Mehmedi salva a Leno en Borisov

Bernd Leno Bayer Leverkusen Focus

La portería del fondo norte del Borisov Arena es el punto donde se ha juzgado buena parte del grupo E de esta UEFA Champions League. En esa misma portería; en ese mismo fondo del estadio del juez BATESzczęsny falló gravemente en la caída de la Roma hace 2 meses y Bernd Leno erró ayer con estrépito solo 69 segundos después de que su Bayer Leverkusen realizase el saque inicial. Ese temprano gol de Mikhail Gordeichuk condicionó por completo el guion de un partido de muy alta trascendencia clasificatoria. El campeón bielorruso tuvo desde el principio un gran resultado que proteger frente a un equipo como el Leverkusen, que se luce más cuando va a por todas y ataca a gran velocidad. Por ello, el BATE se mostró mucho más conservador que cuando doblegó a la Roma en un partido en el que también se adelantó pronto. Los de Borisov replegaron y evitaron que los de Roger Schmidt pudiesen crear con una posesión infértil y lenta. Hasta que apareció Admir Mehmedi. La influencia del internacional suizo en el costado izquierdo permitió al combinado alemán estirarse especialmente por su flanco. Además, su movilidad derivó en buenos ataques desde casi todas las posiciones. Mehmedi, a diferencia de sus compañeros, centró mucho más de lo que disparó en Borisov. Tanto es así que empató el partido (1-1 final) con un centro-gol. No hizo falta que nadie rematase ese engañoso balón que alivió notablemente a Leno. Mehmedi había salvado su fallo. Mehmedi lo había salvado. Y también Mehmedi había salvado las opciones reales del Leverkusen de avanzar a Octavos de Final, las cuales pasan por puntuar en Alemania frente al campeón de grupo (y de Europa), el FC Barcelona.

Borisov Arena BATE (Griser)
Los fallos de Szczęsny y Leno en la portería de este fondo están condicionando el grupo de Roma, Leverkusen y BATE. Foto: Griser.

Defensa local, frustración visitante

Nunca se sabrá cuáles eran los planes iniciales preparados por BATE Borisov y por Bayer Leverkusen para este partido. Ese fallo de Leno y esa mala basculación previa de Giulio Donati en el minuto 1 condicionaron el encuentro desde su inicio. El campeón bielorruso, dirigido por Aleksandr Yermakovich, planteó un repliegue ordenado y basado en la solidaridad tras el gol del 1-0. Se estructuró en un 4-3-3 en el que el mediapunta Aleksandr Hleb retrocedía a la altura del capitán Aleksandr Volodko para formar una “V” en el centro del campo con Evgeni Yablonski, el más mediocentro de los interiores. Esa estructura, formada sin ningún pivote rocoso al uso, se empleó para minimizar al mediapunta de los de la Bayer, Hakan Çalhanoglu. La influencia del turco en el partido fue escasa al comienzo merced al esfuerzo de Hleb y de Volodko, quienes pudieron concentrarse exclusivamente en él: el doble pivote visitante Kevin Kampl–Christoph Kramer retrocedía demasiado para pedir la pelota a los centrales. El esloveno y el alemán se ofrecían atrás para asentar los cimientos de unas jugadas de ataque inexistentes, pues el BATE cortaba la conexión con Çalhanoglu y dejaba a los volantes Karim Bellarabi y Mehmedi tapados con las ayudas de sus homólogos bielorrusos: Gordeichuk y Aleksei Ríos. El ariete local, Dmitri Mozolevski (titular por las lesiones de Rodionov y Signevich), ayudaba defensivamente en el pasillo central y hacía de primer obstáculo para el conjunto renano. Este no podía crear ni mucho menos correr. Había sido bloqueado.

BATEB04
Planteamientos “iniciales” del BATE Borisov 1-1 Bayer 04 Leverkusen. Infografía: Share My Tactics.

El Bayer Leverkusen quiso desbloquearse mediante juego exterior puro. El peso de la salida de balón pasó de los dos interiores de la medular a Donati y a Wendell, quienes debían buscar por el carril a los volantes. Este plan no se basaba solo en lo ofensivo de los laterales visitantes sino también en lo ofensivo de sus homólogos locales, en especial de Filip Mladenović (capaz de marcar goles pero también de desproteger su carril). La solidaridad de Gordeichuk sirvió para que Donati no causase dolores de cabeza. Sin embargo, Ríos sufrió con Wendell, quien hizo aparecer a Mehmedi. En un principio, el lateral derecho del BATE Maksim Zhavnerchik consiguió mantener a raya al tándem Wendell–Mehmedi. Pero el brasileño y, sobre todo, el albano-macedonio, acabaron por generar desborde y ocasiones de gol. Mehmedi conseguía líneas de pase en el área para Javier ‘Chicharito’ Hernández y Bellarabi, con lo que trataba de centrar la pelota siempre que ambos cargasen el área. Como esa circunstancia no se daba siempre, Wendell y Mehmedi cedían el esférico a Çalhanoglu y a Bellarabi para que intentasen penetrar, pero lo sólido del centro del campo del BATE fomentaba el disparo lejano y poco meditado de ambos jugadores y del Chicharito. Esos disparos no inquietaron tanto a Sergei Chernik como sí lo hizo el disparo a bocajarro del mexicano –previo centro de Mehmedi desde la derecha– al borde del descanso. Era la primera jugada trascendente en la que Mehmedi se había movido desde la izquierda hacia el otro extremo del campo para distraer a los rivales y conseguir superioridades. La movilidad del internacional suizo iba a ser determinante poco después.

Mehmedi pone las tablas

Ante los problemas de Ríos para contener a sus rivales, Yermakovich sentó al descanso al bielorruso de ascendencia peruana y dio entrada a Maksim Volodko. Este volante le cambió la banda a Gordeichuk, que se pasó a la derecha en aras de frenar a Mehmedi y a Wendell. La medida tenía sentido táctico por el compromiso defensivo del dorsal 62, pero el BATE no iba a mostrarse tan replegado como en el lento primer tiempo. Sorprendentemente, los campeones de Bielorrusia optaron en la segunda mitad por atacar en posicional con su escaso volumen de posesión (35%, pues hasta entonces habían cedido la pelota). La construcción de jugadas corría a cargo de los centrocampistas de la “V”, la cual perdía consistencia defensiva tan pronto como Aleksei Volodko y Hleb buscaban el área de Leno con conducciones verticales. Aunque de forma menos significativa, Mladenović también asumió algo de responsabilidad en la salida de balón y en la creación bielorrusa, lo cual le llevó a aparecer atacando por su costado en alguna ocasión. De estas acciones no fructificó ninguna ocasión de gol para el 2-0. Todo lo contrario. Así se configuró un escenario en el que el Bayer Leverkusen sabe manejarse bien: el de la transición tras robo.

A los 8 minutos de segunda parte, Bellarabi falló una ocasión clara al contragolpe. El susto en el BATE fue notable y la reacción natural de los jugadores chocó con los intereses de su técnico, que parecía querer mandarlos al ataque. En esos momentos de duda e indefinición, las estructuras defensivas locales se debilitaron y eso permitió a Mehmedi y a Bellarabi gozar de movilidad más allá de las bandas. Çalhanoglu también asomó la cabeza hacia la hora de juego. Y con todos estos ingredientes, el Bayer Leverkusen cocinó el 1-1 final: el turco impidió que el público se olvidara de su calidad técnica con un sombrero sobre la defensa y Mehmedi, caído a la banda derecha por esa movilidad suya, golpeó el esférico sin dejarlo caer en aras de servir otro centro más a un área cargada de rojinegros. Sin embargo, su centro, que no se puede calificar siquiera de centro-chut, se convirtió en un centro-gol que se coló por el poste derecho del arco de Chernik.

Con 1-1 el BATE tenía que atacar si quería depender de sí mismo en la última jornada. Y con 1-1, el Bayer Leverkusen se encontraba lo suficientemente motivado como para buscar la remontada y llegar a diciembre en la segunda posición del grupo. Parecía obvio que aumentarían los ataques y los contragolpes. Era de esperar que el partido se convirtiera en un correcalles. Pero no. Lo que aumentó fue la intensidad y la agresividad, el número de faltas (9) y las cantidades de tarjetas amarillas (3) y de discusiones con el árbitro. El BATE era el equipo que más tenía que perder y fue el que más trató de reducir el ritmo para que nada alterase el 1-1 en un contexto en el que era más difícil defender que con 1-0 (el Leverkusen ya no estaba en shock por un fallo grave sino con inercia ofensiva). Los cambios de Yermakovich, hombre por hombre, no supusieron grandes cambios en lo táctico ni en el guion del encuentro. Solo el montenegrino Nemanja Nikolić se hizo notar algo al lanzar alguna contra y al defender desde el suelo la última ocasión del Bayer Leverkusen. Los adolescentes por los que apostó Schmidt (Julian Brandt y Vladen Yurchenko) tampoco consiguieron variar el tanteador. Finalmente se quedó el 1-1 que clasifica al FC Barcelona para Octavos de Final y que aplaza la resolución del resto del grupo E para el 8 de diciembre.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

1 comments

Deja un comentario

*