su misma demarcación, seis años menor y con el que comparte ciertas similitudes: Mahmoud Dahoud.

André Schubert, técnico del Borussia Mönchengladbach, dibujó su planteamiento de forma atrevida y al mismo tiempo arriesgada: presionando arriba, encargando a sus puntas (Raffael y Stindl) un trabajo de presión a los centrales rivales y reclamando a Dahoud una atención sobre el joven Julian Weigl. Si el Dortmund no lograba salir de esta presión alta y cometía pérdidas de balón, el Mönchengladbach estaría recuperando el esférico en una posición de mucha ventaja para hacer daño en la portería de Bürki. El problema para ellos es que dichos robos apenas se produjeron, el Dortmund esquivó esa presión y fue capaz de poner el balón en las botas de Ilkay Gündogan, cuya zona de influencia había sido, en cierto modo, desocupada por el movimiento de Dahoud presionando a Weigl. El Gladbach priorizó hacer una presión intensa arriba sobre la opción de vigilar firmemente a Ilkay, que no perdonó al rival.

Disposición táctica inicial en el Gladbach-Dortmund:

Dortmund vs Gladbach - Football tactics and formations

Ante ese escenario en el que Gündogan tiene tiempo y espacio para tomar decisiones con el balón en campo contrario, el centrocampista germano estuvo tremendamente cómodo (no hay una gran presión sobre él), participativo (muchos ataques pasan por sus botas) e inspirado (cada vez se aproxima más a su mejor versión).

Por ejemplo, en la acción del 0-1, un pase del guardameta Bürki hace llegar la pelota a Gündogan, que recibe a la espalda de Dahoud, Raffael, Stindl y Fabian Johnson, todos ellos en posiciones muy adelantadas. Nadie vive a menos de 10 metros de Ilkay cuando entra en contacto con ese balón, antes de avanzar, intuir un desmarque fantástico de Reus y entregar un pase perfecto hacia el punta alemán.

Para alguien como Gündogan, afectado durante tanto tiempo por una lesión grave de espalda, es una excelente noticia que los partidos de ritmo alto no le superen. Damos por hecho que en encuentros cerrados, lentos y sin ritmo puede triunfar. La clave es que su fútbol no se resienta en partidos muy dinámicos y rápidos. La segunda mitad de la pasada campaña ya permitió atisbar una mejoría esperanzadora que se ha confirmado en estos cinco meses de la temporada 2015/16.

Uno no puede ver los partidos del Borussia Dortmund sin esbozar una leve sonrisa cada vez que Ilkay Gündogan entra en contacto con el balón y comprueba que el ‘8’ del BVB vuelve a ser un centrocampista dominante. Su contrato en el Signal Iduna Park acaba en 2017.

Foto de portada: Michael Kranewitter, Wikimedia Commons, CC-by-sa 4.0

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