El Benfica sufre pero revive

Benfica celebración Focus

El AS Monaco no es buen rival para un día en el que se está necesitado. Es especialmente difícil encontrar huecos en su habitual repliegue. Es complicado derribar el muro del Monaco de Toulalan. Es complejo encontrar huecos en el Monaco del Kondogbia casi-mediocentro. Es engorroso acercarse a su portería por dentro o por bandas. Y es ardua tarea esquivar a sus centrales. Si todo esto ya sucede en condiciones normales, en las que el Monaco ha sacado 5 puntos de 9 con un solo gol y 3 clean sheets en esta Champions, la dificultad se multiplica en condiciones adversas. La obligación que tenía el SL Benfica tras la victoria del Bayer 04 Leverkusen en San Petersburgo era ganar. Porque empatar le dejaba virtualmente fuera y porque perder suponía la eliminación. En ese contexto de “hay que ganar sí o sí“, la dimensión psicológica del fútbol cobra especial relevancia. Máxime si delante hay un rival más acomodado en la clasificación y que, además, se repliega motu proprio, sea quien sea el que esté delante. El Benfica parecía saber cómo atacar para ganar. Pero para conseguirlo se necesita tiempo, esfuerzo y concentración. A los hombres de Jorge Jesus les estaba sentando muy mal no conseguir un gol pronto, y el Monaco lo notaba. Veía la frustración, la presión y la exagerada autoexigencia en los ojos de los encarnados. La guerra psicológica era clara: “Ataca, ataca nervioso, que mientras repliego te cansarás y luego te pillaré al contragolpe”, parecía pensar Leonardo Jardim en todo momento. O eso se deriva del comportamiento de su Monaco en Da Luz. Pudo llevarse, no uno, sino tres puntos así. Pero le sobraron 10 minutos. A los 80 de juego apareció Talisca para rematar un córner y para seguir siendo decisivo en el Benfica. Cuando ese balón rematado por la zurda del brasileño entró en el arco de Subašić todo cambió de golpe. Se acabó el sufrimiento. Las sonrisas se esbozaron en las caras de los jugadores. El ambiente volvió a ser el de siempre en el césped y en las gradas. El Benfica había salvado su match ball y había revolucionado su grupo. Las águilas habían revivido cual aves fénix.

La puesta en escena

Los onces iniciales de ambos equipos tuvieron algunas sorpresas con respecto a los esperados, pero estas no afectaron en exceso al guion previsto para el partido. Júlio César jugó entre palos en el arco benfiquista en lugar de Artur Moraes, Derley fue el punta local en vez de Lima, Lacina Traoré fue su homólogo monegasco en vez de Valère Germain y Layvin Kurzawa fue titular en detrimento de Uwa Elderson Echiéjilé. El Benfica se dispuso en su 4-2-3-1 habitual y tuvo desde el primer minuto la posesión y la iniciativa. El Monaco, en su 4-3-3 escalonado (Geoffrey Kondogbia cerca de Jérémy Toulalan), se replegó y permitió a sus oponentes dedicarse a buscar huecos entre líneas. Jardim repitió dos mecanismos sin balón ya vistos en el duelo ante el Benfica del Louis II: Toulalan encima de Talisca para que el joven brasileño no se ofeciese y Kondogbia junto a un solidario João Moutinho ayudando en el achique lateral a Kurzawa y a Fabinho. Lucas Ocampos y Yannick Ferreira-Carrasco, volantes titulares dispuestos como ante el Bayer Leverkusen (el belga en la derecha), ayudaron desde el comienzo al cierre de las bandas. Además, Traoré se movió para bajar balones aéreos en el espacio entre Andreas Samaris, mediocentro, y los portentosos centrales locales, Jardel y Luisão.

repliegue MONInfografía: Share My Tactics.

Ante rivales replegados, el Benfica intenta llegar rápidamente con el balón conducido hasta al doble pivote para que Enzo Pérez sea el líder y el motor encarnado. En estos contextos, recibe, avanza con coraje, penetra las líneas y busca buenos pases. Jardim, conocedor de esta circunstancia, hizo que Moutinho se adelantase en los primeros compases hasta la zona de Traoré. Se dibujaba un 4-4-2 sin balón con algo de presión alta, la cual obstaculizaba las conexiones central-Samaris-Enzo Pérez. El Benfica se vio forzado a salir de su campo de otra manera. Las prisas locales hicieron que ya en el minuto 3 se viese una alternativa que los de Jorge Jesus tienen muy interiorizada: la salida lateral. Maxi Pereira y André Almeida empezaron a recibir y, ante la solidaridad de Ocampos y Ferreira-Carrasco (es decir, ante la ausencia de presión), empezaron a conducir hacia campo contrario. Pero como suele suceder, el juego exterior se hace previsible para un rival replegado. Y más si Toulalan impide a Talisca ofrecerse en el carril central y si el Monaco aplica un achique lateral como el que acostumbra a aplicar. Kondogbia empujó hacia la línea de banda a Salvio y a Pereira, los ocupantes del costado fuerte en ataque del Benfica en este partido (Eliseu está lesionado). Almeida y Nico Gaitán no podían salir del carril izquierdo ante el trabajo de Ferreira-Carrasco, Moutinho y Fabinho. Y cuando era necesario, Toulalan apoyaba en una u otra banda para certificar, una vez más, que es el jugador clave y el que define al Monaco actual.

Los hombres de Jorge Jesus debían innovar en su forma de atacar. Tenían que buscar los puntos débiles del compacto sistema defensivo monegasco. Las propuestas que quisieron aplicar fueron dos. En primer lugar, encontrar a Gaitán a la espalda de un Toulalan entretenido por Talisca. La efectividad del mediocentro francés y el trabajo de Ricardo Carvalho y del mejorado Andrea Raggi neutralizaron el peligro del volante argentino, que se movía en horizontal por los tres cuartos de campo. En segundo lugar, transitar a partir del juego directo: colgar balones largos para que alguno de los 4 hombres más adelantados lo bajasen y para que intentaran combinar cerca del área de Danijel Subašić. Así, el Benfica evitaría circular por el centro del campo monegasco y comenzaría sus ataques en tres cuartos de cancha, en las zonas de Toulalan, de Fabinho y de Kurzawa. El Benfica tampoco pudo aprovechar esta fórmula, pues los receptores de los balones largos estaban incrustados en el repliegue visitante y su movilidad (antes y después de bajar los balones aéreos) era reducida. Talisca, con sus 188cm, hizo viable este mecanismo en alguna ocasión en la que interactuó con Gaitán, pero no fue suficiente como para impedir que su equipo solo atacase con predecibles centros laterales en el primer tiempo.

Moutinho André Gomes FocusToulalan es el jugador clave y el que define al Monaco actual. Foto: Focus Images Ltd.

La batalla psicológica

En el minuto 22, una pérdida de Samaris en la medular propició el primer contragolpe del Monaco en el partido. El centro lateral servido desde la banda derecha acabó en nada, pero el Benfica se dio cuenta de qué podía suponer un error no forzado ante un equipo que, aparentemente, no ataca. Parecía que ese iba a ser el momento en el que el Monaco empezaría a a apretar al Benfica para buscar un gol que les hundiese anímicamente. Pero no. Jardim solo amagó cuando ordenó a su primera línea (Ocampos, Traoré, Ferreira-Carrasco) dar unos pequeños pasos hacia delante para hacer medio el repliegue bajo de su equipo. Eso no supuso ni el inicio de una presión activa ni un cambio a una actitud más agresiva. El Monaco dejó que el Benfica sintiese frustración durante todo el primer tiempo. A Talisca se la hacía sentir Toulalan. A Salvio, Kurzawa. A Gaitán varios de entre Fabinho, el inconmensurable Raggi y el pulpo Toulalan. A Enzo Pérez, tanto Kondogbia como el sacrificado Moutinho. Y a Derley, el escenario en general, pues apenas se ofreció a los trequartistas en ningún momento del partido. El encuentro empezaba a ser estresante para los locales, más si cabe con las faltas poco peligrosas y poco duras que el Monaco cometió para trabar el partido y bajar su ritmo. Los de Jardim iban ganando la guerra psicológica. Aunque habrían ido a Lisboa a replegarse y a hablar de su libro fuese cual fuese la clasificación, aprovecharon la coyuntura para hacer sentir ansiedad al Benfica. Pese a todo, el primer tiempo acabó con un disparo de Gaitán desde una zona centrada que animó a los suyos y alertó a los monegascos. El descanso iba a ser un punto de inflexión.

En el comienzo de la segunda parte, el Monaco pasó a la acción. Con un Benfica nervioso y físicamente algo desgastado, los visitantes empezaron a atacar por bandas. La implicación total de Gaitán y de Salvio en el ataque les hizo mirar muy poco hacia campo propio, con lo que el Monaco pudo mostrarse cómodo tal y como es ahora: un equipo de juego exterior. Kurzawa y Fabinho asumían el peso en la salida de balón cuando se salía en raso; esto es, cuando no se transitaba tras un robo. En ambos tipos de jugada se buscaba a Ocampos y –sobre todo– a Ferreira-Carrasco para que aprovechasen el desgaste de los laterales benfiquistas, sumados por inercia al ataque. Como el Monaco había estado en campo propio sin transitar durante el primer tiempo, sus atacantes estaban mucho más frescos que los ocupantes de las bandas encarnadas. Los visitantes generaban peligro bien con centros laterales a Traoré o bien con disparos e internadas en el área de los volantes. La velocidad y la verticalidad de los 4 ocupantes de los flancos monegascos le daban rédito a Jardim por lo adelantado del Benfica, que se había pasado 45 minutos sin apenas tener que pensar en defender. El Monaco se estiraba justo cuando el reloj iba en contra del Benfica. Pese al susto de Gaitán, los monegascos seguían ganando la batalla psicológica. El Benfica sufría y seguía vivo gracias, en buena medida, a las paradas de un buen Júlio César.

Gaitan benfica focusGaitán estuvo cerca de anotar el 1-0 antes del descanso. Foto: Focus Images Ltd.

Jorge Jesus, a por todas con Lima

Se superó la hora de juego y el partido cada vez tenía más color azulado. El Benfica, frustrado, no daba abasto para estar a la vez volcado en ataque e implicado en la transición defensiva. Jorge Jesus, sabedor de que el Benfica seguía teniendo más posesión de balón en ese momento, decidió jugársela. El preparador de Amadora dio entrada a Lima y retiró a un intrascendente Samaris. Colocó a Talisca cerca de Enzo Pérez en el centro del campo y juntó a Derley con el recién incorporado en el frente del ataque. El esquema pasó a ser un 4-4-2 muy ofensivo en el que lo más parecido a un mediocentro era Enzo Pérez. El cambio, nominalmente, es alocado. Pero fue la única solución posible para desbordar el entramado defensivo monegasco. Los de Jardim, además, eran más vulnerables que en cualquier otro momento del partido, pues estaban contragolpeando después de replegarse y esperar pacientemente durante el primer tiempo. La posesión benfiquista hizo viable el nuevo esquema, que hizo retroceder algo al Monaco. No fue lo suficiente como para convertir el juego en unidireccional y no sufrir, pero merecía la pena intentarlo y correr el riesgo. Faltaba media hora para quedar o virtual o matemáticamente eliminado de la UEFA Champions League.

SLB2TInfografía: Share My Tactics.

El partido, como podía esperarse, enloqueció de forma notable. El Monaco llegaba al contragolpe y tenía ocasiones mucho más claras que antes. Pero esos contragolpes solo nacían si el Benfica erraba pases en el cuarto de cancha en el que se jugó casi todo el tramo final del encuentro. Enzo Pérez estaba instalado cerca de los tres cuartos de cancha, y la sobreabundancia de atacantes benfiquistas hizo que los de Jorge Jesus tuviesen también más ocasiones (y más claras). Los centrales del Monaco, especialmente Raggi, empezaban a salvarlas de forma heróica. Hasta que Talisca marcó diferencias. El mediapunta brasileño, que había ido de más a menos en el encuentro, aprovechó un saque de esquina para castigar el único gran error defensivo del Monaco en el partido. Se quedó solo cuando se sacó el córner desde la esquina izquierda, con lo que le fue fácil meter su pierna izquierda para rematar el balón que peinó Derley. Con agresividad y con una dirección de campo más inercial, Jorge Jesus incitó a los suyos a ganar el partido y a remontar la batalla psicológica.

Las sonrisas en las caras de los jugadores encarnados daban a entender que el partido no iba a variar mucho. Motivados por el gol, los locales se organizaron defensivamente para contener al Monaco, obligado a atacar. Tras haber hecho dos cambios hombre por hombre, Jardim gastó su última bala con Valère Germain para pasar a un 4-4-2 sin puntas puros (Anthony Martial-Germain) que era vertical por fuera y que llevaba el balón hacia el centro en tres cuartos de campo. Pero el Benfica lo minimizó. Tuvo la ventaja de que a Jorge Jesus le quedaban dos cambios, que fueron empleados para hacer retroceder a su equipo: Bryan Cristante (interior) por Derley y Bebé (volante solidario) por Gaitán (volante desgastado). Supo aguantar sin dificultad el 1-0 y, gracias a ello, dio un paso adelante en esta Champions. Iguala la puntuación del tercer clasificado del grupo, el Zenit (4), y se queda a una unidad de distancia del Monaco (5), al que le ha conseguido sacar 4 puntos de 6 en los duelos directos. El partido del Petrovsky (26 de noviembre, 18:00 CET) será fundamental para el Benfica, pues acabará la Fase de Grupos recibiendo a un Bayer Leverkusen que ya se ha escapado (9 puntos) y que probablemente llegue clasificado al último día. El Benfica ha pasado de rozar la eliminación a tener muchas opciones de llegar a Octavos de Final. Sería la tercera vez en 18 años.

Foto: Focus Images Ltd.

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