Aroma a competición pura

Bayern Munich v ArsenalUEFA Champions League

Guardiola ya ha cumplido. Campeón con brillantez en Bundesliga, al menos en semifinales de Champions League y como mínimo finalista de la DFB Pokal, el balance de su primer año en la capital de Baviera merece un crédito suficiente como para que nadie lo califique de fracaso, sino todo lo contrario, como el esperanzador comienzo de un proyecto ilusionante. Si pierde, y más aún si lo hace con contundencia, habrá voces críticas que harán ruido (ya conocemos cómo funciona Bild y la verborrea de algunas personalidades con eco), pero lo cierto es que lo que de él se esperaba en su año I es justo lo que está haciendo: competir bien en todo, llegar al mes de abril-mayo disputando los títulos y, por el camino, empezar a construir. La gran mayoría de la gente en Alemania y de los aficionados del Bayern Munich aplaude su gestión de la herencia recibida por Heynckes, un equipo campeón de todo, y un par de resultados negativos ante los gigantes de Europa no van a hacer cambiarles radicalmente de opinión. Si no ganara nada más, si se quedara justo como está, su año sería muy parecido al primer año de los dos últimos grandes entrenadores que han pasado por el gigante bávaro: van Gaal y Heynckes. Uno empezó un ciclo de la nada (se inventó a Thomas Müller y a David Alaba, al Schweinsteiger mediocentro, cambió al 4-2-3-1, etc), otro lo actualizó con brillantez  y, por último, a Pep Guardiola le va a tocar gestionar su fin. Porque, no lo olvidemos, Pep ha recibido una plantilla con algunos jugadores muy jóvenes (Alaba, Müller, Götze, Kroos), pero con muchos de los hombres capitales de los últimos años en el periodo final de sus carreras (Robben, Ribéry, Schweinsteiger, Lahm). Este periodo de transición (ni puede, ni debe revolucionar un equipo que ha sido campeón de todo), la lógica tardanza en la aclimatación de sus ideas y, por qué no decirlo, un año especialmente convulso en la enfermería fruto de la intensidad de la 12/13, ha provocado que Pep no haya podido convertir este equipo en algo 100% suyo. Por supuesto que ha ido introduciendo muchas de sus ideas y ha empezado a cambiar aspectos fundamentales del equipo que recibió de Jupp, pero lo cierto es que este Bayern aún no es un equipo redondo, es vulnerable,  tiene muchísimo margen de mejora y le faltan un par de piezas para que se convierta en lo que soñó el de Santpedor en algún ático de Manhattan. Puede ganarlo todo porque cuenta con una gran plantilla plagada de individualidades determinantes, un buen funcionamiento colectivo  y un genio del micromanagement como es Pep Guardiola, pero lo cierto es que sería una sorpresa que el gigante bávaro demostrara en los partidos decisivos del año una solidez de juego que sólo hemos visto de forma irregular a lo largo de la temporada. Ni ante el United, ni ante el Arsenal, ni en muchos de los partidos de este tramo final de temporada se ha impuesto desde una brillantez colectiva despampanante, sino que lo ha hecho, no sin sufrir, a través del carácter competitivo de algunos de sus jugadores (eso es algo que su plantilla tiene en cantidades industriales), de los planteamientos y la gestión de los detalles del catalán y de un par de individualidades que han aparecido cuando deben hacerlo (Mandzukic, Robben, Müller).

Arjen Robben: Tal y como venimos jugando en los últimos partidos, no creo que nadie pueda calificarnos de favoritos.

La presión agresiva le sofoca

Dante llegó en 2012 al Bayern procedente del Gladbach. (Foto: Focus Images Ltd)Dante tiene dificultades para salir con el balón jugado. Foto: Focus Images Ltd.

Ha corrido la voz: la mejor forma de competir ante este Bayern es yéndole a buscar de forma agresiva a la salida de balón, presionándole a toda cancha directamente a sus defensores, no dejando que los de Pep Guardiola sean capaces de empezar las jugadas con libertad.  Si el Bayern se había paseado más o menos con comodidad en Bundesliga y había ido superando, a través de las soluciones de Guardiola, los obstáculos que los entrenadores rivales ideaban en forma de planteamiento, desde que Verbeek (al que curiosamente parece que despedirán mañana) consiguió hacerles sufrir con su humilde plantilla mediante un comportamiento defensivo radicalmente distinto al que habíamos visto hasta ese momento, el equipo bávaro no ha dejado de pasarlo mal cuando los rivales adoptan esa actitud.  Klopp, Tuchel, Moyes, Hecking, Lieberknecht… Desde ese momento, casi todos los entrenadores que han tenido que crear un planteamiento con el que competir contra el equipo muniqués, se han decantado por una presión fulgurante, en la que la defensa se adelanta hasta justo por detrás de la línea del centro del campo, los centrocampistas rivales muerden a los medios bávaros, tratando de que no puedan recibir cómodos ni darse la vuelta y los delanteros y extremos van a encimar a los centrales rojos, los encargados de dar una salida limpia. Y no todos han ganado, pero todos han conseguido el consolador trofeo de acumular minutos de auténtico sufrimiento bávaro. Veamos por qué:

1. Los centrales del Bayern no son especialmente hábiles encontrando soluciones con el balón en los pies y retrocediendo tras pérdida tampoco son muy rápidos. Ni Dante, ni Javi Martínez, ni Boateng son excelsos en este aspecto. Cuando están obligados a ser ellos los que inicien el juego, su salida es lenta y parsimoniosa, y si tienen que correr hacia atrás muestran sus carencias.

2. Sin Thiago, ninguno de los centrocampistas bávaros tiene especial capacidad de giro, de darse la vuelta, de salir con agilidad de una presión que les esté encimando. Sufren cuando reciben de espaldas.

3. Pese a los numerosos cambios introducidos por Guardiola, hay algo que no ha cambiado respecto al Bayern Múnich más reciente: lo más peligroso del equipo siguen siendo sus extremos. Alejar de tu portería a Robben, a Ribéry y a Müller, los jugadores más determinantes del equipo, obligarles a bajar a por el balón a posiciones donde no son peligrosos, es un buen primer paso para resistir. Por supuesto, siempre corres el riesgo de que el equipo cometa errores en la presión y encuentren un pasillo hacia tu meta, o que ganen balones al espacio a tus defensas y quedes vendido.

4. Una vez el Bayern consigue ordenarse con el balón, suele recuperarlo con velocidad en cuanto lo pierde. Es decir, cuando el equipo bávaro se enfrenta a un rival replegado, es muy difícil para el mismo conseguir salir cuando recupera el balón, porque los jugadores del Bayern están muy bien colocados y tienen la orden de ir todos a tratar de recuperar la pelota en cuanto la pierdan. Sin embargo, si les robas el balón en plena salida, no sólo estás mucho más cerca del área de Neuer, sino que también pillas al rival desorganizado.

5. Es muy difícil sostener al Bayern 90 minutos replegado. Tienen tanta calidad individual en los últimos metros que acaban encontrando el hueco en el 99% de las veces. Ya sea una recepción de Götze, un disparo de Kroos, una internada de Robben o un cabezazo de Mandzukic: si están cerca de tu portería, es difícil que no acaben encontrando la forma de marcar.

Dicho esto, ¿irá el Real Madrid a encimar al Bayern de Múnich de forma agresiva a la salida de balón? Lo más normal es que no. Primero, porque cuando lo han hecho (el Clásico del Bernabéu), han demostrado ser un equipo vulnerable y poco ordenado tácticamente. Después, porque no parece que ni Benzema, ni Cristiano ni Bale sean los jugadores más idóneos para este tipo de propuesta. Sin embargo, no se puede descartar.

El Bayern del control, el más temible de todos

Si Guardiola pudiera elegir el planteamiento de su rival, casi con total seguridad se decantaría por lo que seguramente haga el Real Madrid mañana: el repliegue atrás que tan buen resultado le dio en la final de Copa en Valencia. El Bayern que el catalán ha construido (o que está empezando a construir) cuenta con todo un repertorio de mecanismos para atacar rivales que le ceden los espacios iniciales y se encierran cerca de su portería. De ninguna forma el Madrid va a vivir tan cómodo sosteniendo al gigante muniqués como lo hizo contra el FC Barcelona. A esto se va a tener que enfrentar.

1. Falsos interiores. Guardiola aprovecha no sólo la verticalidad de Alaba y Lahm/Rafinha para ganar línea de fondo y provocar 2×1, sino también que ambos laterales han jugado de centrocampistas durante varios periodos de su carrera y que los dos tienen una capacidad asociativa y de gestión de juego notable. Para ello, durante toda la temporada hemos visto un movimiento absolutamente innovador del entrenador catalán: cuando el Bayern tiene el balón, el mediocentro baja a la altura de los centrales, ambos se mantienen muy abiertos, y los dos laterales se colocan en el rol de interiores, dándole al equipo varias opciones de pase y permitiendo que los centrocampistas puedan situarse a una altura superior. Algo así:

 

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Los falsos interiores de Guardiola

2. Centros al área para Mandzukic y Müller. Guardiola es un magnífico gestor de recursos. Sabe aprovechar, dosificar y explotar las piezas que tiene a su disposición como nadie. En la plantilla que se encontró cuando aterrizó en el club, estaba, según sus propias palabras, “el mejor jugador del mundo dentro del área”, aka Mario Mandzukic. Por ello, Pep ha insistido en algo que no estaba presente en su obra hasta ahora: los centros al área. Tanto Ribéry como Robben, si no pueden irse hacia dentro, saben que dentro del área hay un cabeceador formidable.

3. Desplazamiento en largo de Kroos y Schweinsteiger para pillar al rival basculando. Si el Bayern intuye que no está siendo capaz de desordenar al rival y que su rival está bien colocado en el repliegue, tanto Kroos como Bastian Schweinsteiger tiene una pierna diestra milimétrica y saben que en el otro extremo del campo hay un jugador abierto esperando para recibir y con espacios por explotar. O simplemente está Mandzukic por ahí, que baja lo que le eches y te permite ganar metros y acercarte a Casillas.

4. Recepciones entre líneas de Götze. El ex del Dortmund no necesita ser constante para ganarte un partido. Basta una silenciosa recepción a la espalda de los mediocentros y en décimas de segundo tiene la frialdad y la técnica para firmar una acción decisiva que decida el partido. Xabi y Modric tendrán que estar muy pendientes del bávaro.

5. Kroos jugando de cara es peligrosísimo. Lo vimos ante el Arsenal: pese a su extraño bajón al final de temporada, el ex del Leverkusen es un centrocampista brutal. Capaz de otorgar ritmo a la circulación, desplazarse en largo, en corto, filtrar un pase decisivo o disparar a puerta como pocos en Europa, con cualquiera de las dos piernas. Su exhibición en el Bernabéu hace ya 2 años aún queda en el recuerdo colectivo.

6. Los extremos. Ni un Robben que está al mejor nivel de su carrera, ni Ribéry, ni Müller necesitan que el equipo esté jugando especialmente bien para ganarte un partido, como quedó demostrado en el Allianz ante el United del malogrado Moyes. En el intercambio de golpes, el Bayern también cuenta con grandes bazas.

Cabe apuntar que cuando el Bayern somete al rival y se instala en el campo contrario, suele situar a sus centrales muy muy adelantados, para que sean capaces de anticipar y parar contras eventuales. Esto exige que se produzcan duelos individuales, físicos, en los que los no especialmente rápidos defensas bávaros no tienen las de ganar. Si Welbeck les hizo muchísimo daño simplemente tirando desmarques de ruptura cuando su equipo tenía el balón, Cristiano, Benzema y Bale pueden ponerse las botas.

El Real Madrid ya tiene el alma de Ancelotti, el de competir en las grandes noches

 

Ancelotti Focus

Carlo Ancelotti ya va impregnando al Real Madrid de su idiosincrasia. Foto: Focus Images Ltd.

Ancelotti nunca se ha caracterizado a lo largo de su carrera por crear sistemas perfectos, engranajes rodados, equipos que por pura armonía colectiva se impongan a sus rivales. De hecho, es lo que más se le ha achacado al entrenador italiano: pese a que es uno de los pocos elegidos que cuenta con dos Copas de Europa en su palmarés como entrenador, en las competiciones de regularidad sus equipos no han conseguido rendir como sí lo hicieron en los días importantes. Para muestra, un botón: su Milán de Maldini, Nesta, Cafú, Pirlo, Kaká, Seedorf e Inzaghi sólo ganó una liga italiana en 8 años y quedó en varias ocasiones por detrás del segundo puesto.

Carlo prometió un fútbol ofensivo al llegar a Madrid y alcanzó durante algún tramo de la temporada minutos de gran juego y de identidad propia y sólida, pero lo cierto es que en los dos partidos más trascendentes de su época reciente como entrenador blanco, la vuelta ante el Borussia Dortmund y la final de Copa del Rey, el equipo blanco los resolvió replegados y compitiendo al más puro estilo italiano. Parece que queda claro que, llegados a estas alturas, lo que hayamos visto hasta ahora es irrelevante: lo que importa es competir y seguir hacia adelante. Soluciones a corto plazo más que propuestas globales.

Que el Madrid sabe vivir bien sin balón es algo que quedó meridianamente claro en la final de la Copa en Valencia, en la que apenas concedió un par de ocasiones claras a su rival culé. El cuarteto Ramos-Pepe-Xabi-Modric es pura épica, una estructura defensiva muy potente. Sin embargo, esa actuación fue en un contexto en el que no estaba Cristiano Ronaldo y en el que Di María e Isco permitían que el Real Madrid se cerrara en un 4-4-2 en el que Bale y Benzema quedaban con poca responsabilidad defensiva. Si al final, como todo parece apuntar, la BBC se encuentra a su disposición al completo: ¿quién se sacrificaría en la banda derecha? ¿Son Bale, Benzema o Cristiano lo suficientemente disciplinados para replegar en un 4-4-2 en una banda en la que atacan Alaba y Ribéry?  Y lo más importante, ¿defender en un eventual 4-3-3 es sostenible ante un equipo que puebla tanto el centro del campo como el Bayern de Guardiola? Como está comentado anteriormente, replegar ante el Bayern va a ser mucho más complicado de lo que lo fue contra el FC Barcelona. Carvajal, ante Alaba y Ribéry, tiene la oportunidad de consagrarse a nivel defensivo.

La disponibilidad o no de Cristiano Ronaldo cambia absolutamente el guión del partido. No sólo por la obvia magnitud del jugador, sino porque el portugués es, en sí mismo, un argumento contragolpeador. Su sola presencia es la diferencia entre que el Madrid sea constantemente peligroso al contraataque y que el Bayern pueda vivir relativamente tranquilo. Tanto en Valencia como en Dortmund quedó claro: este Madrid no es un especialista al contraataque, pese a que el gol que le dio el título de Copa del Rey pueda insinuar lo contrario. Si el portugués acaba jugando, puede ser la clave para explotar la débil transición defensiva alemana. Es muy superior a los centrales bávaros y su combinación con un Karim Benzema que está en el mejor momento de su carrera puede ser una de las llaves del partido

Isco o Di María: la calma vs el nervio

Quizá Carlo no tenga que elegir y la baja de Cristiano Ronaldo le obligue a juntar a ambos, pero si el portugués está finalmente disponible, Ancelotti tiene que decidir quién acompaña en el centro del campo a Xabi Alonso y a Luka Modric. Por un lado, Isco ha estado entre los dos-tres mejores jugadores del Real Madrid en este tramo final de temporada. Frente al BVB en la vuelta, en el contexto más crudo que uno pueda imaginar, el del Arroyo de la Miel le dio al equipo justo lo que precisaba,la calma y la asociación necesaria, mientras que en la final de Valencia él origina y desencadena las dos jugadas de los goles blancos. Lo que elija Carlo depende de cómo interprete que vaya a ser el partido. Si intuye un partido de orden, de ritmo lento y ataques pausados, el malagueño es quizá más idóneo para gestionar el juego del equipo madridista, ser resolutivo y hasta aparentemente es más ordenado defensivamente que el argentino. Si lo que Carlo cree que va a pasar es un partido de transiciones, de ida y vuelta, de desorden y de decisiones frenéticas, para ello el argentino es el jugador ideal. Juegue quien juegue, tendrá que colaborar ya que por ese lado ataca un tal Arjen Robben.

 

a vs Away team - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd

 

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5 comments

En mi opinion Guardiola ha hecho demasiados cambios en el Bayern. Con Martinez-Schweinsteiger de mediocentros y Kroos liberado este equipo defendia de maravilla y atacaba de maravilla, con espacios y sin ellos, con sol y con lluvia. El equipo aun no sabe jugar a lo que se le pide ahora. Con esta plantilla es imposible no competir, pero falta Badstuber para sacar el balon jugado, y falta estabilidad tactica. Variar esta bien, pero a partir de un once fijo que te cumple. Si varias todos los dias al final vuelves locos a los jugadores, y mas cuando no se esta jugando todo lo bien que se desea este punto cobra mayor importancia.

Efectivamente probablemente el Madrid no va a presionar a los centrales. Y puede ser una ruina encerrarse atras, pero tampoco creo que se deje avasallar. Por otra parte si el Bayern concede muchos espacios, Di Maria, Bale y Cristiano pueden hacer un destrozo. La verdad no veo un favorito claro, sino mas bien al reves, veo un duelo igualado. Por una parte el Madrid ha dejado muchas dudas, pero es que el Bayern tampoco esta precisamente fino. Creo que es probable un empate con goles

Hombre, no sé… he de reconocer que a mí me gustaba más el equipo de Heynckes, porque me parecía más sólido, sencillo y competitivo. Sabías que su base era un mediocampo físico, asfixiante pero con talento, siempre con un recambio ideal cuando acuciaban el cansancio, y arriba dos puñales en banda con habilidad suficiente para decicidir cualquier partido, y delanteros con mucho gol. La defensa, sobria, con una pareja de centrales complementaria y dos de los mejores laterales a nivel mundial en sus respectivos perfiles.
Pero Guardiola ha dado un pasito más, y sólo hay que tener algo de paciencia. En su primera temporada ha arrasado Alemania, y en Champions de momento llega hasta semifinales. Se ha sabido sobreponer con variantes tácticas a lesiones determinantes.
Yo diría, en primer lugar, que con esa plantilla y esos fichajes, es relativamente fácil triunfar.
Pero diría también que haber bajado el nivel de exigencia tras ganar tan pronto la Bundesliga les perjudica. Ahora llegan para medirse a un gran Real Madrid, un equipo completo y peligroso… y están desinflados.
Por cierto, en cuanto a Badstuber, ya con Heynckes pasó una temporada en blanco. Fue determinante con Van Gaal. Espero que Guardiola tenga paciencia con él y le dé una oportunidad para probarse tras su lesión. Es evidente que necesita fichar en defensa para la temporada próxima, y Badstuber puede servir si recupera parte de su mejor versión.

Hombre, teniendo en cuenta que JM se perdió todo el arranque de la competición y Schweini los meses más decisivos de Mundialito + Bundesliga… pues se pueden entender todos los cambios que ha hecho Pep buscando encajar las piezas de las que disponía.

Pongo aquí los tres tweets que he puesto al respecto, que me interesa saber vuestra opinión.

El Real Madrid-Bayern presenta dos contextos completamente distintos, que se bifurcan en cuatro opciones imposibles de descartar.

Contexto 1: Presión alta del Real Madrid.

Opción 1: El Bayern no consigue salir.

Opción 2: El Bayern aprovecha la espalda de Di María/Isco.

Contexto 2: Real Madrid espera en campo propio.

Opción 1: CR7 y Bale no ayudan def. Superioridad FCB.

Opción 2: FCB no define. Contragolpe.

Estoy de acuerdo con lo que comentas. Aunque veo mucho mas probable lo de que no haya presion alta, sino que el Madrid juegue mas replegado y le ceda la iniciativa al Bayern. Cosa que, habiendo leido el otro articulo parece un error, porque los equipos a los que mas apuros han sometido al Bayern han sido los que le han presionado arriba, pero sinceramente no te imagino al Madrid en plan Mourinho presion alta. Me doy con un canto en los dientes si, ya que defienden, al menos bajen a ayudar CR/Bale xD

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