Mkhitaryan lo ganó y Meyer lo cambió

Arsenal v Borussia DortmundUEFA Champions League

Los tiempos en los que una victoria en Revierderby te salvaba la temporada son cosa del pasado. Desde que el BVB es un club global, una entidad poderosa con aspiraciones ambiciosas, el derby del Ruhr ante el Schalke 04 no es lo que hace no mucho fue. Decir que son solo 3 puntos más sería ser poco riguroso con la terrible rivalidad que viven ambas hinchadas, seguro que los jugadores se impregnan de ese incomparable ambiente, pero desde que viajan cada miércoles a una gran ciudad europea a medirse con los campeones de cada país, estoy seguro de que esto ya no les impresiona. Y lo cierto es que esa fue la imagen que transmitieron los subcampeones de Europa: jugaron el del Veltins Arena como si fuera un partido más. Fue un partido más de esa terrible máquina de jugar al fútbol que es el equipo de Klopp.

Y es que no sorprendieron a nadie. Hicieron lo que saben y hacen siempre casi de forma rutinaria: presionar, correr y llegar como aviones, pero la superioridad fue tal que parecía que los de Keller se encontraban a ese rival por primera vez. El entrenador del Schalke 04 cambió su alineación de forma conservadora (hasta tres teóricos laterales izquierdos, Kolasinac, Fuchs y Aogo, coincidieron en el once, moviendo de posición a Draxler), mientras que Kloppo sacó su once de gala. El baño fue tal que a posteriori se puede decir que los cambios de Keller no tuvieron ninguna relevancia, más bien todo lo contrario: incluso se vio obligado a quitar a dos de ellos a lo largo del partido viendo la incapacidad de su equipo. El Schalke 04, desde el primer minuto, no supo qué hacer ante la presión de los de Klopp. La sensación de incapacidad era total. Se exponía para atacar, sus hombres se iban a posiciones de tres cuartos, pero cuando tenían que sacar el balón, el BVB no le dejaba y lo perdían una y otra vez,  dejando muchos hombres por delante del balón y permitiendo que el Dortmund hiciera lo que más le gusta: correr con su rival descolocado. Dirigidos por un rápidisimo e inspirado Mkhitaryan, prácticamente cada ataque local culminaba en una contra de los amarillos. A los 13 minutos, en una de esas veces en las que los de Klopp se meten en tu cocina como aviones sin que tú les hayas oído entrar, un balón en profundidad del armenio fue a parar a Reus, al cual estaban esperando Lewandowski y Aubameyang para empujarlo dentro. El de Gabón llegó antes y fue el comienzo de lo que tenía pinta de que iba a ser una nueva exhibición del Borussia de Dortmund. Y así fue durante prácticamente todo el partido. A los 5′ de empezar la segunda parte, Mkhitaryan se internó, otra vez, por banda derecha y se la cedió a Nuri Sahin, que coló un zurdazo desde fuera del área en la escuadra de Hildebrand. 0-2. El guión parecía escrito, hasta que Max Meyer lo cambió.

Foto: Volker Barth
Foto: Volker Barth

Max Meyer venía de hacer el pasado miércoles el que seguramente fue su peor partido como profesional. Keller se la jugó por él, le dio la oportunidad de medirse ante todo un Chelsea en una noche de Champions y el de Oberhausen estuvo desaparecido e impreciso durante toda la noche, concediendo incluso la pérdida que dio lugar al 0-2 blue. No es de extrañar que Keller lo sacara de alineación para el día de hoy, pero con un 0-2 necesitaba algún argumento nuevo, una alternativa distinta para tratar de cambiar lo que estaba pasando sobre el campo y Maximilian era de lo poco diferente que tenía el banquillo. Salió en el 60, se colocó en la mediapunta y empezó a pedir el balón y a buscar soluciones. La primera bola que tocó fue para darle un pase de gol a Draxler, cuyo disparo se estrelló en la defensa visitante. En la segunda le hizo un caño a Subotic y se la volvió a ceder a Szalai, que no la interceptó, así que él mismo cogió el rebote y la metió para dentro. 1-2. En 2 minutos el niño de 18 años había cambiado el partido. Era su tercer gol en Bundesliga, siendo el más joven de la historia en conseguir esa marca.

Lo cierto es que tras la aparición de Meyer, el Dortmund reaccionó y niveló el partido. Recuperó la seriedad defensiva y el peligro atacante que parecía haber perdido tras el 0-2, pero el Schalke 04 también llegaba esporádicamente, intimidando a los de Klopp a cada vez. El gol de Meyer les animó y les hizo ir a por el partido, se volcaron y concedieron espacios, y en atacarlos el BVB es élite mundial. No perdonan. Mkhitaryan (sí, otra vez él)  cogió un balón en el vértice de su propio área tras un ataque local, arrancó a correr y a superar rivales, llegó a tres cuartos, se paró, recuperó el aire y dejó solo a Kuba que llegaba como una exhalación. 1-3, tercera acción decisiva del armenio y el partido finiquitado.  Tras el gol, el Schalke 04 no se supo recuperar y el Dortmund dominó con relativa comodidad hasta el pitido final. De esta forma cierran una semana perfecta: victoria en Londres, victoria en Gelsenkirchen y  la sensación de haber recuperado la regularidad  y haber dejado atrás la molesta plaga de lesiones.

Foto de portada: Focus Images LTD

Related posts

4 comments

La verdad es que Mkhitaryan me decepcionó un poco al principio,ya que me esperaba un jugador que completase una temporada igual o mejor que la realizada en el conjunto ucraniano. Pero parece ser que va acomodándose al juego alemán y es una gran noticia.

Las pocas oportunidades que he podido ver a Julian Draxler me ha maravillado. Un golpeo tremendo, gran conducción y muy buena visión de juego, le he llegado a ver algunos pases finales de miedo. Pero últimamente se habla mucho más de Max Meyer que de él. ¿Es por la irrupción de éste último, novedad o realmente Draxler sigue siendo un poco irregular en su juego?.

La verdad es que desconozco su regularidad, pero en cuanto a potencial, me parece uno de los medios con más futuro actualmente. Pura elegancia.

Ozil, Drazler, Max Meyer… los 04 tienen una mina que explotan de forma magnífica en esa posición.

Deja un comentario

*