La última tormenta del Vicente Calderón

General view of the stadium showing the Champions League trophy on display pictured ahead of the second leg of the UEFA Champions League semi-final at Vicente Calderon Stadium, Madrid
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222
10/05/2017

No nos fallaron. Ni el Cholo, ni el Atlético de Madrid. De la mágica mística que rodea al club rojiblanco desde que le entrena Simeone siempre esperamos milagros y si encima entra en acción un elemento tan poderoso como es la emocional despedida de su majestuoso hogar nos sentamos expectantes a ver una epopeya imposible. Y ocurrió. En quince minutos, se inventaron un partido que no existía. Y obligaron a las dos generaciones históricas de ambos clubes madrileños a poner en liza los atributos que le han llevado a ser dos de los principales dominadores de la competición en el último lustro. De un lado, la energía, el ímpetu y la convicción de los rojiblancos, derribando traumas pasados y luchando contra los elementos. Enfrente, la grandeza, serenidad y aplomo de un grupo de futbolistas que sienten esta competición como propia y que permanece estoica ante los golpes. Vimos un derbi con todas las letras.

Atlético de Madrid 2 (Saúl 12′, Griezmann 16′)
Real Madrid 1 (Isco 41′)

real madrid vs atleti - Football tactics and formations

El Cholo Simeone rescató la receta que le sirvió para eliminar a FC Barcelona o Bayern de Múnich en ocasiones anteriores. Consiste en 15 – 20 minutos iniciales de auténtica estampida, de una infernal energía. Sus fieles guerreros volcaron el campo hacia la meta rival a través de una intensidad inicial inesperada con la ayuda de un Vicente Calderón efervescente. Mediante el juego directo hacia Saúl y Torres, el Atlético de Madrid llevaba el balón a campo contrario y después embestía en cada segunda jugada y balón dividido hasta desorientar al rival con su ímpetu. Se aprovechaba de la poca profundidad del ataque blanco para ir a encimar cada vez que el Real trataba de salir, pues sabía que esos metros concedidos no eran penalizados. Con la especial colaboración de un inmenso Carrasco, que buscaba enfermizamente la superioridad sobre Marcelo por su banda derecha, el Atleti consiguió lo que quería: sembrar el caos. Y durante ese caos, logró dos goles. Un impecable testarazo de Saúl Ñíguez, que volvió a ver puerta una vez más en una gran cita, y un penalti transformado por Griezmann tras un flagrante error de Varane sobre Torres. Había partido. Había eliminatoria.

Durante ese sofoco inicial rojiblanco, ya se alzó una figura por encima del resto en el conjunto merengue. Se habla de Isco Alarcón, que a día de hoy es un acontecimiento por sí solo. Un futbolista en pleno apogeo, exprimiendo cada gota de su talento a través de una determinación escandalosa. Estaba destinado a ser un suplente de lujo y se ha acabado haciendo con el equipo, hasta el punto de que fácilmente puede ser el mejor futbolista blanco a 11 de mayo de 2017. El malagueño y su portentosa omnipresencia sirvieron de constante desahogo ante el acoso atlético. Para batir presiones, nada como su arsenal de movimientos, aceleraciones y pausas. Fue la luz en medio de la tormenta.

Antoine Griezmann of Atletico Madrid scores their second goal from the penalty spot to make it Atletico Madrid 2 Real Madrid 0 during the second leg of the UEFA Champions League semi-final at Vicente Calderon Stadium, Madrid Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222 10/05/2017
Griezmann hizo el 2-0. Foto: Focus Images Ltd

Y la tormenta pasó. Ese nivel de activación mental y física no es sostenible durante 90′ minutos y, tras los sucesos emocionales de los goles, el conjunto rojiblanco bajó el pie del acelerador. El Real Madrid pudo hacer pie en el partido, desplegarse sobre el césped. Y se dio cuenta de que estaba de una pieza. Todo en su sitio. Habían sufrido dos goles en 15′ minutos ante un atronador Vicente Calderón, la tentación de venirse abajo y aterrorizarse ante el paso de los minutos estaba ahí, pero mentalmente estaban intactos. Ramos para Kroos, Kroos para Isco, Isco para Modric, Modric para Marcelo, Marcelo para Benzema. Empezó a tejer cadenas de pases con la grandeza que sólo dos Copas de Europa en tres años te pueden dar, como si nada de lo anterior hubiera ocurrido. Nunca dudó de lo que era. Con una templanza y confianza alucinante, mitigó el ritmo y se hizo con el control del juego.

Aunque no generaba ocasiones. No estaba cerca del gol. El peculiar sistema de Zidane y la ausencia de desborde individual no ayudaba a penetrar en la estructura rojiblanca, por lo que se asociaba cerca de la frontal rival pero no se las veía con Oblak. Continuar así era arriesgado, pues en cualquier momento el Atleti podía igualar la eliminatoria. Necesitaba veneno. Acudió a su rescate Karim Benzema para inventarse una ocasión de la nada, en una deliciosa acción que supone la merecida foto que le vuelve eterno, el momento inmortal que ajusticia a un jugador que ha aportado tantísimo al idilio que mantiene el Real Madrid con la Copa de Europa en los últimos años. Le ganó la espalda a Savic ante un saque de banda de Cristiano Ronaldo, protegió el balón ante la llegada de Godín, ganó línea de cal y frenó hasta juntar a estos dos y la llegada al auxilio de Giménez, y con un finísimo zigzagueo los dejó atrás mientras visualizaba un nada evidente pase a Toni Kroos, que acabó por remachar un Isco que estaba en todos lados y por supuesto también allí para cazar el rebote. Karim, discutidísimo, ha sido absolutamente decisivo en las tres eliminatorias que ha pasado el Real Madrid hasta llegar a Cardiff y si el conjunto blanco gana la Duodécima, él tendrá mucha culpa de ello.

El tanto, y el momento en el que se produjo, acabaron por apaciguar la eliminatoria. Y cada vez que el Atlético trataba de reaccionar, aparecía un sensacional Keylor Navas para evitar darles vida y recordarnos que ha recuperado la inspiración. Pese a que sus vecinos no le permitieron ahorrarse un sólo esfuerzo, el Madrid estará en Cardiff. Superó con nota la ya legendaria tormenta del Vicente Calderón.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

uena puesta en escena del Atleti, que en los primeros 15 minutos con intensidad y acierto lograron algo impensable a priori como meterse en la eliminatoria. La presión elevada que hicieron no supo sortearla el Madrid y a partir de recuperaciones en zonas peligrosas, eran capaces de plantarse cerca del área en 2-3 toques. Me gustó muchísimo esta primera fase por parte colchonera.

Tras el segundo gol, el Atleti pasó a ejercer un plan más conservador, y a eso se unió que el Madrid comenzó a salir desde atrás gracias a la dupla en la base Kroos-Modric más las apariciones entre líneas de Isco Alarcón, que fue una “nevera”, cada vez que cogía la pelota dormía el partido, lo que poco a poco mermaba al Atleti que no conseguía recuperar la pelota rápido cuando la tenía el malagueño.

Y ya cuando terminó de congelarse es cuando apareció la magia de Benzema. El Atleti dejó de creer en el imposible que suponía anotar 3 más con el hándicap del esfuerzo ya hecho y el Madrid no tuvo más que aguantar para que se mantuviera el marcador.

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