La tercera Orejona de Bob Paisley

The Bill Paisley Gateway entrance outside of the stadium before the Barclays Premier League match between Liverpool and Chelsea at Anfield, Liverpool
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27/04/2014

La final del próximo sábado será la segunda vez que Liverpool y Real Madrid se cruzan con la Copa de Europa en juego. Pese a tratarse de dos de los cinco clubes más laureados en el torneo más prestigioso del viejo continente, la final de 1981, disputada en París, fue durante décadas el único enfrentamiento entre reds y blancos. No se volvieron a cruzar hasta los octavos de final de la edición 2008-09 -cuando Vicente Boluda asumió la presidencia del club español- y la fase de grupos de la Champions 2014-15, cuando el Real Madrid ganó los dos duelos ante el Liverpool en uno de los momentos de juego más brillantes de la etapa de Carlo Ancelotti en el banquillo merengue.

Consulta aquí nuestros seis textos previos a la final de la Champions entre Real Madrid y Liverpool

El precedente de 1981 conecta el pasado con el presente por distintos motivos. No solo se trata de la segunda final entre Liverpool y Real Madrid, sino que este sábado Zinedine Zidane puede igualar un récord establecido por Bob Paisley por aquel entonces. En París, Paisley se convirtió en el primer entrenador capaz de alzar tres Copas de Europa con un mismo club (1977, 1978 y 1981). Bob Paisley ejerció durante quince años de asistente de otro técnico legendario, Bill Shankly, y cogió su testigo al frente del primer equipo en 1974. Dirigió al Liverpool durante nueve años y cuando se retiró en 1983 lo hizo como una leyenda: las tres primeras Copas de Europa del Liverpool llevan su sello. Únicamente Carlo Ancelotti ha ganado tres Champions, aunque lo hizo con dos clubes distintos (Milan y Real Madrid). Zidane puede ser el tercero, pues aspira a ganar su tercera Copa de Europa seguida en apenas dos años y medio al frente del Real Madrid. Sería el primer entrenador que lo logra en tres ediciones consecutivas.

Zinédine Zidane during the Real Madrid press conference at Wembley Stadium, London Picture by Simon Dael/Focus Images Ltd 07866 555979 31/10/2017
Zinédine Zidane puede ganar la Champions por tercer año seguido. Foto: Focus Images Ltd.

La final entre Liverpool y Real Madrid de 1981 llegó en una etapa en la que los clubes ingleses dominaban las competiciones europeas. El Liverpool había alzado dos Copas de Europa seguidas al término de la década anterior y el Nottingham Forest enlazó otros dos triunfos que rompieron su hegemonía continental. Entre 1977 y 1982, los equipos ingleses encadenaron seis títulos seguidos de la Copa de Europa. Con el permiso del Hamburgo en 1983, fueron siete campeones ingleses en ocho años si incluimos el título del Liverpool en 1984. Así pues, en ese momento el Liverpool era uno de los clubes más poderosos de Europa y aspiraba a reafirmar su dominio en el fútbol continental ante un Real Madrid que llevaba quince años sin disputar una final europea. El Real Madrid ya era entonces el club más laureado en la Copa de Europa, pero alcanzó la final con una camada de futbolistas muy jóvenes, con poca experiencia en la élite en comparación con su adversario. En el once titular en París, solo Del Bosque había cumplido los 30 años y apenas Ángel y Santillana superaban los 26. García Remón se perdió la final por lesión -el portero titular fue Agustín- y siempre que los protagonistas han rememorado esa final se cuenta que Stielike, Cunningham y Juanito jugaron mermados físicamente.

Liverpool 1 (A. Kennedy 82′)
Real Madrid 0

Liverpool vs Real Madrid - Football tactics and formations

Vujadin Boskov apostó por un planteamiento repleto de marcajes individuales, una forma de jugar que contrasta con la elegida por el Liverpool, que adoptó una actitud más posicional, de defensa en zona. El Real Madrid quiso atar en corto a las principales amenazas del conjunto inglés: Sabido persiguió a Johnson, García Cortés lidió con Kenny Dalglish, Stielike marcó a Sammy Lee y Camacho siguió al once del Liverpool, Graeme Souness. García Navajas ejercía de líbero para apagar fuegos en defensa en caso de apuro. El sistema de marcajes del Real Madrid desajustó al equipo español en los primeros minutos, con algunas parcelas muy densas y otras absolutamente desprotegidas por los movimientos del equipo inglés. El Real Madrid salió nervioso y le costó un tiempo serenarse con el balón a partir de la dirección de Vicente Del Bosque y la habilidad de Cunningham y Juanito en las bandas. El desequilibrio de los extremos blancos fue el principal argumento ofensivo del Real Madrid, pero el Liverpool trabajó de forma muy solidaria para ayudar a sus laterales y minimizar su impacto. Regateaban, pero luego apenas generaban ocasiones de peligro dado la fantástica vigilancia sobre Santillana, con poco peso en la final.

El Liverpool hizo daño con el dinamismo de sus futbolistas más adelantados. El constante movimiento de Sammy Lee desquició al Real Madrid, que nunca detectaba las zonas por las que iba a recibir, y los desmarques de Johnson y Dalglish castigaban los espacios existentes en las bandas. Tanto Johnson como Dalglish hacían daño cada vez que se abrían a los flancos, y abrían espacios en el área para que se incorporaran los futbolistas de la segunda línea. Así llegó una de las mejores ocasiones del primer tiempo, en un disparo de Souness que detuvo Agustín Rodríguez.

Stielike Corea Focus
Stielike se encargó de marcar a Sammy Lee. Foto: Focus Images Ltd.

Sin demasiadas ocasiones claras para Real Madrid o Liverpool, José Antonio Camacho disfrutó de la oportunidad más nítida para el equipo blanco en el arranque del segundo tiempo. En un movimiento a la espalda de la defensa inglesa, Camacho se plantó solo ante Clemence, pero intentó superar al portero del Liverpool con una vaselina que se marchó desviada. La fatiga hizo mella en ambos equipos, cada vez con mayores dificultades para repetir los esfuerzos y mantener el rigor en los marcajes, pero el Liverpool apretó en la recta final. Los movimientos de Dalglish y Johnson y sus centros desde las bandas pusieron en apuros a Agustín, en el aviso de lo que sucedería a falta de ocho minutos para el pitido final. Cuando la prórroga parecía inevitable, un saque de banda en el sector izquierdo originó el gol que decidiría la final. Alan Kennedy apareció por sorpresa, controló la pelota ante la pasividad de García Cortés, torpe en su intento de despeje, y el lateral izquierdo del Liverpool se infiltró en el área totalmente solo para marcar el gol más importante de su carrera. Dos años después, el Liverpool volvería a ganar la Copa de Europa en Roma antes de iniciar una sequía de 21 años hasta el milagro de Estambul ante el Milan. Por otra parte, la joven camada del Real Madrid no volvió a disputar una final de la Copa de Europa, aunque sí ganó dos UEFAs y perdió una final de la Recopa en la década de los 80. La conquista de la Séptima se resistió hasta 1998, cuando un equipo entonces dirigido por Jupp Heynckes se impuso a la Juventus de, entre otros, Zinedine Zidane. En 2018 Liverpool y Real Madrid llegan a la final en roles opuestos a los de 1981: esta vez es el equipo blanco el que luce la etiqueta de dominador del fútbol europeo en el último lustro, con dos Champions seguidas y tres en los últimos cuatro años. No pierde una final de la Copa de Europa desde esa noche parisina del 27 de mayo de 1981.

Former Liverpool player and manager Kenny Dalglish pictured ahead of the Barclays Premier League match at Anfield, Liverpool Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959 31/01/2015
Los movimientos de Kenny Dalglish hicieron daño a la defensa del Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Interesante articulo, si sabia que Paisley junto con Ancelotti son los unicos que tienen 3 Champions, pero por alguna razon casi nunca se menciona su nombre en ningun lado, en el 81 yo tenia 7 y ademas en esta parte del mundo no se le daba tanto seguimiento a la Champions en ese entonces asi que no la vi.

Muy sutil Veintitrés nombrando a Boluda para aludir al “chorreo” sin decir explícitamente la palabra concreta.^^
Coñas aparte, hay que reivindicar la figura de Alan Kennedy, héroe inesperado también en Roma marcando el penalti decisivo. Como si de un Éder o un Charisteas de la época se tratase, probablemente el jugador menos dotado técnicamente de ese Liverpool fue el elegido por el destino dos veces para definir una final de Copa de Europa y en las dos salió vencedor. Recordemos que Kennedy era un lateral inglés de los años 70-80, que prácticamente no se incorporaba nunca al ataque.

Jajajjaa. Al final es uno de los episodios más recordados de la eliminatoria. Pero totalmente de acuerdo con la reivindicación de Kennedy. Uno de esos goleadores improbables que de vez en cuando aparecen en partidos así.

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