Barça-Milan: ruidos diferentes

Martino espera mejorar el resultado de la última Copa América. Foto: Focus Images Ltd.

Ayer, en las conferencias de prensa previas al duelo entre el Barcelona y el Milan, se habló de crisis en ambos bandos. Se pronunció la palabra, al menos. Llama la atención, especialmente si tenemos en cuenta que el conjunto azulgrana no ha perdido desde que llegó Gerardo Martino y lidera su grupo de la Champions League. Más lógico parece el nerviosismo en el cuadro lombardo: ha sumado un punto de los últimos nueve posibles en la Serie A y se encuentra en la undécima posición, a 12 de la Europa League, a 16 de la Champions y a 19 del líder.

Uno puede comprender que Martino no entienda nada de lo que sucede a su alrededor. El Barcelona ha vivido instalado en una situación absolutamente extraordinaria en el mundo del fútbol: ganar casi siempre y jugar mejor que nadie casi todas las semanas. Esto no es normal: es excepcional. Y pretender que sea eterno es aspirar casi a un imposible. El equipo azulgrana ya fue más imperfecto en el primer año post-guardiolista (pese a sus impresionantes números en la Liga) y ahora, a mi modo de ver, lo que preocupa es que se produzca una ruptura total con el pasado. Al proceder de una escuela distinta, a Martino se le va a examinar cada actuación concreta con más atención y más dureza. Un partido discreto en los tiempos de Tito generaba menos ruido porque nadie ponía en duda que Tito quería mantener los conceptos del guardiolismo. Se asumía que alguna vez no se podía ganar tan bien, pero se asociaba a las dificultades lógicas que de vez en cuando te presenta el fútbol, sin temer por una revolución que acabara con el ciclo más brillante de la historia del Barça.

 

Gerardo Martino ha protagonizado los debates en la previa del partido (Foto: Focus Images Ltd).
Gerardo Martino ha protagonizado los debates en la previa del partido (Foto: Focus Images Ltd).

Hay tres partidos en los que el Barça ha ganado y Martino se ha visto expuesto a preguntas punzantes: el del Rayo, el de Vigo y el último derby ante el Espanyol. Creo que conviene distinguir los dos primeros del último. En Vallecas y ante el Celta, el Barcelona juega más directo pero lo hace precisamente porque tiene en cuenta las características de sus rivales. Los equipos de Jémez y Luis Enrique son los más osados de Primera División. Rozan, por momentos, cierta tendencia al harakiri. Sabiendo que iban a defender muy arriba y que buscarían sacar la pelota jugada desde atrás, el Tata optó por sus centrocampistas más directos y verticales en ambos duelos: Alex Song y Cesc Fàbregas. Jugadores de ritmo Premier para partidos que iban a tener ritmo Premier. Asumió que el intercambio de golpes que proponían los adversarios era beneficioso para el Barcelona si elegía a sus jugadores más idóneos para las transiciones rápidas. Y en ambos encuentros acabó ganando por goleada.

El del Espanyol fue radicalmente distinto. El conjunto de Aguirre se encerró, defendió con una línea de cuatro y otra de cinco muy cercanas ambas al área y no dejó huecos. No jugaron ni Song ni Fàbregas porque era un partido para los especialistas del famoso ataque posicional: del mover la pelota de un lado a otro y tirar desmarques sin balón hasta generar los espacios que el adversario te niega. De nuevo, elección de centrocampistas en función del partido que uno se va a encontrar. Considero que este enfrentamiento contra el Espanyol fue más discreto por parte del Barça que los famosos encuentros de Balaídos y Vallecas en los que tanto se cuestionó que se jugara más vertical. Es innegable: frente a los blanquiazules al Barça le costó mucho más ganar el partido. Y generó muchísimas menos ocasiones. Pienso que es más importante que el equipo de Martino trabaje en perfeccionar su juego en los encuentros en los que va a tener mucho la pelota y el rival se encierre que no preocuparse por si en Vigo o ante el Rayo tuvo menos posesión. Al fin y al cabo, si se presentan más partidos como esos, lo normal es que el Barça los acabe ganando. Es casi preferible para el conjunto catalán que el rival le obligue a jugar más vertical, porque al intercambio de golpes posee mucha más calidad.

En el Milan llevan años preocupándose poco por el estilo. Incluso el año en el que ganaron la liga con Allegri el juego no fue demasiado brillante. Ahora sólo buscan resultados de mínimos: la tercera plaza en Italia es el objetivo y la obsesión. Por una cuestión puramente económica: el club vendió a sus mejores futbolistas para equilibrar las cuentas y lleva varias temporadas invirtiendo muy poco dinero en fichajes. Renuncian casi de entrada a pelear por los títulos y se centran en clasificarse para la Champions siguiente porque saben que es ahí donde está el dinero. El año pasado arrancaron igual de mal que esta temporada, pero el fichaje de Balotelli en enero les permitió remontar la desventaja y acabar en esa deseada tercera posición in-extremis. Parece difícil que vuelvan a lograr recortar tantos puntos esta vez.

En la Champions su situación es mejor, pero tampoco andan sobrados. Si hoy perdieran en el Camp Nou y al Celtic le diera por ganar en Amsterdam, viajarían a Glasgow la próxima jornada sabiendo que una derrota supondría la eliminación. Así que se espera a un equipo de Allegri que, ante todo, busque evitar perder a toda costa. Volverá el portero Abbiati y Balotelli jugará desde el primer minuto. La prensa italiana habla de un cambio de esquema para reforzar el centro del campo con jugadores interiores actuando un poco desplazados a los costados: un 4-4-1-1 con Kaká por detrás del punta. El Milan saldrá picado y con ganas de demostrar. Pero el Barcelona también, y ésta es una pésima noticia para el equipo de Allegri.

Barcelona vs Milan - Football tactics and formations

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