La receta del Cholo

Simeone Focus

Vivimos una era de hegemonía rojiblanca. De forma sistemática, la disputa entre la versión de serie atlética y la blanca acaba en agobio merengue. En casi todas las fases del partido de los derbis recientes, la sensación visual es que el Atleti se está imponiendo, aunque no se atisbe peligro real de gol en ninguna de las dos áreas. Como Ancelotti confía tanto en su majestuoso sistema que se niega a retocarlo por solemne que sea la cita y Simeone no tiene motivo alguno para modificar lo que le funciona, casi siempre acaba pasando lo mismo últimamente: se juega a lo que los colchoneros quieren. No se puede hablar de dominio porque no es tal, el contador de ocasiones permanece como mínimo parejo, pero el Atleti obliga al Madrid a disputar el partido que ellos eligen. Y eso, por supuesto, tiene un impacto psicológico que provoca que, a medida que se desarrolla el encuentro, unos se desesperen sintiendo que están jugando a lo que no saben y otros se crezcan vigorosos, sumergidos en una escena épica en la que sienten que los humildes están venciendo la guerra a los poderosos. Luego, la determinación en las áreas, los detalles y los errores decantan la balanza de un lado u otro, pero, casi siempre, la victoria emocional es atlética. Y, como el fútbol es un estado de ánimo, es muy difícil que eso no acabe decantando el marcador también. ¿Qué hace tan bien el Atleti?

No se puede hablar de dominio porque no es tal, el contador de ocasiones permanece como mínimo parejo, pero el Atleti obliga al Madrid a disputar el partido que ellos eligen.

Atletico Madrid v Bayer LeverkusenUEFA Champions League El favoritismo contextual es del Atlético. Foto: Focus Images Ltd

Primera fase: emborrachar de balón a la primera línea madridista

Salvo situaciones en las que el robo sea muy obvio (las hay), el Atleti espera pasivo cuando la primera línea madridista (Pepe, Ramos y Kroos) tiene el balón. En su 4-4-2 de bloque bajo, los dos puntas no hacen demasiado ademán de ir a encimarles. Su misión es que los centrocampistas blancos no puedan bajo ningún concepto recibir de cara en tres cuartos. Para ello, tapan las líneas de pase interiores de los centrales madridistas y orientan la salida de balón merengue hacia alguna de las dos bandas, donde les espera un infierno en forma de achique lateral. Una vez el lateral o el interior reciben escorados se encuentran con un 3 vs 1 colchonero (delantero, interior y lateral, con el central cubriendo los desmarques al espacio) que les chupa el oxígeno, les precipita y les impide avanzar. Los rojiblancos rara vez meten el pie, pero bloquean cualquier opción de pase y asfixian el ataque blanco. Como el Atlético es sublime basculando y sólo Ramos tiene cierta agilidad a la hora de cambiar de orientación, le suele dar tiempo a los del Cholo a obstruir y a achicar en las dos bandas: el Madrid no consigue aprovechar el hecho de que su rival se oriente de forma destacada hacia un sector. En resumen, el Real se encuentra que si sale por el centro, le tapan los delanteros y le muerden por detrás los mediocentros, y si salen por cualquiera de los dos lados, se encierran en una jaula asfixiante. Tras un par de prueba y error, los centrales madridistas, borrachos de balón, se frustran y se ven obligados a pensar en demasía. ¿Resultado? Casi siempre, pelotazo. Primera victoria atlética. El balón dividido es la salsa de la cocina del Cholo.

Simeone Atlético FocusEl Cholo consigue desnaturalizar la salida de balón blanca. Foto:Focus Images Ltd

Lo anteriormente comentado provoca que la estructura del Madrid se desvertebre. La BBC, desconectada del juego y de espaldas al balón, queda desactivada y sin oportunidad de intervenir, ya que en el juego aéreo tiene las de perder casi siempre. Con la principal amenaza ofensiva madridista neutralizada, el Atlético compite tranquilo viendo como su rival sólo circula en zonas inocentes y el Real se pone nervioso ante la imposibilidad de avanzar. Sin embargo, cuando encuentran cierta paciencia en la circulación o mediante gestos técnicos y giros de alguno de sus dotadísimos centrocampistas, a veces lo consiguen. Ni siquiera entonces consiguen hacer sufrir con continuidad a su vecino. Se suelen estrellar contra el otro candado del Cholo.

Segunda fase: obligar al Real a centrar

Una vez el Madrid ha conseguido acercarse a tres cuartos, hacer retroceder al Atlético y embotellarle cerca de su área, la estructura rojiblanca no pierde solidez. Ni siquiera entonces hay sensación de desequilibrio. La frontal del área queda protegida por el cuadrado que forman Tiago-Gabi y Miranda-Godín por detrás, una muralla que impide entre tacklings, anticipaciones y robos que por ahí se acerque nada limpio. No es casualidad que Benzema nunca luzca en los derbis madrileños: la frontal, su territorio en el ataque posicional, es propiedad del Atlético y no consigue nunca recibir con algo de tiempo para poder moverse como le gusta. Si el Real pretende avanzar por las bandas, el Atlético bascula y encierra al ataque blanco: cuando un merengue recibe escorado, entre lateral, mediocentro e interior colchonero achican y tapan cualquier opción de pase interior. Como los atléticos no meten el pie (eso podría comprometer su solidez en cualquier momento con un regate), los jugadores de banda madridistas siempre tienen la opción del centro al área. Y, como todas las demás salidas están tapadas y normalmente un centro es una buena noticia, suelen escapar de la jaula colchonera mediante ese recurso. En otras palabras, caen en la trampa del Cholo. Alguno de ellos siempre puede crear peligro, pero que el Real Madrid, un equipo con una plantilla técnicamente irreal que cuenta con los centrocampistas más creativos y asociativos de la tierra, base su ataque en los centros laterales contra el Atlético de Madrid de Miranda y Godín es, sin duda, otra victoria atlética. Como entre los atacantes del Real sólo hay un rematador excelso y no siempre le da tiempo a llegar al área a cabecear, lo que suele pasar es que los centrales rojiblancos, sobresalientes por arriba, se deshacen con comodidad de los centros laterales y los de Ancelotti no son capaces de aprovechar casi nunca una segunda jugada. El Atlético no sufre.

Ramos Godín FocusGodín y Miranda gobiernan en el área atlética. Foto: Focus Images Ltd

Sobre este aspecto, hay un factor blanco que sí agrieta el armazón atlético. Cuando Isco recibe en tres cuartos y puede juntar colchoneros, con mucha frecuencia se esfuma la comodidad rojiblanca. Sus conducciones son una máquina de crear ventajas y el malagueño tiene el talento como para explotarlas después con pases certeros, por lo que por ahí el Madrid encuentra un recurso de peligro que le sirve como vía de escape para resquebrajar la sólida estructura de su vecino. No en vano, muchos de los mejores partidos del andaluz con la camiseta blanca son ante el Atlético de Madrid. Isco es el clavo ardiendo merengue.

Muchos de los mejores partidos de Isco con la camiseta blanca son ante el Atlético de Madrid. Isco es el clavo ardiendo merengue.

Las dos caras del ataque rojiblanco

Hasta ahora hemos hablado de cómo consigue el conjunto del Cholo Simeone sobrevivir, que no es poco. Es decir, cómo logra que la plantilla técnicamente más creativa del mundo se vea frustrada sistemáticamente por su incapacidad de crear ocasiones. Sin embargo, y perdónese la perogrullada, el Atlético de Madrid necesita marcar goles para ganar al Madrid y lo viene haciendo últimamente casi siempre. ¿Cómo lo hace?

Atlético Madrid v ChelseaUEFA Champions LeagueRaúl García es un recurso ofensivo determinante. Foto: Focus Images Ltd

Quitando el reciente 4-0 de la liga en el Calderón donde el Atlético sí sometió con su ataque de forma sostenida (el Cholo aprovechó cruelmente las debilidades de la zaga blanca de ese día), hay que decir que el arsenal ofensivo rojiblanco ante el Madrid es limitado. Los explotan al máximo, pero sus recursos de intimidación son contados. Al defender con un bloque tan hondo y desplegar a muy pocos hombres a la hora de contraatacar, obligan a sus delanteros a realizar verdaderas proezas para situarse delante de Iker Casillas. Su forma de salida, elegida en parte para no perder el balón en situaciones embarazosas, se basa casi siempre en el balón largo hacia Raúl Garcia/Mandzukic que debe A) ser prolongado hacia un delantero o B) establecer un ataque posicional a partir de la segunda jugada. Como los delanteros rojiblancos están en inferioridad numérica sistemática y los centrales merengues son brutales saliendo de su zona y corrigiendo desmarques, lo normal suele ser que la mayoría de veces no consigan sacar nada de esos balones. Salvo una cosa: faltas. En la pugna con Ramos y Pepe por el balón aéreo, Mandzukic y Raúl García son expertos en friccionar y provocar libres directos. Cuando eso pasa, a Simeone se le abre el cielo. Entre el indiscutible talento que tiene el Atlético de Madrid en esa variante del juego y la audacia argentina del Cholo para aprovechar con crueldad el pánico que crean los balones aéreos en el área de Casillas, el equipo rojiblanco se siente cerca del gol. Lo está.

Arda Turan Atletico focusTuran sabe desesperar al Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd

Arda Turan es capaz de narcotizar el partido y bailar entre la incertidumbre.

Para dañar al Madrid, el principal recurso Atlético son las consecuencias de su envío en largo. Para hacerle sufrir, sin embargo, cuenta con otro arma devastadora para su vecino. El Real Madrid tiene una capacidad de robo limitada si no somete: sólo cuando consigue desorganizar a su rival con el balón es capaz de recuperarlo después con prontitud, porque individualmente las prestaciones defensivas de sus atacantes son más bien bajas. Pues bien, eso el Cholo lo sabe y lo aprovecha a las mil maravillas. Cuando el Atlético logra la ventaja en el marcador y el Real está desesperado por atacar, Arda Turan es capaz de narcotizar el partido y bailar entre la incertidumbre. Como el turco la aguanta con agudeza y el Madrid necesita el balón urgentemente, provoca que vayan a intentar robársela varios hombres de forma encolerizada. El 10′, con el lateral colchonero apoyando por su banda y Koke y su capacidad asociativa moviéndose a su órbita, aprovecha mediante un pase el desajuste defensivo blanco y la arma. El Atlético consigue desequilibrar la estructura del Real y mover el balón de un lado a otro mientras corren los minutos y, llegado el caso, explotar la desorganización madridista para sentenciar. No es extraño que, en caso de victoria atlética, el partido acabe con los merengues corriendo detrás del turco, en vez de volcados hacia la meta colchonera. Turan es la muerte dulce para el Madrid.

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Foto de portada: Focus Images Ltd

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6 comments

Vaya previa te has marcado Guillermo! Una vez te hice un comentario (constructivo me dijiste que fue) porque pensaba que podía añadir algo, pero esta vez creo que no, analizas perfectamente el partido y cómo se han sucedido de aquí hacia atrás. Solo podría añadir algunas capturas ( http://t.co/FXIEZ9r7Q4 ) para que pudiera ser más visual cómo de bien tapa el Atlético la salida de balón del Madrid, cómo tapa las líneas de pase hacia los centrocampistas y cómo van orientando poco a poco al central con balón (generalmente Ramos) hacia la banda y hacia su zurda, cerrando además del pase interior el pase hacia Pepe.

Guillermo, cada vez que hablas del Madrid tus analisis son simplemente escandalosos. Ojala este articulo llegue a manos de Ancelotti, que falta le hace. Tacticamente el Atletico es insufrible y van a intentar por todos los medios llevar el partido a su terreno, pero hay que saber buscar soluciones apropiadas en estatico. Esta vez el Madrid si llega en un gran momento. Confio en mi equipo.

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