La regeneración del Stuttgart

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Conocí a Paul en Aalen, o eso creo recordar, mientras esperaba que abrieran las puertas de acceso al estadio antes de un partido del Europeo sub-19. En Alemania los atascos son monumentales y las plazas de aparcamiento escasas, así que la mejor receta para ahorrarse problemas era llegar con tiempo a los sitios y dar una vuelta para investigar en los aledaños del estadio de turno. En una situación similar se debía encontrar Paul, un periodista alemán que ya me había visto en algún choque anterior a lo largo del campeonato. Estaba decepcionado por la eliminación de Alemania en el torneo, porque la selección juvenil no había estado a la altura de las expectativas y dilucidaba un problema recurrente también en la selección absoluta: la falta de un delantero centro que marcara con asiduidad y de un futbolista que regateara. Estoy convencido de que ahora celebra la irrupción de Timo Werner.

Sin embargo, pocas cosas le preocupaban tanto como el Stuttgart. Tan pronto como descubrí que era el club al que apoyaba, recién descendido a la 2.Bundesliga tras varias temporadas coqueteando por el descenso, le insistí en que me explicara por qué un club tan grande, campeón de liga en 2007 y con un estadio con capacidad para unos 55.000 espectadores, había degenerado tanto en tan poco tiempo. Paul me habló de una gestión deficiente desde la dirección deportiva, con una retahíla de decisiones erróneas y entrenadores destituidos a media temporada. Entre el arranque del curso 2012-13 y la consumación del descenso en mayo de 2016, pasaron siete entrenadores. Tampoco les ayudó la confección de la plantilla. “Fichamos a jugadores viejos o que llegan en declive, les pagamos mucho y además les hacemos contratos largos y luego no nos los podemos quitar de encima“, resumía Paul.

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El Stuttgart solo necesitó una temporada para salir de la 2.Bundesliga.

Un año después de esta conversación, el Stuttgart ha regresado a la élite del fútbol teutón. Y aunque un descenso nunca es una buena noticia para nadie, el club de la capital de Baden-Würrtemberg convirtió una pésima situación deportiva en una oportunidad para regenerar la plantilla. Ya en la segunda división, el Stuttgart armó un bloque que combinaba jugadores jóvenes con otros con mayor experiencia y trayectoria para regresar a la Bundesliga lo más pronto posible. Todo ello con un delantero de garantías como Terodde, viejo conocedor de la 2.Bundesliga y autor de 25 dianas el curso pasado. Este verano, el discurso es muy similar. El Stuttgart ha potenciado la captación de talento joven procedente desde distintas ligas. Ha tanteado el mercado en Portugal, Francia, Suiza e incluso Argentina, ha pescado a futbolistas sin oportunidades en la Bundesliga y también ha incorporado a su dirección deportiva al prestigioso Michael Reschke, que ejerció roles de relevancia en este ámbito en los últimos tiempos tanto en el Bayer Leverkusen como en el Bayern.

Todo ello ha dado pie a un equipo que ha fichado o ha pedido la cesión de futbolistas como Akolo, Asano, Mané, Brekalo, Pavard, Burnic, Orell Mangala, Onguené, Donis, Ofori, Aílton, Ascacíbar o Julian Green. Esta lista de nombres, proyectos de futbolistas por consolidar aunque con condiciones para hacer una buena carrera en la élite, tiene un denominador común: nadie nació antes de 1994. Aun así, el Stuttgart también debía apuntalar su plantilla con futbolistas de mayor experiencia. El año pasado ejercieron este rol Langerak, Emiliano Insúa, Gentner y Terodde, y el club sureño sondeó el mercado en busca de más perfiles de este tipo. Por este motivo llegaron Ron-Robert Zieler, portero de garantías e internacional absoluto con Alemania, Holger Badstuber, con trayectoria en el fútbol base del club antes de fichar por el Bayern, Dennis Aogo, otro internacional absoluto con cerca de una década de experiencia en la élite, o Andreas Beck, otro chico formado en el club que llegó a debutar con la selección en 2009.

Hemos seguido mucho a Brekalo en categorías inferiores / Foto: MarcadorInt
Brekalo ha destacado con Croacia en los torneos de categorías inferiores.

El arranque de temporada del Stuttgart no ha sido particularmente brillante, con una victoria en casa y dos derrotas lejos de su estadio, pero los suabos ya han dejado pinceladas de que serán un conjunto interesante de seguir a lo largo de la temporada. Sobre todo llamó la atención su despliegue futbolístico en la primera mitad contra el Schalke en el Veltins Arena. El Stuttgart se repuso a un gol tempranero y se puso a jugar con una personalidad inmensa, desplegándose en un 5-2-3 en el que el balón circulaba siempre con fluidez. El equipo sacaba la pelota desde atrás con cierta facilidad y luego disponía de mecanismos efectivos para activar a sus dos mediapuntas mediante posesiones largas que sometieron al Schalke. El Stuttgart perdió el partido, en gran medida por la ingenuidad de su defensa, que encajó goles nada más empezar el partido y poco después del descanso, en lo que puede suponer el gran lastre de los sureños esta temporada en la Bundesliga. Sin embargo, por su política de fichajes, la proyección de sus jóvenes talentos y el trabajo del jovencísimo (36 años) Hannes Wolf en el banquillo, parece que merecerá la pena ponerse algún que otro partido del Stuttgart de vez en cuando.

Benjamin Pavard, central del Stuttgart.
Benjamin Pavard, central del Stuttgart.
Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

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3 comments

La verdad es que es increíble lo irregulares que son los equipos alemanes en la Bundesliga. ¿Como es posible que en plazos cortos de 2-3 años,equipos que vienen de jugar Champions, pelear por la liga o incluso en algún caso de ganarla, estén luchando por no descender?(Wolsburgo, Bremen, Leverkusen, Schalke, Sttutgart,Hamburgo…). Y al revés, equipos que un año están a punto de descender al año siguiente se meten en Champions. Eso no pasa en ninguna otra liga de Europa y no le encuentro una explicación lógica. Si bien la selección es un ejemplo de la mítica fiabilidad alemana, a nivel de equipos son más bien todo lo contrario.

Yo creo que en parte es por la igualdad que hay por debajo de los 2-3 clubes punteros. Hay un nivel medio bastante parejo entre los equipos que pelean por el cuarto puesto y el décimo, a menudo con pocas diferencias de puntos, y cuando esos proyectos se desmantelan a veces cuesta reconstruirlos. Luego hay algunos casos en los que se hizo mal el trabajo durante casi un lustro (Stuttgart, Hamburgo, Werder Bremen), que pasaron varias temporadas seguidas remando contra la promoción.

Recuerdo muy bien este equipo porque despues del mundial de Alemania llegaron dos mexicanos, Ricardo Osorio y Pavel Pardo y quedaron campeones en la primera temporada, en mi opinion creo que un futbolista siente mas emocion ganar una liga con el Stuttgart que 5 con el Bayern u otras tantas con el Real Madrid o Barcelona.

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