Weigl, un adolescente con alma de veterano

Borussia Dortmund v Real MadridUEFA Champions League

En pretemporada parecía un joven llamado a dar descanso a Bender o Gündogan en la medular, pero Julian Weigl ha sido la gran apuesta de Tuchel para su primera versión del Borussia Dortmund. El sucesor de Klopp fue clave para que el conjunto gualdinegro se hiciese con los servicios de uno de los talentos más prometedores del fútbol teutón, que venía llamando fuerte en la segunda división alemana con el 1860 München, y sobre todo le otorgó las llaves del centro del campo al otorgarle total confianza en el mediocentro del BVB. Weigl se ha asentado en el centro del campo de un club gigantesco y, aunque ha jugado partidos mejores y peores, ya es una pieza fundamental de este Borussia Dortmund en los primeros meses del proyecto Tuchel. Tanto que se ha convertido en un jugador básico, pues seguramente es el futbolista que mejor representa el cambio de rostro del Borussia Dortmund, mucho más preparado para construir jugadas desde la base y desarbolar sólidos sistemas defensivos.

“Mi sueño siempre fue jugar en la Bundesliga y el BVB me ha ofrecido esta posibilidad. Pensaba que era el momento de atreverse a dar el siguiente paso y demostrar mis cualidades futbolísticas en el escenario más elevado. Tuve muy buenas palabras con Thomas Tuchel, que creo que puede hacerme progresar. Es un honor entrenar bajo sus órdenes. Pero también con los jugadores, de los que uno puede aprender mucho. El proyecto que me mostró me convenció”.

Julian Weigl, sobre por qué eligió el Borussia Dortmund

Tuchel me explicó cómo me valoraba y los planes que tenía conmigo. Me dio a entender claramente que quería entrenar conmigo. Nuestra cooperación puede potenciarme muchísimo“, explicaba Weigl en la misma entrevista sobre su relación con el nuevo técnico, que antes de firmarlo lo analizó de forma “muy acertada” en palabras del joven talento nacido en Bad Aibling. Nacido en 1995, era junto a Joshua Kimmich uno de los principales proyectos de centrocampistas creativos de la segunda división alemana. Mientras al ex del RB Leipzig lo ató el Bayern poco después de despuntar en el Europeo sub-19 de Hungría que alzó Alemania, Weigl se perdió el torneo en el país magiar para centrarse en el 1860 München. Ese verano Weigl se convirtió en el capitán más joven de la historia del 1860 München (solo necesitó 15 partidos para demostrar su jerarquía) y estaba llamado a marcar las diferencias en la entidad bávara, donde se le consideraba el mejor canterano desde los mellizos Bender, por lo que no apareció en un gran torneo con las categorías inferiores de la selección alemana hasta el Mundial sub-20 de Nueva Zelanda. A pesar de ello, hasta hace unos meses Weigl parecía estar claramente por detrás de los Kimmich, Max Meyer, Goretzka, Öztunali, Brandt, Sané, Stendera e incluso Niklas Stark, varios de los nombres más destacados de la generación de talentos teutones nacida en 1995 y 1996.

Kimmich Europeo Sub-19 Alemania Budapest Újpest Edu Ferrer
Kimmich fue el centrocampista más destacado de Alemania en el Europeo sub-19 en el que no participó Weigl. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

Sin embargo, en mayo de 2014 el propio Weigl matizaba las comparaciones con los Bender y se alineaba con el hoy borusser Sven, pues él respondía a un perfil de centrocampista más parecido por su comportamiento sobre el césped: “Me honra y no me importaría que mi carrera siguiera un camino parecido. De Sven puedo aprender mucho: es un perfil similar al mío y es muy fuerte en los tackles. En mi posición también admiro a Schweinsteiger por su excelente lectura de juego“. Año y medio más tarde ya le ha arrebatado la titularidad a uno de sus referentes en Dortmund.

Además, Weigl era un icono para el 1860 porque se había convertido en uno de los suyos después de no firmar por el Bayern en su momento. “Estuve a prueba con el Bayern, pero el trato con ellos fue muy superficial. Me dijo más la familiaridad del 1860, además de que el Bayern me descartó porque era poco dinámico”, reveló en otra entrevista concedida a inicios de 2014. Lo cierto es que en el 1860 se convirtió en un miembro habitual del filial antes de cumplir la mayoría de edad y que poco después debutó con el primer equipo hasta alcanzar la citada capitanía. Todo ello a pesar de su particular constitución física, pues para tratarse de un centrocampista de 186 centímetros no superaba los 70 kilos.”Juega con sencillez, como si ya tuviera 35 años“, llegó a confesar su compañero de equipo Daniel Bierofka poco antes de retirarse y pasar a formar parte el staff técnico del filial del club bávaro.

Sin embargo, no todo fueron buenas noticias en los inicios del prometedor Weigl en Múnich, que estuvieron marcados por un incidente que terminó de forma prematura con su capitanía -que duró dos partidos oficiales-. Después de la primera jornada de liga ante el Kaiserslautern, que terminó en derrota por 3-2, varios futbolistas salieron hasta tarde el día posterior. Aunque no fue hasta después de la derrota contra el RB Leipzig (0-3) que trascendieron los nombres después de que un taxista avisara al 1860 München e indentificara a los cuatro futbolistas a los que había visto por las calles de la ciudad bávara sobre las 2:30 de la madrugada. Entre ellos estaba el capitán Weigl, lo que le costó una sanción por romper el régimen disciplinario interno y, como consecuencia, también la capitanía. El director deportivo del 1860, Gerhard Poschner, se mostró muy crítico con el acto de indisciplina nada más arrancar la temporada, lo que se juntó con una disputa entre Kiraly y Kagelmacher en el choque ante el RB Leipzig: “Esto se llama respeto. Todos podemos cometer errores, pero hay cosas con las que no basta con solo pedir perdón. Antes de empezar la temporada dejamos claro lo que pedíamos en términos de disciplina, por lo que no lo podremos olvidar rápidamente“.

Weigl se perdió tres partidos después de estos incidentes y ya no volvió a ser capitán, pues al fin y al cabo no era demasiado ejemplar aparecer por las calles de Múnich de madrugada pocas horas después de perder el primer partido de liga. Le costó unas semanas recuperar la titularidad que parecía reservada para él en el centro del campo, pero a partir de noviembre se consolidó como una pieza clave en el conjunto bávaro y se ganó entrar en la convocatoria del Mundial sub-20 con Alemania, donde también fue fijo en los onces de la selección teutona.

En Nueva Zelanda Weigl fue titular con la selección alemana hasta que se retiró antes de tiempo en la prórroga del partido de cuartos de final ante Mali tras un fuerte impacto en la cabeza. Se perdió la tanda de penaltis (y dejó a Alemania con diez) y el combinado teutón quedó fuera en los lanzamientos desde los once metros. Sin embargo, Weigl demostró su jerarquía en el centro del campo, actuando en el doble pivote y manejando la pelota siempre con criterio. No maravilló Alemania en el torneo, pero él dejó una impresión bastante buena. Aunque el Dortmund ya lo tenía atado y oficializó su incorporación a la mitad del campeonato. Apenas costó dos millones y medio de euros.

Unos meses más tarde, Weigl se ha consolidado como mediocentro del sistema de Thomas Tuchel, acompañando a Gündogan y Kagawa o Gonzalo Castro en la medular borusser. Es un futbolista que juega de forma simple, a muy pocos toques, y dinamiza la salida de balón del Borussia Dortmund con pases tensos y precisos. Lee bien el juego y es capaz de filtrar pases que superen líneas si le dejan maniobrar, aunque por otra parte carece de la presencia física requerida en su puesto. Es uno de los principales defectos que el propio Weigl reconoce: “Puedo comer tanto como quiera, pero no es fácil ganar peso. Por este motivo trabajo íntimamente con nuestro preparador físico. La definición de los músculos va relativamente rápido, pero lo relativo al peso es difícil. Aunque con los gemelos Bender ya ocurrió algo similar“. Su constitución todavía endeble no le permite chocar y convierte su espalda en un punto débil potencial ante los adversarios de mayor entidad. Aunque lo compensa con sus virtudes cuando el BVB construye desde atrás, porque es un punto de apoyo constante para cada jugada y la presión rival debe vigilar con tres elementos peligrosos, pues tanto Hummels como Gündogan también son futbolistas que pueden batir líneas con un envío vertical por abajo. Tuchel le ha ofrecido un rol central en su proyecto y Weigl ha respondido de maravilla, con una personalidad asombrosa si tenemos en cuenta su juventud, pues al fin y al cabo estos han sido sus primeros partidos en Bundesliga. Incluso ha despertado admiración en sus rivales y puede presumir de que Guardiola lo comparara con Busquets.

“Me veo a mi mismo como un clásico “6”. Lo que más me gusta es ver el partido por delante de mí, para tener el control de la situación”. Julian Weigl.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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