Con oficio guardiolista

Vuelve el Bayern a acumular lesionados una temporada más y, en este último periodo intenso antes del parón de invierno, Guardiola no quiso correr riesgos y, aprovechando que no había nada en juego, alineó un once plagado de rotaciones, con la presencia de jugadores secundarios como Julian Green, Sebastian Rode, Sven Ulreich o Joshua Kimmich. Se enfrentaba a un motivadísimo Dinamo de Zagreb, que aunque de facto no se jugaba nada, vio como todo el Maksimir jaleaba cada uno de sus ataques y aquello le encendió. Fue un equipo, el croata, que fue a buscar al Bayern a su campo con agresividad, lo que precipitó el encuentro sobremanera y no permitió que el conjunto bávaro pudiera amasar el balón como le gusta. Aunque el conjunto visitante le hiciera retroceder con sus posesiones, el equipo croata buscaba forzar las fricciones en cualquier parte del campo, tratando de generar un partido descontrolado. Como el Bayern tampoco tenía a sus atacantes más determinantes, tampoco pudo sacar partido con precisión a los riesgos que asumía el conjunto croata. Ante este contexto, la escuadra de Pep Guardiola rudimentó en exceso sus ataques y exageró los balones largos, lo que dio muy poca continuidad al fútbol muniqués. En ese escenario de juego atolondrado, el Dinamo de Zagreb encontró vías para transitar y tuvo que aparecer Ulreich en un par de atajadas de bastante mérito, mostrando que una lesión de Manuel Neuer tampoco sería catastrófica. Así se llegó al descanso en un encuentro marcado por las imprecisiones, en el que empataban un impreciso y excesivamente vertical Bayern y un impetuoso pero rudo Dinamo de Zagreb.

Thomas Müller of Bayern Munich celebrates with teammate Philipp Lahm of Bayern Munich after scoring his side's second goal during the UEFA Champions League match at the Emirates Stadium, London Picture by Daniel Chesterton/Focus Images Ltd +44 7966 018899 19/02/2014Thomas Müller fue decisivo con su entrada al campo. Foto: Focus Images Ltd

La entrada de Müller al descanso por Ribéry dio más sentido al juego bávaro y fue precisamente un centro del 25, uno de tantos pero uno verdaderamente preciso, lo que ayudó a abrir la lata: Robert Lewandowski se adelantó a su par y lo cabeceó con puntería. Una vez se hizo el primero, aquello facilitó mucho las cosas al Bayern de Múnich: sólo tardaría tres minutos el enrachado delantero polaco en hacer el segundo en su cuenta particular, con una fina definición tras un preciso pase de Sebastian Rode. Con la entrada de Boateng por el lesionado Benatia (una vez más), el conjunto alemán encontró un buen quarterback para castigar los riesgos que asumía el equipo croata con balones al espacio, y sólo la falta de puntería impidió que aquello acabara en una goleada. Resolvió el Bayern el trámite con disciplina y oficio, algo que es una seña de identidad de su entrenador desde que aterrizó en Frottmänning: podrá jugar mejor o peor, pero este equipo siempre tiene una pasión interior sincera por ganar. Es algo que se agradece.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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