Parecía una mala tarde

Muller-Javi Martínez-Bayern-Focus

Corría el minuto 62 en el marcador del Volkswagen Arena y el Bayern parecía más vulnerable que nunca. Hecking, con una propuesta inteligente y ambiciosa, estaba consiguiendo aquello en lo que tantos otros habían fracasado: que el Bayern Munich de Pep Guardiola sufriese. El Wolfsburgo presionaba con los delanteros la salida de balón de los defensas bávaros, no dejaba que los centrocampistas recibieran cómodos, no podían darse la vuelta y cada vez que recuperaba el balón lo lanzaba hacia sus atacantes que llegaban libres a la meta de Neuer. Un Neuer que hizo más contactos con el balón que nunca, fruto de la salvaje presión local: el balón le llegaba a él una y otra vez, porque los receptores se sentían ahogados, sin opciones de pase y sólo podían pasar atrás. Müller había conseguido empatar el inicial tanto de Naldo, pero el 2-1 estaba bastante más cerca que el 1-2. Parecía más factible que nunca: tras 23 jornadas (y 16 consecutivas ganando), el gigante bávaro, el equipo de los récords podía sucumbir. Entonces actuó Pep.

Para el Bayern el simple hecho de competir estos partidos es una victoria. Con el título dependiendo más del reloj que del campo, seguir saltando al césped con el cuchillo entre los dientes cada fin de semana es un logro brutal que consigue con muchísimo mérito Guardiola. En el día de ayer, entre el virus FIFA, las rotaciones de Pep con la mente puesta en el Arsenal y la incómoda propuesta del Wolfsburgo (el principal destinado a hacer competencia a este Bayern a largo plazo), lo cierto es que por primera vez en mucho tiempo el Bayern dio sensación de cierta pereza. Quizá llamarlo falta de actitud es injusto y exagerado, pero digamos que no eran esos animales competitivos que acostumbrábamos a ver en cualquier contexto. Guardiola se dio cuenta y agitó el frasco: metió a Thiago por Kroos y quitó a Shaqiri para meter a Mandzukic. El Bayern no cambió su esquema, siguió en el singular 4-2-3-1 (con los laterales metidos de interiores), pero con el hispanobrasileño en el campo las cosas pueden cambiar en cualquier momento.

Thiago Alcantara foto: Ches matinee

Thiago Alcántara fue decisivo en la victoria del Bayern en Wolfsburgo. Foto: ches matinee

Lahm y Thiago en el centro del campo, los laterales incorporados, Mandzukic abierto de extremo diestro, Robben, Müller de 9 y Ribéry por la izquierda. 4 hombres en la línea delantera daban una amplitud extraordinaria a los bávaros y dejaban espacios para que un genio, un artista, el Picasso de atacar los espacios como es Thomas Müller lo aprovechase. Sólo faltaba un hombre que filtrara los pases y ese iba a ser Thiago Alcántara, que en una acción maravillosa puso a Thomas delante de Diego, que no falló. La temporada de Thiago merece una reflexión: actuaciones realmente sólidas desde el principio sólo dejó una (vs Eintracht y ante un rival que le dio bastantes facilidades), cuando ha sido titular sus partidos han estado más cerca del suspenso que del notable, pero siempre que sale del banquillo pasan cosas. Quizá no es el jugador sólido con el que afianzar un discurso desde el principio, pero con su genialidad imprevisible, consigue cambiar el transcurrir de encuentros que parecen inaccesibles. Con Schweini, Lahm y Kroos al 100%, el ex del FC Barcelona puede ser un extraordinario recurso para tener en el banquillo.

No tardó mucho en llegar el 1-3, esta vez obra de Mandzukic en una jugada que había iniciado el propio Thiago. El Wolfsburgo, abatido, colaboró con su poca intensidad defensiva, pero no deja de ser cierto que los dos hombres que Guardiola había metido en el campo fueron decisivos en los dos goles que llegaron en los siguientes 10′. Dos goles que dejaron groggy a los de Hecking, deprimidos al ver cómo su extraordinario trabajo había sido liquidado en dos suspiros. Justo después, y quizá con la cabeza en el duelo del martes ante el Allianz, quitó a Phillip Lahm y puso a Javi Martínez de mediocentro para neutralizar las transiciones de los lobosCon el genio de Santpedor observando desde el banquillo, el rival nunca puede respirar tranquilo. Puedes tener una propuesta inteligente, práctica y funcional que te esté saliendo bien y esté superando al Bayern, pero siempre sabes que hay una cabecita pensando qué hacer para superarla, cómo cambiar el transcurrir del encuentro, y si da con la idea, no va a dudar ni un sólo momento en hacer los cambios pertinentes para ello. Al final fue un 1-6, fruto de la movilidad e inspiración de sus atacantes, que convirtió una meritoria actuación del Wolfsburgo en una de las mayores goleadas de su historia como local. A cuatro jornadas de ser matemáticamente campeón si gana sus partidos (pueden ser 3 si el BVB pierde mañana), los objetivos del Bayern están fuera de las fronteras de Alemania. El primer paso es acabar el martes ante el Arsenal el trabajo hecho en el Emirates.

Foto de portada: Focus Images Ltd
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2 comments

Todos decia que era la era de. Messi pero la verdad es la era guardiola bate record donde va y podia decir que en el barca y en el bayer tenia pantillas para batic record pero guardiola es mejor entrenador que visto en mis 40 anos

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