Un Sevilla sin personalidad

Konoplyanka - sevillafc.es

El Sevilla afrontaba la visita a Mönchengladbach con la intención de poner tierra de por medio a un inicio de temporada decepcionante a todos los niveles (resultados irregulares, dificultades para conseguir continuidad en el juego, escasa aportación de las incorporaciones firmadas el pasado verano…). Esa era la idea, coger aire frente a un rival enrachado en su competición doméstica para así poder apurar todas las opciones de acceder a los octavos de final de la Liga de Campeones. Sin embargo, la voluntad se quedó simplemente en eso, en un deseo falto de concreción, y los de Unai Emery acabaron firmando un partido paupérrimo, indigno de una entidad temida y envidiada en todo el continente por su buen hacer sobre el terreno de juego durante la última década. Éste no es un Sevilla reconocible; no porque le falte fútbol, que también, sino porque ha perdido la personalidad tan característica que lo definía. O al menos ahora solo la muestra a cuentagotas. En el Borussia Park, Banega pasó de puntillas, Krohn-Dehli no hizo acto de presencia, Gameiro estuvo nublado en la definición y Kolodziejczak, Trémoulinas y Rami causaron tantos problemas a Sergio Rico como Stindl o Raffael. Faltó chispa, pegada, tensión competitiva para igualar la intensidad de un rival exigente en los duelos individuales e incluso algunos futbolistas parecieron bajar los brazos en varios tramos del encuentro. Solo así se explica un marcador contundente (4-2), maquillado en el tramo final gracias a un escorzo de Vitolo, aprovechando un pase de cuchara de Llorente, y a un penalti transformado por Banega. Pese a encajar una goleada sin paliativos, el mejor en los andaluces fue su guardameta, bombardeado cada cinco minutos con disparos desde la frontal del área. Sus estiradas evitaron una humillación mayor: regresar a casa con media docena de tantos bajo el brazo.   

GLADBACH – SEVILLA: PLANTEAMIENTOS INICIALES

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Traoré sufrió problemas musculares en el 18′ y a la postre fue sustituido por Drmic. El delantero suizo ocupó la banda derecha y Stindl adelantó unos metros su posición hasta formar un 1-4-4-2. 

Unai Emery: “Estamos en una constante búsqueda de soluciones. Para ganar hay que tener ocasiones, pero también hay que tener acierto. Hemos generado más en ataque de lo que hemos recibido en defensa, pero hemos estado desacertados. La parte en la que debemos estar satisfechos es en lo que ha propuesto el equipo con balón. Ahora, hay que trabajar en la finalización y en defensa, jugando así o jugando más replegados, como otras veces. Es una búsqueda constante del equilibrio. Yo quiero generar ocasiones, pero no quiero que mi equipo sufra tanto en defensa. No hemos cumplido las expectativas en esta competición y tenemos que generar ahora una nueva ilusión de cara a la Europa League y a través de la Liga, que es como se consigue el ambicioso objetivo de volver a esta competición”.

La historia podría haber sido otra si Kono hubiese estado acertado en el remate en el 18′, pero Sommer evitó el 0-1 con una buena estirada que sirvió de semilla para la reacción. El Sevilla empezó a descomponerse sin remedio, distanciando la línea defensiva y el doble pivote de los cuatro hombres de ataque para desesperación de Emery. Lejos de corregir ese desequilibrio empujando a sus compañeros hacia delante, la pareja de centrales se resguardó cerca de su portero y ahí Kolo y Rami comenzaron a cavar su tumba. Stindl, omnipresente, abrió la lata en el 28′ ante la pasividad de sus marcadores al aprovechar un remate desviado de Xhaka, y Fabian Johnson (68′) y Raffael (78′) ampliaron la renta en una segunda parte abierta con poco centrocampismo y múltiples oportunidades en las dos áreas. La diferencia la puso el acierto de los de André Schubert, aunque sería un error reducirlo todo a eso: el Sevilla no mereció más de lo que consiguió; el Gladbach supo cómo hacer daño a un equipo plano, sin orden ni consistencia. Vitolo, Stindl y Banega redondearían un resultado que deja abierta la tercera plaza de cara a la sexta jornadael Sevilla se clasificará para la Europa League si logra doblegar a la Juventus (ya clasificada para los octavos de final) en en el Ramón Sánchez Pizjuán y los alemanes no vencen al Manchester City en el Etihad.

Foto de portada: imagen cedida por el club, sevillafc.es.

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3 comments

El Gladbach jugó como viene jugando en el último mes y medio la mayoría de sus partidos, más allá de algún lunar en Champions: poniéndole mucha intensidad, con constantes permutas en ataque y aprovechando los disparos desde media distancia y las segundas jugadas para hacer daño. Si uno ve sus partidos, no cambió nada. Es decir, han encontrado continuidad, saben lo que quieren y los jugadores están con confianza. Que no es poco porque todo encaja. La clave, en mi opinión, residía en comprobar qué versión del Sevilla veíamos en Alemania, de hecho el enfoque de la previa y de la crónica es ese. En el artículo no es que no se le de mérito al Gladbach… porque tampoco se le quita, simplemente se pone énfasis en describir cómo está el Sevilla ahora mismo. Es posible que tu partas de que el Gladbach jugó mejor que el Sevilla y yo de que el Sevilla jugó peor que el Gladbach. A menudo es difícil contentar a todo el mundo. Lamento que no te haya gustado, se intentará mejorar. Gracias por el comentario. Saludos.

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