La fórmula mágica no era defender con cinco

Messi of FC Barcelona and Toure and Tierney of Celtic during the UEFA Champions League match at Camp Nou, Barcelona
Picture by Luis Tato/Focus Images Ltd (+34) 661 459 33
13/09/2016

El Celtic calcó la misma formación que el Alavés (5-4-1), pero la ejecutó con bastante menos talento defensivo y, por encima de todo, se encontró con un Barcelona enrabietado, deseoso de demostrar que sigue siendo tan temible como antes. En la primorosa exhibición del campeón español también quedó claro que Messi, Neymar y Suárez son los argumentos fundamentales para que, pese a no haber ganado la edición anterior, las casas de apuestas sitúen al conjunto azulgrana como máximo favorito para llevarse la Champions League 2016-17. Empezando en el terreno de juego desde el inicio, el famoso tridente se dio un festín, y por encima de todo reforzó la idea de que sus integrantes se potencian entre ellos cuando coinciden sobre el césped. El encuentro de Neymar, pletórico, autor de un golazo de falta y de cuatro asistencias, no tuvo nada que ver con el que se le vio ante el recién ascendido conjunto vasco dirigido por Mauricio Pellegrino. Su entendimiento con Messi, muy visible en los dos primeros tantos, destrozó al campeón de Escocia, cuyo cambio de sistema acabó ridiculizado. Brendan Rodgers puso a un central más y le hicieron mucho daño precisamente por el centro. Se quedó el técnico norirlandés a medio camino de todo: reforzó numéricamente la zaga pero le pidió que no viviera en la cueva, sino que intentara salir unos cuantos metros hacia adelante. El resultado fue un desastre para sus intereses: balones a la espalda de los centrales que les dejaban descolocados o intercambios de pases a toda velocidad que les cogían corriendo hacia atrás y buscando la pelota con la mirada.

Barcelona 7 (Messi 3′, 27′, 60′, Neymar 50′, Iniesta 59′, Suárez 75′, 88′)
Celtic 0

Barcelona vs Celtic - Football tactics and formations

Hubo una sorpresa en cada once. En el del Barcelona, la suplencia de Andrés Iniesta, cuyo regreso a una formación inicial, a juzgar por lo bien que jugó en el rato que estuvo sobre el campo -golazo de volea incluido-, tiene que estar al caer. En el del Celtic, la inclusión del lateral costarricense Cristian Gamboa, que permitió al polivalente Mikael Lustig actuar como tercer central. Pero a la defensa escocesa, que ya había sufrido en partidos aparentemente sencillos en las rondas previas, la noqueó un movimiento ofensivo azulgrana cuya sofisticación parece menos trascendente que la calidad de sus ejecutantes: las diagonales cruzadas entre Messi y Suárez. El argentino partía de la derecha para acabar en el centro y el uruguayo hacía lo contrario cuando detectaba las intenciones de su amigo. El tercer tanto de Messi, de hecho, es muy gráfico para observar en qué consistía esta jugada que el Barcelona repitió en numerosas ocasiones durante la noche. Al mismo tiempo, Neymar torturaba al pobre Gamboa y reducía las posibilidades de que el joven y prometedor Patrick Roberts tuviera incidencia en ataque -el cedido por el City debió estar pendiente de ayudar a su lateral y de seguir a Jordi Alba-.

Neymar asistió a Messi en dos de los tres goles del rosarino (Focus Images Ltd).
Neymar asistió a Messi en dos de los tres goles del rosarino (Focus Images Ltd).

De la teórica línea de centrocampistas del Celtic, sólo Scott Sinclair se dedicó mayoritariamente a atacar. Suya fue la asistencia que dejó a Moussa Dembélé solo ante Ter Stegen, en una acción en la que el guardameta alemán cometió penalti primero y detuvo luego el lanzamiento desde los once metros del francés. El partido iba sólo 1-0 en aquel momento, pero resultaría algo ingenuo calificar como decisiva la intervención del portero germano. ¿O alguien cree, tras ver la diferencia que hubo entre los dos equipos sobre el campo, que en caso de haber convertido la pena máxima y haber igualado a uno el Celtic hubiera podido sacar algo positivo del Camp Nou?

No sólo Kierney aquí: nadie pudo parar a Lionel Messi (Focus Images Ltd).
No sólo Kierney aquí: nadie pudo parar a Lionel Messi (Focus Images Ltd).

En un grupo en el que los otros dos contendientes presentarán un nivel de exigencia y oposición mucho mayor, el Barcelona no sólo cumplió con el objetivo de mínimos en su debut en la competición (que era no ceder puntos ante el adversario que a priori no cuenta para la clasificación). Convirtió lo que podría haber sido una trampa peligrosa en el mejor altavoz para potenciar su candidatura al título. Se podrá discutir sobre el nivel real del rival, pero la actuación colectiva de los azulgrana está al alcance de muy pocos en el fútbol mundial.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Qué importante me parece lo que hemos podido ver en pocos en días en el mismo escenario. Nos hace entender, de nuevo, que el fútbol contiene muchos detalles y matices, que importa tanto la ejecución de un plan que el plan mismo. Un esquema, en este caso un 5-4-1, no es un código de seguridad que, introduciéndolo, te permita acceder al Camp Nou y llevarte un botín como quien asalta un banco. Está dónde sitúas el bloque, el grado de concentración… Y el rival, claro. El hecho de marcar pronto o no, de tener a un Barça más habitual (jugadores que se conocen y saben cómo relacionarse) o no, contra el tridente o no… Varias cosas, factores internos y externos, que hacen que el fútbol sea más que esquemas. Que estos pueden potenciar un plan, pero no pueden ser el plan.

Un saludo.

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