Águilas cumplidoras

Las opciones de clasificarse para Octavos de Final eran escasas, pues no dependían de sí mismos y su rival directo–Olympiacos FC– jugaba como local ante el equipo eliminado –RSC Anderlecht–. Pese a ello, el SL Benfica cumplió y ganó por 2-1 en Da Luz a un PSG relajado y conservador. El equipo de Laurent Blanc sacó un once muy alternativo con tan solo 3 titulares habituales en lo que va de temporada: Sirigu, Motta y Cavani. No obstante, las rotaciones provocaban la entrada al once de futbolistas de la talla de Lucas Moura, Pastore, Marquinhos o Digne, con lo que, teóricamente, el nivel del equipo no disminuía en demasía. Jorge Jesus completó su once de gala apostando por Lazar Marković (volante derecho) y Sílvio (lateral izquierdo) en las demarcaciones dudosas.

Las águilas comenzaron el partido dominando y con el 4-4-2 (o 4-4-1-1) que ya se veía intuyendo en encuentros anteriores. Marković se juntaba con Lima en la delantera y lo que llevaba a Enzo Pérez a la derecha y a Matić-Fejsa a formar doble pivote. Esa medida fue útil en partidos como el de Bruselas, en el que el RSC Anderlecht se replegó muy bien por dentro y cerró muchos espacios. Sin embargo, la escuadra lisboeta se percató pronto de que el PSG no estaba especialmente intenso en fase defensiva y su defensa posicional era más bien pobre. La relajación del cuadro parisino propició que Jorge Jesus recuperase el 4-3-3 puro de los últimos tiempos. Se volvió a ver a un SL Benfica dominador, con salida central y lateral, que intenta someter con Enzo Pérez y el evolucionado Matić por dentro, con las internadas de Gaitán y Marković y con las llegadas constantes de los laterales Maxi Pereira y Sílvio, quien sorprendió positivamente pese a jugar a pierna cambiada. Por si fuera poco, a estos mecanismos ofensivos se le sumó el reseñable y satisfactorio esfuerzo de Lima por aparecer fuera del área y la sucesión de cambios de banda de Gaitán y Marković, que los dejaba en muchas ocasiones sueltos por el medio para establecer una línea de pase nada predecible.

Foto: Alface.

La versión “B” del equipo parisino estuvo muy por debajo de lo esperado. En sus periodos con balón se marraban pases que habitualmente son fáciles en la zona central y se daban balones largos poco habituales en el PSG de Blanc. Las conexiones por dentro no funcionaban y Motta no daba salida, algo que solo se puede entender si se relaciona con la pasividad de los hombres de Blanc en la noche de Lisboa. El prometedor Adrien Rabiot, quizá el único jugador conectado al partido junto a Cavani, retrocedía para ayudar al italiano, pero al girarse se daba cuenta de que Pastore, Ménez y Moura quedaban atrapados fácilmente por el repliegue benfiquista, siempre dado en 4-4-2 (por lo ventajoso de juntar en defensa al trabajador Matić y al férreo Fejsa). Las posesiones de la entidad francesa se daban en zonas inútiles, y no se puso remedio al dominio del SL Benfica. En los primeros 35 minutos hubo pocos acercamientos al arco de Artur, que se debieron principalmente a contragolpes posteriores a faltas o córneres botados por el equipo portugués. Acciones sueltas y poco trascendentes.

De forma diametralmente opuesta, el SL Benfica generó muchas ocasiones claras. Demasiadas como para encajar primero. Pero en una segunda jugada tras un córner Pastore apareció de la nada para filtrar un pase prácticamente paralelo a la basculada defensa encarnada que recibió Ménez para centrar y ponerle en bandeja el gol a Cavani. Faltaban 8 minutos para el descanso y al SL Benfica le entraron las dudas al ver que el PSG intensificaba su repliegue para intentar conservar desde ese instante el 0-1. ¿Volver al 4-4-2? ¿Liberar a Marković? ¿Seguir igual y procurar que Matić y Enzo Pérez entren en la red defensiva del PSG? En el ambiente estaba el mal recuerdo del partido ante el Olympiacos FC en El Pireo, pues el equipo de Míchel conservó estoicamente un temprano gol y con ello se puso por delante de los portugueses en el empate a puntos. El lateral maliense Kalifa Traoré, debutante con el primer equipo del PSG, ayudó al SL Benfica a disipar sus dudas. En un imprudente salto dentro del área cometió su primera falta con la camiseta del cuadro parisino: le propinó un cabezazo a Sílvio que supuso un claro penalti. Lima lo convirtió en el 1-1 y el partido volvió a ser el de los primeros minutos.

Ese resultado parcial y el hecho de que el partido de Olympiacos FC y RSC Anderlecht no estuviese resuelto incitó a los de Jorge Jesus a mostrar su versión más ofensiva tras el descanso: la del 4-3-3. El Benfica tuvo todo tipo de ocasiones en el arranque de la segunda mitad. En una pared de Maxi Pereira con Enzo Pérez poco antes de la hora de juego nació el gol de la victoria. El lateral urugayo centró, Zoumana Camara no supo despejar y cedió el balón a un difuso Gaitán para que pudiese aparecer en los resúmenes con su 2-1. Los posteriores cambios de Blanc, aparentemente pactados (salieron Motta y Cavani, los únicos que no habían rotado), ayudaron más si cabe al equipo lisboeta. Entraron Lavezzi y Matuidi, y el PSG pasó a jugar con Rabiot como mediocentro –un interior adaptado sin apoyos de los interiores– y con Lavezzi de falso ‘9’. Al subcampeón de Europa sub 19 le costó mucho controlar la base de la jugada y los hombres de Jorge Jesus continuaron su cadena de ocasiones no transformadas. Ni siquiera la lesión de Marković (cubierto por el joven Cavaleiro) los detuvo.

Pudieron llegar más goles pero el acierto de cara a portería fue escaso. Los subcampeones de Portugal tenían controlado el partido, pero dependían de un RSC Anderlecht que perdía en Grecia con jugadores expulsados y con su portero Proto parando penaltis. En los últimos minutos el SL Benfica dejó de creer. Por segundo año consecutivo, las águilas jugarán las eliminatorias de la UEFA Europa League rebotados de la Champions.

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