Vivos

Mesut Ozil (11) of Arsenal of Arsenal celebrates after scoring their second goal with his team mates during the UEFA Champions League match at the Emirates Stadium, London
Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117
20/10/2015

La atmósfera que envuelve al Arsenal contemporáneo es una capa de ciclotimia donde la depresión, la euforia, la tristeza o la melancolía son estados de paso, torbellinos de sentimientos impregnados en el corazón de un equipo tan exuberante como desesperante que en determinados momentos de la temporada pierde el rumbo y no sabe de dónde viene ni a dónde va. ¿Quiere la posesión de la pelota o no la quiere? ¿La necesita? ¿Cómo y cuándo la necesita? ¿Qué mecanismos utiliza para recuperarla? Las respuestas son difusas quizá porque en los últimos quince años su entrenador, Arsène Wenger, ha experimentado profundos bandazos internos en paralelo a la realidad económica de la institución convirtiendo al club en lo que es hoy en día: el perfecto imperfecto. La bipolaridad mostrada en solo tres jornadas de Liga de Campeones no atiende a patrones fácilmente explicables y es solo un episodio más de los severos cambios en el estado de ánimo gunner. La suplencia europea de Petr Cech hasta anoche -titular obligado por la lesión en el hombro de David Ospina- o las múltiples rotaciones con las que se afrontó el partido contra el Dinamo en Zagreb generaron fatiga y abatimiento en un colectivo que ayer languidecía a causa del posible abandono de la máxima competición continental y hoy se revuelve para mostrar la mejor de las sonrisas a costa del peor invitado posible, el Bayern de Pep Guardiola.

Del 1′ al 20′

Arsenal vs Bayern - Football tactics and formations

Los bávaros no tardaron ni dos minutos en plasmar sobre el césped los principios básicos del libreto de su técnico. Xabi Alonso recibía cómodo en su rincón de la zona central sentando las bases de cada ataque, los dos centrales avanzaban metros en conducción sin encontrarse demasiadas trabas por el camino y las recepciones interiores de Thiago y Vidal ayudaban a encajar al Arsenal en su propia área, el ecosistema de Lewandowski. Atados de pies y manos, Santi Cazorla y Mesut Özil, los dos futbolistas más capacitados para retener el esférico tras recuperarlo, no conseguían entrar en contacto con el mismo porque la excelencia técnica del gigante alemán siempre encuentra un bolsillo libre para guardar su juguete. Müller esperaba su momento pegado a la cal bajo la vigilancia de Monreal, y Douglas Costa, eléctrico e incontenible en el desborde, encaraba una y otra vez a Bellerín en un duelo que por momentos recordó al del Coyote y el Correcaminos. En ese contexto, el 0-1 visitante parecía cuestión de tiempo. Los primeros síntomas de desesperación de Alexis y Coquelin no aventuraban nada bueno para los de Wenger pese a que la velocidad de Walcott incomodaba a Boateng y Alaba, pero primero la fiabilidad de Cech bajo palos (11′, 13′ y 19′) y luego el propio entrenador francés -cambio táctico en el 20′- sacaron a los ingleses del atolladero.

Douglas Costa of Bayern Munich during the UEFA Champions League match at the Emirates Stadium, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 20/10/2015
Douglas Costa, principal amenaza del ataque alemán. 
Foto de Alan Stanford/Focus Images Ltd.

Del 20′ al 45′

Arsenal vs Bayern - Football tactics and formations

Consciente de las dificultades para desahogarse a través del dominio del balón, el Arsenal echó toda la carne en el asador con un intercambio de posiciones tan poco habitual como eficiente ordenado en el 20′: Özil se recogió en el costado izquierdo y Alexis avanzó unos cuantos metros hasta situarse por detrás de Theo, en un rol similar al que asume en la selección chilena. Sin asentarse en campo rival, la balanza se equilibró cuando el centro del campo gunner descubrió caminos para nutrir a los dos puntas: Koscielny y Mesut se encontraron y el alemán fue un arco para las dos flechas, Sánchez y Walcott. En el tira y afloja se destaparon las carencias germanas, porque ni siquiera la brillante lectura táctica de Lahm, protector de Boateng y Alonso, pudo ponerle freno al escape de agua que amenazó con inundar a Manuel Neuer. Coquelin echó el candado en su parcela, Bellerín se tomó un respiro en su encomienda defensiva para mostrase poco a poco en ataque y el Emirates se quedó mudo cuando el guardameta del Bayern -héroe y villano a lo largo de la noche- sacó su manopla izquierda para desviar un remate de cabeza de Walcott que se colaba sin remedio en el fondo de la red. Una parada irreal a la altura de un futbolista extraordinario. Ambos equipos afrontaron el descanso con la lengua fuera y en estado de shock por la descomunal actuación de los dos porteros.

Goalkeeper Manuel Neuer of Bayern Munich gets his fingertips to a shot from Theo Walcott (14) of Arsenal to keep the score 0-0 during the UEFA Champions League match at the Emirates Stadium, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 20/10/2015
La extraordinaria parada de Neuer con su mano izquierda.
Foto de Alan Stanford/Focus Images Ltd.

El Bayern recuperó sensaciones en la reanudación y volvió a generar constantes situaciones de peligro. Thiago dio un paso al frente mientras Vidal se diluía -los dos permutaron sus posiciones- y Lewandowski aprovechó para aumentar su actividad multiplicando su presencia por todo el frente de ataque. Costa siguió a lo suyo, regateando hasta a su propia sombra, e incluso asumió más protagonismo al alejarse de la banda para pisar posiciones más interiores, pero la iniciativa germana y el caudal inagotable de combinaciones en la medular no tuvo reflejo en el marcador (50′ y 53′). Obligado por los problemas musculares de Ramsey, Wenger movió ficha: introdujo a Oxlade de extremo derecho sin que el planteamiento sufriese ninguna modificación. Guardiola amagó con pasar a Müller a la izquierda (58′) con Douglas centrado y Vidal en la derecha e incluso Thomas permaneció unos minutos en paralelo a Lewy (60′) antes de rectificar su posición y volver a la disposición original. Pep sí daría un giro en el 70′, dando entrada a Kimmich y a Rafinha en lugar de Vidal y Alonso, los dos visiblemente agotados por el despliegue realizado. Con Lahm como interior al lado de Joshua y Thiago, el campeón alemán se mostró algo más vulnerable en la contención y Wenger aprovechó para introducir a Giroud (73′) tratando de aprovechar su poderío en el juego aéreo y la capacidad del francés para fijar de espaldas a sus marcadores.

Del 45′ al *82′

*Gibbs por Alexis

Arsenal vs Bayern - Football tactics and formations

No pudo dar mejor resultado la segunda sustitución gunner, pues cuatro minutos después de saltar al terreno de juego Olivier remató ayudándose de la mano una falta lateral botada por Cazorla y el Emirates entró en trance como pocas veces se recuerda. El internacional francés, discutido no por los goles que mete sino por los que deja de meter, sacó rédito a una calamitosa salida de puños de Neuer y haciendo un escorzo antinatural empujó la pelota a la red. El deseo de Arsène, anotar el primer gol del partido para canalizar positivamente el empujón anímico que supone gozar de una ventaja mínima, era por fin una realidad. Faltaba hacerle frente a un asunto un tanto áspero: resistir durante un cuarto de hora de infarto ante un Bayern herido en busca del empate. Porque no sería la primera ni la última vez que las lágrimas de felicidad se convierten en llanto en el norte de Londres cuando la defensa da uno o varios paso atrás ante oponentes de esta magnitud. Esta vez, con Cech como baluarte y Koscielny asumiendo galones de mariscal, los fantasmas solo salieron a relucir en una ocasión: un control orientado de Lewandowski sitúo al polaco en una posición franca de remate pero Laurent reaccionó rápido para incomodar al máximo goleador de la Bundesliga.

Olivier Giroud of Arsenal (left) celebrates after scoring the opening goal during the UEFA Champions League match at the Emirates Stadium, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 20/10/2015
Giroud celebra el 0-1 mientras Müller reclama la infracción cometida por el punta galo. 
Foto de Alan Stanford/Focus Images Ltd.

El ocaso del choque escondía un asterisco para el mejor lateral de los tres primeros meses de Premier League, Héctor Bellerín. En el 93′, con las fuerzas justas, el internacional sub-21 español demostró un poderío físico extraordinario para arrancar en conducción dejando rivales atrás y, lo que es más destacable, la suficiente cabeza fría como para buscar a Özil con la mirada al apurar la línea de fondo y cederle un balón manso en horizontal. Mesut remató de primeras con la pierna izquierda y la estirada de Neuer no tuvo premio: cuando parecía que la jugada seguía su curso, el juez de gol decretó -correctamente- que el esférico había traspasado por completo la cal. El tanto subió al marcador entre el júbilo de jugadores, cuerpo técnico y afición, todos ellos conscientes por primera vez de que la victoria no se escaparía.

Wenger tiene mil vidas, las mismas que su equipo. Habrá que ver si este Arsenal ciclotímico las conserva o las pierde a lo largo de las próximas tres jornadas de la Liga de Campeones. Por el contrario, el Bayern se va de Londres con las manos vacías habiendo merecido anotar al menos un tanto, tal y como expuso Guardiola al finalizar el encuentro; pero no todos los días uno tiene delante a un portero de leyenda.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

Deja un comentario

*