El salvador

Manchester City goalkeeper Joe Hart during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester
Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959
15/09/2015

En una de esas noches antológicas que recordó a la vivida en el Camp Nou en los octavos de final de la pasada Champions League, Joe Hart mantuvo con vida al Manchester City en los momentos críticos de un encuentro disputado de menos a más por el equipo dirigido por Manuel Pellegrini y que a la postre finalizaría con un desenlace positivo para sus intereses (1-2). El guardameta internacional inglés estuvo inconmensurable bajo palos: detuvo un penalti inexistente ejecutado por Raffael y tapó cuatro mano a mano decisivos frente a los delanteros del Borussia Mönchengladbach. Sin la chispa de Sergio Agüero, nublado en la definición -solo consiguió batir a Yann Sommer desde el punto de penalti-, y con David Silva y Kevin De Bruyne espesos en la construcción, los locales dispusieron de múltiples oportunidades para anotar al menos un par de goles.

Alineaciones iniciales: Borussia Mönchengladbach–Manchester City

Gladbach vs Manchester City - Football tactics and formations

La clave estuvo en el centro del campo: Fernandinho y Yaya Touré no lograron frenar a Raffael, una auténtica pesadilla desde el primer minuto. El delantero se incrustó en la espalda de ambos con una finalidad: lanzar contras verticales tras recibir la pelota. Esa era su principal misión y la ejecutó a las mil maravillas. El brasileño se cansó de agarrar el balón una y otra vez entre líneas para arrancar en dirección a la portería skyblue sin la oposición de ninguno de los dos mediocentros. Fernandinho se quejó reiteradamente de la falta de ayudas y Yaya mostró la versión del curso pasado: pesado a la hora de desplazarse y desconectado del trabajo defensivo. Ahí el Manchester City mantiene su gran lunar: ninguno de los cuatro hombres de ataque está acostumbrado a sacrificarse sin balón y el Touré actual no puede -molestias físicas-, no quiere o ambas. Resultado: sin la posesión de la pelota, equipo roto por la mitad. Cinco defienden -y a Kolarov habría que ponerle un asterisco- y cinco atacan. El sistema solo es sostenible reduciendo a la mínima expresión el intercambio de golpes.

Jugaba con fuego el City y su entrenador decidió tomar medidas en el intermedio: Fernando por Yaya Touré para afrontar la segunda mitad con una dosis mayor de equilibrio. André Schubert no pareció inquietarse en la banda, y no le faltaba razón.

Gladbach - Borussia Park - Stefan Muth
Borussia Park. Foto: Stefan Muth (bajo licencia CC).

El guión no varió pese a la introducción de un futbolista de corte destructivo: se sucedieron las arrancadas de los dos puntas del Gladbach, no se taponaron las recepciones cómodas en la medular, Granit Xhaka mantuvo su nivel de acierto en la distribución y Patrick Herrmann hizo estragos apurando la línea de fondo por el perfil derecho. Las bajas por lesión de los dos centrales habituales, Eliaquim Mangala y Vincent Kompany, no ha sido suplida con garantías por Martín Demichelis y Nicolás Otamendi ni en el Lane ni en el Borussia Park. Ambos sufren cuando deben defender lejos del área y eso buscó el cuadro alemán: líneas muy juntas y campo abierto para salir al contragolpe. En una de las múltiples galopadas de los potros llegaría el primer tanto de la noche: Herrmann encontró el agujero en su costado, puso el balón raso hacia atrás y Lars Stindl apareció libre de marca para definir tocándola de interior.

La situación por la que pasaba el City requería tomar medidas urgentes. Pellegrini apostó por Jesús Navas, su único recurso ofensivo de garantías en el banquillo. De Bruyne centró su posición y David Silva se marchó exhausto. El canario fue una sombra de sí mismo en una noche de Champions que no habría contado con su presencia en otras circunstancias, pero los ingleses no podían guardarse nada. Sin apenas tiempo para comprobar el efecto de la sustitución, Otamendi firmó las tablas empalando la pelota desde la frontal segundos después de que Demichelis reclamara la validez de un gol fantasma.

Con la losa del empate encima, al Gladbach se le fue acabando el gas. Y la sociedad formada por Bacary Sagna y Navas martilleó a Oscar Wendt hasta tumbarlo. Por insistencia y empuje, por puro coraje, el actual subcampeón de la Premier League volteó la situación gracias a un lanzamiento desde el punto de penalti transformado por Agüero. Solo en el último tramo del choque el Manchester City insinuó su potencial frente a un rival capacitado para dar más de una sorpresa en un grupo durísimo.

El Borussia Park asumió la derrota con una mezcla de resignación y optimismo: Hart marcó diferencias. 

Pellegrini pudo acabar sonriendo. Foto: Focus Images Ltd.
Pellegrini pudo acabar sonriendo. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

El mismo problema del city de siempre: ningún esquema ni patrón de juego. Exceso de mediapuntas y la sensación de que desde el banquillo el entrenador aporta 0.
Tanto dinero y tan mal gastado

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