Neymar siempre creyó

Neymar of FC Barcelona during the UEFA Champions League match at Camp Nou, Barcelona
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24/11/2015

Neymar prendió la mecha y el Camp Nou estalló. El FC Barcelona explotó en éxtasis en el último minuto del tiempo de descuento cuando apareció Sergi Roberto para anticiparse a la defensa del PSG y culminar una remontada histórica, tan deseada como a priori imposible para el cuadro azulgrana, que no solo creyó que podía marcarle cuatro goles al campeón francés, sino que también se convenció de que podía alcanzar la sexta diana tras encajar el tanto de Cavani. Neymar siempre albergó la esperanza de que clasificarse para los cuartos de final de la Champions era posible, del mismo modo que el PSG siempre creyó que el Barcelona era capaz de alcanzar cualquier meta que se propusiese. Atenazado por el vértigo y los fantasmas del pasado, los parisinos recularon desde el primer instante y cometieron errores impropios de un equipo que se considera candidato a alzar la Champions. El PSG se empequeñeció en los momentos decisivos del partido y terminó engullido por la fe del Barcelona, que resucitó a raíz de un golazo de falta de Neymar en el minuto 88 cuando necesitaba tres goles para superar la eliminatoria.

Al Barcelona prácticamente le salió todo de cara desde el primer minuto hasta el último. Cuando el PSG reparó en que el partido ya había empezado, ya perdía por 1-0 en una jugada en la que toda la línea defensiva se mostró muy poco contundente. Marquinhos y Thiago Silva no despejaron un balón suelto en el área y Trapp salió a destiempo ante el remate de Luis Suárez. El Barcelona sorprendió al PSG con un inicio potente, condicionado por el planteamiento de Luis Enrique y, sea por el plan de Emery o por el gol tempranero, el PSG tembló ya desde los primeros compases. Pareció entrar en pánico incluso con varios tantos de ventaja. El técnico asturiano apostó por una línea de tres defensas también cuando los azulgranas no controlaban el balón y exigió muchísima concentración y determinación a Umtiti y Mascherano para saltar muy arriba y abortar con una intensa presión cualquier conato de contragolpe galo. A lo largo del primer tiempo el francés y el argentino ganaron la mayoría de disputas a Draxler y Lucas Moura, a quienes se anticiparon con notable frecuencia, y el Barça se instaló en campo contrario durante largas fases. Como la presión de todo el equipo era elevada y aprovechándose del golpe anímico que supuso el 1-0, el Barcelona provocó muchísimos errores del PSG en zonas muy peligrosas. Verratti y sobre todo Rabiot, brillantes en la ida, se hartaron de perder el cuero cerca del área de Trapp. Mientras los jugadores locales atacaban todas las pelotas divididas con determinación, atacándolas de cara, los futbolistas del PSG casi nunca lograron girarse y fueron reculando cada vez más. El equipo de Unai Emery defendió a 70 metros de la portería de Ter Stegen y casi nunca se pudo desplegar al contragolpe. Únicamente Draxler aportó algo de lucidez, pero en general el PSG careció de precisión y velocidad para contragolpear, pues el contexto de partido le exigía recorrer demasiados metros para alcanzar el arco local.

FC Barcelona 6 (Suárez 3′, Kurzawa pp. 40′, Messi 50′, Neymar 88′, 91′, S. Roberto 95′)
PSG 1 (Cavani 62′)

Barcelona vs Paris Saint-Germain - Football tactics and formations

Así pues, el Barcelona se encontró con un PSG que defendió mal, con un eje central poco contundente, que perdió más balones de la cuenta en zonas peligrosas y que apenas se desplegó al contragolpe. Los azulgranas dominaban el esférico y encerraron a los franceses en los últimos 20 metros de campo, pero la acumulación de futbolistas parisinos les exigía una precisión milimétrica en las combinaciones para poder progresar por dentro. En este escenario creció Neymar Junior, pegado a la línea de banda en el perfil izquierdo. El brasileño esperaba abierto para ofrecer una alternativa de pase a Umtiti y recibía en situación de uno contra uno frente a Meunier, al que encaró constantemente. Una y otra vez. Siempre. En cada acción Neymar desafiaba al lateral belga y lo superó con asiduidad, exigiendo ayudas permanentes al sector derecho de la zaga visitante y liberando espacios para sus compañeros. De vez en cuando incluso se animó a disparar desde fuera del área para abrir la defensa. Sin embargo, el reloj corría en contra del Barcelona y el segundo gol no llegaba. Hasta que en una rápida combinación entre Suárez e Iniesta, al borde del descanso, el centrocampista manchego le ganó la disputa física a Marquinhos, puso el cuerpo ante el blando zaguero brasileño e intentó asistir a su compañero, con la fortuna de que su pase terminó desviado al fondo de la red por Kurzawa. Segundo golpe de suerte de la noche en una jugada incluso más rocambolesca que la del 1-0.

“En muchas fases del partido no hemos estado a la altura. No hemos sido nosotros, no hemos tenido esa personalidad que el equipo ha demostrado ante este equipo en 90 minutos. Eso nos ha penalizado en parte, sobre todo en el primer tiempo con dos goles. El equipo ha concedido demasiados metros al rival y le ha concedido estar cerca de nuestra portería. No era suficiente para ellos, pero empezaba a ser más difícil para nosotros. (…) En el primer tiempo hemos tenido miedo. No hemos tenido salidas y nuestro objetivo aquí era otro”. Emery a beIN SPORTS España tras el partido.

Andrés Iniesta. Foto: Focus Images Ltd.
Andrés Iniesta completó una muy buena primera mitad. Foto: Focus Images Ltd.

El guion parecía perfecto cuando Neymar le ganó la espalda a Meunier y provocó el penalty que derivó en el 3-0 de Messi, que se unió a la fiesta y encendió definitivamente a la parroquia azulgrana. Sin embargo, tras el descanso se apreció un cambio en la actitud del PSG. Si en el primer tiempo el cuadro parisino había reculado en exceso, en la segunda parte los de Emery intentaron desplegarse mucho más en ataque. Al fin y al cabo, a priori con un gol bastaría para desactivar la fe local. Se incorporaron los laterales, con Kurzawa subiendo ya en el primer minuto por la izquierda y con Meunier poniendo un centro a Cavani poco después por la derecha, en el primer aviso del delantero charrúa. El uruguayo se anticipó en el primer palo y mandó el esférico a la madera. Además, con la entrada de Di María en el 55′ el PSG sumó más veneno a su línea ofensiva. La suma de pequeños matices se materializó en el tan ansiado gol francés sobre la hora de partido. El que obligaba a anotar seis dianas al Barcelona. El que fue celebrado con furia, euforia, casi como un gol de la clasificación en el descuento. A balón parado Kurzawa ganó la primera pelota y Cavani recogió el esférico para fusilar a Ter Stegen.

El gol de Cavani parecía suficiente. Parecía haber sentenciado la eliminatoria. El Camp Nou enmudeció y el Barcelona se perdió en protestas, disputas, decisiones precipitadas. Disparos lejanos, pérdidas producto de la falta de concentración. Faltas y más faltas. Un par de tarjetas amarillas y una parada decisiva de Ter Stegen a Cavani en situación de anotar el 3-2. Incluso se marchó sustituido Iniesta, exhausto tras imponerse en el duelo individual a Verratti y recuperar una cantidad inédita de balones en campo rival. Sin embargo, hubo un futbolista que siempre creyó en la posibilidad de anotar el cuarto gol. Mientras el Barça deambulaba noqueado sobre el césped, con el PSG contando cada minuto hasta llegar al 90 para proclamarse ganador de la batalla, Neymar levantó la cabeza y pidió todos los balones. El brasileño emergió por encima de los demás futbolistas, con una personalidad colosal, y lo intentó todo. Encaró a Meunier, Aurier, Verratti y a todo aquel que se le pusiera delante en busca de un resquicio en la defensa del PSG, reforzado anímicamente por el tanto y a priori recompuesto tras una primera mitad desastrosa. Neymar asumió la responsabilidad de liderar al Barcelona en el momento más delicado.

Unai Sevilla Focus
El PSG de Unai Emery no supo contener el arreón final del Barcelona. Foto: Focus Images Ltd.

Cuando la esperanza culé parecía perdida, Neymar agarró la pelota en una falta que el mismo provocó y la clavó en la escuadra ante la atónita mirada de Kevin Trapp. De golpe 98.000 personas volvieron a creer en desafiar lo improbable y anotar dos goles en el tiempo de descuento. Al PSG le volvieron a temblar las piernas en otro momento decisivo, abrumado, desconcertado, confuso, y fue incapaz de templar al cinco veces campeón de Europa. Se encontró el Barcelona con un penalty en un balón largo de Leo Messi para Luis Suárez que Neymar se encargaría de transformar y el brasileño volvió a aparecer en el último suspiro para asistir a Sergi Roberto, que entró con toda la fe del mundo para ganarle la espalda a un pasivo Aurier y anticiparse a Trapp para anotar el gol más importante de su carrera. Incluso en el día más complicado, tras un partido de ida horrible que parecía dejar al Barcelona tocado de muerte, el cuadro azulgrana demostró que se trata de una bestia competitiva de primerísimo nivel y completó una remontada increíble. Una noche histórica en la que todo lo que le pudo sonreír al Barcelona le sonrió. Porque, entre muchas otras cosas, Neymar nunca perdió la fe. Neymar siempre creyó.

Luis Enrique al menos dirigirá dos partidos más de Champions con el FC Barcelona. Foto: Focus Images Ltd.
Luis Enrique al menos dirigirá dos partidos más de Champions con el FC Barcelona. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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22 comments

Sera el fin de la era Emery?, en mi opinion particular si yo fuera el dueno si, se sigue cayendo en Europa y en Francia se puede perder la liga.

Puede ser. Será un partido muuuy duro para él, que ya estaba cuestionado antes de la eliminatoria, se tomó un respiro tras el 4-0 y ahora ha encajado un golpe inesperado cuando parecía que iban a dar un golpe de autoridad en Europa. Que su bagaje en las eliminatorias fue uno de los aspectos por los que le ficharon. Aunque a ver cómo termina la temporada. Si gana 2-3 títulos nacionales quizás tenga una nueva oportunidad el año que viene. Es pronto aún.

Yo si fuera el máximo mandatario del PSG lo hubiera destituido hoy mismo. Pienso que por muchos factores que se pongan en contra era una eliminatoria que no se te puede ir, además de la pobrísima imagen que dio el equipo, al FC Barcelona no le hizo falta estar brillante en el juego, sólo necesitó empuje. Además ha dejado su firma en la historia negativamente siendo el único técnico en la historia en perder una eliminatoria de Champions con esa ventaja, y marcando también al PSG como único equipo.

Extrañisima remontada. PSG estuvo muy mal en la primera parte. Rabiot y Matuidi fallaron una cantidad inmensa de pases y controles, lo que impidió al equipo escapar de la presión del Barcelona. No conseguian hacerlo ni con pelotazos, incluso los saques de puerta no superaban el medio campo. Sumemosle que los dos primeros goles son dos fallos en cadena de la defensa, combinados con un Trapp flojo. Un Barcelona de otros años creo que se planta con 4 al descanso, pero tampoco estuvieron demasiado bien combinando. Si, en posición y actitud.

De hecho, en la segunda parte PSG recuperó la presión de inicio pero se encontró con un penalty en contra porque Meunier se trastabilla. Con la salida de Di Maria y el bajón de la presión rival generan ocasiones y tras el 3-1 pudo llegar el 3-2 en un par más.

La traca final, insospechada: una falta un tanto absurda y dos balones colgados frontales, no laterales que dan lugar a la caída de Suarez y al remate de Sergi Roberto. Ni se veía venir, el partido estaba para 3-2 y había jugadores que ya no creían. Efectivamente, no era el caso de Neymar.

Veo que nadie dice nada, pero que mal estuvieron los centrales brasileños del PSG. Por cierto, tabnto Silva como Marquinhos me pareces jugadores muy sobrevalorados, son dos centrales del montón, es curioso como se sobrevaloran a los centrales brasileños, por el mero hecho de serlos.

Totalmente de acuerdo, Thiago Silva está muy sobrevalorado, no sé como lleva tantos años en el mejor 11 de la Uefa… Y Marquinhos más de lo mismo, demasiado blando para ser central en mi opinión, y no es el primer partido que le veo así.

Estuvieron muy mal ambos, sí. Que es algo que deslizo en el texto, pero es un aspecto en el que se puede incidir más. En varios de los goles, además. Thiago Silva está entrando lenta pero constantemente en el ocaso de su carrera y ha tenido ya varios episodios negativos en los que comete errores inexplicables. Marquinhos a mí en general me gusta bastante, aunque destaca cuanto más lejos defiende su equipo de su propia portería, porque su velocidad le permite corregir situaciones de peligro. Pero lo de ayer fue desastroso, sobre todo en la acción que origina el 2-0.

Gran artículo Tomás, por momentos piel de gallina.

La acción de Marquinhos contra Iniesta es inexplicable en un central de primer nivel, si hubiera sido Suárez en vez de Iniesta podría pasar, pero no con Andrés.

Un partido espectacular en el Camp Nou, recordando a la remontada contra el Dinamo de Kiev donde caímos 3-1 en la ida.

Neymar lleva varios partidos pidiéndola constantemente, con ganas de participar y demostrar de una vez por todas porque se le fichó.

Cero menciones a Aytekin. Cero al arbitraje. Será que no tuvo influencia en el encuentro. Hablar del encuentro negando la decisiva labor del colegiado anoche es tomar por imbéciles a los lectores. Ojalá Tomas hubiera leído lo que escribió ayer M.A.Román en Twitter.

Lista de errores, por cierto: http://www.libertaddigital.com/deportes/champions/2017-03-09/robo-barcelona-psg-todas-las-acciones-1276594412/
Que el árbitro no iba con el Barcelona. Pero se equivocó y mucho. Y la moneda cayó siempre del mismo lado.

Bueno, el “se encontró el penalti” de Suárez está ahí, en el texto, y también va por eso. Y con las constantes menciones de que al Barça le salió todo de cara, porque le salió también en ese aspecto y creía que deslizando eso se entendía. En las jugadas dudosas, el árbitro ejerció parte de influencia. El de las manos es un tema ya de mayor interpretación en el que ya casi nunca me meto porque no hay manera de entenderlas (alguna pudo señalar, posiblemente) y para mí los errores más claros son la entrada de Masche a Di María (que él mismo reconoce) y el penalti del 5º.

Y sí, leí lo que escribió Román en Twitter. Suelo coincidir con él.

Bueno a algunos equipos en las finales.Contra el equipo que menos goles encajan en Europa no les pitan fueras de juego.Y a otros les pitan penaltis que no son.Es ley del futbol amigo

Exacto, tan cierto como que a determinados jugadores de algunos equipos cuando suben a rematar, según el color de la camiseta, si sacan los codos a unos se les permite todo y a otros se les pita falta en ataque.

Gran artículo y grandes comentarios, aquí da gisto comentar. Sin duda la mayor sorpresa fué el planteamiento del PSG. después del baño en París, donde dejaron claro como se podía destrozar al Barça con una presión alta, no se explica como deciden poner el autobús desde el minuto 1. Está claro que tuvieron mala suerte y todo lo que pudo entrar entró. Pero como bien se ha dicho pasarán a la historia de forma muy negativa.

¡Basta ya Tomás! ¿Cómo puedes no hablar del árbitro, tú que nunca hablas de los árbitros? ¿No te das cuenta de que el árbitro condicionó el partido y hay que hablar de ello todo el rato para que no se hable de otra cosa? ¡Qué vergüenza!

A mi gusto el partido le da vida al Barcelona desde que Emery decide plantearlo dentro de su area. Descreo de sus declaraciones diciendo que los jugadores se metieron solitos. Ademas que paradojico suena que luego de encontrar la forma de vapulear futbolisticamente al Barcelona en el partido de ida. Ahora haces todo lo contrario, es inintendible e indefendible.. No tengo dudas que este partido es condenatorio para la suerte de Emery en el banquillo parisino.

Totalmente de acuerdo. El partido es el fiel reflejo de la táctica empleada por Emery durante toda su trayectoria cuando sus equipos se enfrentan a los grandes fuera de casa: esperar atrás a ver si suena la flauta. Por supuesto, es obvio que tiene 3 títulos de Liga Europa con el Sevilla, pero no son éxitos compartidos siempre con los jugadores y equipos de los que ha dispuesto. No hay nada más que ver, la desastrosa gestión que está haciendo con el PSG, el mayor equipo de Francia, donde no es capaz de hacer funcionar como años anteriores a una plantilla de grandísimos jugadores ya consolidada. Entrenador sobrevalorado donde los haya …

Lo que yo echo en falta es que se comente que el PSG sin David Luiz es infinitamente peor en defensa. Sé que a muchos no les gusta y que lo hizo mal contra el Barcelona el año pasado (los dos túneles de Suárez), pero recordemos que en ese partido concreto estaba muy tocado. Con David Luiz en plenas condiciones, hasta creo que el PSG habría quedado primero de grupo.

Por cierto, este año está en el Chelsea y ya vemos cómo está el Chelsea.

Pues es una lectura muy interesante. Porque en verano la sensación era que David Luiz era una buena venta para dar cancha a Marquinhos y el rendimiento del ahora jugador del Chelsea ha sido muy superior al de sus excompañeros. Aunque también es cierto que es un defensa que está más protegido y arropado por el esquema de Conte, por lo que el contexto cambia. Pero en París le deben de echar de menos.

Hola Tomás!!
Me gusta mucho el 1-3-rombo-3 que está usando últimamente Luis Enrique, que se asemeja mucho al del Dream Team y que alguna vez usaron Van Gaal y Guardiola.
Un sistema de juego ideado para atacar!

Por cierto, ¿No crees que para este 1-3-rombo-3 al Barça le hace falta un extremo derecho tipo Deulofeu o Cristian Tello que se la jueguen más por el desborde que por el juego interior como lo hace Rafinha (que no es un extremo natural)?
¿No hay jugadores de esas características en el filial o en el juvenil “A”?

Es cierto lo que comentas de Rafinha. Se le notó en varias acciones, sobre todo en la primera parte, en la que el PSG le regaló el espacio exterior y no siempre lo supo aprovechar. No tanto por no ser un extremo natural, porque esa zonal a conoce, sino porque tiene tendencia a jugar hacia dentro con la izquierda y ya no hay nadie que le doble por fuera. Aleix Vidal encaja con los perfiles que das, pero evidentemente no regresará hasta la próxima temporada y ya veremos cuál es el sistema elegido entonces. En el filial no hay nadie que encaje en ese rol tan específico, creo, o que lo haga teniendo nivel. Quizás el jugador más parecido sea Nili, que se asemeja más a Aleix Vidal. En el juvenil sí está Mboula, pero aún es jovencísimo (17 años) y seguramente sea demasiado pronto. Está jugando muy bien y ha tenido ya algún que otro rato con el filial, eso sí.

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