Tres minutos fatídicos

Alan Dzagoev of CSKA Moscow scores their first goal during the UEFA Champions League match at BayArena, Leverkusen
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
14/09/2016
*** UK & IRELAND ONLY ***

EXPA-EIB-160914-0223.jpg

A los 35 minutos de partido, el Bayer Leverkusen parecía tener el control total ante el CSKA de Moscú: ganaba 2-0, generaba oportunidades con regularidad por los errores defensivos rivales y los rusos no habían tenido ni una ocasión clara, principalmente por la presión de un Bayer que no permitía que el balón llegase a las inmediaciones de su área. Pero de repente, todo lo que había conseguido el equipo de Roger Schmidt se desmoronó: Alan Dzagoev recibió un balón desde la banda derecha y tras levantarlo por encima de Toprak, batió por bajo a Leno para colocar el 2-1 en el marcador. A los dos minutos, con un Bayer ya desubicado, el campeón ruso marcó el 2-2, tras una gran asistencia de Lacina Traoré para Roman Eremenko, que anotó el empate. Los dos primeros disparos que recibía Leno acabaron dentro. A partir de ahí, el Leverkusen nunca fue el mismo en el partido.

Lo que se había visto en la primera media hora era esperanzador para el Bayer: si bien los errores defensivos del CSKA ayudaron a que el Leverkusen pudiera tener oportunidades de gol, el equipo dio sensación de dominio total del partido. Dzagoev y Eremenko, los dos principales generadores de juego del CSKA no aparecían, y por extensión tampoco tenía peso en el encuentro Lacina Traoré, el intimidatorio delantero de dos metros del equipo ruso. En el CSKA, además de errores individuales atrás, se vio a unos laterales descolocados, que cuando subían a atacar, tardaban en bajar a defender y dejaban huecos para que el Leverkusen generase oportunidades de gol a partir de los hombres de banda. Mehmedi marcó el primero a los 9 minutos, en una acción que debió ser invalidada por fuera de juego, y Çalhanoglu anotó el segundo en el cuarto de hora de encuentro, en una jugada en la que el CSKA perdió el balón tras un mal pase de Mário Fernandes a Ionov. Kampl, el mejor del partido de largo, asistió al turco, que marcó el 2-0 con un disparo desde la frontal que rebotó en Vasili Berezutskiy. Ignashevich no fue a encimar a Çalhanoglu y el turco tuvo todo el espacio del mundo para pensar y ejecutar.

Bayer Leverkusen 2 (Mehmedi 9′, Çalhanoglu 15′)

CSKA Moscú 2 (Dzagoev 36′, Eremenko 38′)

Ante la repentina caída de su equipo, Roger Schmidt se vio obligado a hacer cambios en el descanso. Dio entrada a la sensación del Leverkusen, Joel Pohjanpalo, e introdujo también a Charles Aránguiz. Los sustituidos, eso sí, fueron Hakan Çalhanoglu y Chicharito Hernández, en lo que supuso un doble cambio controvertido. Çalhanoglu había jugado una buena primera parte, redondeada con un gol, y Chicharito es el principal artillero de este equipo, además de ser un futbolista que mezcla mejor con sus compañeros que Pohjanpalo (más finalizador) y que tiene un oportunismo sobradamente conocido. El plan inicial de Schmidt con estos cambios era reforzar el centro del campo, que se quedaba con un doble pivote Bender-Aránguiz, pero esta pareja se iba a desmontar pronto por la lesión muscular de Bender. Schmidt se vio obligado a agotar todos sus cambios en el minuto 49, con la entrada de Kevin Volland por Bender. El cambio que habría querido hacer 15 o 20 minutos después si el encuentro hubiese seguido con empate lo tuvo que realizar cuando todavía quedaban 40 minutos por jugarse.

Al cuarto de hora de saltar al césped, Pohjanpalo tocó su primer balón, y tuvo una gran oportunidad para marcar el 3-2. Tras un error de Ignashevich tratando de despejar de cabeza, la pelota cayó a pies del finlandés y disparó por bajo para marcar su quinto gol en tres partidos, pero Akinfeev evitó el tanto. Esta fue la única aparición relevante del ’17’ del Bayer en el partido. Que los cambios dieron poco resultado al Leverkusen saltó a la vista: Volland no generó nada (quizá condenado por jugar en banda derecha) y Aránguiz no fue un plus que permitiese al Leverkusen controlar el partido o evitar que se rompiese. El faro del equipo de la aspirina era Kevin Kampl, que tomó las riendas en la segunda parte actuando en el doble pivote junto a Aránguiz. El esloveno recuperó balones, regateó, condujo con velocidad cuando se generaban espacios, activó a los hombres de arriba… El partido ante el CSKA, a pesar del mal resultado, fue otra demostración de su enorme talla futbolística.

Alan Dzagoev of CSKA Moscow celebrates scoring their first goal during the UEFA Champions League match at BayArena, Leverkusen Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 14/09/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-EIB-160914-0225.jpg
Alan Dzagoev comenzó a certificar el derrumbe del Bayer Leverkusen. Foto: Focus Images Ltd

¿Y el CSKA? Llegó con peligro en un par de ocasiones durante el segundo tiempo. La primera fue en una pared entre Golovin y Eremenko, finalizada con el disparo del joven centrocampista ruso. Unos minutos después, el propio Eremenko finalizó con desacierto un contragolpe montado por el CSKA a partir de una pérdida de Kevin Volland. El CSKA ganó en confianza durante la segunda parte y comenzó a encontrar con mayor frecuencia a Lacina Traoré, que ofrecía buenos apoyos en bandas y sacaba petróleo de muchas acciones, forzando faltas y córners que permitían que el CSKA fuera arañando tiempo al reloj. El equipo de Slutsky sabía bien lo valioso que era este empate fuera de casa, más tras empezar perdiendo 2-0, y no se desmadró yendo a por el 2-3. Unos terminaron más felices que otros.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

Deja un comentario

*