Solo faltó el gol

Alvaro Morata Juventus Focus

“A los puntos habríamos ganado nosotros, pero no hemos estado colosales de cara a portería. Hemos tenido quizá dominio territorial, un mayor empuje ofensivo, pero al final… ellos no han concedido nada”, explicaba Gianluigi Buffon al término del Juventus 0-0 Borussia Mönchengladbach. El portero italiano resumía a la perfección un partido en el que se ha convertido en el jugador bianconero con más minutos sobre el césped en partidos oficiales (48.885), superando a Alessandro Del Piero. Ha vivido ese momento con la tranquilidad de no verse amenazado por un Gladbach al que su empuje y sus intenciones le duraron pocos minutos. La Juventus ha sido sólida y creíble sin la pelota en este partido, lo cual le ha llevado a reducir al Borussia a su mínima expresión. Consecuentemente, la voluntad de mandar en el encuentro pasó a una Vecchia Signora que lograba crear peligro de diferentes maneras, pero que siempre se topaba con el repliegue por acumulación de su rival. Esos encontronazos derivaban en córneres y faltas, los cuales se convirtieron en las principales fórmulas de ataque de una Juventus a la que solo le faltó el gol. Futbolísticamente progresa, pero el resultado esta vez no acompaña. Los potros se van del Juventus Stadium con el primer punto Champions de su historia y la Juve no se escapa en un grupo en el que la segunda vuelta tendrá partidos propios de rondas más avanzadas.

La Juventus amansó a los potros

Chiellini Juventus Focus
Chiellini fue el mejor de los tres centrales titulares en una Juve sólida sin balón. Foto: Focus Images Ltd.

La inercia positiva del Borussia Mönchengladbach en los encuentros que ha disputado desde que llegó André Schubert al banquillo le llevó a ser efusivo en el comienzo del encuentro. El conjunto alemán desplegó el once previsto en su usual 4-4-2 con dos falsos nueves; esquema en el que Ibrahima Traoré cubría la baja de Patrick Herrmann en el extremo derecho y en el que Granit Xhaka y Mahmoud Dahoud se intercambiaron los perfiles habituales en el doble pivote. Que el mediocentro internacional suizo se colocara en el perfil derecho no es baladí, pues era el fundamento de una de las innovaciones tácticas del Gladbach para este partido. La esperada presión del duo de delanteros de la subcampeona de Europa invitaba al Borussia a salir jugando como en tiempos de Favre: por las bandas o con juego directo. Eso se podía hacer previsible frente a una Juventus que se desplegó en un 3-5-2 y que tuvo al carrilero del perfil más potente del Gladbach (Alex Sandro y no Patrice Evra) retrocediendo hasta zonas de lateral por su condición de defensor adaptado. Por ello, para potenciar la circulación y el ataque por ese flanco –el derecho de los renanos– Xhaka se colocaba muy cerca de la línea de banda para ofrecerle un apoyo a Julian Korb y a Traoré en la banda de Paul Pogba, interior parpadeante en ataque y en defensa en esta temporada. Tácticamente, el plan consistía en que Korb saliese muy rápido por un espacio que le concedía Alex Sandro, que Korb se apoyase en Xhaka y que este le devolviese el cuero con su calidad técnica cuando ya hubiese llegado a la altura del extremo, momento en el que Traoré ya estaría pisando área para mezclar con los dos falsos nueves, Raffael y Lars Stindl. Pero el plan no se ejecutó bien. Y el mérito de su anulación fue de la Juventus como colectivo.

Los hombres de Massimiliano Allegri, desplegados en el 3-5-2 asimétrico que tiene a Juan Cuadrado como carrilero derecho, bajaron los humos a su atrevido rival. Lo hicieron con una propuesta defensiva bien ejecutada que proporcionó solidez y confianza a un equipo que tenía como punto débil la defensa lejos de su área. Álvaro Morata y el ya recuperado Mario Mandžukić, los dos hombres más adelantados, presionaron con vehemencia la salida de balón de los potros. Apuraban a Andreas Christensen y, sobre todo, a un Álvaro Domínguez inquieto y tendente anoche a la pérdida. Eso llevaba al Gladbach a jugar en largo sobre sus dos falsos nueves, quienes no pudieron bajar balones porque, a falta de un pivote puro (Claudio Marchisio aún no lo es), la Juventus tuvo en Andrea Barzagli, en Leonardo Bonucci y, especialmente en este partido, en Giorgio Chiellini a 3 infranqueables guardianes que salían con mesura y éxito de sus dominios. Ya no solo impidieron el giro de Raffael-Stindl sino que siquiera les dejaron descolgar balones largos. A mayores, ha de señalarse que Morata y Mandžukić no solo presionaban a los centrales sino que caían a bandas para intentar obstaculizar la salida de los laterales rivales: Oscar Wendt y Korb. En aras de ahorrar físico, el español y el croata dejaron de hacer ese esfuerzo adicional por la idónea función de intimidación del centro del campo bianconero. Marchisio y Sami Khedira se alineaban con un inconstante Pogba para transformar la “V” del esquema en una barrera casi horizontal, la cual minimizó al Xhaka escorado e hizo desaparecer al joven (19) Dahoud. La actitud del germanosirio, intimidado tácticamente por un trabajador Khedira, refleja lo que fue la actitud de todo su equipo: el Borussia Mönchengladbach dio pasos atrás y, a partir del cuarto de hora, cuidó más su repliegue que su ataque. La Juventus, confiada, tomó las riendas del partido. Y comenzó a atacar.

Planteamientos iniciales en el Juventus-Borussia MönchengladbachPlanteamientos iniciales del Juventus-Borussia Mönchengladbach. Infografía: Share My Tactics.

Córneres y faltas

La Juventus asumió el mando del encuentro pronto y comenzó a merecer, que no a marcar. Con un Gladbach replegado en dos líneas de cuatro, la Juventus empezó a toparse con un muro al final de sus jugadas. Las vías de ataque del vigente campeón de Italia fueron varias. La primera fue la que antes desapareció: el juego directo sobre Mandžukić y Morata. En la primera parte, la presión del tándem de falsos nueves del Borussia Mönchengladbach sobre la salida juventina fue significativa, con lo que Bonucci y Chiellini buscaban a Mandžukić en el área y a Morata en el espacio entre el doble pivote y los centrales. Esta vía produjo ocasiones con, sobre todo, algunas segundas jugadas, pero no fue la más prolífica pese a los encomiables esfuerzos de Morata. Cuando el Gladbach abandonó la presión para replegar mejor, la Juventus potenció su ataque por la banda derecha, la banda de Cuadrado. El encargado de darle fluidez a esta fórmula de ataque fue Khedira, quien completó otro gran partido como el último Derby d’Italia. El alemán se ofrecía por dentro, aunque caído a la banda derecha, para que Barzagli no tuviese que exponerse y para que Johnson y Dahoud fueran imantados en las jugadas dejando a Cuadrado solo contra Wendt. Incluso, en alguna ocasión, el voluntarioso Khedira probó el disparo a puerta en un encuentro en el que también ofreció apoyos defensivos y una presión complementaria a la de los dos delanteros. Esa vía generaba peligro, pero los disparos acababan rechazados o anulados por la zaga del Gladbach o por Yann Sommer. La tercera y última vía, más inconstante, era una copia de la anterior pero en el flanco izquierdo, con Pogba y con un Alex Sandro trabajador en el sube y baja de su rol de carrilero. Esta vía fue muy poco regular en cuanto a producción ofensiva, pues Pogba solo dejó un detalle técnico en un partido en el que su frustración no hacía más que incrementar la pitada del Juventus Stadium.

Khedira Felipe Melo Juventus Inter Focus
Khedira cuajó otro buen partido, como el domingo ante el Inter. Foto: Focus Images Ltd.

Todas las vías acababan en córneres y faltas. Es a balón parado como realmente la Juventus amenazó a un Gladbach que, por acumulación, logró frenar a su rival en otros registros. Los córneres los servía Cuadrado, quien buscaba el punto de penalti pero quien encontraba las salidas de un valiente Sommer antes que las cabezas de alguno de sus compañeros. Las faltas las lanzaba Pogba, y hasta avanzado el partido no fue capaz de hacer que alguna asustara al acertado portero suizo. Allegri quería más que pelota parada y realizó el primer cambio, el único con jugo de las dos direcciones de campo en la noche turinesa: quitó a Cuadrado e introdujo a Roberto Pereyra. Pese a que los nombres permiten pensar en un “hombre por hombre”, la significación táctica del movimiento fue mayúscula. El ‘Tucu’ se colocó de mediapunta en lo más alto de un rombo que completaban los 3 centrocampistas titulares. Alex Sandro retrocedió hasta el puesto de lateral puro y Barzagli, que se había animado a subir con Khedira y Cuadrado alguna vez, pasó a ser un nada desentonado lateral derecho. Ese cambio pretendía que la canalización de posesión que Khedira orientaba hacia la banda pasase a orientarla hacia dentro, hacia un fresco Pereyra que podría perforar un tándem Xhaka-Dahoud que ya había recuperado la colocación habitual de los últimos partidos (el Gladbach desistió de atacar). A mayores, la movilidad de los delanteros les permitiría caer a bandas y así los interiores tendrían siempre 3 líneas de pase (Morata, Pereyra, Mandžukić). Y además de eso, la frescura de Pereyra le llevó a presionar y a incitar a la presión a los dos delanteros, quienes estaban ya en declive físico. Simone Zaza y Paulo Dybala suplieron a Morata y a Mandžukić, lo cual lavó la cara a una Juventus que empujó hasta el final. No obstante y pese a todo, el Borussia Mönchengladbach aguantó. Sommer y la acumulación bastaron para llevarse el primer punto de su historia en una Fase de Grupos de UEFA Champions League. Por su parte, la Juventus progresa adecuadamente en lo futbolístico, pero el resultado aún no le acompaña. Es el segundo 0-0 consecutivo en 4 días y es un marcador que les deja a tiro de piedra de rivales demasiado peligrosos como Manchester City y Sevilla.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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