Los estímulos individuales… y los colectivos

Messi Suarez Mascherano Focus

El muro del APOEL pareció un castillo de arena en Nicosia. Una estructura defensiva mucho más vulnerable que la que había reducido el poderío atacante del PSG dos veces y el del propio Barcelona en el Camp Nou a discretas victorias por la mínima. Los estímulos individuales de un Messi insaciable en la carrera hacia todos los récords y de un Suárez deseoso de acabar con su sequía azulgrana activaron al cuadro de Luis Enrique, pero sería injusto atribuir solo a sus intereses particulares la mejoría colectiva que experimentó el fútbol del conjunto catalán con respecto a sus prestaciones anteriores en esta Champions. La pelota circuló viva, rápida, y Rafinha -antes de ser expulsado- le aportó al equipo una característica que el Barça no ha tenido en la posición de interior en los últimos años: la de superar rivales mediante la conducción y la aceleración con la pelota controlada. Tiene este equipo de Lucho varias cosas por pulir aún, especialmente en el apartado defensivo, pero su ataque empieza a ser verdaderamente emocionante. No hablamos ya de un equipo que te somete mediante cadenas de pases: se ha convertido en un bloque que parte de esa idea pero que cuenta con la inestimable ayuda de numerosos futbolistas con desequilibrio individual. ¿Tuvo el Barça de los Eto’o y Henry, o el de los Pedro y Villa, la posibilidad de juntar a gente con tanta invención y -ojo, aquí está lo distinto- tanta capacidad de improvisación en los últimos metros? Incluso cuando funcionaba como un reloj, en ese conjunto glorioso e irrepetible Messi e Iniesta eran quizá los únicos atacantes que eran permanentemente imparables tanto en el uno contra uno sin la ventaja de los espacios y ante tres o cuatro marcas pegajosas como a la hora de filtrar pases inimaginables después de atraer a muchos adversarios y dejar libres a unos cuantos compañeros. Dicho de otro modo: aunque el camerunés, por poner quizá el ejemplo más exitoso, ofreció un tremendo rendimiento y desatascó muchísimos partidos gracias a sus incontables virtudes, lo que se le aprecia a este equipo es que cuenta con varios jugadores a la vez que hablan el lenguaje futbolístico de Messi. Y por ahora, y ésta es la mejor noticia ante las dudas razonables que podían surgir, todo funciona armónicamente. A Suárez, Neymar y Messi -el brasileño ayer no jugó, pero sí el sábado ante el Sevilla– empieza a vérseles encantados de jugar juntos. Este equipo de Luis Enrique no está aún a la altura del de Guardiola en lo colectivo -es más que evidente-, pero tiene quizá a más intérpretes de primer nivel mundial capaces de marcarse un recital en solitario cuando las noches amenazan con ser frías y largas. Y de hacer magia astral si ese talento lo combinan con los de los demás. Algo parecido a esto último sucedió en Nicosia ante un rival débil pero que, no lo olvidemos, encajó anoche los mismos goles que le habían marcado en los cuatro partidos anteriores de Champions juntos.

Suárez Barcelona FocusLuis Suárez anotó en Nicosia su primer gol con el Barcelona en partido oficial tras una maniobra excelente. (Foto: Focus Images Ltd).

La aportación de Mascherano en la posición de medio centro fue otra excelente noticia para el cuadro del técnico asturiano en la noche chipriota, aunque esta solución alternativa por ahora sólo parezca utilizable los días en los que descanse Busquets. De todos modos, si el partido se podía tomar como una vara de medir a un centro del campo inédito, el trío formado por el argentino, Rakitic y Rafinha pasó la prueba con nota. E insistiendo en que el Apoel no es el Bayern de Múnich, no hay mejor forma de valorar el trabajo de uno mismo que comparándolo con el que se hizo ante la misma oposición hace un par de meses. La noche de bostezos de la primera jornada estuvo varios mundos por debajo en cuanto a ritmo de balón y frescura en los movimientos individuales y colectivos que la que ofreció ayer el conjunto de Luis Enrique, que encadena pues dos muy buenas actuaciones consecutivas tras el parón de selecciones.

Foto: Focus Images Ltd.

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4 comments

Parece mentira pero Mascherano le da más dinamismo el centro del campo que Busquets, lo que no quiere decir que no piense que Busquets es el mejor mediocentro puro que he visto en años y años. Alguna solución habrá.

Luis Suárez es un jugador maravilloso, aunque eso ya lo sabíamos. La delantera titular del Barça es de auténtico miedo.

Rafinha y “superar rivales mediante la conducción y la aceleración con la pelota controlada”, es cierto que no lo hemos visto en años, al menos en los dos años o año y medio que Iniesta está desaparecido. Era una de las principales características del albaceteño.

Totalmente de acuerdo, pareció como si esa desidia fuera de casa y falta de velocidad ayer hubieran desaparecido por completo, me recordó a los primeros partidos de Enrique a los mandos donde la salida del balón del equipo rival era acosada una y otra vez por la gente de arriba mostrando nuevos brotes y un caracter diferente, esta vez mas veloz y vivo por llamarlo de alguna manera.

No obstante espero comprobar que ocurre fuera de casa con equipos con mejores defensas individuales y con repliegues ofensivos que realmente hagan daño, veremos que ocurre cuando llegue la hora del lobo.

El movimiento de Luis Suarez en el 1-0 es de traca, como todo el partido del Uruguayo, también coincido con lo de Mascherano, ayer fantástico como medio centro defensivo, pena que la ecuación fichar a otro central no tenga solución en Camp Barca…

Creo que este Barça es el peor de los últimos 10 años. No recuerdo un equipo campeón con solo 3 atacantes buenos y morralla en el resto del equipo.

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