Bonucci remonta en el Sánchez-Pizjuán

Leonardo Bonucci Juventus Focus

La Juventus se clasificó para los Octavos de Final de la UEFA Champions League a falta de una jornada de Fase de Grupos tras remontar anoche ante el Sevilla FC (1-3). El líder bianconero sobre el césped del Ramón Sánchez-Pizjuán fue el único miembro de la BBC de Italia que gozaba de plena salud: Leonardo Bonucci. El espigado central provocó el penalti de Gabriel Mercado que se convirtió en el 1-1 por acierto de Claudio Marchisio justo antes del descanso. Y el zaguero de Viterbo también desequilibró definitivamente el partido al marcar el 1-2 con un zurdazo; desviado de forma decisiva por el propio Mercado. Su libertad a partir de la temprana expulsión de Franco Vázquez fue una de las claves de un encuentro en el que el Sevilla se mostró competitivo pese a las adversidades. Se quedó con diez futbolistas a los 36 minutos y encajó un gol de penalti, pero la escuadra de Jorge Sampaoli peleó el partido hasta el final. Fue entonces cuando los riesgos asumidos tras el 1-2 facilitaron el definitivo 1-3, obra de Mario Mandžukić en un sencillo contragolpe. Ese marcador definitivo hace que el conjunto de Nervión tenga que viajar al nuevo Parc OL sin la clasificación para Octavos asegurada. No obstante, puntuar o perder por la mínima ante el Olympique de Lyon en diciembre le bastará al Sevilla para superar un grupo de la máxima competición continental por primera vez en esta década.

Sevilla FC 1 (Pareja 9′)
Juventus 3 (Marchisio pen. 45+2′, Bonucci 84′, Mandžukić 90+4′)

El Sevilla minimizó y dominó a la Juventus con dos esquemas

La primera media hora del partido fue sevillista. Sampaoli aprovechó la versatilidad de una plantilla ya muy adaptada a su figura para que los locales dominaran a la Juventus tras minimizarla. Durante los primeros compases, el Sevilla utilizó dos esquemas diferentes: uno con el balón y otro sin él. La mayor parte del tiempo, los locales tenían el esférico y lo movían con un 3-5-2 muy particular. En él, Vitolo partía como interior izquierdo y se movía hacia la media punta si recibía de Steven N’Zonzi o de un Sergio Escudero tapado a veces por Juan Cuadrado. El colombiano fue titular ante las lesiones de los argentinos Higuaín y Dybala en una Juventus con Mandžukić como único punta de un módulo con “solo” dos centrales, ante las bajas de Barzagli y Benatia (más la falta de forma de Giorgio Chiellini). El afán de protagonismo nervionense llevó a la Juventus a replegarse en campo propio, con Alex Sandro ejerciendo de doble lateral por delante de Evra para detener a Mariano, profundo como carrilero derecho. Luciano Vietto estaba acompañado en el ataque por un Franco Vázquez poco activo con balón. La misión de los dos atacantes argentinos del Sevilla era moverse constantemente por la zona de un Marchisio recién salido de lesión para que este necesitase ayuda de los centrales, se produjesen desajustes defensivos y, gracias a ellos, Vitolo accediese al área de Gianluigi Buffon por el centro. Simultáneamente, y como es habitual cuando el Sevilla ataca con 3-5-2, Escudero y Mariano estaban intentando percutir desde las bandas ante los laterales y los volantes del equipo rival.

Planteamientos iniciales del Sevilla FC-Juventus
Planteamientos iniciales del Sevilla FC-Juventus. Infografía: Share My Tactics.

El Sevilla atacaba con más o menos velocidad en función de lo que le permitía el repliegue juventino. Con este esquema de ataque se produjeron varios acercamientos peligrosos al arco de Buffon. En el minuto 8, una jugada ofensiva del Sevilla derivó en una falta a su favor, botada desde el perfil derecho. Tras el saque, el balón fue al punto de penalti y Daniele Rugani lo despejó mal de cabeza. El balón salió rechazado y Nico Pareja lo empaló de forma precisa con la pierna derecha y sin dejarlo botar. Alex Sandro y Evra no pudieron impedir el plástico remate del líbero argentino, el cual adelantó a un Sevilla que dispuso de ocasiones para el 2-0 como la marrada por Escudero a los 17 minutos.

Pese a la voluntad de mandato del Sevilla en el partido, la Juventus tenía fases en las que iniciaba jugadas con balón. En estas, el Sevilla cambiaba su dibujo y se organizaba sin pelota en un 4-4-2, como sucediera en La Liga ante el Atlético de Madrid. Mercado se colocaba como lateral derecho, como en River Plate y en la selección argentina. Escudero se posicionaba como lateral izquierdo y Vitolo se movía hacia la zona del extremo izquierdo:

El Sevilla pasaba a 4-4-2 para anular a la Juventus
El Sevilla pasaba a 4-4-2 para anular a la Juventus. Infografía: Share My Tactics.

La Juve intentaba sacar el balón jugado con Marchisio, pero Vázquez y Vietto presionaban a Bonucci y Rugani, respectivamente, lo cual bloqueaba el pase al mediocentro juventino. Además, por delante de Marchisio, Sami Khedira y Miralem Pjanić estaban bloqueados por el doble pivote Vicente Iborra-N’Zonzi, quienes los marcaban constantemente para anular del todo a la Juventus por dentro. Su banda izquierda no era apenas utilizada por decisión propia, lo cual le facilitaba el trabajo a un Mariano que ejercía de doble lateral para con Mercado. La única fórmula de ataque útil para la Juventus en la primera media hora fue, pues, la activación de Cuadrado en la derecha.

El colombiano, en un gran momento de forma, aprovechaba su titularidad metiéndose a la espalda de Iborra para sacar a Adil Rami de posición, para contactar con Mandžukić (a quien le dio un gran balón que el croata no logró convertir en el empate) y para desubicar a un Escudero físicamente más cansado por su subeibaja. Eso sí, pese a la chispa del dorsal 7 bianconero, la dificultad para encontrarlo –propia del 4-4-2 de Sampaoli– hizo que la Juventus estuviese minimizada y solo tuviese dos acercamientos peligrosos al arco de Sergio Rico en los primeros 35 minutos.

Expulsión de Vázquez y penalti sobre Bonucci

Franco Vázquez Jorge Sampaoli Sevilla www.sevillafc.es
Vázquez se retira expulsado ante un decepcionado Sampaoli. Foto: www.sevillafc.es.

En el minuto 36, Franco ‘el Mudo’ Vázquez fue expulsado tras ver una segunda amarilla por una falta sobre Khedira en el centro del campo. Esa expulsión tensó el ambiente del Ramón Sánchez-Pizjuán, pero no fue tácticamente grave para Sampaoli. El argentino perdía a uno de los encargados de bloquear a Marchisio cuando el Sevilla no tenía la pelota. Pero, de las cuatro marcas que Sampaoli había establecido en el 4-4-2 defensivo (Vietto-Rugani, Iborra-Khedira, N’Zonzi-Pjanić y Vázquez-Bonucci), se perdía la más prescindible de todas; la aparentemente más condenada a fallar (Vázquez era falso ‘9’ ante uno de los mejores centrales del mundo). Ahora bien, el Sevilla debía asumir que Bonucci tendría más libertad en la salida de balón de una Juventus más capacitada para atacar por fuera desde entonces. Por fuera, sí, y no por dentro, pese a la expulsión de un jugador interior. En el centro del campo, al fin y al cabo, Iborra y N’Zonzi seguían negándoles la profundidad a los interiores de la Juventus.

El impacto anímico de la expulsión llevó al Sevilla a quedarse definitivamente con el esquema que utilizaba para defender, el citado 4-4-2. Vitolo y Mariano se pegaron a los laterales por inercia: la Juve había provocado superioridad numérica y estaba teniendo el balón lo suficiente como para encontrar a Cuadrado, el desequilibrante. Alex Sandro pudo desplegarse en ataque en los últimos diez minutos del primer tiempo, pues la Juventus al fin se sentía cómoda como para desplegarse por el flanco izquierdo y Bonucci estaba libre en la salida. En una de sus subidas, Alex Sandro le cedió la pelota al también desplegado Evra y el centro del francés acabó en córner. Y ese córner, sacado en corto, derivó en otro córner sacado en largo por Pjanić, especialista a balón parado. El bosnio mandó el balón al corazón del área y llegó el polémico penalti de Mercado sobre Bonucci. Marchisio lo transformó en el 1-1 con el descuento del primer tiempo ya concluido. La Juventus aprovechó el contexto de la expulsión para empatar la contienda.

Sampaoli quería proteger el empate

En el descanso, Sampaoli cambió de actitud. Al igual que en septiembre en Turín, pasó de promover con los suyos en el primer tiempo a conservar el empate en el segundo. Y al igual que en la jornada 1 de esta Champions, Pablo Sarabia fue el jugador clave para ese cambio de chip. Anoche, el madrileño salió desde el banquillo justo tras el descanso en sustitución de Vietto y se colocó como volante izquierdo de un Sevilla con Vitolo de falso ‘9’. La velocidad del canario le iba a permitir contragolpear a las espaldas de Bonucci y del inexperto Rugani mientras Mariano y Sarabia se sacrificaban en defensa.

El Sevilla se replegó en 4-4-1 tras la expulsión de Vázquez y la entrada de Sarabia
El Sevilla se replegó en 4-4-1 tras la expulsión de Vázquez y la entrada de Sarabia. Infografía: Share My Tactics.

El esfuerzo defensivo de Sarabia y de Mariano permitió que Alex Sandro volviese a tener poca importancia en el partido y que Cuadrado interviniese menos que en el tramo final del primer tiempo. Además, Iborra y N’Zonzi seguían prohibiéndoles los ataques a Khedira y a Pjanić. Así, el Sevilla volvió a controlar y a minimizar a la Juventus pese a estar con diez jugadores en el césped. Marchisio estaba disponible para la salida de balón, pero sus pases y los de Bonucci no tenían excesiva influencia: Alves estaba tapado por Sarabia, Evra por Mariano, Khedira por Iborra y Pjanić por N’Zonzi. El Sevilla lo tenía todo bajo control. Y la Juventus perdía balones que el Sevilla convertía en contragolpes ideales para el veloz Vitolo. En consecuencia, el Sevilla se replanteó su conservadurismo. El Sánchez-Pizjuán no era el Juventus Stadium. Y un 1-1 en el que el Sevilla se adelantaba ante una Juve mermada no era el 0-0 del debut ante un candidato a la Champions. Por ello, los jugadores sevillistas, alentados por una grada enrabietada por la polémica arbitral, se crecieron pese a la comprensible prudencia de Sampaoli. Hacia el minuto 60, empezaron a verse salidas de balón de la Juventus obstaculizadas cerca del área de Buffon por Sarabia, Vitolo y Mariano. Presión alta como muestra de competitividad de un Sevilla poco disminuido ante las adversidades.

Comodín Sturaro

Allegri, con menos recursos por las lesiones, decidió gastar su primer cambio quitando a Evra e introduciendo a Stefano Sturaro. El internacional italiano se colocó, sorprendentemente, en la posición que ocupaba un Alex Sandro relegado al puesto de lateral zurdo. Sus características de interior lo llevaban al pasillo central y eso delató las intenciones de Allegri. Si el Sevilla estaba bloqueando a Khedira y a Pjanić con su doble pivote, Sturaro debía ser el tercer hombre en el medio; el que no tuviese marcaje sevillista. Sin embargo, Sampaoli impidió que esa variante juventina tuviese efecto al verse obligado a cambiar piezas por el calambre que obligó a Mariano a retirarse. El brasileño fue sustituido por Matías Kranevitter, quien se fue a vigilar a Khedira. N’Zonzi se mantuvo junto a un Pjanić al que el francés sacó del partido. E Iborra se dejó caer por la banda de Sturaro para seguirlo en defensa e “igualar a tres” la batalla del centro del campo. Alex Sandro tenía la banda entera para él, pero tenía que enfrentarse en un “uno contra uno” a Mercado al no haber atacante de banda en el sector izquierdo de la Juventus. Y Mercado tiene mucha experiencia como lateral.

Sampaoli escoró a Iborra tras la lesión de Mariano
Sampaoli escoró a Iborra tras la lesión de Mariano. Infografía: Share My Tactics.

Tácticamente, el Sevilla seguía tenía el partido controlado. Se defendía bien ante los diferentes mecanismos de ataque de la Juventus. El sacrificio de Sarabia y de Iborra neutralizaba a la Vecchia Signora por fuera. Kranevitter y N’Zonzi frenaban a la Juve por dentro. Y Mandžukić, desabastecido, invitaba a echar de menos a Higuaín y a Dybala. Pero en un acto de fe y en una prueba de liderazgo espiritual, Leonardo Bonucci apareció de la nada. En la segunda jugada de un saque de banda, en el minuto 84, chutó con la pierna izquierda un balón que, con el desvío de Mercado, supuso el 1-2. Ese gol iba a acabar con un Sevilla que se había repuesto tras la roja y el penalti en contra.

Iborra, centrodelantero

Con 1-2, el Sevilla y el expulsado Sampaoli quisieron arriesgar. Un empate ante su público valía una clasificación matemática para los Octavos de Final. En ese momento, la Juventus, que se sabía octavofinalista, se echó atrás ante un Sevilla enrabietado. Allegri gastó el último cambio para dar entrada al recuperado Chiellini en detrimento de Cuadrado, lo cual era una declaración de intenciones. La Juve recuperó su típica defensa de tres centrales y le quiso hacer la vida imposible al falso ‘9’ sevillista. A Sampaoli le quedaba una sustitución, pero no eligió a Wissam Ben Yedder, el único ‘9’ que le quedaba en el banquillo (lo cual denota que el argentino sabe de la falta de gol de su plantilla). De hecho, no eligió a ninguno de los jugadores suplentes. Solamente movió a Iborra (195cm) a la posición de Vitolo, que acabaría el partido de volante derecho. Iborra, con su altura (quince centímetros más que Ben Yedder), podría chocar con Chiellini, Bonucci y Rugani así como descolgar balones colgados a la desesperada por sus compañeros. De hecho, Iborra protagonizó en el área bianconera una jugada polémica, en la que la afición local reclamó penalti por posible agarrón de Chiellini. No se señaló, pero el Sevilla intimidó de nuevo a Buffon.

“En un momento pensé en eso [introducir a Ben Yedder], pero después, cuando vi que Iborra estaba complicando mucho más a los centrales con una Juventus que estuvo metida atrás… necesitábamos ahí altura, entonces preferí mantener a Vitolo en un costado y a Iborra de centrodelantero. Me parecía muy difícil tratar de incomodar a la Juventus como estaba con un jugador que no fuera de las características de Iborra en ese momento”

Jorge Sampaoli, entrenador del Sevilla en rueda de prensa

El Sevilla arriesgó con 1-2 y tuvo en Iborra a su delantero
El Sevilla arriesgó con 1-2 y tuvo en Iborra a su delantero. Infografía: Share My Tactics.

El Sevilla asumió que, perdiendo por 1-2, debía atacar con todo. Los riesgos tomados para empatarle a un rival de entidad podían valer un empate trabajado y, si no se lograba, podían provocar el reconocimiento a la competitividad pese a la derrota. Caer por 1-2 vale los mismos puntos que caer por 1-3, pero ambos marcadores valen menos que un 2-2. Con los hombres de Sampaoli volcados, Marchisio encontró a Mandžukić en el último minuto del descuento. El croata se zafó de Rami y anotó el 1-3 definitivo, el cual era su primer gol Champions en un año. El ex del Bayern prefirió disparar a cederle el esférico al italomarfileño Moise Kean, que había entrado justo antes del gol de Bonucci. Kean se había convertido entonces en el primer jugador nacido en el 2000 que juega la UEFA Champions League. Sus minutos en la élite continental ponen una nota de color a un partido completo del que la Juventus sale clasificada para Octavos de Champions pese a sus bajas. Lo hace tras remontarle, gracias a Bonucci, a un competitivo Sevilla que se la jugará en Lyon.

Debutantes más jóvenes en la historia de la UEFA Champions League:

1º Céléstine Babayaro (Anderlecht, 1994): 16 años y 87 días.
2º Alen Halilović (Dinamo Zagreb, 2012): 16 años y 128 días.
3º Youri Tielemans (Anderlecht, 2013): 16 años y 148 días.
4º Charis Mavrias (Panathinaikos, 2010): 16 años y 242 días.
5º Kenneth Zohore (FC København, 2010): 16 años y 263 días.
6º Moise Kean (Juventus, 2016): 16 años y 267 días.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Excelso análisis de un partido que no pude ver. Da gusto leer esta página, de verdad.
PD: espero que el Sevilla pase sin dificultad.

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