El Zenit gana en 20 minutos de abstracción benfiquista

hukp

Es la primera noche de Champions League esta temporada en Lisboa. En Da Luz. En casa. Enfrente está un equipo con sed de venganza. Un equipo que tiene ganas de demostrarle a Europa que va en serio y que no decepcionará más. Pero el SL Benfica salta al campo muy tranquilo. Demasiado. Con una confianza excesiva y sin sentir los nervios que provoca el himno de la Champions por la megafonía, hoy escuchada por solo 35.000 personas (media entrada). Parece querer solucionar rápido el partido. Como si fuera uno más. Uno cualquiera. Uno fácil. Las águilas se mueven por automatismos; de forma inercial. Se comportan como ese estudiante que se aprende párrafos de memoria y los vomita en el examen rápido, para que no se le olviden. Empiezan a mostrarse absortas e idas. Algo va mal.

El Zenit se relame al ver a su rival desconcentrado, perdido y desnivelado sobre el césped. Empieza a jugar como André Villas-Boas quiere: por fuera, con los laterales dando salida y con los volantes desbordando desde la banda hacia dentro. Hulk se aprovecha de un Eliseu perdido y Oleg Shatov irradia entusiasmo ante un Maxi Pereira irreconocible y absorto. Toca defender y el Benfica casi ni se mueve. Solo ve cómo los petersburgueses aprovechan huecos regalados jugada sí y jugada también. A los 5 minutos, Shatov asiste a Hulk. La venganza del Zenit la inicia un ex de un gran rival benfiquista como el FC Porto. A los 17, Artur, contagiado de la apatía colectiva, sale a frenar a Danny, que se ha quedado solo en la media punta tras aprovecharse de otro espacio inimaginable. Roja. Y en la jugada siguiente, la venganza la culmina un ex del propio Benfica como Axel Witsel en el remate de un córner. A los 20 minutos, el partido se acabó. Salvo para Enzo Pérez, el único encarnado capaz de reaccionar.

El Zenit maniata a un Benfica abstraído y lo daña a su manera

Como era previsible, André Villas-Boas cambió el esquema del Zenit y volvió al 4-2-3-1 del partido ante el Lokomotiv (victoria 0-1). El objetivo era claro: explotar las bandas con contundencia y aprovechar los apoyos de Danny en la media punta para llevar las acciones hacia la portería de Artur. Hulk, con cualidades de centrocampista y de delantero, partió en la banda derecha, para aprovechar lo asimétrico y lo ofensivo de Eliseu. Oleg Shatov se situó en el costado izquierdo, ante un Maxi Pereira muy desconectado del partido. El Benfica de Jorge Jesus, como es habitual en lo que va de temporada, se dispuso en 4-2-3-1. Talisca por detrás de Lima y los cuchillos de Nico Gaitán y de Eduardo Salvio en las bandas. En el doble pivote, Andreas Samaris haciendo de mediocentro (sin serlo del todo) para que Enzo Pérez ganase altura por dentro.

El conjunto de San Petersburgo prioriza el juego por los costados. Quiere tener la pelota para ser vertical por las bandas más que por otro sector. Por eso, la presión ya típica de Lima y Talisca sobre los centrales no surtía efecto. Cuando el Benfica no tiene la posesión, y más como local, suele ser agresivo. Suele adelantar sus líneas para presionar al poseedor rival o para presionar a todo campo. Pero esta vez no fue así. Salvio y Gaitán se quedaban a medio camino entre su campo y el del Zenit, pasivos, mientras Domenico Criscito e Igor Smolinkov daban salida limpia por banda. Eliseu y Maxi Pereira avanzaban unos metros por esa inercia benfiquista que incita a la presión cuando no se tiene el balón. Pero parecía deberse a una respuesta automática de su mente. Era un movimiento que en este partido hacían por hacer, sin encimar al atacante azul celeste. Shatov y Hulk tenían espacio y poca oposición. Todas las ocasiones del Zenit acababan en ocasiones de gol con una simple conexión fuera-fuera. No hacía falta que Danny interviniese.

Hulk Голубович ДмитрийHulk le ganó sus duelos a Eliseu. Asistido por Shatov, marcó el 0-1 a los 5 minutos. Foto: Голубович Дмитрий.

Otro benfiquista abstraído en el partido fue Samaris, que no comprendió el rol de pivote puro que sí asumió en Setúbal 4 días atrás. Se quedaba quieto. Pasivo. Daba la sensación de que creía que alguien debía hacer su tarea. Retrocedía junto a Enzo Pérez y casi a su misma altura, evidenciando que no es mediocentro posicional salvo cuando siente el espíritu Grecia 2004. La jugada que mejor lo demuestra es la del 0-1, a los 5 minutos. Shatov recibió sin dificultades y se adentró en el sistema defensivo del Benfica hacia la frontal del área. Se movió durante un buen rato en horizontal y pasó por delante del doble pivote. Lo dejaron marchar hasta que contactó con Hulk. El ex del FC Porto se aprovechó de que Eliseu no estaba presente para anotar.

El temprano gol en contra no despertó al Benfica, que seguía inexplicablemente difuso. Cuando empezaba sus jugadas también se mostraba proclive a salir por bandas, como en lo que va de 2014. Escogía especialmente el carril derecho, con lo que Maxi Pereira tenía que dar el primer pase. El Zenit defendía como acostumbra: con un repliegue a media altura. Salomón Rondón no presionaba arriba más allá de algunas acciones sueltas, y Shatov y Hulk retrocedían metros hasta acercarse al tándem Witsel-Javi García. Salvio recibía en su banda e intentaba desbordar, pero se topaba con un achique lateral lo suficientemente intenso como para inmovilizarlo. Axel Witsel ejercía casi como pivote, con un rol parecido al que asume con la selección belga, y se acercaba a Criscito y a Shatov para no dejarle ni un centímetro libre al argentino. Aunque en menos ocasiones, Gaitán y Eliseu sufrían lo mismo con un solidario Hulk, con Javi García y con Smolnikov. El Zenit controlaba al Benfica, robaba balones y jugaba a su manera. Lo tenía todo de cara porque las águilas no reaccionaban.

Enzo Pérez reanima tarde a las águilas

A los 17 minutos, el enésimo espacio inconcebible en el sistema defensivo benfiquista. Esta vez salen en la foto Samaris, Jardel y Luisão. Shatov filtró un gran pase hacia la media punta, donde Danny se movió lo suficiente para ganarle la partida a los centrales y plantarse solo ante Artur. El arquero, criticado en las últimas semanas por sus fallos ante el Sporting CP en el Derbi de Lisboa, salió fuera del área, cometió falta sobre su compatriota y vio la tarjeta roja. Con el internacional brasileño Júlio César fuera de la convocatoria por lesión, fue Paulo Lopes quien tuvo que saltar al campo sin calentar en detrimento de un Talisca que se quedó con las ganas de disfrutar de la Champions. La falta de Artur acabó en un córner y el córner en un gol de Axel Witsel. 20 minutos del debut en la Champions del Benfica, 2 goles en contra como local y una expulsión. En ese momento, el Zenit ya se ha vengado sobradamente y se planteaba la disyuntiva de hacer más daño o reservar energías para su próximo partido liguero. Ningún jugador encarnado parecía reaccionar. Pero entonces Enzo Pérez puso su orgullo en el césped.

Enzo Pérez FocusEnzo Pérez se lleva un balón dividido en un partido ante el FC Porto. Foto: Focus Images Ltd.

Empezó a solicitar la pelota a los centrales, empezó a organizar a los atacantes y empezó a conducir por dentro hacia la zona de Javi García, el centrocampista más retrasado del repliegue petersburgués. Atraía a Witsel y le quitaba un obstáculo a un Salvio que empezaba a emerger por los dominios de Criscito. Incitaba a Gaitán para que se moviera entre líneas y se ofreciese en la media punta, despoblada tras la expulsión. Y en fase defensiva, Enzo Pérez se proclamó también el líder del Benfica al ordenar a sus compañeros en el repliegue. Las águilas dibujaban un claro 4-4-1 cada vez que el Zenit tenía la posesión. Salvio y Gaitán ya estaban donde debían y Maxi Pereira volvió a ser él mismo y no dejó pasar a Shatov. En este escenario más habitual, el Benfica se mostró más sólido. Pero la losa de la roja y de los goles en contra no se la podía quitar del macuto. El único punto débil tras la reanimación de Enzo Pérez es el que tiene habitualmente el equipo: lo asimétrico de la banda izquierda con Eliseu de lateral. Hulk, su par, fue el único visitante que se mantuvo igual de dañino en los primeros 20 minutos y en los 70 posteriores. Con un Benfica más compacto, los apoyos de Danny empezaron a ser valiosos. Pero el Zenit no arriesgó en busca de más goles.

El Benfica había despertado a la media hora de juego, pero nunca fue constante en sus ataques. Javi García neutralizó los movimientos de Lima, Witsel controló a Enzo Pérez, Shatov y Criscito vigilaron a Salvio y Hulk y Smolnikov hicieron lo propio con Gaitán. Los acertados centrales de Villas-Boas, Nicolas Lombaerts y Ezequiel Garay, no sufrieron porque la inferioridad numérica local permite a su equipo que el Benfica avance metros pero sin dejarle dañar. La lesión muscular de Smolnikov al final de la primera parte hizo que Aleksandr Anyukov entrase en liza en la segunda mitad. Su basculación, algo excesiva en ocasiones, ilusionaba a Gaitán y a Lima, que tuvieron las pocas pero más claras ocasiones encarnadas. Fueron despistes muy puntuales. El Zenit nunca consideró real el riesgo de encajar un gol y contemporizó. Villas-Boas quitó a un Rondón poco preciso de cara a puerta e introdujo a un segundo interior en la medular, el recuperador Pavel Mogilevets. Incluso gastó el innecesario último cambio para premiar a Andrei Arshavin con minutos Champions tras su buena actuación ante el Dinamo Moskva. La dirección de campo de Jorge Jesus fue tardía y carente de contenido. Dos movimientos hombre por hombre en el minuto 73 esperando sin éxito que alguno de sus jugadores pelease como lo hizo Enzo Pérez. La apatía, la falta de vigor y la abstracción de los primeros 20 minutos deben ser revisadas a conciencia por el vigente campeón portugués, que ve cómo vuelan a San Petersburgo 3 valiosos puntos en un grupo muy igualado.

Related posts

1 comments

Se notan demasiado las bajas en el Benfica. La pareja de centrales Luisao-Garay, que tan bien funcionó, se ha descompuesto con el fichaje del argentino por el Zenit. Han perdido a Siqueira, un puñal por la izquierda, pierden también a su delantero de más talento, Rodrigo, y a Gomes, que cuando quiere mueve a todo el equipo. Enzo y Gaitán por sí solos no bastan.

Deja un comentario

*