Demasiado por hacer

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Es ya bien sabido que Mónaco y el lado encarnado de Lisboa han sido plazas de agitado mercadeo este verano. Es conocido por todos que del Principado y de São Domingos de Benfica han salido futbolistas de élite y capitales para los clubes de ambas zonas. Y es vox populi que AS Monaco y SL Benfica están atravesando un proceso de reconstrucción. El club de Rybolovlev no respondió hasta el inicio de este mes, mientras que las águilas vuelan más alto que nadie en Portugal pero, incomprensiblemente, se posan cuando llegan las noches europeas. El encuentro entre ambos equipos en el Louis II ha sido el primer examen parcial del curso para ambos. Los tropiezos en el arranque del primer cuatrimestre futbolístico se podían pasar por alto. Pero llegado a este punto, en pleno ecuador de la Fase de Grupos de la UEFA Champions League, los alumnos se jugaban ya buena parte de su nota. Se les exigía que dieran muestras de su regeneración. Pero Monaco y Benfica han escenificado su lenta evolución con un empate 0-0. Ambos equipos han protagonizado un encuentro racheado y previsible en el que han dejado ver sus buenas intenciones. Pero estas no son útiles para las exigencias actuales de los calendarios y las clasificaciones. Se acerca noviembre y ambos tienen todavía demasiado por hacer.

El Monaco mandó pero no mató

Al igual que pasase en San Petersburgo, el Monaco arrancó el partido con una mentalidad agresiva. Tenía ganas de dominar. Volvió a mostrarse atrevido en su planteamiento defensivo y, gracias a ello, se hizo con la posesión. Sabiendo que el nuevo Benfica no se maneja bien sin la pelota y que la suele sacar de campo propio por los flancos, Jardim planteó un repliegue muy alto [1] para que, sin el desgaste físico de presión, la presencia de un rival amedrentase a Eliseu y a Maxi Pereira. La previsible reacción de los de Jorge Jesus fue buscar a André Almeida y a Enzo Pérez, los miembros del doble pivote. En consecuencia, el Monaco mostró la cara B de su iderario sin balón para colocar un 4-4-2 con Dimitar Berbatov (punta) cerca de Enzo Pérez y con João Moutinho (interior derecho) cerca de Almeida [2]. El Benfica, que lleva tiempo sin jugar directo, rifaba la pelota en sus posesiones, con lo que el Monaco aumentó su volumen de posesión.

ASMBENInfografías: Share My Tactics.

Los monegascos se hicieron con la pelota. Sorteaban la presión de Lima y Talisca, los dos hombres más adelantados del Benfica, y profundizaban por los costados, tal y como Jardim propugna. Layvin Kurzawa y Fabinho, los laterales, no comenzaban tan arriba como ante el Zenit, pero sí lograban ganar altura con balón por la poca intensidad defensiva de Nicolás Gaitán y Eduardo Salvio. Así se explica que el equipo local llegase con facilidad a las zonas de los volantes, ocupadas de nuevo por los dos trequartistas menos horizontales del Monaco: Lucas Ocampos y Nabil Dirar. Con Berbatov y Moutinho como apoyos entre líneas, el argentino y el marroquí se colaron en el sistema defensivo benfiquista con frecuencia. Si bien Ocampos lo hacía para rematar y finalizar jugadas, Dirar se lucía desbordando y buscando pases y centros. El de Casablanca tuvo unos primeros 20 minutos espléndidos en los que deterioró el pilar más débil de los nuevos cimientos encarnados: el lateral izquierdo. Eliseu, que no está defendiendo con solvencia en lo que va de temporada, se cargó con una amarilla a los 7 minutos. Hubo ocasiones claras, bien con disparos de Ocampos y Berbatov o bien con saques de falta de Moutinho. Pero no hubo gol y esta mentalidad atrevida solo duró los 20 primeros minutos. Como en San Petersburgo.

Nabil Dirar Monaco Marruecos FocusNabil Dirar. Foto: Focus Images Ltd.

El Benfica no creció lo suficiente

El Monaco lleva dos partidos europeos consecutivos en los que empieza fuerte y da pasos atrás tras 20 minutos. No obstante, hay una diferencia sustancial entre el repliegue visto ante el Zenit y el expuesto ante el Benfica. En el Petrovsky, los pupilos de Jardim asumieron su condición de visitantes instalándose en campo propio y dándole el control del equipo a su pivote: Jérémy Toulalan. Esta noche, sin embargo, el repliegue fue a media altura. Lo suficiente como para permitir que un robo de Toulalan o del interior menos profundo del esquema, Geoffrey Kondogbia, diese lugar a un contragolpe. En cualquier caso, y pese a que la línea de centrocampistas estaba cerca de la divisoria, el Monaco retrocedió. Se configuraba un escenario propicio para que Enzo Pérez ganase influencia y mostrase el liderazgo que ya ha exhibido en otros partidos. El argentino empezó a recibir balones, pero sus opciones de pase eran reducidas. Por una parte, el joven Talisca no se ofrecía y quedaba minimizado en los dominios de Toulalan. Por otra parte, Gaitán y Salvio estaban bien protegidos por los laterales y por sus homólogos, los sacrificados Ocampos y Dirar. El Benfica se quedaba sin ideas y seguía rifando balones para tranquilidad de Danijel Subašić.

Fotor0102313511Gaitán y Salvio fueron los hombres más productivos del Benfica. Fotos: Focus Images Ltd. Edición: MarcadorInt.

En el primer tiempo, Gaitán y Salvio solo aparecieron en momentos puntuales. Concretamente, cuando alguno de entre Dirar, Ocampos, Fabinho y Kurzawa se despistaba. Aunque apenas profundizaron, se erigieron como los hombres más peligrosos del Benfica en Mónaco. Con Pérez minimizado, eran sus dos compatriotas los encargados de guiar a su equipo en campo contrario. Y lo lograron en la segunda parte. El Monaco volvió a tomar la iniciativa merced a su comportamiento sin balón. Pero no fue tan agresivo como en los primeros 20 minutos pese a la presencia del joven Anthony Martial, sustituto de Berbatov tras recaer de su lesión a la media hora de juego (reaparecía tras lesionarse en San Petersburgo). Esta circunstancia motivó al Benfica a transformarse por un día en un equipo de transiciones. Ordenó sus líneas, se replegó a media altura como hacía el Monaco en el primer tiempo y contragolpeó cuando pudo. Si André Almeida o Enzo Pérez recuperaban algún balón lo distribuían hacia Talisca y los volantes argentinos, hoy más extremos por necesidad. Ellos centraban para que Lima o Talisca se impusiesen a la zaga local. Los atacantes de Jorge Jesus encontraron espacios porque la defensa monegasca estaba adelantada por la inercia propia de quien posee y propone. El Benfica tuvo ocasiones, pero no las suficientes como para romper el 0-0.

La expulsión a falta de un cuarto de hora de Lisandro López, central benfiquista, anuló las pretensiones ofensivas de Jorge Jesus. El técnico portugués había dado entrada a Bebé por Talisca para centrar a Gaitán y poder dañar más con los contragolpes. Sin el exjugador del Getafe, Jorge Jesus tuvo que recomponer la defensa con el joven central brasileño César –Jardel está lesionado–. El Benfica retrocedió ostensiblemente para proteger el empate fuera de casa y el Monaco no pudo penetrar el compacto entramado defensivo encarnado. Lo intentó, pero el ataque posicional no surtió efecto, los disparos lejanos no crearon mucho peligro y las ocasiones a balón parado no se convirtieron (por poco) en gol. El 0-0 final demuestra que las reconstrucciones de ambos equipos están poco avanzadas para el momento de temporada en el que se encuentran. Y en términos de puntuación, deja sufriendo al Benfica, esperanzado pese a sumar ahora su primer punto de la Champions. El Monaco atesora 5 unidades y parece ir por el buen camino. Pero su posición en la tabla de la Ligue 1 refleja que también está tardando en rehacerse.

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