El Sevilla doma a los potros

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El Sevilla FC ha vuelto a la UEFA Champions League con una victoria por 3-0 ante el Borussia Mönchengladbach. El conjunto de Unai Emery fue el dominador del partido y de la posesión, así como el gestor del ritmo ante unos potros que erraron en demasía mientras ejecutaban su plan de repliegue. El regreso de los hispalenses a la máxima competición continental un lustro después pasa a la historia como un partido de penaltis, pues Víctor Machín ‘Vitolo’ y Kévin Gameiro provocaron 3 lanzamientos desde los once metros, de los cuales 2 se convirtieron en gol. Si bien las faltas en el área salpicaron el guion del encuentro, el combinado andaluz también anotó su último gol a balón parado, seña de identidad del técnico que lo ha devuelto a las noches de estrellas europeas. A la salida de un córner, un recién incorporado Yevhen Konoplyanka envió un centro-chut a Yann Sommer y el portero suizo, sorprendido por la potencia del disparo, acabó de introducir el balón en su portería. Acciones a pelota parada que transforman en goles un dominio sevillista dado también con el esférico en movimiento. El vigente campeón de Europa League empieza con buen pie su nuevo reto europeo ante un Gladbach desconcentrado por el golpe anímico de su mal inicio de curso. En Renania se guardará mal recuerdo del retorno borusser a la fase final de la Champions tras 37 años de espera.

Repliegue renano

El Borussia Mönchengladbach se presentó en Sevilla con un 4-4-2 sin delanteros en el que André Hahn suplía al lesionado Patrick Herrmann en el extremo derecho y en el que Roel Browers repetía como central ante las lesiones de Álvaro Domínguez y del veterano Martin Stranzl. La sanción del interior Granit Xhaka la cubrió Lars Stindl, compañero de doble pivote del rocoso noruego Havard Nordtveit. La debilidad y la poca velocidad de la forzada pareja de centrales, así como la falta de desborde de Hahn en un equipo que ataca por bandas, condicionaron el planteamiento del Gladbach en el Sánchez-Pizjuán. Estos factores se unieron a la condición de visitante en partido europeo para provocar un repliegue a media y a baja altura en la escuadra de Lucien Favre. El conjunto alemán juntó a sus centrocampistas con sus defensores y le cedió la pelota al Sevilla, confiando en que el equipo local padeciese de nuevo los problemas de gestión de la posesión que ha mostrado en el arranque de temporada. La esencia del planteamiento tenía su lógica por las titularidades de Grzegorz Krychowiak y de Steven N’Zonzi en el doble mediocentro sevillista. Ese tándem desplazó al centrocampista interior más creativo, Éver Banega, a la media punta, con lo que el Sevilla podría sufrir problemas de salida de balón si el Gladbach presionaba con sus delanteros no naturales, Raffael y Thorgan Hazard. A eso se quiso agarrar el equipo alemán, pero a los 4 minutos llegarían los primeros problemas en defensa. Vitolo apareció desde la derecha para culminar una acción del único punta de la noche, Gameiro, y mandó la pelota al palo. El Sevilla empezaba pronto a domar a los potros.

Vitolo Sevilla FC (sevillafc.es)
Vitolo tuvo la primera gran ocasión del partido. Foto: www.sevillafc.es.

La presión de los dos hombres más adelantados del equipo borusser no era suficiente, pues el Sevilla no tenía a sus creadores ubicados a esa altura. Raffael y Hazard estaban entre el doble mediocentro mencionado anteriormente y los dos únicos centrales sanos de la plantilla hispalense, Timothée Kolodziejczak y Marco Andreolli. Su intimidación en esa zona no hacía más que animar al Sevilla a sacar la pelota por los costados, algo que le sale natural al equipo desde que Emery empezó a usar dos pivotes físicos a principios de 2014. Los laterales Jorge Andújar ‘Coke’ y Benoît Trémoulinas eran los encargados de gestar los ataques sevillistas. En condiciones normales, los potros, que también acostumbran a iniciar sus ataques por fuera, habrían enviado a sus extremos a presionarlos para que el Sevilla se quedase sin más remedio que el balón largo y rifado. Sin embargo, en el Sánchez-Pizjuán solo Hahn lo hizo a veces. Su homólogo en banda izquierda, el guineano Ibrahima Traoré, tiró de su línea hacia abajo uniéndose al repliegue de Stindl y Nordtveit. De esa forma, Coke tuvo vía libre desde el comienzo para avanzar y para activar al jugador que más influyó en el cruce entre Sevilla y Gladbach en la pasada Europa League: Vitolo. El canario, con su velocidad y su explosividad, resolvía el emparejamiento con el lateral Oscar Wendt y Coke distraía a Traoré en el dos para dos. La superioridad sevillista se conseguía con el apoyo de Gameiro en un perfil en el que Stindl, el primer ayudante de la defensa en esa zona, no contribuía cuanto podría. Gameiro y Vitolo lideraron al Sevilla en campo contrario hasta que Trémoulinas adelantó su posición por la presencia (casi constante) de los suyos en cancha rival.

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Planteamientos iniciales del Sevilla FC-B. Mönchengladbach. Infografía: Share My Tactics.

El lateral francés activó al capitán José Antonio Reyes, que jugaba su primer partido de Champions League con el equipo de su vida. El Sevilla pasó a profundizar por ambos costados y, al tener a Gameiro como referencia, disparaba a portería tras culminar cadenas de pases eléctricos, técnicos y rasos entre la poco densa defensa alemana. El Sevilla no abusó de los centros al área y consiguió llegar al uno contra uno ante Sommer con combinaciones tras juego exterior. Tuvo ocasiones pero no pudo culminar ante un Gladbach que solo asustó en el cuarto de hora inicial, con un córner y con un contragolpe aislado de Raffael. El Sevilla se fue 0-0 al descanso, dominando con la posesión y con casi todo su ataque en activo. Casi todo. Faltaba Banega. El argentino se convirtió en previsible después de que Nordtveit y Stindl entendiesen cómo actuaba al girarse con balón después de bajar a recibir. Los centrocampistas de Favre picaron en esa acción del minuto 4 que acabó con palo de Vitolo y aprendieron que no debían salir a presionar al ex del Valencia. Hacerlo suponía dejar espacios para que el resto de atacantes aprovechasen sus espaldas. No hacerlo, en cambio, dejaba al de Rosario con muy poco peso táctico en el partido, pues no podía hacer más que dar un pase a banda desde la zona de los poco creativos pivotes sevillistas.

El segundo tiempo de los penaltis

Tras regresar del vestuario, Banega se colocó bien cerca de Gameiro para jugar de mediapunta puro y unirse al engranaje ofensivo sevillista. El partido se reanudó y los de Emery atacaron vorazmente al Borussia Mönchengladbach. Los primeros 5 minutos de segunda parte se convirtieron en una representación perfecta de ambos equipos en el comienzo de curso 2015-16. La primera acción de peligro local se generó en el flanco izquierdo. Gameiro, haciendo gala de su movilidad, recibió fuera del área y cerca de ese costado, para apoyar a los suyos frente a Nordtveit. El francés le pasó la pelota a Banega, quien entró por primera vez en el área en lo que iba de partido. El argentino vio claro un centro al perfil derecho, por el que Vitolo se había vuelto a escapar de Wendt. Y cuando el canario pretendió rematar ese envío raso, Sommer lo derribó. El arquero contactó con el esférico pero no lo atrapó por completo, lo cual hace dudar si el contacto posterior con Vitolo (y que derriba al ex de Las Palmas) supone o no penalti. El colegiado pensó que sí y Gameiro, con la diestra, castigó al Gladbach desde los once metros al colar el cuero a la izquierda de Sommer. Esa jugada representa bien al Sevilla más visto en este curso; el que tiene en el juego exterior su mejor método de ataque.

Krychowiak, Banega, Reyes Sevilla FC (sevillafc.es)
Banega (centro) intervino en la jugada del primer penalti en su primera internada en el área. Foto: www.sevillafc.es.

Inmediatamente después, el equipo de Emery salió de su campo con un envío largo y aéreo sobre Gameiro. El francés, autor de un partido muy completo, bajó la pelota y se la cedió a Vitolo, que le volvía a ganar la partida a Wendt. Este se introdujo en el área y volvió a ser derribado, esta vez por un Browers que no reparó en la pelota. Gameiro lanzó el penalti más centrado y más fuerte, excediéndose hasta el punto de mandar la pelota al travesaño y botar esta fuera de la portería, en una acción sin segunda jugada por falta en ataque. Esa jugada presenta al Sevilla del juego directo, recurso utilizado como comodín valioso en las últimas 2 temporadas y que está ganando importancia este mes tras el fichaje de Fernando Llorente. Y ambas jugadas muestran la desconcentración de un Gladbach que, pese a las salidas de Christoph Kramer y Max Kruse en verano, ha evidenciado que sus graves fallos en las últimas semanas no se deben a los nombres sino a concentración y estado de ánimo.

Con el 1-0 en contra, el Borussia Mönchengladbach no reaccionó. Por inercia, Hahn retrocedió hacia la zona del lateral derecho porque la zozobra provocada por el Sevilla así lo requería. Pero Lucien Favre no hizo saltar al césped al ariete Josip Drmić y sus pupilos, organizados en un esquema sin delanteros, fueron dando pasos atrás. El conjunto renano perdió sus mecanismos más básicos de estiramiento en ataque y, pese a lo corto del marcador, no peleó en demasía por el empate. El Sevilla mejoró con Banega influyendo en ataque, pues este apoyaba en bandas a la altura de los tres cuartos de campo. El juego exterior del equipo y la brillantez de un inspirado Gameiro no hicieron más que acabar de encerrar al Borussia. Pasada la hora de juego, y después de que el Sevilla fallase acciones a pelota conducida y parada, los locales mandaron un centro lateral desde la banda izquierda. Banega intervino para servir la pelota y Gameiro, en el área de castigo, cayó al intentar un remate forzoso. El francés se levantó y quiso probar suerte de nuevo, pero Tony Jantschke, el central más titular del eje, lo derribó claramente. Tercer penalti a favor del Sevilla y segundo gol, esta vez de Banega, para consumar su buen segundo tiempo.

Kévin Gameiro Sevilla FC (sevillafc.es)
Jantschke cometió penalti sobre Kévin Gameiro. Foto: www.sevillafc.es.

La última media hora de juego no tuvo apenas contenido. Se compuso de una sucesión de ataques del Sevilla principalmente por sus bandas que a veces se iniciaban con robos de Krychowiak. El polaco frustró por completo al primer recambio de Favre: el joven (19) interior germanosirio Mahmoud Dahoud, quien rara vez logró conducir a partir del círculo central. Los únicos impactos de la dirección de campo en el partido llegaron en el equipo de Emery, especialista en retocar onces. Michael Krohn-Dehli, heredero de la media punta de Banega, sirvió un córner que Konoplyanka, recién ingresado al campo, convirtió el un centro-chut del 3-0. El ucraniano quiso colar la pelota por el palo del portero aun estando lejos del área. La curvatura, la fuerza y el factor sorpresa hicieron que Sommer no tuviese siquiera un dilema. Si no actuaba sería gol y, si actuaba, probablemente también. Solo un despeje muy especial y fríamente calculado podría impedir el tanto, con lo que el improvisado gesto del arquero suizo no impidió ver el 3 del electrónico del Sánchez-Pizjuán. El Sevilla consigue en su debut en Champions la primera victoria de la temporada. El Borussia Mönchengladbach vuelve a Alemania prolongando sus malas sensaciones con una dura derrota europea. Evitar el bucle de pensamientos negativos y la desconcentración es ahora la misión de un Favre que ha visto cómo los potros caían en Copa de Europa tras casi 4 décadas lejos de ella.

Foto de portada: www.sevillafc.es.

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