La remontada del Celtic de Patrick Roberts

Celtic Park Glasgow Celtic Lincoln DavidFer

Provocó la falta del primer gol. Dio una gran asistencia en el segundo. Y definió a la perfección para el tercero tras un regate y una bella pared. Patrick Roberts fue el principal responsable de la victoria del Celtic sobre el Lincoln Red Imps gibraltareño en Celtic Park (3-0). El joven volante inglés debutaba en la Champions League a sus 19 años tras sacrificar el Europeo sub-19 y su descaro resultó determinante para remontar el cruce de esta segunda ronda previa. Su frescura juvenil, acorde con la ciudad en la que juega cedido por el Manchester City, le permite brillar. Rápidamente se detecta que juega distinto; que además de ser técnico se mueve con la bola a un ritmo superior al de los demás. Percutió y destrozó el sector izquierdo de la saturada defensa del Lincoln hasta aparecer en las fotos de los tres goles, marcados en seis trepidantes minutos. La afición del Celtic los vivió con euforia, pues tenían más trascendencia de lo que se pudo pensar tras el sorteo de hace un mes. La derrota verdiblanca en la ida en Gibraltar (1-0) convirtió un partido más de la pretemporada en un duelo clave para el futuro europeo del club. Los hinchas reaccionaron y poblaron más de tres cuartos de entrada del Paradise para contemplar, entre otras cosas, cómo Roberts se lucía alentado por las gradas. Fue elegido hombre del partido, una de las pocas informaciones que el Celtic publica en las pantallas de su estadio. No fue para menos. Leigh Griffiths le hizo la (sana) competencia, pero fue Roberts quien legitimó la ofensiva apuesta de los bhoys en la primera noche de Champions de Celtic Park en la 2016-17. La siguiente se vivirá en dos semanas, ante el FC Astana de Kazajistán.

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La Green Brigade exhibe un tifo y una pancarta antes del You’ll never walk alone.

Un solo central

Tras la derrota en su primer partido oficial a cargo del Celtic, Brendan Rodgers no quiso especular. Salió a debutar como local en Celtic Park con un once y un esquema muy ofensivos: 3-5-2 con solo un central, Erik Sviatchenko. El trío de defensas estaba colocado de inicio en la divisoria, para que solo se jugara en cincuenta metros: los del invadido campo del Lincoln. Al lado del danés jugaban dos laterales: Kieran Tierney y Mikael Lustig. Ambos se animaban a conducir por la banda para propulsar al Celtic por los costados, ya que el pasillo central estaba lleno de visitantes. Lustig, autor del 1-0 en el remate de una falta, fue el que más veces lo hizo. La banda izquierda del Lincoln (Joseph ChipolinaKyle Casciaro) era notablemente más frágil que la contraria. Por ello Lustig se juntaba fácilmente con Callum McGregor, Roberts y Griffiths y el Celtic encadenaba ocasiones de gol.

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Infografía: Share My Tactics.

Tras recibir, Roberts dejaba atrás a todos los defensores visitantes que salían a por él. Sus técnicas y veloces conducciones desde la banda hacia el área, acompañadas de buenos regates, se repitieron con mucha frecuencia. Griffiths se dejaba ver por su zona para ofrecerse y rematar, despojándose de todos aquellos que se le echaban encima por muchos que fueran. Forrest se animaba por el sector izquierdo y el Celtic avasallaba. En los 20 primeros minutos provocó siete córneres, un posible penalti que el asistente sacó fuera del área, un disparo al travesaño y una enorme parada de Raúl Navas. El Lincoln no resistió más tiempo la embestida del Celtic de Rodgers y entre los minutos 23 y 29 encajó tres goles que pudieron ser más. El atrevimiento del técnico norirlandés fue ratificado por sus jugadores. Sobre todo por los de banda. Y especialmente por Patrick Roberts.

Izaguirre calmó los ánimos

Con el 3-0 en el marcador a la media hora de juego y con Griffiths algo tocado desde el 35 por un golpe, el Celtic bajó una marcha. Cuando el árbitro pitó el descanso, los jugadores del Lincoln Red Imps no entraron directamente a los vestuarios. Su técnico, el uruguayo Julio César Ribas, los arengó en una piña que se quedó formada en el césped de Celtic Park casi cinco minutos. Conscientes de sus limitaciones y sin nada que perder con el 3-0, el Lincoln se endemonió en el paraíso. Empezó la segunda mitad con la intención de, cuanto menos, marcar de visita en tierras escocesas. Liam Walker, volante gibraltareño destacado en la ida, y el ariete Lee Casciaro empezaron a tener contragolpes. El Celtic tuvo que retroceder por temor al 3-1, cuando se había ido al descanso buscando el quinto gol antes de marcar el cuarto. La tensión aumentó algo en las gradas de Celtic Park. La eliminatoria parecía resuelta, pero ¿y si no?… Los recientes tropiezos europeos del Celtic ante equipos de menor cartel daban motivos para estar inquieto.

El Lincoln se vino especialmente arriba cuando Rodgers quitó a Tierney para hacer debutar en Champions al adolescente noruego Kristoffer Ajer. Este centrocampista de 18 años, recién llegado del Start, no tuvo claro cómo recolocar a sus compañeros. Parecía querer indicarles que pasaban a defensa de 4, pero la confusión propia del recién llegado que no domina el idioma le pasó factura al Celtic. La descoordinación se tradujo en un disparo de Lee Casciaro que obligó a Craig Gordon a estirarse. Sin Tierney, no había “lateral izquierdo” en el césped y Walker se animó a penetrar por una banda “vacía”. Rodgers acabó con el pequeño drama dando entrada a Emilio Izaguirre. Con el hondureño en el césped se acabó la tensión. Anoche el Lincoln no marcaría ni se acercaría más (salvo por un aislado chispazo final).

Brown, Dembélé y Sviatchenko, recompensados por Celtic Park

El tramo final de la segunda mitad no tuvo más incógnitas que las relacionadas con el sentir del coliseo del Celtic. Las miradas se centraban especialmente en tres jugadores: el capitán Scott Brown, el joven delantero Moussa Dembélé y Sviatchenko. Los tres fueron aplaudidos, aunque por motivos diferentes.

  • Scott Brown. Cuando Rodgers llegó a Celtic Park dijo que el capitán sería clave en el juego de ataque. Su misión era ser un interior que conectara a los generadores con los finalizadores. Sin embargo, la afición lo criticó por ser, a su juicio, lento en la toma de decisiones en ese rol durante la histórica derrota en Gibraltar. Ayer Celtic Park lo vio ejercer de pivote, de primer centrocampista, y su toma de decisiones mejoró. Prácticamente jugó al primer toque durante la vertiginosa primera parte del Celtic. Sus pases y sus desplazamientos largos habilitaron desde lejos a los atacantes. Y sus pases rasos fueron bien aprovechados por McGregor y Stuart Armstrong, interiores que tenían difícil derribar los bolos gibraltareños. No fue sustituido, pero la afición premió con aplausos sus envíos durante el transcurso del encuentro.
  • Moussa Dembélé. Este delantero de 20 años, recién llegado del Fulham, debutaba en Champions en un contexto parecido al de Roberts. Y pese a empezar con las mismas ganas que el inglés, su partido se vino abajo en el minuto 10. En ese momento, el árbitro pitó un penalti a favor del Celtic y Dembélé cogió el balón para intentar iniciar la remontada con su primer gol en Celtic Park. Sus compañeros le dieron el plácet y el francés se relamía mirando a Navas. Pero el asistente llamó al colegiado y este cambió su decisión para pitar una falta fuera del área que Armstrong mandó por encima del travesaño. Desde entonces, Dembélé lo intentó todo para marcar, pecando incluso de individualista. Pero parecía mentalmente fuera del partido. Jugadas aparentemente claras y definiciones aparentemente sencillas se complicaban y acababan lejos del arco visitante. Rodgers lo cambió a falta de un cuarto de hora después de dejar dudas sobre su nivel de cara a portería. Pero Celtic Park lo ovacionó por su insistencia.
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La afición del Celtic despide en pie y entre aplausos a un insistente pero desatinado Dembélé.
  • Sviatchenko. La imagen del zaguero internacional por Dinamarca quedó dañada tras la derrota en Gibraltar. Menos que la de Efe Ambrose, protagonista del gol del Lincoln y no convocado ayer, pero sí lo suficiente como para tener que demostrar ante su afición. Estando solo, se bastó como único central para frenar a un Lincoln muy poco capaz de sobrepasar el centro del campo. Cuando el campeón gibraltareño atacó en la segunda mitad, Sviatchenko apareció para despejar, robar e interceptar pese a no tener a otros centrales junto a él. Arriesgó saliendo de posición y creció en la medida en la que lo exigía el encuentro. Un tackle cerca del final propició que las secciones más bulliciosas del campo coreasen su nombre durante cinco largos minutos. Cumplió con nota y deberá repetir la próxima semana ante el FC Astana.
Fotos: MarcadorInt/D.Fernández (Todos los derechos reservados).

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