Y el Dinamo de Berlín perdió el fin de semana que se recuerda la caída del muro

Berlin (Aitor Las Hayas)

Ost..ost..ostberlinnn!“, chillan unos hinchas con aspecto de tipos duros. El BFC Dinamo juega contra el Magdeburgo en un partido de la Regionalliga Nord, la cuarta división de la liga alemana. “¡Ost, Ost, ostBerlin!”, siguen chillando los hinchas del BFC Dinamo, recordando que su equipo es de Berlín este. El Mundo recuerda los 25 años de la caída del muro y cosas de la vida, el calendario de la Regionalliga Nord emparejó al equipo que más ligas de la vieja RDA ganó, el Dinamo, con el Magdeburgo, que ganó en 1974 el título más prestigioso del fútbol de la Alemania Oriental, la Recopa de 1974 contra el Milan.

El muro también pasó por un campo de fútbol, dividiendo Alemania primero en tres partes después de la Segunda Guerra Mundial. Existía la República Federal de Alemania y la Alemania Oriental. Y también el Sarre, territorio disputado entre Francia y Alemania, que fue durante años un territorio independiente, con una selección propia que jugó contra la RFA en las eliminatorias de clasificación para estar en el Mundial de 1954. Aunque poco después, el Sarre votó pasar a ser parte de la República Federal de Alemania. Y quedaron dos Alemanias: la Occidental y la oriental. Dos selecciones con sus episodios oscuros, relacionados con el dopaje. Y con las autoridades de la Alemania oriental actuando de forma decisivia en la organización del fútbol de la RDA.

Una de las personas claves fue el siniestro ministro de seguridad Erich Mielke, quien dijo en 1968 que era necesario “demostrar aún más la superioridad del sistema socialista en el deporte a través del fútbol”. En una liga de fútbol en que los aparatos del estado controlaban los equipos, Mielke fue el más poderoso. Así, el ministerio de Seguridad controlaba los clubes llamados Dinamo, el Lokomotiv era del Ministerio de Transporte al Lokomotiv, el Carl Zeiss del Ministerio de Industria y el ejército controlaba el Vörkwarts. Inicialmente, este equipo del ejército, el Vörkwarts de Leipzig, dominó la liga con la competencia del Dynamo Dresden. Hasta que llegó Mielke, el dirigente que controló la Stasi.

NMarc32 BerlinEl Muro de Berlín en un atardecer (Foto: NMarc32)

Pero en los años 50 la policía secreta y el ejército competían entre si por el control del poder, y usaron el fútbol. En 1954 Mielke decidió crear un club potente en Berlín Este y trasladó a Berlín por decreto al campeón de liga, el Dinamo de Dresde, con jugadores y técnicos incluidos. En un día, Dresde pasó de tener un campeón a tener un equipo en segunda que no volvería a primera hasta 1963. La decisión de crear un club controlado por la policía secreta en Berlín Este llegó un año después de la decisión del ejército, que en 1953 había tomado una decisión similar trasladando un club de Leipzig a Berlín Este, el Vorwälts. En la RDA la policía secreta mandaba más que el ejército, y en 1971, justo dos años después de un título de campeón de liga del Vorwälts, Mielke se desembarazó de este club que competía en Berlín Este con su Dinamo enviándolo a la ciudad de Frankfurt del Oder.

Las operaciones de Mielke acabaron teniendo éxito y de 1979 a 1988 el Dinamo de Berlín ganó la liga sin interrupción, con un penalti a favor dudoso en el minuto 96 de la última jornada incluido, en 1987. Combatir contra el Dinamo de Mielke era casi inútil, ya que él controlaba la temible Stasi, la policía secreta que tenía tantos informadores. Decenas de jugadores internacionales, más de quince árbitros de primera y tres seleccionadores fueron informadores de la Stasi según los archivos desclasificados.

Otros clubes vivieron episodios similares. El Wismut era el club de Aue, un centro minero de apenas 18.000 habitantes cerca de Chemnitz, en la Sajonia. En 1953 el régimen cambió el nombre a Chemnitz, que bautizó con el nombre del padre del marxismo, Karl Marx. Era una apuesta fuerte por este núcleo industrial de 250.000 habitantes y el gobierno quiso premiar la nueva Karl Marx Stadt con un equipo de fútbol de élite. La idea era trasladar el Wismut, pero los mineros de Aue se declararon en huelga, pues se negaban a perder su equipo. Hubo disturbios y, finalmente, el régimen tomó una decisión curiosa: el club no se movió de Aue, pero sí que tomó el nombre de la ciudad vecina, donde no jugó nunca. Así, con el nombre Wismut Karl Marx Stadt, los mineros de Aue celebraron tres ligas. En 1963, recuperaron el nombre de Wismut Aue, y hace 25 años, con la caída del Muro, la entidad fue rebautizada como Erzgebirge Aue.

El Dinamo de Berlín, pues, dominó durante muchos años la liga, aunque parte de la población no amaba al club. La Stasi se volvió loca intentando evitar el contacto entre hinchas del Unión Berlín, del este, con esos del Hertha, en el oeste, hinchadas que se unieron en tiempos duros con el lema “Hertha y Unión, una nación”. Muchos hinchas seguían los resultados de la liga occidental y seguían con amor equipos perjudicados por las autoridades, como el Dinamo de Dresde o el Unión. Muchos jugadores tampoco querían jugar en el Dinamo, aunque no tenían otra opción. Bueno, tenían una: escapar, como Lutz Egendorf. Eigendorf era uno de los jugadores con más futuro de la liga oriental y el Dinamo lo fichó. Pero, aprovechando un amistoso en 1979 en Kaiserslatern (RFA), se escapó. Cuando el autocar con el equipo hizo una parada en una gasolinera, Eigendorf huyó corriendo y se escapó con un taxi.

Eigendorf intentó jugar al Kaiserslautern, pero la UEFA consideraba que tenía ficha con el Dinamo y se pasó meses entrenando niños. En Berlín Este, el régimen espió su mujer, hasta conseguir que pidiera el divorcio. Cuando se volvió a casar, el segundo marido resultó ser un espía de la Stasi que controlaba que ella no estuviera en contacto con Eigendorf. El jugador acabó fichando por el Eintracht de Braunschweig, uno de los equipos de moda de la época. Mielke, sin embargo, no perdonaba que hubiera dejado su club y ordenó a la Stasi que asesinara el ‘Beckenbauer del Este’ en un accidente de tráfico que no se supo que había sido provocado hasta la desclasificación de los archivos de la policía secreta en los años 90.

Berlin (Aitor Las Hayas)Una imagen clásica del Muro de Berlín (Foto: Aitor Las Hayas)

Otro de los jugadores que se escapó era la estrella del Magdeburgo, el tipo que marcó el gol más importante de la historia de la RDA. Jürgen Sparwasser anotó el gol que decidió el único partido entre las dos Alemanias. Cosas de la vida, se jugó en el Mundial que organizó … Alemania Occidental. Aún más curioso es que el partido lo ganó la Alemania Oriental por 0-1, pero los derrotados, los occidentales, acabaron ganando el Mundial. Después del partido, el seleccionador, Helmut Schön, se encerró en su habitación de hotel 24 horas, enfadado, y perdió la voz de los nervios. Schön era nacido en Dresde, en el Este, pero después de la Segunda Guerra Mundial se quedó en el Oeste. Era un técnico de carácter, así que no digirió bien aquella derrota en un partido muy politizado.

La Alemania Oriental quedó eliminada en la segunda fase, víctima del talento holandés. Sparwasser volvió a casa convertido en un héroe, pero el gol le hizo más daño que bien. En el este muchos lo odiaron, pues corrió el rumor de que el gobierno le había regalado una casa y un coche, cosa que el negó. Harto de todo, en 1988 Sparwasser cruzó el muro de Berlín aprovechando la disputa de un partido de veteranos. En la Alemania Occidental, ver cómo el héroe de los orientales cruzaba el Muro fue aprovechado para llenar páginas de periódicos. Pero Sparwasser siempre declaró que acabó harto de los políticos de los dos bandos.

Actualmente, ningún equipo de la vieja RDA juega en la Bundesliga. Puede ascender un equipo de Leipzig, aunque es ese propiedad de Red Bull. No el histórico Lokomotiv. En tercera y cuarta andan esos gigantes de otras épocas, como el Hansa, el Dinamo de Dresde o el Magdeburgo. El fin de semana de los 25 años de la caída del Muro, el equipo más amado por el régimen de la RDA, el BFC Dynamo (nuevo nombre del viejo Dinamo) perdió 0-1. Cómo no.

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6 comments

¡Todos los artículos de Toni Padilla son auténticas maravillas que hay que guardar y ver de vez en cuando!¡Muchas gracias por traernos estas historias!

Yo le veo una pega muy desagradable , un comentario de pasado oscuro y dopaje de las selecciones…..que sobra, menuda manera de estropear lo que sería un buen artículo

Como todos los artículos tuyos me ha gustado mucho. Este es un tema que no entiendo cómo no tratáis más en profundidad. Para mí, es el tema “vintage” por excelencia (quizá compartido con el fútbol del telón de acero en esos años 70 sobre todo y 80). Espero que ahora que tanto tú como Axel habéis escrito libros, le dediquéis un pensamiento a valorar si merece la pena (no me cabe duda de que sí) escribir un libro sobre esas historias del Dinamo de Berlín, del D. Dresden, del Magdeburgo, del CZ Jena, o del Stal Mielec y el CSKA Sofía o el Ujpest Dozsa.

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