Sergio Ramos en la Ciudad Eterna

Real Madrid Sergio Ramos - Focus

Sergio Ramos es el capitán del Real Madrid. Hasta las primeras semanas del mes de febrero no había podido estar disponible físicamente en plenitud para su equipo, pues había elegido jugar los partidos más estimulantes en vez de priorizar la correcta recuperación de su lesión en el hombro. Durante el pasado verano, en plena tranquilidad estival, chantajeó a su club a través de la prensa para forzar una renovación que seguramente merecía, pero aquel no pareció el camino más adecuado de alguien que debe mirar, además de por los suyos propios, por los intereses del colectivo que lidera y lleva en su brazalete y en el cual generó un incendio francamente evitable. Cuando su anterior entrenador, Rafa Benítez, se encontraba más que discutido externamente y se vivía un clima de inestabilidad francamente dañino, no sólo no cerró filas y reforzó su posición respecto a la plantilla como se espera siempre que haga un capitán, sino que alimentó estas teorías con declaraciones sospechosamente ambiguas. No es de extrañar que un notable sector de su afición tenga serias reticencias hacia él.

Sergio-ramos-real-madrid-focusSergio Ramos se ha perdido 13 partidos en la presente temporada. Foto: Focus Images Ltd

Quizá sea esa capacidad de desafiar el sentido común y de actuar de forma tan contraintuitiva respecto a los condicionamientos sociales que más o menos nos dictan a todos cuál es la forma correcta de actuar la que también le permite no verse afectado por el vértigo de la trascendencia y alzarse en los momentos emocionalmente más complejos. Porque ayer, como ha hecho tantas veces a lo largo de la última década tanto con su club como con la selección de su país, Sergio Ramos dominó el día D con su aplastante personalidad y su imperial fútbol. Cuando se alcanzan los momentos que separan a los mediocres de los buenos y a los buenos de los elegidos, el 4 blanco siempre saca la cabeza. Está hecho de otra pasta.

Roma afición - FocusEl Estadio Olímpico ardió con su vuelta, cinco años después, a la fase del KO de la Champions League. Foto: Focus Images Ltd

El Real Madrid de Zinedine Zidane se presentó en el Estadio Olímpico con una identidad perfectamente definida. Si durante los últimos meses el conjunto blanco había titubeado entre diferentes estilos y había parecido por momentos que su modelo podía variar radicalmente respecto a lo que había sido definido su proyecto recientemente, el miércoles acudió a su cita con los Octavos de Final con una idea profundamente asumida, asimilada y absorbida por sus once jugadores. Todos sabían perfectamente qué es lo que querían hacer y eso es algo que ya tiene mucho valor. El primer paso para ser el mejor en algo es creer en ello. Y todos creían.

Toni Kroos of Real Madrid during the La Liga match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934 20/12/2015
Kroos volvió a ser el eje del Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd

Ante una Roma que no aspiraba a rebañarle el balón al primer pasador, el Real dejó claro desde un principio que iba a templar el ritmo del encuentro y se iba a tomar el tiempo necesario hasta encontrar los espacios. Ramos, Varane, con Kroos un poco abierto a la izquierda y Modric apoyando si hacía falta, buscaban encontrar una ventaja en salida que posicionara a uno de los suyos de cara y con segundos para elegir su pase. Con la batuta del alemán, la colaboración del croata y el eterno apoyo y pausa de Isco, generaban largas cadenas de pases sin perder la paciencia, llevaban el balón hacia las bandas en busca de espacios para dañar. No eran raros las jugadas en los que ambos laterales intervenían en la circulación repetidamente, señal de lo ancho que era su ataque posicional. Y, pese a que el balón era mayoritariamente suyo y el discurso lo imponían ellos, durante los primeros 45 minutos no consiguieron traducirlo en demasiadas ocasiones. El 4-5-1 capitalino protegía con muchísima suficiencia la espalda entre sus centrocampistas y sus centrales y los blancos no conseguían colar el balón por ahí, aunque sí lograran embotellarles contra su portería. Y, cuando lo hacían, la zaga local defendía su área con el clásico oficio de los equipos italianos. Como además Modric y Marcelo no estuvieron especialmente inspirados, tampoco tenían recursos individuales para penetrar con conducciones en campo rival. El Real era el PSG sin Di María o Lucas, el Bayern sin Robben o Douglas Costa o el Barça sin Messi o Neymar: juego asociativo eficaz y visual, pero nulo deborde en tres cuartos de campo. Sólo podía llegar al gol a través del pase. La estructura romana resistía. 0 tiros a puerta en la primera parte.

Zenit - SpallettiSpalleti armó una estructura sólida. Foto: Focus Images Ltd

Por dentro no conseguía superioridad y en las bandas no tenía desborde. Sólo los movimientos de un inspiradísimo e hiperactivo Cristiano Ronaldo en izquierda permitían ciertas asociaciones con Marcelo y Benzema que desorganizaran a la zaga local. Lo del jugador portugués, más allá de su gol, fue una verdadera exhibición de recursos. Toda vez que su físico ya no le da para ganar carreras largas y ser un jugador exuberante, se dedicó a tirar de talento en la lectura y movimientos para colaborar con peso en la circulación blanca, compensando así una noche más bien gris del 9 blanco. Los centros al área, recurso al que el Real acudió ante su bloqueo, fueron tan improductivos como suelen serlo, pues sólo Cristiano es un rematador notable y no le da siempre tiempo a llegar.

Miralem Pjanic. Foto: Focus Images Ltd.Miralem Pjanic. Foto: Focus Images Ltd.

Y si la actuación blanca era control sin mordiente, la del cuadro romanista era todo lo contrario. El conjunto de Spalletti se aprovechaba de que el cuadro merengue se exponía alegremente en campo rival y no lograba desorganizarles para fulminarles al contraataque. Con ambos laterales blancos situados arriba y el grueso del ataque por delante del balón, cuando la Roma recuperaba y conseguía superar la presión, se olía el peligro. Pjanic lanzando y organizando y un inspirado Perotti conduciendo guiaban los contraataques, mientras que las dos balas punzantes de El Sharaawy y Salah rompían de forma vertiginosa para hacer temblar al hincha blanco cuando la Roma conseguía transitar. Si aquello se tradujo, también, en 0 tiros a lo largo de la primera parte fue en parte por un gran Raphael Varane y, sobre todo, por un descomunal Sergio Ramos. El camero cerró la puerta a Mohamed Salah. Sin paliativos, arrasó individualmente al jugador más intimidante del equipo rival. El egipcio se aprovechaba del tremendo espacio que había en la banda de Marcelo, Isco y Cristiano Ronaldo para castigar ese sector con su bestial velocidad y Ramos se encargó de que allí no pasara. Con una mezcla de brío, dominancia y talento defensivo tapó todos los huecos de su sector.

Nainggolan Roma - FocusEl duelo se descontroló por momentos. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, cuanto más atacaba la Roma y más convertía el encuentro en un correcalles, más se exponía meridianamente un déficit competitivo blanco flagrante: no tiene ninguna capacidad de contragolpe. Las recuperaciones blancas con la Roma desorganizada jamás se tradujeron en contraataques, por muchos espacios que hubiera a sus espaldas, pues ni uno sólo de los atacantes blancos tiene a día de hoy 1.capacidad de dirigir un contragolpe con verdadera potencia o 2. capacidad de romper con desmarques y ganar balones al espacio. El Real se ha enamorado tanto del pase que ha descuidado otros elementos troncales del juego. De esta forma, renuncia a la vía más fácil y habitual de hacer goles: las transiciones. 0-0 acabó el primer periodo.

Cristiano Ronaldo Real Madrid - FocusCristiano Ronaldo adelantó al Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd

Rondando el primer cuarto de hora de la primera parte, la Roma se encontró por primera vez con Keylor Navas. El Real notaba con ese seco golpe en sus carnes lo que era convivir con la trascendencia. Ojo, que un gol suyo nos complica la vida muchísimo. Y, tan sólo dos minutos después de aquello, antes de que la duda pudiera entrar en la mente del colectivo blanco e influenciar su juego, Cristiano Ronaldo se inventaría un golazo sublime en una jugada individual maravillosa. Apareció. Fue un momento para comprender la verdadera magnitud del jugador portugués: ahora que se ha humanizado, que socialmente ha dejado de ser un extraterrestre si no un ser humano, resalta el valor de sus logros. Lo que ha convertido en rutina durante más de una década, eso que antes se daba por hecho y nadie se centraba en ello pues era demasiado habitual, el gol de Cristiano, ahora que nadie lo hace y el Real no lo tiene, se empieza a dar cuenta de lo que vale. Ayer, un día más, lo hizo y sirvió al Real para dar un golpe encima de la mesa.

Roma afición - FocusEl Olímpico presenció una derrota de los suyos. Foto: Focus Images Ltd

El gol liberó al Real, le permitió desplegar su juego con calma y serenidad y, para más inri, las entradas de Kovacic y Jesé mejoraron la calidad del colectivo. El croata, además de su notable talento asociativo, aportó todo ese desborde individual en conducción que le falta al Madrid y, con sus imponentes cambios de ritmo, permitió que el cuadro merengue se incrustara en la estructura rival con más constancia. El canario, por su parte, dotó al Real del otro elemento que le faltaba: intimidación al contraataque. Pese a no jugar en su mejor posición, el Real ya era peligroso si se le cedían los espacios. Y a fe que lo fue: la primera vez que pudo correr, la metió para dentro. El Madrid se había visto más cómodo tras cierta pérdida de disciplina defensiva italiana, pero no había sido capaz de castigarlo por lo comentado. Jesé sí lo hizo y demostró, junto a Lucas Vázquez, encarnar una figura valiosa en la rotación madridista. La Roma también demostró tener un banquillo capaz de aportar soluciones, con un Edin Dzeko que se impuso a Varane en las fricciones y generó cierto desasosiego en la frontal merengue.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Me gusta que el Madrid se haya decidido finalmente por cambiar el estilo de juego. No sera facil y poco a poco habra que ir incorporando y asimilando muchos conceptos basicos que otros equipos ya tienen. Una pena que se perdiera tanto tiempo con Benitez. Y volviendo al tema Cristiano, es evidente que ha perdido una punta de velocidad. Cuando llego echaba una carrera de 10 metros a Puyol y le sacaba 4. Y ahora no puede con muchisimos defensores por velocidad. Pero es Cristiano..

Hay dos opciones, o dejarle en el campo y poner dos extremos que corran Vazquez/Jese y Bale. Y sacrificas a Benzema, o le dejas de extremo confiando en que sus otros recursos compensen este handicap. En cualquiera de los dos casos creo que el Madrid se esta equivocando en tener a James/Isco como suplente de Bale cuando este se lesiona.

No hay que pensar solo en tener contentos a los jugadores si no en el bien del equipo. Creo que jugar con dos extremos deberia ser innegociable. Y esto deberia significar elegir entre James e Isco (a mi, estando en forma me gusta mas el colombiano) y Bale Cristiano arriba, y si fallan pues Vazquez o Jese.

Otro problemon del que no se habla pero que esta ahi es que el Madrid no tiene un delantero suplente al uso que ofrezca alguna variante para cambiar un partido, estilo Chicharito o Llorente. Y ojo que la temporada es larga y habra muchos partidos y situaciones concretas que requieran soluciones concretas que quiza ahora mismo no tenemos.

Lo mas positivo es que el Madrid ha cerrado la eliminatoria y ha cogido confianza en un estilo de juego que vale la pena. A seguir mejorando.

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