9 claves del Real Madrid-Schalke

Real Madrid v FC Schalke 04UEFA Champions League

“Vamos a intentarlo”, advertía Roberto Di Matteo en la primera respuesta de su rueda de prensa previa al Real Madrid-Schalke 04. “Jugar a la misma altura que el Madrid es muy difícil, pero vamos a intentarlo”, insistía el técnico italiano minutos después. Y vaya si lo intentaron. Un equipo dirigido por Di Matteo estuvo a un paso de lograr de nuevo una sorpresa histórica, una hazaña que quedaría como una de las mayores de la historia reciente de la competición. El balón de Klaas-Jan Huntelaar al larguero del Santiago Bernabéu o el esférico al larguero de Felix Platte en la ida son dos de las acciones puntuales que han separado al Schalke 04 de acceder a los cuartos de final. Se acaba aquí el torneo para el conjunto de la cuenca del Ruhr, continúa para el Real Madrid. Continúa para el vigente campeón tras un serio aviso -uno más-. El Madrid ya superó con un sufrimiento extremo una noche de estas características el curso pasado en el campo del Borussia Dortmund y los de Carlo Ancelotti pudieron proclamarse campeones unas semanas más tarde. El club madrileño confía en que la historia se repita esta vez: que una muy mala noche -al borde de la eliminación- no impida hacerlo bien posteriormente. El equipo tiene cinco semanas por delante para preparar la ida de los cuartos de final. En esto del fútbol, un mes puede ser una eternidad y un equipo puede cambiar -para bien o para mal- en cuestión de semanas. Este Real Madrid era una maravilla antes del periodo navideño, nada que ver con lo que está siendo en invierno.

Si uno coge papel y lapiz, y trata de enumerar a las diez mejores plantillas de Europa, seguramente sean muy pocos (¿alguien?) quienes incluyan al Schalke 04 en ese Top. Entonces, cuando un equipo que no es top-10 del continente anota cuatro goles en el Estadio Santiago Bernabéu se tienen que juntar indiscutiblemente dos circunstancias: que el Real Madrid esté muy mal, que no tenga la noche, y que el rival roce la perfección. Eso ocurrió ante el Schalke 04. El equipo de Di Matteo firmó su mejor actuación del curso, ¿la mejor desde el 2-5 al Inter de Milan en 2011? Y el Madrid estuvo peor incluso que encuentros previos frente al Athletic Club o Villarreal.

El Madrid vuelve al 4-4-2

Carlo Ancelotti ordenó una modificación desde la pizarra: el regreso del Real Madrid al tan manido (y demandado por la opinión pública y por la opinión publicada) 4-4-2, ese dibujo táctico con el cual el equipo derrotó al Barça en la última final de la Copa del Rey y al Bayern Munich en el Allianz Arena por 0-4. Existe una corriente de opinión bastante amplia que sitúa el regreso al 4-4-2 como una de las prioridades a la hora de resolver los problemas del campeón de Europa en este 2015 (8 victorias, 2 empates y 5 derrotas suma el Madrid desde el 1 de enero). Sin embargo, el cambio de sistema táctico apenas se tradujo en mejoría alguna frente al Schalke 04. Los 90 minutos frente al equipo alemán reflejan más defectos colectivos y problemas relacionados con el rendimiento de los jugadores que con la relevancia de si el esquema es uno u otro. El 4-4-2 no es ninguna receta milagrosa al resfriado del Madrid.

Schalke vs Away team - Football tactics and formations

Disposición táctica en el Real Madrid-Schalke 04 (Foto: Focus Images Ltd)

20 disparos del Schalke 04 (10 entre los tres palos)

Los datos dicen mucho del desarrollo tomado por el partido. El Schalke 04 anotó cuatro goles, entre otras cosas, porque llegó múltiples veces al área de Iker Casillas, de forma constante. Hasta 20 remates realizó la escuadra visitante, una cifra absolutamente por encima de la media que suelen manejar los equipos rivales en el Estadio Santiago Bernabéu. Que el rival, en este caso un equipo que no destaca precisamente por ser un dechado de virtudes ofensivas (y cuya estructura defensiva está poblada por hasta siete jugadores), pise tantas veces el área de Casillas ha de ser necesariamente uno de los tres aspectos que encabecen la lista de problemas redactada por Carlo Ancelotti en estas horas de crisis. El Schalke 04 percutió una y otra vez: por los costados con Fuchs o Barnetta como puñales, por dentro con Meyer, Leroy Sané o Klaas-Jan Huntelaar. En algunos casos, siguiendo acciones muy similares a las ejecutadas por el Villarreal de Marcelino García Toral en el segundo tiempo del anterior partido en el Bernabéu: con Manu Trigueros, Luciano Vietto o Gerard Moreno aquel día liderando los ataques visitantes. Como Fernando Torres y Antoine Griezmann hicieron en la Copa del Rey. Como el Atlético de Madrid hizo como colectivo en el último compromiso liguero. Son tantos ejemplos recientes que implican que el Real Madrid está siendo incapaz de corregir problemas que se producen. Que se producen una vez y se reproducen luego. Preocupante.

Lo consiguió un Schalke que viajaba a Madrid con nueve bajas: Fährmann, Giefer, Kolasinac, Aogo, Kirchhoff, Boateng, Obasi, Draxler y Farfán. Casi una decena de ausentes, motivo por el cual el banquillo de Di Matteo estaba integrado por futbolistas cuyo año de nacimiento es 1996 (Leroy Sané y Thilo Kehrer), 1995 (Leon Goretzka) o 1994 (Kaan Ayhan y Marcel Sobottka).

Meyer es buenísimo

Mi identificación con Max Meyer como futbolista más talentoso de este Schalke 04 en el apartado técnico se remonta a tiempos pretéritos. “Una clarividencia y calidad técnica que probablemente ningún otro futbolista de la plantilla tiene”, era mi elogio al mediapunta alemán de 19 años en la previa del partido. La buena consideración de Meyer desde que apareció en el Europeo sub-17 primero y después con su evolución en el primer equipo del Schalke 04 da paso a un nuevo escenario: al de reconocer que me equivocaba con Meyer.

Creía que era bueno, pero no, no es bueno. Es muy, muy bueno. De verdad. Tiene hechuras de mediapunta que puede hacer cosas grandes en el fútbol alemán si su carrera no se encuentra con el obstáculo de las lesiones, si es convenientemente dirigido desde el banquillo y si se encuentra en un entorno apropiado. Son varios condicionantes, pero también un hecho: el talento lo tiene. Y ese talento de Meyer es innato.

De Max me gustan varias cosas. Lo que primero salta a la vista: su excelso nivel técnico, cómo juega con ambos pies, cómo encuentra soluciones, socios y compañeros. Lo segundo: lo bien que llega al área, algo que no siempre acompaña a mediapuntas de sus características físicas y técnicas. Y lo tercero: es inteligente -o eso parece-. Durante muchos minutos del partido en el Bernabéu tuvo la inteligencia necesaria para darse cuenta de dónde tenía que situarse para hacer daño al rival: en el triángulo formado por Khedira, Pepe y Arbeloa. En ese sector del perfil izquierdo del Schalke 04, Meyer fue por momentos indescifrable para el entramado defensivo rival, pese a que el joven alemán tampoco estaba haciendo posicionalmente nada excepcional. Pero el Madrid no supo corregir eso y Meyer recibió una y otra vez balones a la espalda de los centrocampistas madridistas -Kroos y Khedira-. Una zona ideal para que un jugador del nivel técnico del dorsal número 7 del Schalke 04 entre en contacto con el esférico, levante la cabeza y decida cuál es la mejor opción para que la jugada continúe: conducir el balón, meter un pase vertical, hacer un cambio de orientación, etc. En mi caso particular, Meyer confirmó in situ que lo visto hasta ahora a este joven talento alemán no era un espejismo.

Bale Madrid Focus

Gareth Bale volvió a tener un partido gris (Foto: Focus Images Ltd)

El Madrid sufre para recuperar el esférico

A priori, esta plantilla del Real Madrid está confeccionada con la intención de que sea un equipo en el que predomine el trato con el balón. Un equipo en el que la pelota pase más tiempo yendo de las botas de un futbolista blanco a las de un compañero que tiempo han de pasar estos jugadores corriendo detrás de la pelota. El club se ocupó en los últimos tres mercados veraniegos de firmar a cuatro centrocampistas de categoría mundial (Luka Modric, Isco Alarcón, Toni Kroos y James Rodríguez) por valor de más de 150 millones de euros (sin sumar el precio de Asier Illarramendi o Lucas Silva). Este Madrid está diseñado para tener el balón y moverlo en campo ajeno a alta velocidad -esto es lo ideal para no ser previsible y para poder romper defensas rivales como hacía el equipo con suma facilidad en otoño-, no tanto para vivir en campo propio viendo cómo el rival maneja el esférico o presenciando contraataques del adversario sin capacidad para frenarlos.

Ante el Schalke 04, el Real Madrid volvió a evidenciar un problema del que hablamos en profundidad quince días atrás en referencia al Atlético de Madrid: las dificultades para presionar al rival y, como consecuencia de eso, la tendencia del bloque a recular y a acabar defendiendo excesivamente cerca de la portería. Desde el momento en que el Madrid pierde tanto contacto con el balón y sus posesiones duran tan poco -ahí entra también en juego el mal momento del equipo en distintas facetas de la parcela ofensiva-, futbolistas como Kroos o Isco están fuera de su hábitat natural: con el equipo replegado cerca del área propia y sin nadie en la medular o delantera blanca especialmente hábil a la hora de presionar.

Esas carencias del Madrid en la presión y esa ausencia absoluta de intensidad en el centro del campo hizo la vida al Schalke 04 mucho más cómoda de lo que podía imaginar. Meyer, Sané o Höger podían recibir el esférico sin nadie encima sabiendo que la siguiente vez que recibiesen el balón seguramente se repitiese la escena: un jugador del Schalke recibiendo entre líneas sin oposición encima.

Carlo Ancelotti: “No es simple explicar por qué pasa esto. Sobre todo hemos perdido un poco de confianza en nuestro juego e identidad. Nos cuesta jugar como queremos, pero el fútbol cambia muy rápido para bien y para mal. En septiembre nadie podía prever que ganaríamos 22 partidos seguidos y ahora también puede volver a cambiar la situación. Nos faltaba confianza [hoy]. Físicamente también tuvimos problemas y fallamos en aspectos defensivos y ofensivos. Ni luchamos lo suficiente ni estuvimos suficientemente concentrados. Ha quedado claro. La clave de la reacción la tienen los futbolistas y yo. Todos tenemos que trabajar mejor.”

Una decisión que tomar en la portería

A sus defectos clásicos (juego de pies o inseguridad en los balones aéreos), Iker Casillas añade un nuevo problema a la ecuación: ha perdido inspiración, agilidad y reflejos. El 3-4 del Schalke 04 deja en el estadio una sensación similar a la del 4-2 de principios de temporada en Anoeta: el portero no es responsable al 100% de ninguno de los goles, ninguno es una ‘cantada’, pero es inevitable pensar o recordar que el Iker de hace unos años habría sacado una mano milagrosa, una parada magistral o unos reflejos prodigiosos. El pensamiento generalizado es que algún gol habría evitado con su talento. En estos últimos meses, y hay que remontarse a la parte final del curso pasado o quizás incluso a la última campaña de Jose Mourinho en el banquillo madridista, cuesta cada vez más encontrar ejemplos en los cuales Casillas sea protagonista con paradas de esta magnitud.

Cumplirá 34 años en el mes de mayo, lleva 16 en la élite, y no hay muchos motivos para pensar que en un futuro a corto o medio plazo la diferencia entre el rendimiento actual de Casillas y el del grupo de guardametas del nivel de Thibaut Courtois, Manuel Neuer o David de Gea vaya a reducirse. Al contrario. Lo natural es que esa distancia siga creciendo. Con contrato en vigor hasta 2017, el Real Madrid como club ha de meditar profundamente acerca de la conveniencia de tener a uno u otro cancerbero como dueño de la portería la próxima temporada. Lo de Casillas simplemente no es ni una mala noche, ni dos malas noches. Es algo ciertamente más grave -véase la final de Lisboa o el Mundial de Brasil- y de difícil solución.

Casillas Madrid Focus

Iker Casillas ha disputado 35 partidos esta temporada con el Real Madrid (Foto: Focus Images Ltd)

Huntelaar y Cristiano, fieles a la cita con el gol

El principal goleador de ambos equipos fue fiel a su cita con el gol en un campo que conocen tanto Cristiano Ronaldo, porque juega en él desde 2009, como Klaas-Jan Huntelaar, que defendió la camiseta del Madrid durante varios meses. Los números de Huntelaar a su paso este martes por el Bernabéu fueron sencillamente espectaculares. El ‘9’ holandés realizó tres disparos y estos supusieron dos goles y un balón al larguero. El doblete de Huntelaar permitió al Schalke 04 traducir en el marcador su superioridad en el juego y el doblete de Cristiano Ronaldo facilitó a su equipo el billete a los cuartos de final. Sin la eficacia del portugués en el área, la noche habría sido mucho más complicada para la escuadra de Ancelotti.

Karim Benzema: 42 goles en 71 partidos de Champions.

122,5 km del Schalke 04 frente a 113,1 km del Real Madrid

No es el dato de kilómetros recorridos algo a lo que suela prestar atención alguna, pero me llama la atención tanto la diferencia de kilómetros de ambos equipos (9,4 km más del Schalke) como sobre todo la cantidad alcanzada por los jugadores del Schalke: esos 122 kilómetros y medio. Tuve la oportunidad de conversar hace poco con el preparador físico de un equipo de Primera División, que me explicaba la importancia que conceden hoy en día en los cuerpos técnicos a estos datos de distancias recorridas y el análisis que se realiza de ellos. “Si corremos 7 km menos que el rival, sabemos que tenemos las de perder”, me decía este preparador. “Suele traducirse en el marcador cuando entre los equipos hay una diferencia de 7-9 km”, añadía. Según los datos que se manejan en el fútbol de élite, hacer más de 120 km en un partido es una cifra absolutamente sobresaliente por parte de la escuadra de Roberto Di Matteo, que lo entregó todo y realizó una actuación muy destacada en el apartado físico. Esa superioridad física le ayudó a maniatar al Real Madrid en diversos tramos del encuentro.

Últimos 7 partidos del Real Madrid: 3 victorias, 1 empate y 3 derrotas.

Media hora con Luka Modric

La reaparición de Luka Modric es la única noticia positiva que saca el Real Madrid de lo sucedido este martes sobre la alfombra verde del Bernabéu. Y lo que es más importante: las sensaciones del croata tras 116 días sin competir fueron más que aceptables. De hecho, su entrada en el campo supuso una mejoría en la medular blanca y sus tres o cuatro primeros contactos con el balón fueron magníficos, dejando huella inmediatamente.

Necesita recuperar el ritmo de competición del que puede carecer cualquier futbolista que haya estado casi cuatro meses de baja, pero el Madrid con Modric aspira a ser otro equipo. Un mejor equipo. Porque Luka es así de bueno e importante en este Real Madrid.

Di Matteo y su idilio con la Champions

Su equipo sucumbe en estos octavos de final de la Champions League, pero presenta una notable mejoría con respecto al curso pasado (1-6 en la ida de 1/8 de final) y Roberto Di Matteo mantiene unos números sobresalientes como entrenador en esta competición en las rondas de eliminatoria: 5 victorias (4-1 al Nápoles, 0-1 al Benfica, 2-1 al Benfica, 1-0 al Barcelona y 3-4 al Real Madrid), 2 empates (2-2 vs Barça, 1-1 vs Bayern), 1 derrota (0-2 vs Real Madrid) y una vez campeón de Europa dirigiendo al Chelsea.

Gustará más o menos, pero Di Matteo hizo un milagro con el equipo inglés y casi dirige otro en el Santiago Bernabéu.

FC Schalke 04 v Chelsea UEFA Champions League

Roberto Di Matteo ha ganado la mayoría de encuentros que ha disputado en la Champions League (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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15 comments

1. Efectivamente, el sistema no es algo primario ahora mismo, de hecho lo que importa es mas bien el equilibrio y las coberturas defensivas.
2. Efectivamente 20 disparos son muchisimos disparos. Y mas sin portero. El Schalke merecio irse ganando en la primera parte por uno o dos goles, y a pesar de que en la segunda parte no agobio tanto la victoria es merecidisima. Si que el Madrid siga adelante beneficia a la competicion, tampoco habria sido injusto que no siguiera por lo que se ha visto. El Madrid no ha estado a la altura, pero tambien hay que felicitar al Schalke, un equipo de nivel medio alto que ha dado la cara y ha caido con todos los honores.
3. Que Meyer haya tenido la libertad que ha tenido denota relajacion. Cuando uno da una eliminatoria por ganada y no estudia al rival ni se preocupa por aplacar sus virtudes a estos niveles pues es dar mucha ventaja. [Y al margen de este partido, me gustaria mencionar que es una pena que haya tanta rivalidad entre el Schalke y el Borussia como para no cambiar jugadores, ya que los primeros han sacado dos mediapuntas excepcionales (Draxler y Meyer) y cualquiera de ellos le habria venido de perlas al vecino en lugar de los desesperantes Kagawa/Mkhitarian.]
4. El Madrid no recupera balones arriba, no presiona y para colmo defiende fatal abajo en estatico. Esto ademas se magnifica si se ataca mal y el rival tiene mucho tiempo el balon. Partido terrorifico a nivel tactico debido al fisico y/o la actitud.
5. Cualquier persona objetiva que siga al Madrid se da cuenta de que Casillas no esta para jugar. Los tres primeros goles son perfectamente evitables. Keylor tampoco me parece un portero sublime, pero ahora mismo deberia ser el titular.
6. Cristiano ha marcado, si, pero no esta inspirado, Bale y Benzema tampoco. Y aunque el juego no esta ayudando, creo que en la primera vuelta estos tres sacaban muchos goles casi de la nada, esperemos que vuelvan a recuperar la confianza cuanto antes.
7. El Madrid fisicamente no esta fresco porque no se ha rotado, y algunos jugadores lo han jugado practicamente todo como Kroos, Benzema o Cristiano.
8. En efecto Modric ha jugado bien, su regreso es como minimo esperanzador. 1/10 jugadores de campo no va a lavar la cara al Madrid, incluso siendo el mediocampista que mueve el balon, pero sin duda va a ayudar mucho a sacar esto adelante.
9. Puede que sea injusto con Di Matteo, pero no me trago esos numeros. Creo que son mas casualidad que otra cosa. El tiempo lo dira.

El Schalke salio con 11(gracias a que no estaba Boateng) y casi logra la hazaña. Todos van a atacar por la zona donde se mueve Kroos,no es necesario explicar el porque. Enorme el Schalke, jamas pense que iban a competir tanto y merecer la clasificacion.

Lo de Meyer hoy no ha sido un partido, ha sido una EXHIBICIÓN en mayúsculas por supuesto, ha vuelto loco prácticamente él solo al Madrid( con buen nivel de los compañeros sobre todo Sané, Huntelaar y Fuchs en ataque), que lástima que no estuviera Draxler( en su mejor forma) porque con Meyer a este nivel junto con Draxler( y si le añadimos a Farfán..) hubiera sido más peligroso aún el equipo alemán. Creo que la lesión de Choupo-Moting les vino bien, porque hasta ese momento había sido en mi opinión lo peor del ataque, fallando pases y hasta un gol claro, y Sané cuando entró estuvo espectacular también. Goretzka sigue dejándome frío, pero se le ve que tiene clase. No creo que Di Matteo tenga gran mérito hoy, su disposición táctica era para defender, lo que pasa es que los jugadores olieron sangre y terminaron creyendo y yendo a por el partido. Lo dicho exhibición de Meyer que ha escrito una página importantísima en su corta carrera y qué grande es el fútbol!!!!!

me gustó el schalke, parece que a partir de ahora va a jugar a otra cosa, fenomenal Meyer, y también fenomenal que no jugara Boateng, es como jugar con uno menos, y es un equipo que puede ir a amás cuando recupere lesionados, sobre todo Draxler

por cierto, que dirán ahora los periodistas españoles…..especialistas en ningunear y denigrar a la mayoria de equipos extranjeros…

y el Madrid, a ver si sigue para abajo o se recupera…

Sigan ninguneando a un entrenador campeón de Europa tras derrotar a Pep Guardiola y Leo Messi y ayer humillar al Real Madrid con un equipo muy menor, por poner un ejemplo. Sigan, sigan,

La verdad es que su currículum como entrenador es para verlo. Una Champions, una FA Cup… Un ascenso con el West Brom a la Premier… La crítica a Di Matteo sólo puede venir desde el gusto por una determinada tendencia estilística, pero es indiscutible que a nivel de hacer competir a sus equipos le ha ido muy bien prácticamente siempre.

Evidentemente mi crítica no era a MI. No sé cómo lo haría con una de las 3 o 4 mejores plantillas del mundo, pero el rendimiento que le ha sacado a conjuntos no tan exitosos es magnífico.

Ninguneando no, El Madrid ayer no era nada parecido a un equipo de octavos de Champions. Ese KO físico y mental le va a llevar a la ruina a los de Carletto. Con el Chelsea le paso algo similar en la 2da campaña. Muy bien en la primera temporada y a mitad de la segunda el descalabro.

La verdad es que ahora mismo da la impresión de que el Real Madrid puede perder cualquier partido. Y a Di Matteo le conocíamos por su trabajo táctico, su rigor defensivo, pero pocos podían esperar que el Schalke le hiciese 4 al Madrid en el Bernabeu. Y sin Boateng y con Wellenreuther en la portería…

Coincido en varios puntos con el análisis de Santomé aunque yo veo otros factores de semejante peso o más:
https://twitter.com/Futbolia/status/575690858634285056

Para mi casi todo gira en torno al equilibrio del equipo. Ha habido una cierta ensoñación colectiva que ha querido creer que un futbolista como Isco podría convertirse en la mejor versión posible de cada posición de la medular, y eso sencillamente no puede ser.
Frente a rivales muy inferiores y cuando Ramos o James aún jugaban, ha dado unos toques muy brillantes a un centro del campo que se sentía dominador. Al llegar los rivales potentes ha sido una importante via de fuga y ahora que hay tantas bajas es un problema más.
A Carlo le ha faltado ductitlidad para rearmar un once más de espacios, que permitiese seguir explotando la pegada de sus delanteros, en vez de ahogarlos en un sistema donde sólo uno de sus jugadores se siente plenamente a gusto.

Es imposible hacer un análisis mejor de lo que ha sido el partido y de todo lo que lo rodea. Coincido en todo y solo añadiría el matiz de lo mal que ha defendido el Madrid, no solo tras pérdida, sino también en estático. Mi análisis se ha centrado más en ese aspecto y @e conseguido varias capturar de varias cosas que hizo muy mal el Madrid. La defensa del área, las caídas y posibles zonas de rechace o la ocupación de espacios defensivos http://t.co/m7pZKSJeb7

Debacle, naufragio, humillación. Lo del Real Madrid ayer fue una vergüenza y el Santiago Bernabéu -con razón- explotó contra su equipo. Gareth Bale está llamando con fuerza a la suplencia y lo único positivo es el regreso de Luka Modric.

“el Santiago Bernabéu-con razón-explotó contra su equipo” lo siento pero no puedo soportar leer esto y no responder. Como madridista, he de decir que en multitud de ocasiones me he avergonzado de la afición de mi equipo. Me he avergonzado de ir al estadio de mi equipo, el más exitoso del siglo XX, que siempre esté lleno y que sin embargo parezca que no hay un alma. Me he avergonzado de escuchar, día sí y día también, más los cánticos de las aficiones visitantes, incluso cuando estas no llegan ni, yo que sé, a los 2 mil aficionados, que a todo un estadio con 80 mil supuestos aficionados del Real Madrid. Me he avergonzado de invitar a algún amigo extranjero, que quiera conocer la experiencia de ir a un estadio tan mítico, o, si no saben de fútbol, que conozcan cómo es, y que vean semejante falta de energía en las gradas.
¿Es una vergüenza lo del equipo ayer? Sin duda, en eso estamos de acuerdo. Pero más vergüenza es jugar en casa la vuelta de una eliminatoria de la máxima competición continental a nivel de clubes y que el estadio esté callado desde el minuto 1. Que ante un comienzo renqueante (aunque con dos llegadas peligrosas, que la gente olvida, y que si cualquiera de esas acaba en gol, a saber que pasa después), en el estadio empieza a sonar ese famoso y penoso murmullo al que llamamos ‘runrun’. Encajar un gol, y que se oigan pitos y murmullo y quejas. Empatar, y que se celebre tan poco. Volver a encajar un gol, y oye, ya no es broma, es que estás, con 1-2, a un gol de que te eliminen de la Champions, la que nos gusta llamar ‘nuestra competición fetiche’, de la que somos vigentes campeones, mucho antes de lo esperado, ante un rival inferior y en casa…. ¿Y qué es lo que se escucha? La nada, el estadio se queda callado, como procesando lo que está ocurriendo, como asumiendo el golpe.
Pues llamarme loco, pero yo soy de los que piensan que para procesar lo que ocurre y para asumir el golpe ya está el entrenador, el banquillo, los jugadores, la prensa, las discusiones de después, en el camino de vuelta, o en el bar, o en casa. Pero si estás entre los 80 mil aficionados que están ahí, de entre los cientos de millones de aficionados que hay del equipo en todo el mundo, será, no sé, que deberías de tener algo de responsabilidad, alguna obligación para con ese al que llamas ‘tu equipo’, tus jugadores, tu club, y el resto de aficionados que no están y a los que dignamente debes representar. Entonces, muy a pesar del juego del equipo, y todavía más a pesar de la falta de impulso por parte de la afición, resulta que conseguimos empatar, seguramente sin merecerlo, por segunda vez el partido en unos primeros 45 minutos para olvidar. El gol, semi-celebrado, semi-denostado, con el aficionado pensando “ya era hora, esto no es nada, es lo que nos debéis, desde el principio, y sin los goles rivales”.
Pues vaya actitud, no la entiendo, no la comparto, y no la respeto. Cuando voy al estadio intento siempre animar el máximo, incluso si a mi alrededor hay 100 personas que se llaman seguidores del equipo, que se llaman aficionados del equipo, pero que no lo demuestran en absoluto. ¿En serio que como aficionado eso no te avergüenza, no sientes envidia cuando ves las gradas de, yo que sé, el propio Schalke, o del Borrusia Dortmunt, o incluso las Oporto, Bayern, PSG, Chelsea, Liverpool, Manchester United… bueno por no decir todas? Porque vale, el equipo está mal, en eso todos estamos de acuerdo.
Si partimos de que el equipo está mal, y de que queremos que eso deje de ser el caso, como es más fácil que se cumpla lo que queremos: ¿recibiendo al equipo con frialdad desde el principio, provocarle dudas desde la primera pérdida del balón, desde la primera llegada a nuestra área por parte del rival, y finalmente, dedicándole una ‘atronadora’ ovación (a veces creo que hay gente que lo dice con orgullo) al final de un horrible partido, si, pero en el que se clasifica a la siguiente ronda, etc., o por el contrario, será más probable que mejore si el estadio les recibe con energía rebosante, con parafernalia e incluso con éxtasis, intimidando al rival? No podemos subestimar el poder de la afición en este deporte: puede hacer que un equipo con problemas haga un partidazo (Bilbao vs Real Madrid, hace apenas días, por ejemplo) o se hunda, pierda la confianza y juegue su peor partido en años. La lógica es simple: ¿Tu equipo está mal? ¿Quieres que mejore? Si tu respuesta a ambas preguntas es un rotundo ‘Si’, lo que tienes que hacer es animar, no pitar; alentar, no murmullar; y al final del partido podrás ser ovacionado por los jugadores e irte orgulloso de haberles ayudado, en vez de pitarles y irte rabioso porque te han decepcionado.
Harto de la actitud del madridismo, la peor afición del mundo para el mejor club del mundo. Una afición en la que todo el mundo conoce la solución a todo y sabe más de fútbol que su entrenador, pero que si hay que animar todos se esconden (salvo cuando se viene de perder y hace falta una remontada épica, ahí sí, Marca y As se pasa la semana colgando videos y artículos sobre las épicas remontadas, el miedo escénico y demás pamplinas cuando lo que hay que hacer es demostrar que tu afición es grande día sí y día también).

PS: En su última charla en Marca, Axel respondió a una pregunta sobre el Everton este año aludiendo a que los entrenadores rivales ya iban preparados siendo conscientes de que la afición está decepcionada con el juego y los resultados este año y que si pasaban los minutos sabían que la energía negativa en las gradas se iba a transmitir en inseguridad y falta de confianza en la grada… Y ocurrió, y volvió a ocurrir. Vaya sorpresa, ¿O quizás no tanto?

Guille90, me parece muy bien tu opinión, yo soy aficionado del Barça y cuando veo los partidos en la tele tampoco oigo a la afición animar demasiado, pero es cierto que en el Camp Nou se anima más que en el Bernabey ( creo). El concepto de equipo grande en España está en mi opinión muy equivocado, no por ser grandes vas a golear a cualquier rival con facilidad, muchas veces lo decía Guardiola, que los partidos en el fútbol moderno son muy complicados casi contra cualquier rival, y si estás en el estadio de dos de los mejores equipos del mundo ( Barça y Madrid) con tantísimos aficionados en todo el mundo, deberían ser calderas, apoyando al equipo en todo momento, y si al final del partido el equipo ha estado muy mal, pues pitada espectacular y punto, pero durante el partido la afición tiene que estar con el equipo, porque cuando las cosas van bien es muy fácil aplaudir y decir ” yo soy del Barça o del Madrid”) y cogerte una borrachera, pero cuando pierde los pones a parir y a decir que dan pena, que no merecen llevar esa camiseta… vamos me parece lamentable. Tendríamos que aprender mucho de la cultura futbolística de otros equipos como el Atlético de Madrid por ejemplo equipo que aunque no me guste su forma de jugar, su afición ha demostrado en infinidad de ocasiones que lo dan todo por su equipo.

Esta claro que hay una gran mayoría tanto en Camp Nou como en Bernabeú, que van al estadio a ver a su equipo, pero que no lo demuestran animando, bien sea por la cultura ya intrínseca de que lo que tienen que hacer los equipos grandes es ganar y cuanto antes mejor a casi cualquier rival y si no es así, pues se les pita. Otra afición que es similar en ocasiones y muy cruel con su propio equipo, es la de Mestalla, y sobretodo a raíz de sus buenos años en Europa a comienzos de 2000, y su rivalidad con Madrid y Barcelona.

Esta claro que si existiera esa cultura en la mayoría de los que asisten a ver los partidos de Madrid y Barça, sería ollas a presión y auténticas calderas hirviendo humanas, pero el éxito continuado, el ganar casi siempre, hace que la tendencia humana lo haga ver como algo normal el ganar y avasallar a los rivales…

Yo una cosa que no comparto ni compartiré, es ir a un estadio a silbar a tu propio equipo durante el partido, siempre nos quejamos, mira la que ha fallado esto, mira que pase de m…,etc,etc.. pero de ahí a pitar a un jugador de tu propio equipo cuando tiene el balón en su posesión, va un trecho muy largo, creo yo.. No obstante, pese a que el martes, y en Champions, suele haber un ambiente mas animoso que en el día a día de Liga, ya que suelen ir más gente de Peñas a esos partidos y muchos abonados clásicos no van con tanta continuidad como a los partidos de sábados o domingos, pero aún así pues si, el Bernabeu salvo que haya que remontar, o sea frente a un rival clásico, es un graderío de teatro

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