Higuaín, Alves, Buffon y Dybala para ir a Cardiff

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La pareja Higuaín-Alves, protegida por Buffon y auspiciada por Dybala, ha acercado a la Juventus a la Final de la UEFA Champions League. El Monaco cayó 0-2 en el Louis II con dos goles del Pipa, con dos asistencias de Dani, con dos toques de calidad de la Joyita y con varias intervenciones providenciales de Buffon. Los tantos a favor denotan una compenetración en fase ofensiva digna de un equipo, con todas las letras. Y los tantos evitados en una portería imbatida en las últimas 10 horas y media de Champions hablan bien de un portero de leyenda, pero también de una defensa coral. La Juventus es un equipo. Y tiene espíritu de tal, como mencionaba Dani Alves en zona mixta. El brasileño, jugando como extremo y carrilero, ayudó a romper la maldición de Higuaín en las grandes noches europeas. Cierto es que puede marcar aún goles más importantes en noches más decisivas, pero el argentino se quitó un importante peso de encima con la ayuda del que tantas veces fue rival y hoy es socio preferente. La Juventus volvió a demostrarle a Europa que su candidatura a la Champions es real y que no es un equipo defensivo sino equilibrado; que defiende bien aunque concede, pero que marca más de lo que recibe, porque también ataca bien. Mbappé quiso acabar con la imbatibilidad europea de Buffon en su partido 100 en Champions con la Juve. Pero no pudo liderar al Monaco, que suspendió su examen más difícil de esta temporada. Irá a la recuperación en Turín, pero la Signora es y seguirá siendo mucha Signora.

AS Monaco 0
Juventus 2 (Higuaín 29′, 59′)

Higuaín celebra uno de sus dos goles al Monaco. Foto: Focus Images Ltd.

La prudencia europea de Massimiliano Allegri y el respeto al Monaco se manifestaron en el once inicial de la Juventus. Cuadrado, quizá el MVP en el Camp Nou, se quedó en el banquillo en favor de Andrea Barzagli. La Juve transmitía el mensaje de que se tomaba muy en serio las amenazas de Mbappé y de Lemar, aunque no recuperaba a la BBC de Italia. No como concepto. Sí estaban sus tres miembros sobre el césped (Barzagli, Bonucci y Chiellini), pero no formaban en defensa de 3. Barzagli volvió a ejercer, una vez más esta temporada, un rol intermedio entre central y lateral derecho. Si Lemar se iba hacia el área o Mbappé amenazaba junto a Falcao, Barzagli estaba ahí para igualar numéricamente el ataque monegasco. Si no, Barzagli era un lateral derecho nada profundo que le otorgaba confianza a Dani Alves para que este jugase como extremo, al igual que ante el AC Milan en Serie A. Esta iba a ser la clave táctica del partido frente a un Monaco en el que sorprendió la ausencia de Benjamin Mendy. El lateral internacional francés no se sentó ni en el banquillo pese a estar preconvocado por un Leonardo Jardim que ha guardado silencio sobre los motivos. No está claro si es lesión en los isquiotibiales o indisciplina, pues la prensa francesa no asegura aún nada sobre esta decisión “tomada ya el sábado”, en palabras de Jardim. El portugués no optó por Jorge, al que no le da confianza, y sí por Nabil Dirar, extremo marroquí. Lo metió como lateral derecho mandando a Djibril Sidibé (diestro) a la banda izquierda, como en sus ya olvidados tiempos en Lille. Esta cuestión le restó pegada al Monaco, hasta el punto de limitarlo a Mbappé en muchas fases del partido.

Planteamientos iniciales del AS Monaco-Juventus. Infografía: Share My Tactics.

Pese al mensaje conservador del once, la Juventus empezó mandando en el Louis II. Le notó la falta de experiencia a este joven Monaco que, cual estudiante al comienzo de un examen difícil, se mostró timorato. La Juve adelantó sus líneas, asumió la posesión, vio que el Monaco dudaba sobre la altura a la que presionarle a la Signora y empezó a jugar. Lo hizo como acostumbra: habilitando a los que atacan por bandas. A pesar de que la Juventus tenía un esquema a medio camino entre un 3-4-3 y un 4-2-3-1, hubo cosas que no cambiaron respecto a su manera habitual de comportarse. Mandžukić en banda luce más cuando defiende, pues en fase ofensiva pronto se va hacia el área para rellenarla junto a Higuaín. Por eso, Chiellini habilitaba a Alex Sandro más que al alejado croata. Mientras, Alves, más defensa que delantero, actuaba de manera canónica como extremo, con lo que era el hombre al que Bonucci y Pjanić buscaban con sus –muy buenos– pases. Alves y Sandro, cual carrileros sin serlo, superaban siempre a un Dirar poco defensivo y a un Sidibé ya desacostumbrado a defender desde ese ángulo. Dybala se erigía en enlace entre los brasileños si no lograban encontrar solos a Higuaín. Así llegaron los primeros acercamientos bianconeros, poco concretos.

El Monaco entró en el partido al cuarto de hora de juego. Y lo hizo como acostumbra, lanzándose por las mismas parcelas del campo que la Juventus: por las bandas. El Monaco goleador y transformado de este curso tiene como fundamento la incorporación de sus laterales al ataque. Empujan hacia el medio a unos volantes (Lemar y Silva) a los que les encanta encontrar a Mbappé o a Falcao desde el pasillo central, por el que siempre sube Fabinho, a la chita callando. Así es como el Monaco llega con tantos futbolistas al área rival y por lo que avasalla y golea en Ligue 1. El problema ayer fue que no estaba Mendy. Los laterales no aportaban tanto empuje porque no atacaron igual de bien (Mendy es capaz de regatear en área contraria) y encima Allegri los veía venir. Barzagli como “tercer central” tapaba a Lemar porque Alves, sacrificado, bajaba para ayudar. Por el otro flanco, Alex Sandro y Mandžukić redujeron a muy pocas las jugadas Robbenianas de Bernardo Silva. Por eso, el Monaco se limitaba a veces a centrarle a Falcao o a colgarle balones largos, aprovechando que es un ‘9’ de área. Y ahí Bonucci y Chiellini demostraron que no son ni Sokratis, ni Stones, ni Dier, ni Berezutski, ni Toprak, ni N’Diaye ni Škrtel. Eso sí, había un recurso extra en el Monaco. Uno diferente. Uno especial. Y el Monaco se aferró a él. Fue Mbappé, que estuvo a la altura del hype generado con unos movimientos hacia el balón y con el balón muy rápidos que hicieron trabajar a Buffon. Ese duelo individual final lo ganaría, con esfuerzo y dos grandes paradas, el arquero de Italia. Buffon hizo lo suyo, pero la defensa le ayudó. El equipo entero le ayudó. Fue el colectivo sin balón el que se mantuvo sin encajar una vez más en la Copa de Europa.

La Juventus ha dejado al Monaco sin marcar como local por primera vez en 42 partidos oficiales/desde noviembre de 2015 (AS Monaco 0-2 RSC Anderlecht).

En el mejor momento de Mbappé, la Juventus se adelantó en el tanteador. La jugada del 0-1 es de bella factura y de juego exterior; con Dybala ayudando a Alves en su subida por la banda derecha; con un apoyo en Higuaín, permitido por un desdibujado Bakayoko; con un control de Alves algo pasado de frenada y también con una asistencia de tacón para el tanto con la derecha de Higuaín, no perseguido por Bakayoko y no atacado por Jemerson. Con ese tanteador, la Juventus se fue a un descanso del que salió recibiendo un remate de Falcao, solventado por Buffon. Un cuarto de hora después, la Vecchia Signora marcaría el 0-2 repitiendo protagonistas respecto al primer tanto. Dybala le robó el balón a un Bakayoko muy venido a menos desde su debut con Francia. El argentino se la cedió a Alves y este centró al área para el remate con la zurda de un Higuaín que atacó la espalda de Glik, un ex del Torino. Ante esa losa de dos goles en casa y en la ida de unas Semifinales de Champions, Jardim tuvo que reaccionar. Aunque la falta de profundidad de la plantilla no le ayudó a hacerlo con propiedad.

Alves le dio las dos asistencias a Higuaín y acentuó su gran temporada en Champions. Foto: Focus Images Ltd.

En el minuto 67, Jardim hizo un doble cambio que, de inicio prometía, pero a la postre fue perjudicial. Moutinho por Bakayoko y Germain por Lemar. Sobre el papel, todo era lógico. El Monaco forzó a Fabinho como mediocentro con 0-2, aunque esa figura siquiera la tuvo antes por el mal nivel de Bakayoko. Además, Jardim prescindió de Lemar, borrado del mapa por Barzagli, para meter a un delantero y tratar de acercarse al 1-2. Pero el Monaco pasó a tener 3 puntas: Germain por el perfil derecho, Falcao siempre en el área y Mbappé en la izquierda. Ante esa amenaza, la Juventus protegió el 0-2: Barzagli pasó a ser central de verdad y Alves a ser carrilero de un 5-2-3. Esa recomposición defensiva hizo desaparecer a Mbappé en los compases finales, desterrado a la banda y achicado por Alves y Barzagli.

Por otro lado, la entrada de Moutinho y la presencia de 3 delanteros excluyeron del partido a Bernardo Silva. Germain ocupaba su posición de partida y Moutinho le estorbaba en sus movimientos hacia dentro, pues chocaban en las trayectorias ideales de las jugadas de cada uno. Silva se quedó en el campo para amenazar a Marchisio, pero los hombres recién ingresados al campo en su equipo le invitaron a salir del verde (Moutinho le colgó un gran pase al corazón del área que remató con peligro, sí, pero el juego de Silva es llegando hacia el área, no recibiendo en ella). Bernardo fue el tercer cambio. El que entró fue Almamy Touré, el lateral derecho puro que suele suplir a Sidibé. El joven maliense le permitió a Dirar irse a la posición de extremo en una especie de 4-2-4 desesperado y asimétrico. Dirar sí encajaba en ataque: subía por el flanco derecho, no se metía hacia dentro y no chocaba con Moutinho. Al ver esto, Allegri, técnico prudente, fue echando el ancla en Fontvieille. Fuera Higuaín y dentro el sacrificado Cuadrado. Dybala al puesto falso ‘9’, que no hacía falta atacar más. Luego, fuera Marchisio –sin ritmo al ser el suplente del sancionado Khedira– y dentro Rincón; más garra y más pulmón ante Moutinho. Y con la misma intención, fuera Pjanić y dentro Lemina.

Así acabaron AS Monaco y Juventus. Infografía: Share My Tactics.

Ante Falcao, estaba Bonucci. Ante Mbappé, Barzagli y Alves. Ante Germain, Chiellini. Si penetraba Dirar, el verso suelto monegasco, estaba ahí Alex Sandro. Si le acompañaba Touré, bajaba el soldado Mandžukić. Si subía Sidibé, acudía Cuadrado. Si conducía Moutinho, estaban Lemina y Rincón. Y si algo fallaba, parada de Buffon. Así se acabó la ida de la primera Semifinal, en la que la Juventus atacó para ganar y defendió para conservar. Equilibrio y buen hacer hasta en las fases más adversas de un encuentro resuelto por Higuaín, Alves, Dybala y Buffon. Con ellos cuatro, la Juventus quiere ir a Cardiff. El billete se podrá sellar el próximo miércoles en la fortaleza del Juventus Stadium.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Me encanta este equipo… sabor clásico en todos los aspectos, muy Juve de toda la vida. Sólida atrás, manejando los tiempos y siendo peligrosa en ataque cuando se requiere. Y como dice el autor del artículo, cuando algo falla en el engranaje, aparece el gran Buffon.

Ayer pudimos disfrutar de la enésima exhibición del mejor lateral diestro que ha visto la Champions League. El brasileño parece nacido para jugar la más prestigiosa competición continental. Da igual el momento de forma en el que llegue, que cuando suena la melodía de “Zadok the Priest”, el de Bahía marca diferencias, ya sea de lateral, de carrilero, de extremo o de interior (como terminó ayer el encuentro). ¡Que futbolista! Es una lástima que esté en sus últimos años.

Respecto al partido, siguió el guión que esperaba, pero lo que me sorprendió gratamente fue el rendimiento de Mbappé. Pensaba que ante la BBC iba a estar más maniatado, pero que equivocado estaba.. Tuvo media hora que podría firmarte un jugador ya asentado en Europa, pero no uno cualquiera, si no uno que domine la Champions. Este chico tiene estrella, se le ve.

Respecto a Pjanic, estoy gratamente sorprendido con la reconversión del bosnio a mediocentro. Nunca habría imaginado que iba a tener el despliegue físico y el rigor táctico que requiere la posición. Pero eso que el fútbol gana. No obstante, con Claudio Marchisio al lado, toooodo es más fácil, el italiano es predilección personal.

Bakayoko y Fabinho no tuvieron su día anoche. En cuanto fueron mínimamente exigidos sumaron pérdidas de balón, alguna de ellas tan relevante como la del segundo gol . Mejoró el Mónaco con la salida de Moutinho, aunque ya era demasiado tarde para intentarlo. Y Mbappé estuvo a la altura del hype, efectivamente.

La solidez de la Juve es extraordinaria, 270 minutos ante equipos de fuerte caudal ofensivo como Barcelona y Mónaco y apenas se han llevado algún rasguño esporádico. Chiellini y Bonucci no presentan fisuras y si, por una de aquellas, son superados aparece el eterno Buffon.

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