Combustión fatal

Assistant coach and sporting director of Real Madrid, Zinedine Zidane before the La Liga match against Levante Union Deportiva at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid
Picture by Richard Calver/Focus Images Ltd +447792 981244
09/03/2014

El Real Madrid fue derrotado con contundencia por el que es, sin duda, el colectivo más débil de todos cuantos quedan en la Champions League, un Wolfsburgo que con bastante probabilidad y total merecimiento no disputará competición europea el año que viene. Y no fue algo fortuito, ni fruto de una eventual actuación descomunal de su rival, sino la lógica consecuencia de la calidad de su partido. El conjunto blanco demostró no estar ni de lejos preparado para gestionar emocionalmente algo tan serio como unos Cuartos de Final de Copa de Europa. Y, lo que es más crudo, su entrenador tampoco.

Los primeros 15 minutos madridistas fueron de cierto tronío. La puesta de largo merengue dibujaba a un conjunto que pretendía dictar el discurso del partido con determinación, calma y contundencia. Que parecía tener claro que la forma de batir a este Wolfsburgo no era a través de transiciones, descontrol y sucesión de golpes, sino imponiendo ellos el ritmo mediante una circulación de balón pausada que exponga las debilidades defensivas de este conjunto, que obligue a que sus indiscutibles defectos vayan apareciendo uno tras otro para castigarlos con su superior calidad. Kroos y Modric se repartían la base de la jugaba con arrojo, iban generando ventajas asociativas, movían el balón hacia los laterales, encontraban poco a poco a la BBC… Parecía una expresión coherente y competitiva del proyecto que quería idealmente ser el conjunto de Zidane, la del Real Madrid de los centrocampistas. Durante ese periodo pudo verse a Benzema destrozar a Dante en cuanto tuvo ocasión, a Bale empezar a activarse por todo el frente de ataque, a Cristiano encontrar situaciones de remate claro ante los centrales alemanes…  El Madrid se mostraba superior, las ocasiones acontecían con puntualidad y el gol parecía cuestión de tiempo. Sin embargo, había una pieza que chirriaba en el ataque blanco y hay que mencionarla. El planteamiento del Real Madrid parecía estar orientado claramente a monopolizar el esférico del balón, a convertir su asociativo ataque posicional en la fase dominante del encuentro. Pero había un centrocampista que ocupaba una parcela central en el campo que se alejaba de las cadencias de pases, que casi siempre estaba posicionado de espaldas al balón y que entorpecía la circulación blanca. Se habla de Casemiro. Sin duda es una pieza de valor para contextos defensivos como el del Camp Nou y un recurso defensivo de primer nivel para según qué fases del encuentro, pero parece difícil que el Real Madrid del fútbol de posesión alcance su máxima expresión si la labor ofensiva principal de su pivote es apartarse del balón, si cuenta con una pieza que ralentiza y rudimenta de forma clara su ataque posicional. Tuchel tiene a Weigl, Guardiola a Xabi, Luis Enrique a Busquets, Blanc a Motta… Y Zidane, de momento, a Casemiro. Dime qué mediocentro tienes y te diré cómo juegas.

General view of the stadium pictured ahead of the UEFA Europa League match at Volkswagen Arena, Wolfsburg Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959 19/02/2015El Volkswagen Arena vivió una de las mejores noches de su historia, Foto: Focus Images Ltd

El Wolfsburgo se defendía en un 4-5-1 en el que involucraba a todos sus hombres para defender y buscaba desplegarse a la contra a toda velocidad, castigando la espalda de los laterales blancos con Julian Draxler por la izquierda y Bruno Henrique por la derecha. Hay que detenerse en el partido del ex del Schalke 04 porque fue una auténtica maravilla, una verdadera joya de coleccionista. Si algún gigante estaba esperando a una actuación grande en un escenario imponente para lanzarse a por él, ahí la tiene. Pese a que sus últimos destinos no le han situado en primera línea del escaparate internacional, Jule no dejó dudas: está para cualquier cosa, es una estrella indiscutible de la Copa de Europa. Que es talentoso física y técnicamente es algo que se sabe hace tiempo, por eso no fue eso lo que más resaltó de su gran noche. Lo que el 10 de los lobos gritó ayer ante los ojos de todo el mundo fue, en primer lugar, que su entendimiento del juego es propio de supercrack. Por cómo gestionó desde la izquierda cada uno de los contrataques de los de Hecking, dirigiéndolos, llevando el balón al lado débil, por cómo acompasó después sus movimientos a los del resto de sus compañeros… Fue el cerebro de todas las dañinas transiciones alemanas. Lo segundo que reveló la actuación de Draxler fue la grandeza que atesora, algo que ya se había encargado de demostrar con creces pero que ayer acabó de certificar. El vértigo de la trascendencia y la intimidación por la entidad del rival en ningún momento le nubló la mente: ejecutó su calidad con concentración y determinación de quien se siente al nivel de la cita. El niño que en su debut con el Schalke 04 a los 17 años tardó menos de 5 minutos en lograr el pase de su club a la siguiente ronda de la DFB Pokal con un descomunal disparo a la escuadra está hecho de la pasta de los campeones.

El dominio era predominantemente blanco, pero el Wolfsburgo replicaba a la contra a través la autosuficiencia de Draxler, que castigaba la espalda de un flojísimo Danilo sin piedad. Fruto del pésimo estado de forma de los centrales madridistas, cada transición visitante tenía peligro potencial de generar gol. Hubo una época en la que el Madrid podía exponerse, atacar a 50 metros de su arco y conceder muchísimos riesgos sabedor de que ese territorio lo gestionaban imperialmente dos bestias defensivas que por puro talento se imponían a la inferioridad. Las grandes versiones de los equipos de Mourinho y Ancelotti se sustentaron en versiones dominantes de sus centrales. A día de hoy, individualmente sus zagueros pierden los duelos: si no les arropa, concede ocasiones flagrantes. Y aquello aminora su potencial de forma dramática. En un balón lateral de Draxler, el conjunto sajón conseguiría forzar un penalti y transformarlo después. El Madrid sufría un golpe anímico notable, pero había podido observar durante toda la fase anterior del encuentro cuál era el camino para imponerse. La ruta estaba trazada, sólo hacía falta seguirla. Tenía aún 16o minutos de eliminatoria por delante. No hacía falta buscar soluciones alternativas ni descifrar nada nuevo: lo que estaban haciendo era lo correcto, sólo quedaba remangarse, superar el golpe y continuar con la dinámica. Sin embargo, el conjunto de Zidane hizo exactamente lo contrario. Hizo volar por los aires su propuesta anterior. Colapsó mentalmente, entró en pánico y empezó a jugar como si se hubiera transportado de repente al minuto 93′ de la vuelta. Le regaló al Wolfsburgo un escenario donde todo era mucho más sencillo que antes. Le puso un puente de plata desde ese momento hasta el pitido final.

Pepe of Real Madrid during the La Liga match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934 20/12/2015Pepe no estuvo nada bien. Foto: Focus Images Ltd

En primer lugar, por alguna razón, Modric y Kroos le cedieron la base de la jugada a Casemiro y se situaron por delante de la línea de balón. Aquello, por supuesto, restó muchísima calidad a las posesiones blancas, que se volvieron precipitadas y descontroladas. Además, empezó a buscar a sus puntas con balones largos al espacio, pese a que habían comprobado anteriormente que hacían muchísimo daño a los centrales germanos con el balón a ras de suelo. El plan blanco pasó a ser, casi exclusivamente, buscar a un Gareth Bale al que Zidane colocó en la izquierda y que el galés centrara balones a la olla. Aquella reacción ante el pánico dejó claro quién ya ha asumido el trono de liderazgo de la entidad blanca, quién es el jugador franquicia de la institución. Cristiano pasó a ocupar la plaza de nueve, donde su peligro se reduce exclusivamente a que cace algún centro lateral, y Jesé (que había entrado por un lesionado Karim) ocupó su peor posición con diferencia, la banda derecha. Allí su única salida es el desborde a pie natural y ni siquiera es un arte que domine (para eso, quizá hubiera sido más lógica la entrada de Lucas). Es decir, los tres atacantes blancos se repartieron las posiciones de forma que cada uno ocupaba la que quizá es peor para él. Y a vivir por y para los centros laterales. El Real Madrid de los centrocampistas, el de Bale, James, Kroos, Marcelo o Modric, pasó a convertirse en un cover del Tottenham de Harry Redknapp. Gareth respondió con una personalidad que, por ejemplo, el año pasado no mostró: la pidió, desbordó y surtió de centros el área de Benaglio, pero el Madrid no sabe jugar a eso y no supo sacar absolutamente nada de aquella sucesión de balones aéreos. Dante, Naldo, Luiz Gustavo y Guilavogui se sentían comodísimos y felices en un escenario en el que su único reto era achicar balones a un colectivo con un sólo rematador decente. Fruto del descontrol, de la pésima calidad de los ataques blancos, las pérdidas se sucedían y el Wolfsburgo podía transitar con cada vez más frecuencia y peligro. El escenario, en un momento, se había vuelto mucho más complicado, pero llegaba el descanso. Había tiempo. Si aquello había sido una reacción espontánea de los jugadores blancos, Zidane podía volver a colocar las piezas sobre el tablero. No supo hacerlo.

El Madrid estaba desorientado, aturdido, superado emocionalmente. Había olvidado cuál era su camino hacia la victoria y la implacable Champions League le estaba pasando por encima. Y Zidane no supo devolver a su equipo a la senda correcta. Más bien al contrario: cada decisión suya alejó un poco más al conjunto blanco de su camino a la victoria. El Real Madrid precisaba de la figura de su entrenador más que nunca desde que Zizou les dirige y este no supo ni mucho menos estar a la altura. Su entrenador no instó a que el Madrid desistiera en su plan de tratar de darle la vuelta al encuentro a base de centros, sino que siguió ejecutando ese plan hasta el final del encuentro, que por supuesto resultó fallido. En un partido que requería de control y sosiego para cogerlo del mango, Kroos y Modric (¡Kroos y Modric!) abandonaron el campo, mientras que Casemiro permanecía representando ser un pilar básico para su entrenador. Zidane vació el centro del campo hasta el punto de que en los últimos 10 minutos prácticamente no atacó, pese a encontrarse dos goles por debajo de una eliminatoria de Champions. El Wolfsburgo se contentaba con el resultado y no quiso hacer sangre, pero incluso pudo haber aprovechado para liquidar la eliminatoria. Lo único positivo del segundo periodo blanco fueron, sin duda, los minutos de Isco Alarcón, que por pura individualidad cambiaba el escenario cuando podía recibir. Captó rápidamente de qué iba tácticamente el encuentro y lo trató de girar con muchísima personalidad. En medio de un contexto de desesperación y descontrol, el malagueño se paraba, guardaba el balón y le daba a los ataques blancos un barniz asociativo que le cambiaba la cara. De sus pases interiores sacó el Real más rédito que de todo el arsenal anterior de centros y balones aéreos. Quizá para afrontar la remontada, antes que en otros lemas facilones, el Madrid deba inspirarse en el espíritu de Isco. Pues la épica es lo último que necesita.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

12 comments

Me gustó mucho tu análisis, pero tu primer párrafo es muy confuso. Una crítica constructiva: si le reduces adjetivos la idea quedará mejor expuesta.

Se que no toca hablar de esto ahora. Pero a mi me dices (lo llevo pensando un par de semanas) un jugador que el Madrid pueda fichar ahora mismo y el nombre es sin ninguna duda Weigl. Creo que cambiando únicamente la pieza de Casemiro por Weigl el Madrid daría un salto de calidad muy muy importante. Habría que ver cómo se adapta y si está a la altura, pero mi nombre sería ese.

Si el Madrid juega como en los primeros 15 minutos, es para que ganen por 4 o 5 goles de diferencia en el Bernabeu. El Madrid tiene que jugar un partido serio en la vuelta para poder estar en semis, estamos hablando que enfrenta a una defensa muy debil.

El Madrid, si mal no recuerdo, va 6º en la clasificación de goles encajados esta temporada (hablo de la liga) y es cierto que en champions ha solventado bastante bien esa papeleta, pero ejemplos como los 3 goles en Donetsk y lo más reciente, la total descomposición de la defensa en los dos goles de ayer, me crean muchas dudas. Que es capaz de remontar contra los alemanes, claro que sí, que no va a encajar ninguno, bueno… veremos.

Es que lo de la defensa de ayer del Madrid… Sobre todo de los dos centrales es para hacérselo mirar, ayer en la salida de balón perdieron 3-4 balones que eran medio gol (¡¡¡¡3 o 4!!! balones de esos que deberían perderse uno cada 5 partidos). Muy de acuerdo con todo lo que se ha escrito aquí.

Hoy supongo que mi amigo merengue de la web que cree que es imparcial no comentará nada de la expulsión a Marcelo.Y que el penalti no era y si lo era el penalti a Bale.
En fin,el Madrid en el bernabeu yo creo que pasara,depende mucho también de la recuperación de Benzema.Porcierto ayer Bale si jugo bien
Un saludo y gran artículo.

Podemos (y debemos) hablar de lo futbolístico. De Casemiro, de Danilo, de Ramos, de Ronaldo, de Zidane. Pero la debacle del Madrid de ayer, como bien se apunta desde el título y el primer párrafo, trascendió lo meramente futbolístico.

A la primera (el discutible penalti de Casemiro), salió cruz; y el Real Madrid entró en combustión. Si hubiese salido cara, probablemente el Real Madrid hubiese abandonado el Volkswagen Arena con la eliminatoria sentenciada. Si hubiese salido cruz en Roma, probablemente ya no estaría aquí.

El equipo más grande de todos (en historia, en presupuesto) incapaz de templar los nervios. Viviendo en un alambre del que se cae a la primera perturbación. Eso es el Madrid. ¿Quién, viendo el partido de ayer, no tuvo la impresión de que esta película ya la había visto? Ante el Dortmund (dos veces), ante la Juve, ante el Schalke… y hace no mucho cada año en octavos.

¿Cómo -independientemente del entrenador, de los jugadores, del presidente- la gestión emocional de los partidos grandes del Real Madrid es tan sumamente pobre en la última década? ¿Es el contexto el que le lleva hacia ello? Especialmente cuando el equipo se sabe superior, ve una islita y se va hacia ella. Es ‘el Madrid de los naufragios’.

Guillermo Valverde ‏@willy_sagnol 12 hHace 12 horas
Lo peor que puede hacer el Madrid es inducir a la épica. Eso es lo que ha hecho a partir del 1-0 y así ha salido. Justo, justo lo contrario.

Por cierto, muy de acuerdo con este tuit. El Real Madrid tiene fútbol para remontar un 2-0 a casi cualquier rival. Al Wolfsburgo, por supuesto también. Lo que genera dudas es -nuevamente- la gestión anímica de la remontada. Es saber cómo va a defender cada córner, cada contragolpe del Wolfsburgo, sabiendo lo trascendente que sería un gol de los alemanes. Es interpretar cómo el Madrid va a convivir con el paso de los minutos si no logra meter gol. En el momento en que se recurra a la épica y cada uno monte la guerra por su cuenta, la eliminatoria ya se habrá acabado.

Totalmente de acuerdo con todo lo escrito, y le voy añadir un par de cosas.

1- Isco, mejoró el equipo con su entrada pero hubiese mejorado más si moviera más rápido el balón.

2- Lo de Cristiano de 9 siempre es un fallo y no se como lo siguen poniendo. Benzema cuando va pedir el balón al medio, lo da de cara y se queda en el sitio para que aprovechen los espacios bale y cristiano, pero cuando lo hace cristiano, como al momento quiere estar en el área para rematar, quita la opción de que alguien sorprenda. La Cristianodependencia que tienen los jugadores del Madrid, en el sentido malo, de que todos los balones tienen que ser para él, fastidia al equipo.

Totalmente de acuerdo,es más ayer era un partido para buscar más a Bale.Tenía a Vierinha totalmente amargado.Para mi cr tiene que jugar en banda o se pierde el potencial suyo y del equipo.Y lo de benzema insisto,si no está,pierde muuuucho el Madrid en ataque

Hombre el Wolfsburgo el mas debil.. Habria que ver si perderia con el Benfica el Atleti o el City. Y sobre si fue fortuito, hombre, que Cristiano se le anule un gol por un centimetro, que marquen por un penalti absurdo, y que luego antes del 2-0 y el desquicio del Madrid, Benzema falle dos cantadas.. Un poco fortuito si es. Si juegan 10 veces 9 el Madrid habria sacado un buen resultado. Aunque si de acuerdo en que Zidane no supo gestionar los nervios. Me esperaba una reaccion en la segunda parte. Calmar el partido, tocar. Y en lugar de eso vi un Madrid desquiciado y nervioso perdido que debido a su desorden nos pudieron caer mas.

Y si, Draxler es un jugadorazo. Aunque tambien demosle un poco de demerito a Danilo. Sea como sea tsngo confianza en que el Madrid va a arrasar en la vuelta. Hay que confiar

Deja un comentario

*