Simply the best

Bate Borisov Yermakovich Edu Ferrer Alcover

Simply the best. Sencillamente los mejores. Con esa frase celebraba el BATE Borisov su histórico y valioso triunfo ante la AS Roma (3-2). Pese a lo corto del marcador final, la expresión recoge la esencia de un partido en el que el vigente campeón bielorruso se puso 3-0 en media hora y definió a qué se jugaba en cada momento. Lejos de ser el equipo replegado y comedido que espesaba rivales para sacarles puntos al contragolpe, el BATE de Aleksandr Yermakovich mostró en el primer tiempo una faceta ofensiva y posesiva que sorprendió a la Roma. El conjunto giallorosso tuvo problemas serios de solidez defensiva y de generación de ataques en un momento clave de la temporada, pues había acumulado varios tropiezos en liga y debía dar continuidad a la buena imagen mostrada en el 1-1 ante el FC Barcelona.

Este partido daña especialmente a Rudi García, quien ya sabía lo que era perder frente a este nuevo asiduo de la Champions que es el BATE (cayó 1-3 con el Lille en 2012). La posición de interior de William Vainqueur, el rol de pivote de Radja Nainggolan y la ubicación de Mohamed Salah como falso ‘9’ son las decisiones más cuestionables del técnico francés, que no esperaba enfrentarse a un BATE que rozara por momentos el 60% de posesión de balón.

Mladenović sobre Florenzi

Planteamientos iniciales del BATE Borisov-AS RomaPlanteamientos iniciales del BATE Borisov-AS Roma. Infografía: Share My Tactics.

La Roma comenzó el partido queriendo ser el dominador y el equipo que percutía al BATE como tienen por costumbre los romanistas: por las bandas. Pero el equipo de Yermakovich planteó una oposición bien distinta al simple repliegue. Con sus hombres ordenados en 4-2-3-1, Igor Stasevich y Maksim Volodko presionaban la salida de los laterales Lucas Digne y el interior reconvertido Alessandro Florenzi. El primero de ellos lograba superar la primera línea, con lo que el BATE demostró haber aprendido de sus carencias en la derrota (4-1) en Leverkusen y aplicó un intenso achique lateralNemanja Nikolić, único mediocentro del equipo, se acercaba a la banda junto con Stasevich y el lateral Denis Polyakov para empujar hacia la línea de banda a Digne y a un Gervinho que se ofrecía para recibir, girarse y correr hacia el área. El ataque de la otra banda de la Roma no funcionó por falta de entendimiento entre Juan Iturbe y el sorprendentemente elegido como falso ‘9’ Salah. García colocó al egipcio de delantero renunciando a su velocidad a la espalda del lateral más ofensivo del BATE, Filip Mladenović. Salah e Iturbe iban moviéndose en zonas cercanas al área local solo cuando recibían de Florenzi, el lateral de su zona. Pero la confusión entre ambos y la falta de entendimiento propiciaba que ninguno de los dos ayudase en defensa a un lateral que no es lateral.

Por ahí se explica la primera clave del partido: Mladenović y Volodko se convirtieron en los hombres más profundos de un BATE que utilizaba la posesión para aplicar juego exterior. Los dos jugadores del flanco izquierdo bielorruso mezclaban con el móvil ariete Nikolai Signevich (suplente del lesionado Vitali Rodionov) y llegaban al área con facilidad. Florenzi no estaba intenso en fase defensiva y su deficiente cierre de banda provocó que Kostas Manolas, de por sí atareado por los movimientos de Signevich, se pluriempleara para corregir a Florenzi. La velocidad de las conducciones de un sorprendentemente posesivo BATE impidieron que Manolas detuviese todas las construcciones de los locales. El central griego se saturó pronto y con Nainggolan desacostumbrado a ser pivote (lleva tiempo ejerciendo de interior izquierdo) y con el mediocentro Vainqueur alejado de su área por su ubicación como interior, el BATE colapsó a la Roma. A los 7 minutos, Mladenović saturó a Florenzi y generó una rápida jugada de varios disparos en el área que acabó con un disparo al travesaño de Gordeichuk y un rechazo convertido en el 1-0 por Stasevich. A los 11 minutos, Mladenović saturó a Florenzi y disparó a portería para aprovechar la mala posición de Wojciech Szczęsny y marcar el 2-0. Y a los 29 minutos, Volodko asistió a un Mladenović no perseguido por Florenzi para que este marcara un gran gol valiéndose de su buen golpeo de balón.

Florenzi (Foto: calciostreaming)
Florenzi (Foto: calciostreaming)

La insuficiente reacción de la Roma

Antes de finalizar la primera parte, Rudi García dio entrada a un Iago Falque que entró en la convocatoria en el último instante y que era baja casi segura para el partido. El futbolista español mostró su calidad, pero también evidenció no estar físicamente al 100%. Entró por un Vainqueur que fue señalado igual que podía haberlo sido un Nainggolan desbordado en fase defensiva. Falque se colocó en la banda izquierda, Gervinho formó un “doble ‘9’” con Salah e Iturbe se mantuvo caído a la banda derecha en un esquema más ofensivo para intentar levantar el 3-0. No obstante, el BATE aún no replegaba y Florenzi seguía siendo el hombre más buscado por Mladenović, Volodko, Gordeichuk y Signevich. Para evitar sufrir por la zona del lateral derecho, García dio entrada tras el descanso a Vasilis Torosidis por un decepcionante Iturbe, lo cual enviaba al griego al lateral derecho y a Florenzi a una posición adelantada por esa banda, mucho más natural para él.

Si bien el estado de forma de Falque no era el idóneo y eso le llevaba más a ofrecerse en zonas centradas y lejanas al área que por la banda, la Roma mejoró con los cambios. El BATE dio pasos atrás para proteger el 3-0 con un estilo de juego que dominan: el del repliegue bajo que frustra a los rivales. La Roma tenía la pelota a diferencia del primer tiempo, pero no era capaz de llevarla a toda velocidad por los flancos como acostumbra por el buen orden defensivo y el achique del BATE. Las subidas de los laterales fueron la solución más productiva de una Roma en la que Miralem Pjanić no tuvo protagonismo frente al completo mediocentro Nikolić. Digne y Torosidis, laterales puros, supieron medir bien sus internadas en campo rival para que el BATE no encontrase el 4-0 en un contraataque. El repliegue de los bielorrusos dificultó la continuidad del juego de la Roma, cuya posesión era infértil. El partido cambió a los 65 minutos, cuando el entramado defensivo de Yermakovich se rompió por primera vez. Yevgeniy Yablonskiy, interior con poca influencia en el juego, no controló su zona en el repliegue y por ella se coló un escurridizo Falque que asistió entre líneas al Gervinho más delantero.

Con la llegada del 3-1 del marfileño, el BATE quiso variar su estilo y mezclar el repliegue bajo con el dominio del primer tiempo. Para ello, Yermakovich introdujo al recientemente recuperado Aleksandr Hleb, quien tenía como misión retener la pelota en campo contrario. El BATE se defendía llevando la pelota a cancha rival y moviéndola en horizontal cuando le tocaba iniciar jugadas. La frustración de la Roma creció y la continuidad de su juego se redujo en una nueva pugna por la posesión planteada por el campeón bielorruso. A 8 minutos del final, Digne introdujo un centro al área que remató Torosidis para hacer buena la corrección de Rudi García en el descanso. El BATE se sintió seriamente amenazado con 3-2 y volvió al repliegue más bajo de los posibles. La Roma acabó volcada en el área de un buen Sergei Chernik, pero la compenetración de los de Yermakovich hizo que el marcador no se moviese y que siquiera hubiese disparos a portería. Con este triunfo, el BATE deja en una situación de presión a una Roma que contaba con ganar en el Borisov Arena. Su larga lista de bajas y el hecho de que su afición considere que ya ha gastado buena parte de su margen de tropiezos en la temporada (se han dejado 7 puntos de 18 posibles en liga) harán difícil de afrontar el doble duelo contra el Bayer Leverkusen y, de forma más inmediata, los próximos partidos de la Serie A. El BATE, por su parte, ya ha homenajeado al histórico equipo de Goncharenko ganando 3 años después a un grande de Europa. Ahora se puede centrar en sentenciar una liga bielorrusa que tiene casi garantizada (tiene 12 puntos de margen a falta de 15 por jugarse) y que sería, en caso de ganarla, la décima consecutiva.

Foto de portada: Edu Ferrer Alcover – todos los derechos reservados.

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