El Monaco de Jardim y su repliegue ante el Zenit

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Un vuelo procedente de Lisboa aterriza en junio en el Aeropuerto Côte d’Azur de Niza. En él viaja un pasajero al que le quedan aún varios kilómetros de travesía tras tomar tierra. Es Leonardo Jardim, un entrenador que acaba de devolver al Sporting CP a la Champions tras un lustro de ausencia. Por carretera y pasando una frontera interestatal llega al Principado de Mónaco, una ciudad de lujo con un equipo de lujo. Pero mientras se acomoda en su nueva casa, dos fastuosos futbolistas salen del pequeño país mediterráneo: Falcao y James Rodríguez. El delantero estrella y el trequartista estrella. Los más icónicos que le quedan a Jardim para su causa son un interior como João Moutinho y un pivote como Jérémy Toulalan. El resto de su plantilla es una mezcla de jóvenes a medio hacer y futbolistas en el ocaso de sus carreras. Jardim tiene que tomar una decisión. La disyuntiva es: ¿utilizar las dañadas bases de la temporada anterior o partir de cero? Leonardo elige partir de cero. Y como casi siempre que se monta un equipo de cero se cuida primero no encajar, no vaya a ser que se desestabilice todo. Primero, una buena defensa. Luego, después, un buen ataque. Porque así se pasa de sumar al menos 1 punto a sumar 3 y no se juega al todo o nada desde el nacimiento del proyecto. Por eso el AS Monaco de Jardim empezó siendo un bloque sólido y ahora quiere ser un ejemplo de solidaridad y compromiso defensivo girando alrededor de Toulalan. Y por eso el Monaco ha sumado en esta Champions League 11 puntos con solo 4 goles a favor (2 el último día), 1 en contra y 2 victorias ante un paradigma de equipo vertical como el Bayer 04 Leverkusen. Por eso ha sido campeón de grupo. Para serlo, ha tenido que saber esperar ordenado ante el Zenit, que si bien no se frustró al no poder penetrar la red Toulalan (con Bakayoko de special guest), sí se mostró inocente y confuso tras encajar el primer gol del 2-0 que acabó encajando. Los hombres de André Villas-Boas caen a la UEFA Europa League y el Monaco de Jardim amenaza con frustrar a los rivales en eliminatorias directas espesas y cerradas.

10 años después, y gracias a la apuesta conservadora de Jardim, el Monaco está entre los 16 mejores equipos de Europa.

Mónaco Jardim FocusLeonardo Jardim. Foto: Focus Images Ltd.

El Monaco se replegó

La agresividad que el Monaco mostró con Toulalan de central por las bajas estas últimas semanas no era normal (que no mala). Leonardo Jardim acostumbra a ordenar a sus jugadores que se replieguen y que esperen su momento con paciencia y sacrificio. Por eso, en cuanto ha podido reubicar al ex del Málaga en el puesto de mediocentro, el equipo del Principado ha vuelto a ser el que acostumbra. Toulalan ha coordinado la fase defensiva, la que dura la mayor parte del tiempo de los partidos. Ante el Zenit, el 28 tuvo un aliado en el también mediocentro francés Tiemoué Bakayoko, colocado de interior izquierdo para defender en altura a Hulk y no abandonar el típico 4-3-3 que tiene a Moutinho de interior puro. Yannick Ferreira-Carrasco y Nabil Dirar, los trequartistas monegascos más verticales de la actual plantilla, escoltaron por los flancos a Dimitar Berbatov, de nuevo solo como ‘9’. El internacional tunecino Aymen Abdennour compartió la zaga con el brasileño Wallace y el veterano Andrea Raggi fue el parche para el lateral izquierdo, cuyos posibles ocupantes (Kurzawa y Échiéjilé) están lesionados. Raggi era, sobre el papel, el punto débil del Monaco. Por eso Jardim colocó a Bakayoko en ese perfil. André Villas-Boas no apostó en su once inicial por saturar al italiano. Desplegó su dibujo habitual (4-2-3-1), con Javi García de pivote tras salir de una lesión de 2 semanas, con Viktor Fayzulin como acompañante y con Axel Witsel en la media punta, donde ya desbordó el fin de semana pasado. Comenzó en banda izquierda (Danny de ’10’), pero esa ubicación fue una anécdota que ya era historia antes del minuto 3.

Con el Monaco replegado a baja altura, el Zenit tenía que llevar el peso del partido y proponer con un balón que tuvo de forma notoria (rozó porcentajes de posesión del 70% en la primera parte). Villas-Boas siempre prefiere que se salga jugando por los costados, y en el Louis II esto podría ser una opción más que interesante por la ubicación de Raggi y por la fama de insolidarios de Dirar y de Ferreira-Carrasco. Pero cuando Domenico Criscito e Igor Smolnikov recibían, se encontraban con que no podían avanzar por el esfuerzo sin balón del marroquí y del belga. Siquiera podían encontrar líneas de pase diagonales, porque Moutinho, ante sus pocos parecidos con Bakayoko, se acercaba a Berbatov. Se formaba un dibujo local de casi 4-2-4 a baja altura, a través del cual era difícil encontrar al mismo Javi García una vez pasada la divisoria. No era necesario presionar, en el sentido de hacer un esfuerzo físico por encimar al poseedor. Con figurar bastaba para tapar huecos. El Zenit, ante esta situación, buscó a Fayzulin para aprovechar su calidad técnica sirviendo desplazamientos largos. El objetivo era que Hulk y Salomón Rondón, el ‘9’ titular de los petersburgueses, atacasen algún espacio. Pero no hubo éxito. El muro monegasco era el esperado.

ASMZEN1Infografía: Share My Tactics.

El combinado ruso no era capaz de llegar si salía con pausa y siguiendo sus propios cánones. Para poder aprovechar la tenencia del esférico tuvo que acelerar sus jugadas y atravesar con descaro el entramado defensivo del Monaco. Hulk y Danny, los volantes, se movieron para recibir por la línea de tres cuartos. Su objetivo era generar cambios de orientación del juego rápidos y con pases diagonales. Y, a poder ser, que todos acabasen en la derecha, porque Hulk distraería sin balón a Raggi (que no es ni lateral ni zurdo) y podría aprovecharse de que Bakayoko y Toulalan estarían centrados en frenar esos pases en la zona central. A mayores, Witsel interactuaba con Fayzulin. No tanto para ganar metros sino para poder dar un pase a los lusófonos a más altura. Pero todo resultaba improductivo. El Zenit se acercó más pero con poca frecuencia y sin excesivo peligro. La red Toulalan resistió los movimientos petersburgueses. Las pocas faltas que tuvieron a su favor las desaprovecharon (Rondón la tuvo a balón parado) y solo llegaron una vez con sus atacantes más Fayzulin (minuto 16). Toulalan y Bakayoko robaban, interceptaban y salían vencedores de sus tackles con elegancia y efectividad, iniciando contragolpes y no deteniendo el juego. La amenaza rusa no era real por méritos del Monaco, solidario, replegado, ordenado, coordinado y compenetrado. No a la perfección, pero sí lo suficiente como para aturdir y cansar mentalmente al rival.

 

Interceptaciones Tackles ganados Duelos aéreos ganados Despejes Faltas
Toulalan

3

5 de 7 (71%)

2 de 2 (100%)

1

2
Bakayoko

5

3 de 4 (75%)

2 de 3 (67%)

3

0
Datos vía Squawka

 

El único futbolista del Monaco que no temió por la clasificación y se atrevió a arrastrar a su equipo hacia campo contrario fue Moutinho, que con detalles de calidad y con presiones asociadas a su coraje (y en las que nadie le acompañaba) sacaba alguna falta a favor. Toulalan se contagió y fue el encargado de disparar por primera vez en el partido tras 35 minutos. Pero el Monaco no atacó. Se fue al descanso esperando y sin prisa. El empate le valía.

El Zenit gestionó mal su necesidad

En la segunda mitad, el Zenit, obligado a ganar para superar el grupo, dio un paso adelante. Pero nada más. Ese paso no estuvo acompañado ni por un cambio de actitud, ni por un cambio táctico, ni por una sustitución. Nada. Simplemente, el Zenit adelantó algo sus posiciones medias. Nicolas Lombaerts y Ezequiel Garay se instalaron más cerca de la divisoria, pero el repliegue de Jardim seguía sin permitir movimientos visitantes. Y el Zenit, con ese paso adelante, dejaba algún hueco más para posibles contragolpes del Monaco. Eso lo detectó rápidamente Ferreira-Carrasco, que se sabe mover muy bien en estos escenarios y que empezó a correr en cuanto pudo por el carril de Smolnikov. El belga tuvo una buena ocasión a los 2 minutos de la reanudación y le sirvió poco después un centro magnífico a Berbatov, quien tras su fallido remate sintió unas molestias que podrían acabar en otra lesión más (tuvo que entrar el joven Anthony Martial). El descenso de imaginación del Zenit derivó en conatos de especulación. Y mencionado descenso fue inversamente proporcional a la peligrosidad del Monaco al contragolpe. Dirar y Ferreira-Carrasco, sacrificados y solidarios en el primer tiempo, se sumaban a la tendencia temeraria del Moutinho de la primera parte. Y el equipo local tenía por ello más y mejores ocasiones que el Zenit en el segundo tiempo.

Monaco Ferreira Carrasco FocusYannick Ferreira-Carrasco hizo un fantástico segundo tiempo y asistió en el 1-0. Foto: Focus Images Ltd.

El momento clave del encuentro iba a estar en una falta. Pero no en una del Zenit, de esas que Hulk manda directamente a puerta con poco éxito. Sino en una del Monaco. Ferreira-Carrasco sirvió un excelso centro que Abdennour (un central, simbólico del “estilo Jardim”) remató con la aquiescencia de un Criscito descentrado en lo defensivo en los últimos tiempos. 1-0. Tercer gol en la Fase de Grupos de la Champions del Monaco pasada la hora de juego. El Zenit tenía que conseguir algo que nadie ha conseguido en Europa: marcarle 2 goles al Monaco de Toulalan y, anoche, de Bakayoko.

Ante una situación así, los aficionados exigen a sus futbolistas que sientan que se puede. Que les den motivos para confiar. Que se vuelquen y que traten de marcar gol, por lo civil o por lo criminal. Los jugadores tienen diferentes reacciones ante este contexto, pero en un simple epítome se pueden reducir a dos: ir a por todas o bajar los brazos y rendirse. El Zenit no optó directamente por la segunda, pero se aproximó a ella con el paso de los minutos. Cuando la pelota llegaba a campo del Monaco seguía sin haber espacios ni imaginación para encontrarlos. Y en pequeños detalles se percibían las dudas y los aires derrotistas tan poco positivos en estos contextos. Que si un central se orienta a banda o no. Que si García devuelve al costado o conduce. Que si elaborar para salir jugando o colgarle el balón a Rondón. Que si saco yo la falta o la sacas tú. O si la saca Yuri Lodygin, y la cuelga al área. Poca claridad como para remontar. Villas-Boas no hizo más que cambiar a Fayzulin por Oleg Shatov y jugar con el 4-2-3-1 típico que junta a Witsel y a García tras Danny y que tiene a dos volantes puros en banda. El Monaco se relamió. Tuvo más disparos en la media hora posterior al 1-0 (6) que en la hora anterior (4). Y tuvo un robo que supuso una contra de Fabinho en el descuento y el 2-0, la sentencia y el jolgorio en el Louis II. En Mónaco sentía un déjà vu de 2004. Es la victoria más abultada del equipo rojiblanco en sus 6 partidos de regreso a la Champions. Lo peor de esta bella noche a los pies del Mediterráneo para los del Principado es la discutible amonestación de Toulalan, que le impedirá jugar una ida de los Octavos de Final lejos de Mónaco. Los de Jardim, en los que pocos creían, son campeones de su grupo. El Zenit, cae a la competición que hizo grande a André Villas-Boas: la UEFA Europa League.

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3 comments

No dice que haya ganado solo 2. Dice que ha conseguido “2 victorias ante un paradigma de equipo vertical como el Bayer 04 Leverkusen”.

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