¿Y si es el momento de jugar sin nueve clásico?

Simeone Atlético de Madrid focus

Luciano Vietto tocó la pelota en el área rival sólo dos veces en todo el partido. Una de ellas fue la genial asistencia del primer gol para Saúl, y la segunda ese remate en el primer palo anticipándose al central tras un envío fabuloso de Yannick Ferreira Carrasco. Dos toques, dos goles. Y un mapa de intervenciones -más de treinta- repartidas por todo el terreno, con una actividad notable incluso en campo propio. En el Atlético de Madrid del cholismo 4.0, ha preocupado desde el principio quién sería el nuevo Falcao, el nuevo Diego Costa, incluso hasta el nuevo Mandzukic. Porque Griezmann, ya se sabe, es otra cosa. Es algo delicioso que se inventa el penúltimo pase más bello en el 0-1, y algo también letal que ha resuelto tantos partidos anteriores, por ejemplo en esta misma Champions. Con Jackson y Torres peleados con el gol, Diego Pablo Simeone probó anoche en Lisboa la solución de entregarle a su compatriota la posición del delantero de referencia. De Vietto se podrá discutir si es más o menos nueve -en el Villarreal jugaba siempre con otro, en 4-4-2, y aunque a veces las funciones se repartían y se mezclaban, nunca fue un hombre de fijar a los centrales o de saber esperar pacientemente en el punto de penalti a que llegara la pelota-, pero a su extrema movilidad y a su admirable capacidad de ir a los espacios hay que añadirle una relación con el gol que es propia de los delanteros -y no de los medias puntas-. Recuerda Vietto en ciertas cosas a Michael Owen, que tampoco era un nueve puro pero ganó un Balón de Oro tras marcar muchos goles aquel año en el que el Liverpool levantó varias Copas y su hat-trick en Múnich en un Alemania 1-5 Inglaterra dio la vuelta al mundo.

Vietto fue el nueve -falso si se quiere- en un 4-3-3 en el que Griezmann y Ferreira Carrasco partían desde los costados y en el que Saúl y Koke llegaban como interiores sujetados por un Gabi responsabilizado, conocedor de que sin Tiago sus días de aventuras ofensivas deberán esperar, comprometido con la disciplina táctica de una posición que no es exactamente la suya pero en la que también sabe jugar. La batalla en el centro del campo fue apasionante, porque el Benfica también pobló mucho esa zona: Fejsa se quedaba como único pivote y el joven Renato Sanches se ofrecía por delante para enlazar con un ejército de enganches formado por Gaitán, Pizzi, Gonzalo Guedes y hasta Jonas. Rui Vitoria apostó por salir también sin un nueve puro, y aunque le sirvió para manejar el partido en varias fases, tuvo que recurrir a ellos cuando se vio 0-2 abajo, condenado por el talento con la pelota de unos atacantes atléticos superlativos. Entraron Mitroglou y Raúl Jiménez, y el griego, con una de esas pocas maniobras que son capaces de superar a Godín, le puso emoción a un tramo final excitante en el que el Benfica sabía que con un gol más conservaba el primer puesto. Pero no se dio. El Atlético, mientras el periodismo se distrae con alineaciones indebidas en Cádiz y posibles fichajes del campeón de todo, volvió a ganar su grupo de la Champions y está a dos puntos de la cabeza en la Liga. Nada mal.

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1 comments

“El Atlético, mientras el periodismo se distrae con alineaciones indebidas en Cádiz y posibles fichajes del campeón de todo, volvió a ganar su grupo de la Champions y está a dos puntos de la cabeza en la Liga. Nada mal.”
Eres un genio, Axel.

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